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Cerro Parinacota

Cabezas de piedra de la Isla de Pascua

Puerto Montt

 

VIÑA DEL MAR.- Con la protección imponente de los Andes y bajo la custodia del océano Pacífico, los paisajes que Chile dibuja en su territorio seducen de Norte a Sur. Es el país más largo y angosto del mundo; recorrerlo de punta a punta llevaría tanto como viajar de Noruega a Nigeria.

Pero ahora, cuando promedia la primavera y las ansias de mar se vuelven irresistibles, el litoral central -desde Valparaíso hasta Zapallar- se convierte en uno de sus escenarios turísticos más preciados. Sin descontar que, al Sur, el Parque Nacional Torres del Paine invita a vivir una aventura entre torreones de piedra, lagunas con vista a milenarios glaciares e inmensos bosques de lengas. Y que, rumbo al Norte, La Serena combina su antiguo estilo colonial con rasgos de modernidad en la zona que se extiende sobre sus playas.

Desde el aire

El espectáculo que ofrece el cruce aéreo de la cordillera hacia Santiago es la mejor bienvenida a la tierra de Neruda; sobre todo, si el cielo despejado regala la posibilidad de distinguir el Anconcagua entre otros picos. Desde la capital hacia la V Región, una cadena de cerros tapizados en tonos musgo se aprecia a la vera del camino. A 120 kilómetros, por la ruta 68, Viña del Mar espera a quienes buscan playa, recreación y vida nocturna.

La Ciudad Jardín -apodada así en honor a sus espacios verdes y parques- se distingue por una completa infraestructura hotelera y de servicios urbanos.

Es por su fama de capital turística que la mayoría la adopta como eje de un plan de veraneo basado en idas y venidas por los balnearios del Norte. Aunque, también, Viña es una alternativa para romper con la moda del tour playero.

Visitar Laguna Sausalito, a sólo cinco minutos del centro, es un buen programa para pasar un día diferente.

Para abrazar al sol

En torno del espejo de agua, un complejo recreativo canaliza la demanda de los más inquietos. Un chapuzón en la piscina climatizada o una prueba de resistencia en la olímpica; partidos de tenis, gimnasio, relax en el jacuzzi termal... un puñado de actividades disponibles. O tenderse en el verde del parque para abrazar al sol.

Inevitablemente, los jóvenes se inclinarán por recorrer la laguna en moto, jet-ski o lancha y las familias preferirán un paseo en hidropedal.

Antes de regresar a Viña, no se puede dejar de pasar revista desde el vecino mirador; en la cima de la avenida Padre Alberto Hurtado la vista panorámica captura los desniveles de una ciudad que parece desbarrancarse hacia el océano.

Por más breves que sean las vacaciones, nunca falta un día nublado que rompa con el sueño de un veraneo modelo. No hay por qué fastidiarse: es el momento justo para visitar la Quinta Vergara, hacer una caminata por sus calles internas y contemplar la gala de un parque rico en especies subtropicales. Su historia se remonta a la época de la Colonia y, para conocerla, los guías echan mano a anécdotas que trasladan a los pasajeros a través del tiempo.

Así, las reminiscencias del pasado recubren las paredes de la residencia de estilo veneciano donde vivió José Francisco Vergara -el fundador de la ciudad-, actual sede del Museo Municipal de Bellas Artes.

En la misma hondonada natural rodeada de cerros está el renombrado anfiteatro donde en febrero, desde 1960, se celebra el Festival Internacional de la Canción (los chilenos cuentan con orgullo que en ese escenario dio su primer paso a la fama Julio Iglesias).

El mini citytour para una tarde gris se completa con la visita al Museo Fonck, dedicado a la colección de piezas arqueológicas de la isla de Pascua, desde su jardín de acceso: allí está uno de los tres moai auténticos que existen fuera de la pequeña porción de tierra perdida en el Pacífico. Y, por qué no, rematar la jornada con un recorrido por el escenario de colinas escarpadas, quebradas y callejuelas sinuosas que caracterizan a Valparaíso, capital regional y principal del puerto chileno.

Por la noche, el bulevar San Martín concentra las propuestas más selectas de entretenimiento y gastronomía.

El casino local se jacta de ser uno de los más completos del mundo: seis salones de juego con bar propio, más de 500 máquinas tragamonedas, restaurante, discoteca, sala de espectáculos y una galería de arte, valioso espacio de difusión cultural. El inventario se completa con el exclusivísimo Picadilly, con apuestas máximas indeterminadas que llegan a superar los 1800 dólares, y un salón reservado para sabrosas bocanadas de cigarros cubanos.

Los italianos Fornoni -de padres argentinos- y San Marco -sitio de culto a las pastas- se distinguen en la cuantiosa nómina de restaurantes. Del primero se recomiendan los langostinos apanados con guarnición de verduras a la crema; en el local vecino, los raviolones caseritos.

Datos útiles

Acceso desde Santiago

Para conocer las playas es conveniente trasladarse en auto. El sitio más seguro y práctico para alquilar un vehículo es el Aeropuerto Internacional de Santiago. El alquiler de un auto mediano por 20 días cuesta alrededor de 1600 dólares, con kilometraje libre y seguro incluidos. El peaje de acceso a la ruta a Viña del Mar cuesta 0,45 y a la ruta 68, 3,50. El litro de nafta, sin plomo, 0,50; los estacionamientos rondan los 0,60 la media hora.

Dónde alojarse

Una habitación doble en un hotel de cinco estrellas oscila entre 77 y 149 dólares (con desayuno); en los de cuatro, ronda los 100; y en los de tres, 55. Hay posadas desde 25.

Casino

Av. San Martín 199; (5632) 689200. Todos los días, a las 18, se inauguran las salas de juego (para mayores de 18 años). Entrada, 6 dólares. Tragamonedas, paquete de 40 fichas, 7,40. No hay apuestas mínimas.

Complejo Laguna Sausalito

Los Castaños s/Nº; (5632) 697978. Para pasar el día en el sector de picnic (con mesas y parrillas), los grupos de seis personas abonan 3,70 dólares. El acceso a la pileta cuesta 7 y 5,50, para los niños. Una baño de una hora en el jacuzzi termal (4 a 6 personas) 18,50; los paseos en lancha, 1,80; las motos de agua y la bajada náutica, 9,30.

Comer y beber

En los restaurantes más selectos, el precio promedio de una cena es de 20; un almuerzo, desde 10.

Excursiones

El servicio de guías de turismo por medio día cuesta 30 dólares.

Más información

Dirección de Turismo de Viña del Mar, (5632) 269330. En Buenos Aires, embajada de Chile, 4802-7020.

Con aire marino: desde Reñaca hasta Papudo, el sol hace precalentamiento en las playas de moda; la rutina de los pescadores se zambulle en el Pacífico.

REÑACA.- Al igual que en el resto de la Comuna, por la mañana, Reñaca se ve desierta. Es que el clima de la V Región se caracteriza por poner en jaque al día de playa con amaneceres nublados. Salvo raras excepciones -de esas que nunca faltan-, cuando el reloj marca las 12 el cielo se tiñe de un azul intenso que vira a colores más claros a medida que transcurre la tarde. Entonces, la avenida costanera se transforma en la ruta obligada para poner los pies sobre la arena.

Situado casi en el extremo norte de la franja marítima de Viña del Mar, el balneario de la gente bonita es el predilecto. Desde hace algunos años, cuando se ganó la fama de fashion, Reñaca adaptó sus instalaciones para recibir una marejada de jóvenes y surfers.

A esta playa, dividida en cinco partes, también la llaman la muerte. No se trata de peligros, sus aguas son aptas para el baño; es que, como dicen sus habitués en un alarde de modestia, en esta orilla "todos lucen mortalmente bien". Incluso, los folletos turísticos avalan el decir popular cuando ponen énfasis en la alegría juvenil y el encanto femenino imperante.

El quinto sector es el top del balneario top. Después de las 15, estacionar el auto se convierte en un desafío que habrá que enfrentar sí o sí, pues nadie querrá postergar su desembarco en la orilla. Que el Pacífico es frío, ¡qué importa! Los destellantes trajes de neoprene permiten que los fanáticos del surf y el bodyboard hagan de las suyas sobre las olas.

Con la brújula clavada en el Norte, la costanera conduce a las playas de Concón: Los Lilenes, Negra, Amarilla y Blanca. En primer lugar, la Caleta Higuerillas señala un alto en el camino. La escena se compone para el avistamiento; pelícanos y gaviotas revolotean a centímetros del agua y encuentran descanso en las rocas que delimitan el área de pesca. Allí, las redes llegan repletas. Después de observar la rutina artesanal de los pescadores, no cabe más que dejarse tentar por la ofrenda de una hilera de restaurantes especializados en picadas de mariscos y platos de mar.

Piedra libre para los lobos

El ascenso a la roca océanica es otro punto para destacar entre los imperdibles del itinerario. Desde allí se le puede gritar piedra libre a los lobos marinos que juegan a trepar por las piedras y dejarse caer al agua. También se puede observar en Cachagua, a ocho kilómetros de Maitencillo, un paraíso de acantilados para los parapentistas.

Por el paseo costero se llega a esta playa coronada por suaves lomas, provista de pendientes pedregosas que dejan ver a los pingüinos magallánicos y de Humbolt que habitan los islotes vecinos. También es el escenario elegido para cabalgar al borde del mar, cuando promedia la tarde, y para emprender caminatas de observación de la flora del poblado de estilo campesino e informal.

Exclusividad, belleza natural y paisajes privilegiados definen a Zapallar, la pequeña ensenada en forma de concha, situada frente a Mendoza.

Después de recorrer los 70 kilómetros que separan Viña del Mar del lugar de calabazas se concluye, sin duda, que es el más pintoresco de la seguidilla de balnearios. El conjunto de cerros que lo circunda crea un microclima excepcional, carente de vientos. Y la exuberante vegetación de los bosques que acompañan los vaivenes del relieve se extiende, sin pausa, hasta descansar en la arena.

No es casual que con el paso del tiempo el lugar mantenga su gala. Su historia está íntimamente relacionada con la preocupación por preservar el escenario natural en armonía. Porque cuando el creador del balneario -Olegario Ovalle-, propietario de la hacienda, tomó la decisión de regalar los terrenos a un grupo de amigos fijó como condición que, en un plazo máximo de dos años, construyeran allí sus casas.

Así, desde sus incios, los vecinos no sólo se preocuparon por el mantenimiento de cada predio, sino por su entorno: las arboledas, el trazado de las calles y la construcción de una costanera, La Rampla, junto al Pacífico.

Más que recomendado, el restaurante César dispone las mesas en sus terrazas para que, a la hora del almuerzo, nadie levante los pies de la arena. Jardín de mar es el plato más pedido, una suerte de ensalada que combina camarones, choritos, machas, ostiones, langostinos y calamares, con salsas a elección.

Diez kilómetros más allá, una bahía abierta hacia el Norte se consolida como sede de los adictos a los deportes náuticos. Junto al Club de Yates, en la playa de Papudo los propietarios de veleros, jet-ski, motos y canoas se disputan cada gota salada mientras componen un desfile de colores.

La anécdota que guarda el nombre del lugar no es menos graciosa que su pronunciación. Cuentan que al cacique Cara Grande, dueño de esas tierras, los españoles lo apodaban Papudo, por tener doble barbilla.

Datos útiles

Reñaca

Seis kilómetros al norte de Viña.

Dónde alojarse

Una habitación doble en hoteles de tres y cuatro estrellas ronda los 50 dólares. Para los grupos familiares es conveniente alquilar cabañas, para cuatro personas, desde 45 diarios. Los departamentos para la temporada costarán cerca de 350, por semana.

Surf

En el local Pantera Board House, frente a la playa del sector 5, se alquilan equipos de surf y bodyboard por 9,30 dólares, y se dictan cursos de iniciación por 55 con equipos. El último fin de semana de enero se realizará el campeonato abierto de surf y bodyboard Memorial Diego Hernández; la inscripción cuesta 9,25. Informes, (5632) 662462.

Discotecas

El costo de las entradas varía entre 5,50 y 10 dólares; incluye consumición.

Concón

A 17 km al norte de Viña del Mar.

Comer y beber

Se puede degustar una gran variedad de pescados: congrio, corvina y salmón; langosta y frutos de mar. En los locales recomendados (Aquí Jaime, El Pacífico), un almuerzo con bebida cuesta alrededor de 18 dólares.

Cachagua

A 65 kilómetros al norte de Viña.

Cabalgatas

En Playa Grande se alquilan caballos por 3,8 dólares.

Datos útiles para Zapallar

A 70 kilómetros al norte de Viña.

Comer y beber

El precio de un almuerzo completo en el restaurante César oscila entre 15 y 22 dólares.

Papudo

A 82 km al norte de Viña del Mar.

Deportes náuticos

El alquiler de las motos de agua cuesta 9,30 dólares por 20 minutos; una vuelta en banana, 2.

Noches de ronda

La movida: este año, la onda es hacer zapping, no en la TV, sino por los bares que, en Valparaíso, imponen el ritmo desde la medianoche

Como toda moda caprichosa, la de este año impone recorrer, uno tras otro, los bares y discotecas que se concentran sobre la avenida Errázuriz y en la subida Ecuador, que se conoce como barrio Bohemio.

Así, Valparaíso se viste de fiesta cada medianoche y más de una docena de locales invita a los noctámbulos a participar de esta ronda que algunos llaman zapping y otros, disco-desayuno.

La oscuridad es relativa; el destello de un centenar de lucecitas hace que los alrededores del puerto también titilen. Y la ciudad se transforma en un nexo que une clases sociales, gustos musicales disímiles y los looks más variados. Usar zapatillas es el único motivo para quedarse de las puertas del pub hacia afuera.

Sin pausa                            

Sólo hay una ley que cumplir y es divertirse, andando por las calles de un circuito donde conviven los que apenas alcanzan la mayoría de edad con los que ya pasaron los 30 años.

En esta gira sin pausa, hasta el amanecer, también vale la pena llegar hasta Reñaca.

Entre los lugares recomendados se destaca Topsy, que para esta temporada redujo su espacio a la mitad con el fin de compartir terreno con el vecino Club Caribeño. También sobresealen Kamikaze y La Playa, una discoteca que da que hablar a propósito de sus originales fiestas temáticas.

El precio de las entradas a las discos de Valparaíso es de aproximadamente 5 dólares e incluye una consumición. En Reñaca, oscila entre 6 y 10, también con un trago para refrescar la noche.

Castillo, con nivel presidencial

Este cerro es el elegido tradicionalmente por los mandatarios chilenos para descansar el fin de semana y por los turistas para admirar Viña del Mar

VIÑA DEL MAR.- El cerro Castillo es algo así como un balcón; una terraza circular que, con actitud contemplativa, vigila toda Viña del Mar, que se desparrama a sus pies. Observador privilegiado, puede ver el paso apurado en las calles céntricas sin agitarse e imaginar las bocinas de los autos en el silencio.

Pretencioso, acapara en lo alto las mejores construcciones de la ciudad y, además, reparte por doquier plazoletas arboladas que se abren apuntando al océano.

Pero el espectáculo más conmovedor será a la hora del atardecer, cuando el sol de color naranja se esconda lento detrás del horizonte y, de a poco, toda la urbanización de la bahía de Valparaíso quede titilande. Sólo muy cerca de la costa se divisarán algunas olas tenues y, más allá, la intensa oscuridad.

Con el estilo del Viejo Mundo

Como una isla que emerge del centro de esta ciudad, el cerro Castillo, desde la altura, sabe conjugar las seductoras luces del tradicional centro turístico con refugios de tranquilidad. Testigo del paso de los años, pero inmune a sus transformaciones, conserva casi intactas las mansiones y los castillos de principios de siglo en cada uno de sus rincones.

Todo comenzó cuando la vecina Valparaíso dio rienda suelta a su crecimiento portuario, provocando el éxodo de familias tradicionales que elegían echar raíces en el nuevo barrio que se estaba gestando.

En ese momento se construyeron grandes residencias de típico estilo europeo, con amplios espacios verdes que embellecían aún más el lugar. Entrada la década del cincuenta, profesionales, artistas y muchos arquitectos, también de Valparaíso, terminaron de darle este espíritu místico, heterogéneo y apacible que impregna, hasta hoy, todo el cerro. Es más, en los últimos años, su entorno pictórico atrajo a poetas y paisajistas que, poco a poco, se fueron desparramando por las laderas.

Aires de otros tiempos

Caminar por las calles empedradas permite recordar, entre tanta quietud, el pasado señorial de Viña.

Nadie podrá resistirse a un paseo protegido por las sombras de los árboles.

Inevitablemente, habrá que detenerse a contemplar la vista panorámica desde el mirador de la calle Alamo y el reloj de flores tan típico de esta ciudad.

El palacio presidencial, elegido desde siempre por los mandatarios chilenos para sus descansos de fin de semana, alentó las visitas ilustres que engalanaron el ambiente del cerro.

Todavía hoy, los vecinos recuerdan la pequeña comitiva de Mitterrand caminando por las calles zigzagueantes, en aquella siesta de domingo soleado, y a los reyes de Inglaterra mientras se deleitaban en el mirador Alessandri con las espectaculares panorámicas de la ciudad y del Pacífico.

Empanadas y buen vino

El hecho de que el cerro Castillo es un sitio tradicional le ha dado normativas muy particulares que, por ejemplo, impiden que suban colectivos o que se modifiquen las construcciones desajustando la originalidad de la arquitectura.

De igual modo, los habitantes respetan con devoción religiosa las costumbres festivas. Para comenzar el año se dan cita en la plaza Alessandri y observan los fuegos artificiales que surgen del centro de Viña. Pasado el brindis, 7 minutos de licencia permitirán bromas de las que no se salva nadie. Al mejor estilo chileno, los festejos terminan con la luz del día siguiente.

Para el 18 de septiembre, Día de la Independencia de Chile, el cerro se adorna con guirnaldas, se multiplican los juegos de cartas y, como en todo el país, se reparten abundantes dosis de empanadas y buen vino. Otro de los ritos que se repite cada año es la quema de Judas en Semana Santa, que consiste en incendiar un muñeco del apóstol traidor finalizada la misa de Resurrección en la parroquia del cerro.

Datos útiles

Cómo llegar

El pasaje aéreo, ida y vuelta, por LanChile, desde Buenos Aires hasta Santiago, cuesta aproximadamente 200 dólares. Desde allí la aerolínea dispone de ómnibus por un costo adicional de 10 dólares.

Al cerro

No llegan colectivos hasta la cima. Desde Viña, el único medio de locomoción que asciende es el taxi, con un precio aproximado de 4 dólares.

Excursiones

Las normas oficiales prohíben paseos organizados por compañías de turismo.

Para subir el cerro a pie hay dos escaleras. Una se encuentra al final de la calle Valparaíso y la otra en la Avda. Marina, junto al reloj de flores.

Comidas

En el cerro no hay restaurantes ni confiterías. Sólo la Residencia Offenbacher Hof tiene un comedor en su terraza, donde se sirven platos caseros.

Alojamiento

El precio por habitación doble, con desayuno incluido, en el Offenbacher Hof oscila entre 55 y 70 dólares.

Se puede alquilar un auto por 40 dólares diarios.

Isla Negra no es puro verso

Una de las casas de Neruda abre las puertas al lado del océano

Hermano, ésta es mi casa
entra en el mundo
de flor marina y piedra constelada
que levanté luchando en mi pobreza.
Aquí nació el sonido en mi ventana
como en una creciente caracola.
De Testamento, en Canto general

VIÑA DEL MAR.- Córdoba era el nombre de la costa agreste y poco frecuentada que sedujo a Pablo Neruda cuando la década del 30 llegaba a su fin. Inspirado en el color de las rocas que salpicaban la playa, el poeta chileno llamó al lugar Isla Negra, sin saber que ése sería un verdadero acto fundacional.

El escritor no tardó en enamorarse del poblado, del mar, del paisaje y de la ubicación privilegiada de una pequeña casa de piedra: la del capitán de un navío español. Por supuesto, dejó hasta sus últimas monedas para comprarla y, durante treinta años, refaccionarla con la colaboración del carpintero de la zona. Hoy, Isla Negra es sinónimo de poesía; la casa-museo, de nostalgia.

Sonidos del mar

El gran frente abierto al mar, común a las dos alas de la construcción, deja que los ronquidos oceánicos se filtren por todas las ventanas.

Es realmente una dicha poder estar allí. En grupos de no más de ocho curiosos y un guía comienza el recorrido por ese barco emplazado en suelo elevado de la costa ("Marino, pero seguro: en tierra", decía, el capitán). Cuando se abre la puerta del anexo norte las miradas se caen al suelocubierto de caracoles.

El mismo Neruda los recolectó para que al disponerlos en la entrada le "masajearan los pies". La admiración de los visitantes pasea junto a ellos por la sala de mascarones (hay uno que en invierno llora), el comedor (con la mesa siempre servida), el bar (que sólo puede verse desde afuera) y el dormitorio-cajita de cristal, con la camadispuesta de modo tal que el sol saliera por la cabeza del poeta y el ocaso llegara a sus pies.

"En mi casa he tenido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. He edificado mi casa como un juguete y juego en ella de la mañana a la noche." No cabe duda de eso.

Las colecciones de mariposas, manuscritos, pipas, botellas, instrumentos musicales, brújulas, cartas sobre la teoría del universo y mapas de constelaciones dan fe de un riguroso trabajo de recolección.

Sobre el escritorio -también en el ala sur- todavía se conserva el retrato de un maestro, Charles Baudelaire, y la colección de lapiceras. Cargadas con tinta verde, como la esperanza.

Después, la playa espera: para recitar las obras de Neruda, frente a su tumba, y acercarse en silencio hasta la orilla del mar.

Isla negra está a 85 kilómetros de Viña del Mar. Entrada, 3,70 dólares.

Un crucero on the rocks

Puerto Chacabuco, cerca de Coyhaique, es el punto de partida de un viaje en medio de los témpanos del Sur; si el destino es el glaciar San Rafael, mejor

COYHAIQUE.- "Con hielo, por favor..." Ella tenía el acento francés y el frío de los glaciares metido en los huesos. De todos modos, pidió su whisky on the rocks. El se lo alcanzó. Balbuceaba algo así como ¡Fantastic! Trés jolie, n'est pas? Seguro no era francés, pero a juzgar por el tiempo que se los vio conversar, no tuvieron mayores dificultades con el idioma. De todos modos, el paisaje hablaba por sí mismo. Frente al glaciar San Rafael, al borde del campo de hielo norte de la cordillera de los Andes, en la región de Aisén, lo mejor era el silencio.

Ante tanta belleza milenaria, se podía prescindir de las palabras. Las torres de hielo tocan el agua y se reflejan azules, violáceas, rosas, en el espejo manso de la laguna San Rafael -dentro del Parque Nacional de igual nombre-, en la Xl Región de Chile. Para llegar hay que embarcarse en Puerto Chacabuco, a 84 km de la ciudad de Coyhaique. Un catamarán navega cuatro horas entre fiordos y canales patagónicos. A bordo, unos pasajeros juegan a las cartas; otros, en la cubierta, se llenan los ojos de mar, de gaviotas y de verde. Sólo dos prefirieron una charla en francés y un whisky on the rocks.

Cronistas de Indias

"Tengo la oficina más grande del mundo..." Carlos Appel navega desde siempre. "Hace 62 años", dice. Es el capitán del jet catamarán y cuando habla del océano, habla de su casa. Nació en una isla de pescadores, cerca de Puerto Aguirre, y en los años sesenta se fue para vivir en el mar.

"Navegar es la libertad, por eso me gusta." Ojos claros, barba y gorra, como un Hemingway sureño, el hombre cuenta con ganas la historia de la laguna. "Hace como dos millones de años, cuando fueron las glaciaciones, en el período cuaternario, todo esto era hielo. Dicen que hasta el paralelo cinco se había congelado. Luego comenzó a derretirse desde el ecuador hacia el Sur. Hoy quedan tres vestigios de aquel período: el campo de hielo norte, el campo de hielo sur, y la cordillera de Darwin, en Tierra del Fuego..." La laguna está a 47 grados latitud Sur y 73 grados 30 minutos longitud Oeste.

Cuenta el capitán, que lleva el nombre de San Rafael porque en 1674, el Día de los Tres Arcángeles -29 de septiembre- el sargento don Bartolomé Díaz Gallardo llegó a esta región. Había sido enviado por el virrey del Perú en busca de asentamientos ingleses en la zona. Los jesuitas también emprendieron travesías, buscaban la ciudad dorada de los incas, que por pedido de Manco Kapac, el Gran Inca, había sido retirada del Cuzco, y hundida por aquí. Antes, en 1520, Magallanes la había bautizado Tierras de Diciembre, por haber llegado en aquel mes. Los primeros cronistas de Indias se referían a esta zona como El Potrero de los Rabudos, porque aquí -decían- los indios tenían cola. Para España, ésta era la provincia de Atrapananda. Hasta que el almirante Fitz Roy la nombró Ice End (fin del hielo). Hoy se la sigue llamando así. Finalmente, en 1870, Chile toma posesión de esta zona. Afuera, el viento pega fuerte sobre el cuerpo; adentro, en el catamarán, el almuerzo está servido. Faltaba una hora para llegar al ventisquero.

El glaciar

Trozos de hielo pasan flotando por el agua. Los témpanos se desprenden del glaciar y van a la deriva. Algunos, por capricho de la luz, se ven azules, otros blancos y los demás transparentes. Detrás, el glaciar es una montaña blanca en medio del agua. La masa, de 30.000 años, nace en el Nevado de San Valentín. Tiene 70 metros de altura, 2 km de ancho y sus torres se hunden 230 metros bajo el nivel del agua. Los derrumbes son constantes, sólo hay que tener suerte, y acertar para llegar en el momento justo. Cuando al glaciar se le desprende un pedazo, algo arcaico resuena adentro, como un eco desgarrado del último período de la historia geológica de la Tierra, cuando todo era hielo.

La tripulación dispone los botes. Los pasajeros se acomodan y un guía los acerca hasta 300 metros del glaciar, para un paseo de 40 minutos entre los icebergs.

Entre tanto blanco y tanta inmensidad, el alma se distrae y el frío no se siente. Pero cuando todos están de nuevo a bordo, prontos a zarpar para volver, el aire gélido del glaciar empieza a despabilarse desde adentro de los huesos.

El barman ya tenía todo dispuesto. Fue entonces, cuando él se acercó a la francecita con aquel vaso de escocés.

"Con hielo, por favor...", había pedido ella. Afuera, el glaciar se desvanecía de a poco.

Caminatas y pesca

El lago Elizalde se encuentra a 34 km al sudoeste de Coyhaique. Rodeado de verde, es un lugar propicio para cabalgatas, paseos en lancha, caminatas y pesca deportiva. El camino hasta allí corre al costado del río Simpson, pasa por cascadas y por lagunas de origen glaciárico. A cada paso hay álamos, maitenes, rosas mosqueta, grosellas, saucos y frutillas, ciruelos y cerezos. Además, los faldeos de la cordillera suben en mil verdes y bajan dibujando las típicas praderas sureñas.

Por el kilómetro 16 se accede al lago Atravezado. Antes de llegar hay un desvío que da a las Seis Lagunas. En el kilómetro 33, a la izquierda, está el Salto de Pollux. En el kilómetro 46, a la izquierda, la laguna Foitzick. Rincones escondidos entre las lomadas suaves de la Xl Región de Chile, Aisén.

Datos útiles

Cómo llegar

El pasaje aéreo Buenos Aires-Balmaceda, con transbordo en Santiago, cuesta 335 dólares, más impuestos. Balmaceda queda a 56 kilómetros de Coyhaique.

Dónde alojarse

En un hotel cuatro estrellas, la habitación doble cuesta 120 dólares.

Servicios

Los catamaranes que van al glaciar San Rafael zarpan de Puerto Chacabuco. El precio aproximado es de 250 dólares.

Incluyen desayuno, almuerzo y tragos a bordo. La excursión dura 12 horas.

Hay paquetes que incluyen la visita al glaciar, al lago Elizalde.

Se trata de opciones con pensión completa en un hotel cuatro estrellas, traslados y servicio de guía. Cuestan 546 dólares.

Más información

En Chile, en la calle Bulnes Nº 35, Coyhaique.

Consulado de Chile en la Argentina, San Martín 439, 9º piso, Capital Federal.

Se puede consultar personalmente de 9 a 13 o por el 4327-1762.

Las Torres del Paine purifican el verano

Bien al Sur, donde Chile casi se termina, este parque nacional es un respiro de buenos aires, un lugar al que todavía no llegó la contaminación; sin embargo, cualquiera puede acceder

PUERTO NATALES.- De noche, a la mañana, al atardecer, casi siempre, el paisaje enmudece. Las Torres del Paine, un conjunto de pilares graníticos esbeltos como tacos aguja, brillan, azules, envueltos en su propia nebulosa.

Dicen que para los habitantes originarios de la Patagonia chilena -los tehuelches-, paine significaba algo así como montaña azulada y, aunque nadie puede afirmarlo con certeza, se cree que consideraban que las torrres eran sagradas.

Hoy, las montañas espigadas siguen siendo tan impactantes como entonces y tienen la capacidad de hipnotizar a quien las observa, de manera que no pueda sacarles los ojos de encima. El constante desfile de turistas que visitan el Parque Nacional -unas 500 personas por día en verano- no es nuevo.

Algunos aventureros europeos se lanzaron al descubrimiento cuando la zona todavía estaba habitada por sus dueños originarios y las travesías se emprendían a lomo de caballo.

En 1879, una dama inglesa, lady Florence Dixie, recorrió la región acompañada por un grupo de amigos y bocetó las torres en su libreta de viajes. Al pie del dibujo escribió la descripción más acertadamente femenina que alguna vez recibieron: Las agujas de Cleopatra.

El silencio

Dicen los que aman este lugar que el silencio es su mayor rastro de vida.

Porque detrás de tanta mudez habita uno de los ecosistemas menos contaminados del planeta. Torres del Paine es un parque nacional declarado Reserva Mundial de la Biofera por la Unesco, lo que significa, ni más ni menos, que el lugar se mantiene como parámetro cero para compararlo con otros sitios donde el ambiente se modifica constantemente por acción del hombre.

Esta comparación se realiza todos los años, al monitorear la lluvia en 20 lugares distintos del planeta.

Como ejemplo, mientras en Torres del Paine la medición da cero, en Estados Unidos el resultado es 200. Esta investigación la realiza el Centro de Estudios Ecosistémicos de Nueva York, junto con el Laboratorio Nacional de Energía de Estados Unidos, por medio de las universidades de Maine y Virginia. "Los líquenes demuestran que aquí todavía no existe la contaminación -explica el guardaparques Carlos Barreda- porque sólo crecen en atmósferas limpias."

Cuando el viento sopla, el sol apenas entibia y el frío tiñe el paisaje de azul -lo que ocurre casi siempre-; el aire puro es casi insultante para los pulmones foráneos, acostumbrados a los rigores de la ciudad. En las montañas el viento es todavía más severo que en la planicie, pero nadie se queja. Ni siquiera los 16 guardaparques que durante todo el año controlan las 242.242 hectáreas del parque.

En invierno, la temperatura media es de 2.5ºC bajo cero y los guardaparques invierten la mayor parte de su salario en comprar leña, ya que en cada casa se consume un promedio de 2400 tacos de madera por temporada.

Los hijos de los guardaparques son, sin duda, los que están más acostumbrados a las inclemencias del clima: la mayoría nació en el parque y viven aquí hasta que tienen edad suficiente para tomar sus propias decisiones.

Dentro del parque hay una escuela, Héroes de la Concepción, que actualmente funciona para tres alumnos, de 7, 8 y 10 años.

La administración del parque está centralizada en una oficina de madera con enormes ventanales. Sobre los vidrios hay calcomanías con cóndores de distinto tamaño y en diferentes posiciones. Parecen decorativos, pero son parte de una trampa piadosa. "Teníamos el problema de que a la tarde, cuando se reflejaba el paisaje sobre los vidrios, los pájaros se confundían y se desvanecían contra la ventana. Ahora, la imagen de un predador los mantiene alejados", explicó el jefe de Educación Ambiental del parque y administrador provisional, Carlos Barreda.

Glaciar y témpanos

La temporada alta es durante el verano, cuando los visitantes piden un poco de tregua al sol: el atardecer comienza a las 22 y el panorama sobre el lago Grey es único.

El lago Grey, su glaciar y la playa negra que lo circunda conforman uno de los paseos más lindos del parque. Para llegar al glaciar hay que ir en vehículo hasta el río Pingo y caminar a través de un bosque de árboles caídos -está así desde 1985, cuando un incendio quemó 14.000 hectáreas- hasta la orilla del lago Grey.

Es un lago transparente, donde se reflejan las montañas y los miles de témpanos que flotan uno al lado del otro.

"El glaciar siempre se mueve -explica Carlos, un guía local-, es un enorme río de hielo que avanza, lentamente, pero avanza siempre."

Durante los dos últimos años, el glaciar estuvo más inquieto que de costumbre y entonces el lago se llenó de témpanos. Dicen que antes nunca había ocurrido algo igual y los barcos podían navegar por el lago y acercarse a la mole de hielo. Ahora, en cambio, las embarcaciones quedaron abandonadas en la orilla sin posibilidades de moverse.

Otro lugar que no puede faltar en el itinerario de los visitantes es el mirador del lago Nordenskjöld, desde donde se tiene una vista panorámica de lagos turquesa, montañas nevadas, senderos y cascadas.

Los cuernos del Paine, además de ser objetos de burlas entre compañeros de viaje, son los más codiciados por los amantes de los deportes riesgosos.

 

Datos útiles

Cómo llegar

El pasaje aéreo ida y vuelta desde Buenos Aires hasta Punta Arenas, vía Santiago, por Lan Chile cuesta, aproximadamente, 490 dólares, con tasas e impuestos.

Alojamiento

El hotel Explora queda dentro del parque y ofrece paquetes de tres días como mínimo.Tres noches, 1040 a 1773 dólares; cuatro noches, entre 1364 y 2341, y siete noches desde 1944 hasta 3369.

Las tarifas son por persona en base doble, incluyen traslados desde el aeropuerto, pensión completa y paseos guiados.

Dos Lagunas es una hostería que queda a pocos kilómetros del parque; cuesta entre 100 y 150 dólares diarios por persona.

La hostería Tres Pasos, también en la entrada al parque, se reabrirá esta temporada.

La posada Río Serrano queda en Puerto Natales y es una estancia remodelada, donde se alquilan habitaciones con baño compartido, a partir de 30 dólares.

Cerca de esta posada hay un refugio donde se ofrece espacio para dormir en el suelo por 4 dólares, pero hay una sola y muy solicitada ducha con agua caliente.

Hay lugares para acampar en el lago Pehoé y en el Serrano. Se cobra 8 dólares por carpa de hasta seis personas. El servicio incluye duchas de agua caliente, que generalmente funcionan sólo por la mañana.

Números naturales

Datos

242.242 hectáreas tiene el parque nacional.

105 especies de aves habitan el que se considera uno de los santuarios más importantes de América del Sur. En rápida enumeración: garzas, ñandúes, búhos, pájaros carpinteros, caiquenes y queltehues.

270 clases de plantas existen en el parque.

25 especies de mamíferos; entre ellos el más representativo es el guanaco; hay más de 3000, además de zorros, pumas y huemules.

6 tipos de reptiles y dos de anfibios.

7 clases de peces habitan los cursos de agua, pero en general en los lagos y ríos no hay fauna debido a la baja temperatura.

1870; en esta década llegó a la región el primer hombre blanco, Santiago Zamora, que se convirtió en un experto conocedor de la zona al perseguir guanacos, ñandúes y otros animales.

1879; en este año llegó el primer grupo de turistas europeos, al mando de una mujer, lady Florence Dixie.

1895; científicos suecos llegaron en este año encabezados por Otto Nordenskjöld.

1959; se creó el parque que luego fue ampliado en sucesivas oportunidades

1978; fue el año en el que se declaró Reserva de la Biosfera por la Unesco (sirve como patrón para medir los impactos del hombre sobre el ambiente)

16ºC es la temperatura máxima en verano.

-2,5ºC es el promedio de temperatura durante el invierno.

12 millones de años hace que se formó el macizo montañoso del Paine.

Chillán, al calor de la tierra

En las termas cercanas a Concepción abundan las propuestas para embarrarse

CONCEPCION.- Manuel Guzmán tiene el cuerpo cubierto de barro. Torso, brazos, rostro, e incluso el cuero cabelludo acariciado por la tierra húmeda del volcán Chillán. A los ojos improvisados, parece petrificado, en una actitud contemplativa que le da un aire escultural al estilo Miguel Angel. Está sentado en una roca con las piernas cruzadas, inmerso en una espesa capa de humo que nace de una ranura en la montaña. Un vapor cálido, con fuerte olor a azufre que inhala y guarda en sus pulmones.

A su alrededor, varios piletones naturales se hacen espacio en esta ladera de pronunciada pendiente, llenos de agua tibia que, según dicen, llega a la superficie bastante profundo. Hacia uno de esos baños termales se dirige ahora Manuel Guzmán, y sumergido en los manantiales, aunque también en una absoluta paz, se toma su tiempo y contempla la imponencia del entorno andino. Algún caballo que viene bajando a su jinete del cráter o quizás el vuelo en redondo de los cóndores en la cima, le llamen la atención. Lo demás es escuchar el silbido de la bocanada que exhala la tierra y ver cómo ese humo blanco se deshace en el aire y se pierde junto con el viento.

Vida de montaña

Termas de Chillán es el nombre con el que se conoce a este centro turístico, al norte de la VIII región chilena, a 80 kilómetros del pequeño pueblo homónimo y a 480 de Santiago.

A 1800 metros sobre el nivel del mar, conserva relatos de principios del siglo XVIII, donde los monjes cuentan acerca del alivio milagroso de sus aguas. Hoy es el centro de afluentes termales con más diversidad de propiedades curativas del país, y el de mayor importancia.

Las calles de ripio se estiran dentro del complejo en todas las direcciones. A los costados, siempre hay grupos de alpinistas que trepan lentos, como adheridos a las rocas, cualquier formación de esta topografía tan irregular.

Cuando las emanaciones lo permiten, es posible llegar hasta el cráter del volcán Chillán, de 3280 metros de altura, combinando un trayecto en telesilla hasta los 2500 metros y una larga caminata que cubre los casi 800 restantes. Allí hay dos grandes espectáculos: el de la lava seca, teñida de amarillo por acción de sales minerales en el interior del volcán, y otro, al girar la cabeza, inspirado por la panorámica del valle y el desfile de cumbres nevadas al Norte y el Sur.

Si bien dentro de la villa hay afluentes termales, muchos prefieren llegar hasta los cajones montañosos vecinos en bicicleta, a pie, e incluso a caballo, en busca de aguas de potasio o azufre de hasta 85 grados centígrados. Combinadas con el barro y el vapor de azufre son continuamente visitadas por sus cualidades curativas.

Día por medio, el movimiento en Chillán se inaugura recién salido el sol. Al mando de un argentino que lleva irremediablemente el apodo de el Che, parte una hilera de caballos hacia el Valle de las Aguas Calientes como destino final. Los cohiues y las lengas que dan sombra a los primeros tramos se hacen más vulnerables y dejan lugar al marrón cordillerano que se multiplica hasta donde la vista pueda alcanzar.

Otra de las excursiones para quienes madrugan es aquella que se interna en el bosque, para reconocer la flora y fauna de la región. Los que por el contrario prefieran la noche a ocho kilómetros de camino pedregoso está el pueblo de Las Trancas, donde las antiguas casas de madera y piedra han conservado su estética intacta, transformadas hoy en bares que, fieles al estilo chileno, no cierran hasta el amanecer.

Datos útiles

Cómo llegar

El precio del aéreo Buenos Aires-Concepción (ida y vuelta) va de 239 dólares (comprado con con días de anticipación) a 335 dólares. El traslado que cubre los 190 kilómetros hasta el Centro Termal cuesta 20 dólares (no se cobra a los pasajeros que permanecen cinco días en el centro termal).

Dónde alojarse

En el centro turístico hay 2 hoteles y departamentos para alquilar. El Gran Hotel Termas de Chillán (5 estrellas), que posee spa, tiene un costo de 100 dólares diarios por persona con pensión completa, y el Hotel Pirigallo (3 estrellas), 76 dólares. El precio de las cabañas para 6 personas ronda los 113 dólares diarios.

Más información

Termas del Chillán (0056) 2-233-1313.

Una costa muy pacífica

Las playas de La Serena, al norte de Santiago, ofrecen buena infraestructura hotelera, diversión y excursiones por alta mar

LA SERENA, Chile.- Una gaviota esquiva las olas con gran habilidad en busca de alimento. Está casi sola en medio de kilómetros de playa, espacio que meses después ocuparán miles de turistas. Las playas de La Serena empiezan a dejar de estar deshabitadas.

Son el principal atractivo de esta ciudad, la segunda más antigua de Chile, y se extienden desde el Faro Monumental hasta la playa Canto del Agua. Pero se asocia a La Serena el corredor que sigue al Sur, perteneciente a la comuna Coquimbo. Parte en Peñuelas y termina en las playas Grande y Socos, en Tongoy, e incluye La Herradura, Totoralillo, Las Tacas, Morillos, Las Mostazas, Guanaqueros y Blanca.

Morillos tiene el camping más completo del país, ya que dispone de baños, cocina y hasta un salón comedor. El sitio de acampe para seis personas asciende, para la próxima temporada, a aproximadamente 30 dólares diarios, más 3 por persona extra. También, cuenta con cabañas de hasta 7 personas por 120 dólares diarios, y habitaciones dobles con baño por 37.

Con todo, la oferta playera arranca en punta Teatinos, al norte de la caleta San Pedro, donde se asienta La Serena, y Punta Lengua de Vaca, donde termina la bahía de Tongoy. Algunos paradores, establecimientos hoteleros y hasta complejos turísticos privados dan vida a la costa, a tal punto que se identifica a la playa con ellos. Ese es el caso de los pubs Quinta Ola y La Barca, y del complejo Las Tacas, por ejemplo.

La zona hotelera de La Serena está en la Avenida del Mar. Allí se concentran tanto hoteles, apart, camping, cabañas y hasta departamentos y casas en alquiler. Es mejor optar por hoteles que ofrezcan tarifas en dólares ya que están exentas de IVA para los extranjeros.

Una habitación doble en hoteles cuatro estrellas se estima que, para la próxima temporada, costará entre 110 y 130 dólares diarios; un apart de la misma categoría, 80 dólares para dos personas y 180, para seis; cabañas tres estrellas, 60 dólares para cuatro personas y 94, para seis a ocho, con desayuno incluido. La oficina regional del Sernatur adelantó que se mantendrían los precios del año último, aunque en diciembre generalmente se registra un reajuste de un 5 por ciento, aproximadamente.

Disponibles a toda hora

Salvo en los complejos turísticos, tipo barrio cerrado, en los hoteles de La Serena no es preciso reservar con anticipación. Aun en temporada, siempre hay alojamiento disponible.

Esta arteria, paralela al océano es el centro de la movida serenense durante las vacaciones. Nace en el Faro Monumental de La Serena, donde termina la avenida Francisco de Aguirre, y sigue al Sur a lo largo de seis kilómetros, bordeando playas de suave pendiente. Este tramo ofrece servicios de guardavidas y seguridad desde el faro hasta el sector de Peñuelas.

Une las playas de Los Fuertes, Mansa, Blanca, Cuatro Esquinas, La Marina, El Pescador, El Corsario, La Sirena, Las Gaviotas y Canto de Agua, todas en la zona de La Serena.

La contrapartida del bullicio de la Avenida del Mar es la tranquilidad de los pueblos de pescadores, como Caleta Hornos. Es una playa que sí hace honor al nombre del océano que la baña, aunque el fondo es un tanto pedregoso. Al mediodía, los pescadores ofrecen pescado frito o mariscos. Es bueno llevar sillas y sombrillas, porque no hay infraestructura.

Alternativas frente al mar

Por la carretera Panamericana, a 47 kilómetros al norte de La Serena, al inicio de la cuesta Buenos Aires, hay un desvío que conduce, por un camino de tierra, a las playas Totoralillo, Chunguno y El Temblador, de aguas tranquilas y arena blanca, con una caleta donde también se dan cita los pescadores. Cabe aclarar, que vecina a Las Tacas, al sur de La Serena, existe otra playa, Totoralillo, con una pequeña península que aloja un conjunto de cabañas y un restaurante. Se ofrecen excursiones de pesca y caza submarina.

Peñuelas es una playa de arena fina, suave pendiente y aguas tranquilas, donde se encuentra el casino y el club hípico. Le sigue La Herradura, cuyo nombre da cuenta de su forma, extendida en dos kilómetros.

Entre los emprendimientos turísticos más exclusivos está Las Tacas, a 20 kilómetros al sur de La Serena, un resort de playa, con departamentos en alquiler, un club de yate, instalaciones deportivas, un aeródromo y acceso directo a la Panamericana. Puerto Velero y Dunas de Morillos, también al Sur, son otros lugares de residencia exclusiva. En Morillos, de seis kilómetros, hay un camping. También lo hay en Las Mostazas

Excursiones playeras

Hay más rincones y playas populares, pero el final de la recorrida está en Tongoy, un centro turístico que se levanta en una pequeña península, sobre una amplia bahía que forma el cordón montañoso de Lengua de Vaca. Posee un privilegiado microclima, ya que la temperatura media es de 18ºC, con pocas variaciones estacionales.

Desde las marinas y puertos de Coquimbo, La Herradura, Las Tacas y Puerto Velero salen pequeñas y medianas embarcaciones, que hacen viajes de entre 30 minutos y dos horas para recorrer las bahías y caletas de esta costa. Al sur de la bahía de Coquimbo, se ve el Faro Punta Tortuga rodeado de rocas donde se observan manadas de lobos de mar. Desde esta perspectiva, también se puede observar mejor las instalaciones del puerto e incluso un viejo cementerio de barcos.

Cualquier salida debe hacerse con pescadores o marineros locales, los únicos que conocen cuándo se puede viajar, hacia dónde y en qué condiciones. La recorrida se extiende a gusto, pero generalmente incluye un avistamiento de las zonas de cultivo de ostiones y otros frutos de mar de Tongoy.

Datos útiles

Cómo llegar

A La Serena se puede arribar por avión, Lan Chile ofrece vuelos diarios con conexión en Santiago por 247 dólares más impuestos.

También se puede llegar en auto desde el Paso de Agua Negra, en San Juan (a 317 kilómetros de la capital sanjuanina), por la ruta 41que cruza el Valle de Elqui y termina en La Serena.

Dónde alojarse

La ciudad de La Serena dispone de 209 establecimientos turísticos.

Una de las alternativas es el Hotel La Serena Club Resort: Avenida del Mar 1000; (0056) 51-211262 y 0800-2091000. Frente al mar, con 98 habitaciones, dos restaurantes, bar, piscina, cancha de tenis y centro de convenciones. La habitación doble cuesta 96 dólares, la estándar, y 123, en suite.

Al sur de La Serena está el Apart Hotel Las Tacas: en el kilómetro 445 de la ruta 5 Norte, Coquimbo; (0056) 51- 399100. Un dormitorio, con baño, living y kitchenette para dos personas cuesta 117 dólares, hasta el 25 de diciembre, y 143, del 26 de diciembre al 28 de febrero. En un departamento para cuatro el precio se eleva a 154 y 180.

Ciudad de los campanarios

En algunos de los atrios de las 29 iglesias, los alfareros reviven su pasado diaguita

LA SERENA.- La encontramos con las manos en la masa, repitiendo el antiguo rito de moldear la arcilla. En esta región parece que las mujeres, no exclusivamente, claro, están decididas a conservar hábitos y costumbres de la cultura precolombina. Así como las tejedoras de Chapilca, las alfareras de La Serena recrean sus orígenes y dan forma a artesanías según milenarias técnicas con diseños molle y diaguita.

Sus piezas pueden verse en el colonial mercado La Recova, así como en el centro comercial contiguo, Cienfuegos y Cantournet, en el centro de La Serena (abierto todos los días, de 8 a 21.30). No hay como verlas trabajando. Formaron una especie de cooperativa, un centro de mujeres artesanas, Cema Chile, que se convirtió en uno de los mejores lugares para comprar artesanías autóctonas, aunque aún no es muy popular entre los turistas.

Está en la calle Carrera, a media cuadra de la Plaza de Armas, en pleno centro de la ciudad, y abre de lunes a viernes, en horario comercial.Ofrece reproducciones de la cultura molle y diaguita desde 3 o 4 dólares.

También hay artesanos vendiendo sus piezas en los atrios de las iglesias.

Pero los mejores lugares para conseguir artesanías autóctonas son el sector de Las Compañías, un barrio en las afueras de la Serena, donde se encuentra alfarería a mitad de precio del de La Recova.

El trabajo de piedras semipreciosas es otra de las actividades distintivas de la región. La piedra conocida como combarbalita -especie de mármol, de aspecto veteado en verde, gris, marrón y diversas tonalidades de azul-, originaria del pueblo Combarbalá, en el interior del valle, a 80 kilómetros de La Serena. Allí se encuentran cofres en piedra tallada desde 9 dólares o lámparas desde 14.

Una vuelta al pasado

El Museo Arqueológico de La Serena conserva muchas piezas originales, así como réplicas de alfarería y embarcaciones prehispánicas. También se observan ejemplares de momias y otros objetos no sólo de las culturas molle y diaguita, sino también de las Animas y hasta algunos que demuestran el paso de los incas por la zona.

"En los alrededores hay 40 sitios arqueológicos tanto de las culturas precolombinas como evidencias de antiguos poblados humanos de hasta 12.000 años antes de nuestra era", afirmó el arqueólogo e historiados Gonzalo Ampuero Brito, actual director del museo.

El más importante es el Valle del Encanto, un monumento nacional localizado a 90 kilómetros al sur de La Serena. Hay un sitio cerca de las Terneras, cerca de la ruta 41, camino a la Argentina; un santuario de altura en la cima del cerro Las Tórtolas, a 6300 metros de altura; muestras de arte rupestre en Soruco y Quilitapia, a 200 kilómetros al sur de la Serena.

El museo de La Serena tiene registro de todos los sitios, sobre todo de las pictografías y petroglifos de la región de Coquimbo. Cuenta con fotografías, informaciones y publicaciones que los revelan.

Hitos eclesiales        

En La Serena se construyeron tantas iglesias que los españoles las usaban como refugio de los ataques piratas. Si bien los templos eran respetados por los invasores, crónicas de la época colonial aseguran que no siempre fue así.

En total, hay 29 iglesias, con cúpulas que retumban al dar testimonio de la fe de quienes la visitan. En ninguna se ofrecen visitas guiadas, salvo que se las recorra como parte de un tour.

En la calle Cordovez, entre Matta y Pedro Pablo Muñoz, sigue emplazada la iglesia de Santo Domingo, que data de 1675. Fue reconstruida y en uno de sus muros se colocó parte de su material original. Muy cerca está la Gruta de Lourdes, un conjunto de piedras que incluye un lavamanos que es considerado el monumento más antiguo de la ciudad.

A uno de los costados de la Plaza de Armas se levanta la catedral de La Serena. Originalmente, comenzó a construirse en 1856, aunque su piedra fundamental es de 1844. No tiene aspecto antiguo, ya que fue remodelada casi totalmente y sólo conserva su viejo sagrario.

La iglesia de San Francisco, en la esquina de Balmaceda y Eduardo de la Barra, fue construida entre 1585 y 1627. A un costado está el Museo de Arte Religioso, donde se guarda la máscara funeraria de Gabriela Mistral.

Datos útiles

Comidas típicas. Souvenirs. Excursiones. Más información

Comidas típicas

Pisco souer: aguardiente de uva producido con denominación de origen que se mezcla con jugo de limón, azúcar y hielo a gusto.

Pisco La Serena: en vez de limón se prepara con jugo de papaya.

Pajarete: vino dulce producido en la región. El Huancara es el más conocido. Se sirve como aperitivo junto al queso de cabra, elaborado en el interior.

Ostiones, jaibas, locos, colitas de camarón, chochas, erizos y tacas (moluscos parecido a la almeja) son algunas de los mariscos chilenos de la región.

Las populares empanadas de mariscos se venden en la caleta de pescadores de Coquimbo por 90 centavos de dólar.

Ensalada chilena: tomate y cebolla.

Asado de cabrito al palo: una opción de carne, típica de la zona.

Pollo La Serena: pechugas rellenas con camarones al río.

Mote con huesillos: típico postre chileno, especie de compota de durazno con granos de trigo hervido, espolvoreado con canela.

Café del Patio: Arturo Prat 470, en el centro de La Serena; (0056) 51-212634; abierto todos los días de 18 a 1; ideal para tomar un pisco souer al atardecer, también, durante la noche, cuando los jueves y viernes se ofrece música en vivo. Pisco souer, 3 dólares; café, 0,70; comidas por 4 a 8.

Souvenirs

Vasijas y piezas de estilo molle y diaguita, de entre 5 y 8 dólares, según el tamaño.

Papayas al jugo de Algarrobito, desde 70 centavos de dólar

Cristales de cuarzo, entre 2 y 9 dólares.

Bolsos, alfombras y telares, desde 27 dólares. En el Centro de Tejedoras Artesanales de Chapilca.

Excursiones

Valles de Elqui y Cochiguaz, todo el día de martes a domingos, con un mínimo de cuatro personas. Incluye pueblos, museo Gabriela Mistral, planta Capel y lugares místicos de las inmediaciones del río Cochiguaz, 40 dólares por persona. (Talinay Adventure Expeditions (0056) 51-218658)

Observatorio cerro Mamalluca, todos los días, de 20 a 24, con un mínimo de cuatro personas, visita guiada con charla, proyección de audiovisuales y observación mediante telescopios, 30 dólares.

Valle y montañas de Cochiguaz, dos días y una noche, de martes a sábado, para cuatro personas, Expedición a Los Andes y laguna del cepo, cabalgata por el valle, campamento a 3000 metros, trekking, avistamiento de cóndores, guanacos, zorros y vizcachas. 190 dólares.

Quebradas y cerros de Alcohuaz, un día con cabalgatas de 3 y 4 horas por el este valle y recorrida en 4x4 o combi de Pisco Elqui y Montegrande, 50 dólares.

Más información

En La Serena, hay una oficina del Servicio Nacional de Turismo, Sernatur, Matta 461; (0056) 51-225199, responden consultas telefónicas.

Pucón, elegante y perfumada

El aroma de los pinos tiñe el paso por esta villa sureña, que se viste de malla y borceguíes para la aventura

PUCON.- Se respira un intenso aroma a pino después de cruzar la cordillera por el alto paso Hua Hum. Los bosques están regados por arroyos de agua de deshielo, que se deshacen en cascadas junto al camino. Antes de seguir viaje hacia el Pacífico, las aguas se vuelcan en el lago Villarrica, en Pucón.

La proximidad de la ciudad se advierte cuando aparecen las primeras casitas, con paredes cubiertas de tejas de madera como si fueran las escamas de una trucha.

El camino zigzaguea entre bosques de cañas de colihue. Luego se cubre con la sombra de pinos centenarios hasta que se entra en un bulevar colmado de rosales en flor. Pucón, palabra mapuche, significa entrada de la cordillera.

Los lugareños venden hongos secos, recolectados en el bosque; tortas caseras, que por influencia de la inmigración alemana llaman kuchen, y empanadas de carne a las que, curiosamente, llaman empanadas de pino.

Más y más casitas de madera aparecen juntas, en una fila que recuerda los paisajes de los pueblos de cowboys del Lejano Oeste.

La avenida principal muestra abundancia de comercios, bares y restaurantes en esta villa, a 870 kilómetros de Santiago y con Temuco como puerta de entrada aérea.

La ventaja de Pucón radica en que, como su vecina San Carlos de Bariloche, se disfruta todo el año. En otoño es una fiesta de rojos y ocres, en invierno hay buen esquí, y en verano el lago Villarrica ofrece buena pesca, deportes náuticos, y la posibilidad de acampar en su camping prolijo y cuidado en un bosquecito de arrayanes o canelos.

Pucón es un lugar especial para los que no pueden quedarse quietos. Es posible hacer cabalgatas, trekking por los bosques, rafting por los ríos o, simplemente, bañarse en aguas termales en medio de un bosque de pinos. Se trata de un sitio absolutamente distinto, encantador y una buena alternativa turística para los amantes de la montaña.

Para quedar como nuevo

PUCON.- Enclavado en la montaña, rodeado de bosques de cipreses, coihues, lengas y raulíes, asoma un hotel moderno y cálido, íntegramente construido en madera lustrada y con amplios ventanales bordeados de macetas repletas de geranios, rosas y caléndulas. Es el Termas de Huife. Uno puede quedarse a dormir o solamente visitarlo para pasar el día.

Sólo cinco dólares cuesta la entrada con derecho a gozar del jardín, en medio del cual hay una enorme pileta de natación de aguas termales, rodeada de pinos y con un río de agua cristalina que baja la montaña, paralelo a la pileta.

Durante el invierno también la pileta está bien concurrida, con esquiadores que relajan sus cansados músculos en medio del vapor del agua, que mana de la tierra a 40ºC mientras que el entorno está cubierto de nieve y estalactitas de hielo.

Aceites aromáticos

Las instalaciones de las termas incluyen un bar, un buen restaurante, salas de baños saunas, baño finlandés, servicio médico permanente y servicio de masajistas que aflojan los músculos con las manos empapadas de aromáticos aceites de eucalipto, romero y pino.

Los más osados pasan de la pileta caliente al arroyo helado lanzando gritos de frío y alegría. Dicen que hacerlo fortalece el corazón. Otros se bañan en sectores del lecho del río helado de donde sale un chorro de agua caliente entre las piedras.

Entonces el beneficio es doble: uno puede regalarse un baño de agua termal sentado sobre el mismo lecho del río, mirando el espectacular paisaje de montaña, y con el agua de la correntada masajéandole el cuerpo entero.

Para el que prefiere la intimidad, hay bañeras individuales de agua termal en cabinas bajo techo.

La sensación de bienestar es total, y la termorregulación lograda en la inmersión en aguas termales hace que se pierda por completo toda sensación de frío.

En Termas de Huife el que planea pasar un rato opta inevitablemente por estar, por lo menos, un día entero.

Buenos consejos

Ascenso al volcán Villarrica. Sólo apto para deportistas. Las agencias proveen del equipo completo para poder llegar a ver la lava en ebullición rodeada de las nieves que cubren la cima, a 2000 metros sobre el nivel del mar.

Volcán Rayhuén. Se trata del gigantesco cráter de un volcán apagado, al que se accede por ruta, en auto, subiendo en zigzag. Desde arriba se ven los picos de otros volcanes circundantes, y manchones de nieve, aun en pleno verano. Su entorno es un paisaje lunar grisáceo donde no crece una brizna de hierba.

Parque Nacional Huerquehue. Lagunas, cascadas y vegetación autóctona impresionan con su belleza a lo largo de senderos que otorgan cinco horas de caminatas si el clima lo permite. A sólo 35 kilómetros de Pucón.

Cabalgatas. Tres horas a caballo con guía que permiten descubrir las recónditas bellezas naturales de Pucón. Se realizan todo el año. Ideal para ir en familia.

Trekking. Montañistas de la zona llevan a recorrer senderos del bosque. El paseo se termina con un picnic en el que se recobran fuerzas saboreando el delicioso curanto.

Termas. En la región hay un total de ocho zonas termales, siendo las más conocidas las de Huife, Palguín, Metué y San Luis. Como las aguas manan a 40º C, es posible bañarse al aire libre durante todo el año.

Pesca con asado al palo. Esta excursión se basa en la pesca de truchas Liucurá. Se lanzan los anzuelos a la mañana para disfrutar de una asado típico regado de buenos vinos chilenos.

Casino de Pucón. Sus dos plantas alojan lo último en máquinas tragamonedas, además de bingo, black jack, ruleta y otros juegos para entrar en calor.

Datos útiles

Cómo llegar

El pasaje aéreo por Lan Chile, ida y vuelta, desde Buenos Aires hasta Temuco, vía Santiago, cuesta 430 pesos, con tasas e impuestos incluidos.

Alojamiento

Varía entre cabañas con todas las comodidades en el camino de acceso a Villarrica, románticas hosterías de madera en el centro de la ciudad o el impresionante Gran Hotel Pucón, con vista privilegiada al lago y playa propia.

La habitación doble en un hotel 5 estrellas, con media pensión, cuesta alrededor de 120 dólares. Las cabañas para cuatro personas, desde 50; para seis, desde 60; para ocho, 80. Las hosterías de 3 estrellas, desde 40 dólares con media pensión.

Fuente La Nación, noviembre 1999

 

Santiago


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