www.tiradecontacto.net

arroyo Butarque

telaraña internet fotografía comunicación Pyronia tithonus Panaeolus sphinctrinus Alhambra de Granada
comunicación  |  setas  |  Vanessa cardui Ir|  mariposas  |  Pyronia tithonus Ir|  reportajes  |  Madrid Ir|  monte Perdido  |  parque Polvoranca Ir|  Juan P. Clemente Ir|  arroyo Culebro  |  plantas  |  color  |  arroyo Butarque
avioneta estrellada en febrero de 1995 cangrejo americano matanza de carpas en el verano de 1997

"Me dieron ganas de decirle a la madre que donde tenía que llevar al niño era al concurso de eructos que ha convocado el Ayuntamiento de Leganés"
Elvira Lindo, El País, 16 de agosto de 2003

abejas y abejorros - Agaricus, una ración de champiñones - Agrocybe aegerita, la seta de las ciudades - Agrocybe praecox - Anas platyrhynchos, ánade azulón - Aricia cramera - Auricularia auricula-Judae, oreja de Judas - Autographa gramma - Bolbitius vitellinus - Bovista plumbea - Colias crocea - Columba palumbus, paloma - Crataegus monogyna, espino blanco - arroyo Culebro - Datronia mollis - paseando por el hipermercado - Inonotus hispidus - Iphiclides podalirius - Lepista nuda, la seta pie azul - Lepus capensis, liebre encamada - Luscinia megarynchos, ruiseñor - Lycaeides idas - Lycaena phlaeas - Madrid - Mantis religiosa - Marasmius oreades, senderuela - Melanargia galathea - Melanoleuca exscissa - moscas y mosquitos - Muscicapa striata, papamoscas gris - Nymphalis polychloros, mariposa de los olmos, olmera - Ochlodes sylvanus, dorada - Papaver rhoeas, amapola - Pararge aegeria - Picea pungens, picea azul, picea de Colorado - Pieris brassicae, mariposa de la col - Pieris rapae, blanquilla de la col - Pollister gallica, avispa común - ruinas de Polvoranca - Remiz pendulinus, pájaro moscón, teixidor - Rubus ulmiformis, zarza rastrojera - Schizophyllum commune - Silybum marianum, el cardo mariano - Sturnus unicolor, tordo, estornino - el tercer cinturón - Urtica dioica, ortiga - Volvariella speciosa, la seta de los cementerios, el gurumelo castellano - Zarzaquemada - Zegris eupheme hembra

el tercer cinturón

"Lo que me asombra más es la falta de memoria histórica. No entiendo cómo los hijos o nietos de emigrantes que conocieron la miseria, el racismo y las condiciones que están sufriendo los inmigrantes en España, hayan podido olvidar tan pronto que España ha sido un país de emigrantes". Juan Goytisolo
"La consolidación de las segundas y terceras generaciones de musulmanes en Europa no sólo está motivando importantes transformaciones en la vivencia islámica de estos jóvenes (se sienten europeos, se asocian, reorientan su formación religiosa, redefinen las modalidades de sus actividades sociales), sino que esto está obligando al mundo musulmán a reconsiderar su forma de actuar y su posición intelectual con respecto a Europa". Gema Martín Muñoz, "Sobre terrorismo, emigración e islam"
"La gente que vivía en vecindarios como el nuestro rara vez soñaba con ser feliz. La rutina y la capacidad de aguante lo eran todo: la seguridad y el hecho de saberse a salvo eran la recompensa por una vida monótona". Hanif Kureishi, El buda de los suburbios (1990)

La chica está realmente bien. Además es él, negro, quien la despide a ella, blanca, en la estación de cercanías de Atocha. Una noche la acompañó hasta Zarzaquemada y posiblemente llegó hasta el portal de su casa, como he hecho yo muchas veces con otras chicas de Leganés. Son 2 compañeros de viaje posibles en el horario nocturno de la línea 5 del tren de cercanías de Madrid. En otra ocasión coincidí en el agobiante horario de tarde con otra pareja mixta. Se sentaron a mi lado, él, negro, debajo y ella, blanca, sobre sus rodillas.

- ¿Cómo estás? -le preguntó ella preocupada.

- ¡Caliente, caliente! -respondió él impaciente.

Seguro que hay más mezclas explosivas. El cinturón de pobreza y marginación enquistado en los suburbios de Madrid ha ido dispersando por las ciudades de la periferia metropolitana a las sucesivas oleadas de inmigrantes que hemos venido a parar aquí: extremeños, manchegos como mis padres, andaluces, castellanos y gallegos desde los años 60, sudamericanos desde los 70, europeos del Este desde los 80, africanos ahora mismo. Y cada vez más estaciones de tren. Visto de lejos, detrás del gran atasco, todo esto es una gran colmena con ventanas, antenas de televisión y coches aparcados. De cerca es lo mismo, sólo que de cerca. Y salvo el piso incendiado o la pelea salvaje de todos los meses, que al fin y al cabo recuerdan a los periodistas la existencia real de todo esto, no pasa nada. De momento.

El ponerse a pelar una naranja en la ventana y tirar los desperdicios a la calle, las maltratadas dentaduras sin excepción de ningún tipo, algunas miradas fieras que incluso pueden recordar auténticas cacerías de cabezas humanas, las cicatrices en el entrecejo memorizando las peleas a cabezazos y otras señales por el estilo, delatan a los recién llegados más que los rasgos faciales o el color de la piel. Poco a poco todos empezamos a dejar de ser especialmente ruidosos o silenciosos, a no parecer especialmente algo, a pasar desapercibidos. La higiene corporal y la social va marcando las pautas de la integración. Por el idioma y por la inusual felicidad absoluta que delatan sus miradas se pueden distinguir animadas conversaciones entre jóvenes polacos, cameruneses o marroquíes que esperan la llegada del tren de cercanías en cualquier estación, con sus vaqueros, con sus cigarrillos, escupiendo continuamente de pura alegría. Este era el nivel de sus sueños más imposibles, muy parecido al de mis padres y al de todos los emigrantes en su momento. Es éste también el conformismo que lo va pacificando todo, un que puede ser mejor, sí, pero también puede ser mucho peor, un respiro, un "¡uf, al fin un lugar tranquilo bajo el Sol!".

Desde aquí, el racismo se ve de otra manera: no es que sean como nosotros, es que nosotros hemos sido como ellos. Cuando están distantes, otros compañeros de viaje lo olvidan y reproducen con palabras los lemas racistas, esos "que nos quitan el trabajo", "que venden droga" o lo que sea, tan hipócritas. Pero de cerca todos conocemos a alguien que nos ha ayudado o al que hemos ayudado, todos tenemos algo bueno que contar, todos sabemos que somos iguales. Debe ser que en las colmenas, en esa especie de celdillas superpuestas, no se puede sentir ningún apego a nada que merezca la pena. Pero también es que todos sin excepción, aunque lo olvidemos a veces, estamos huyendo siempre de la miseria, de la marginación, de las religiones opresivas, de las luchas tribales, del racismo, de los nacionalismos beligerantes, de las guerras y de todas esas cosas que creemos que se van quedando perdidas en algún lugar del tiempo. Alguna vez habrá por aquí casas de Marruecos, de Camerún o de Polonia que harán rancias a las de Extremadura y Andalucía. Y serán lo mismo, lugares de encuentro para bailar, para hablar, para comer cosas maravillosamente raras. Antes, estúpidos nacidos en cualquier parte que se hacen banderas con los fantasmas del pasado olvidado nos están arrastrando a vivir un futuro de pesadilla. Pero de momento no pasa nada por aquí, nada periodísticamente relevante quiero decir.

(Leganés, 1992)
sugiero que...
actualizado: 14 de enero de 2005
Google lente biconvexa hongos, plantas y lugares www.difundefirefox.com/ Socio nº 2556