Bruce Willis

'Vive deprisa, muere joven y lleva la 
ropa interior limpia'

Este era el principal lema de Bruce Willis, hace unos años, cuando mostraba esta imagen en La jungla de cristal y sus posteriores secuelas. Pero el tiempo pasa, y no en vano. El pelo cae y las personas evolucionan, como su forma de pensar: así parece que ha sucedido con Bruce Willis. 

Sobre que ha vivido deprisa no hay la menor duda, sólo hay que echarle una ojeada a su ajetrada vida personal. No sólo por su vida sentimental (ya que a pesar de haber estado casado sólo una vez, su ruptura con Demi Moore fue un auténtico bombazo, ya que ambos competían junto a Cruise y Kidman por la pareja más estable y poderosa de Hollywood), sino que además hay que añadirle varios escándalos y problemas a causa de su lengua de serpiente. Así que no sé como definirlo exactamente: no sé si Willis es una proyección del personaje de cine que es, o al revés: El actor que interpreta no es más que el reflejo de la persona que es en la vida real. Sea como sea, ambos andan (o anduvieron) a la par, forjando la leyenda de un héroe sucio y malhablado, borracho y duro al que todos recurren cuando todo va mal.

Por una cosa u otra, el personaje al que hasta ahora nos tenía acostumbrados es precisamente uno de los que más venden y más se buscan en el cine de acción, así como también el más criticado por la mayoría de 'burócratas' hollywoodienses, quienes suelen calificarlo con infinidad de adjetivos con los que tan sólo muestran la envidia que sienten por ser precisamente la mezcla de héroe y antihéroe que jamás se arrepiente de nada, y que acaba salvando a todos y siendo feliz con su esposa. Pero él parecía estar por encima de todas esas habladurías y farsas como los Razzis, muy en la linea de la imagen a la que nos tenía acostumbrados.
 
En cuanto a lo de morir joven, no creo que este actor de 45 años nacido en Alemania siga pensando lo mismo. Bruno, como le llaman sus más allegados, tampoco parecía demasiado partidario de llevar la ropa interior limpia, y sin duda, ni en la ficción ni en la vida real, parecía que pudiera mantener una relación seria, duradera y exenta de escándalos con una mujer. Y es que a veces, el arte imita la vida, pero Willis consiguió que la realidad superara la ficción, separándose en 1998 de Demi Moore, su exesposa y madre de tres hijos desde 1987.

 
Tal vez fruto de esta separación y la actual relación de Bruce con una española sean los motivos de su intento de sentar la cabeza. Algo así parece haber sucedido en 1999, como lo anuncian sus 4 películas. Por un lado aparece El sexto sentido, para mi la que fue mejor película del 99. Por otro, una historia de amor (que bien podría hebr sido la suya con Demi) entre el actor y Michelle Pfeiffer, Historia de lo nuestro. Y finalmente, una comedia como Falsas Apariencias y El desayuna de los campeones.

Parece como si Willis tratara de convencernos (o de convencerse a sí mismo) que es capaz de actuar en otros géneros que no sea la acción y los 'tiros'. Sin embargo, creo que no hacía falta, sabemos sobradamente de sus cualidades como intérprete, tanto en el género del terror (como ha demostrado sobradamente en el sexto sentido), como en el del amor o la comedia. A mí, como a él, me trae sin cuidado lo que digan, y sigo pensando que en el género de la acción es el mejor actor que hay. Sin duda, para mi, un sobresaliente en todos los aspectos, tanto en su papel más habitual como en los otros. Una de las pocas preguntas que me quedan por responder es si como el dece, llevará la ropa interior limpia.
 
 


Lo suyo, como he dicho, más que interpretar parece un completo 'modus vivendi', un perfecto estilo de vida que se adapta al Bruce como anillo al dedo. Y con este tremendo giro en su carrera, después de películas como Armageddon, Al rojo vivo, Chacal, El quinto elemento, Doce monos, o La jungla de cristal, donde Bruno es ese tipo duro que tanto le gusta al público que lo repudia, parece que esté renunciando a este modo de vivir, dándoles la espalda a todos sus admiradores y dándoles la razón a sus detractores, que aún y sus magistrales intervenciones en el 99, seguirán erre que erre. 

El mayor problema de Bruce Willis fue, en su adolsecencia, una tremenda y severa tartamudez. Evidentemente era un gran obstáculo, no sólo para su carrera como actor -que por aquel entonces aún no había asomado- sino también para su vida personal. A los diecisiete años la logró superar tres años más tarde intervenía en su primera película: La nave de Satán. Después de un par de papeles completamente insulsos en Varedicto final y El primer pecado mortal, Willis era elegido entre 3.000 actores, a sus 300 años de edad, para compartir protagonismo con Cybill Sheperd en la famosísima serie de TV Luz de luna. Era un don nadie cuendo entró, y salió hecho un héroe, un actor cotizadísimo. Productores, representantes y guionistas no dejaban de llamar a su puerta mientras él se despachaba a gusto con la mujer que le ayudó en este mundillo mientras le ofrecía compartir cama: 'la vaca bizca', así es como se refiere Willis a su compañera de serie Cybill.
 
El antiguo vigilante nocturno de una central nuclear se convertía en un rico y poderoso actor que, tras romper alguna cámara de fotos y amenazar a algún paparazzi, brindaba cada noche por la suerte que había tenido. Más de una de sus juergas, simepre bañadas con abundante alcohol, acabó en comisaría. Pero por suerte, en una de estas fiestas se cruzó con Demi Moore, otra fan del club de la botella. Ambos pasaban por un mal momento, pero su matrimonio en 1987 fue el final de todos sus problemas. Ambos abandonaron (o almenos, en parte) sus baños de alcohol y se dedicaron a lo que realmente sabían hacer: actuar. Fue la época más brillante de Bruce hasta la fecha (sólo igualada por este último año); sus bolsillos empezaron a llenarse con La jungla de cristal, y los contratos empezaron a llover en un final de década que sólo era un prludio de la suiguiente. Pero ni siquiera en Hollywood la alegría es para siempre, y los actores decidieron separarse el verano del 98, dejando atrás 11 años de matrimonio, 3 hijas, numeroso ingresos, Pensamientos mortales -única película en común-, y la imagen -o la sombra- de la que un día fue la pareja más avenida del mundo del cine.

 
Para finalizar, sólo me queda destacar su intervención en una película maestra de Quentin Tarantino (según creo, un pedazo de directo) junto a estrellas como Uma Thurman, Samuel L. Jakson, John Travolta o el propio Quentin Tarantino. En sus vitrinas sólo guarda un Globo de Oro por su intervención en Luz de luna y un montón de nominaciones a los Razzies. Por suerte, siempre ha habido peores actores que él y nunca los ha ganado. Con su talento, merece mucho más, aunque le he tocado vivir en un mundo falso e hipócrita que enalza por un lado mientras saja por el otro. Para mi, un excelente para él.

 
Es inevitable caer en la cuenta de los paralelismos que existen entre la palícula que protagoniza Bruno junto a Michelle Pfeiffer y su vida personal, con la ruptura con Demi Moore, después de 11 años juntos. Lástima que en la vida real no todo pueda acabr como en las películas, pero esto no es un cuento de hadas.

[dedicat a la Miriam, ja que si no fos tan pesada, aquest reportatge no seria aquí, jeje]