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ASESINOS DE OTROS MUNDOS
(Santo contra los Asesinos de Otros Mundos)

México, 1971
Elenco:
Santo, Sasha Montenegro, Juan Gallardo, Carlos Agosti, Carlos Suárez, Marco Antonio Campos Viruta, Patricia Borges, Gerardo Zepeda El Chiquilín, Sonia Fuentes, César Valentino
Director: Rubén Galindo

VIOLENCIA:

una de las historietas del Santo

ARGUMENTO:
Una serie de muertes en circunstancias poco claras obligan a las autoridades a ponerse en contacto con el Enmascarado de Plata, al parecer la única persona capaz de resolver el caso. El responsable resulta ser el criminal Malkosh (Carlos Agosti) quien exige diez millones en barras de oro a cambio de respetar la vida de importantes funcionarios del gobierno. El Santo logra frustrar los planes del villano, no sin muchas dificultades, pero se encuentra con Boris Licur (Juan Gallardo), un criminal aún más peligroso.

COMENTARIO:
Más de diez años después de su primera aparición en la pantalla grande (Santo contra el Cerebro del Mal) los responsables de las aventuras cinematográficas del Enmascarado de Plata ya habían encontrado una fórmula exitosa que sirvió para llevar a este singular personaje a lugares tan exóticos como el Líbano y Turquía.

Dicha fórmula consistió en emplear al luchador en situaciones tomadas de las películas de ciencia ficción y terror más cochambrosas de su tipo, mezclando a los personajes clásicos como Drácula y el hombre lobo con argumentos prácticamente reciclados de las historietas que tenían como protagonista al mismo Santo.

Aunque es algo bien sabido, la mayoría de los especialistas en cine mexicano parecen haber olvidado que el tiraje de las historietas en México está sólo por debajo de los comics japoneses y por lo tanto, la influencia de las mismas en las películas de aventuras made in Mexico no se puede desdeñar.

No es solamente el hecho de que una gran cantidad de personajes de los cuentos como Chanoc, Kalimán, Hermelinda Linda y los Supermachos hayan tenido su oportunidad en el cine, sino que es muy probable que las historietas a cargo de José G. Cruz hayan tenido mucho que ver con la popularidad del cine de luchadores, junto con el auge de la lucha libre por televisión.

Creo que Asesinos de Otros Mundos es una de las cintas del Santo donde más se nota esta influencia. La forma en que el Santo pasa de una aventura a la siguiente, la manera en que se presentan los diferentes personajes y la falta de rigor científico a la hora de plantear lo del organismo extraterrestre. Parece que al escribir el guión de esta película, Rubén Galindo y Ramón Obón se preocuparon menos por darle coherencia que por proporcionarle al luchador la oportunidad de rifarse el físico con la mayor cantidad de oponentes que el presupuesto permitiera.

Los lectores acostumbrados a los pepines, las fotonovelas y los cuentos de aventuras no suelen tener mucha paciencia para el tipo de narración que le encanta a los teóricos de la literatura. Difícilmente un obrero o un niño se van a conformar con una novela donde el autor pase capítulos enteros dando detalles sobre la psicología de los personajes. Lo que quieren es una forma de entretenimiento con harta acción y personajes divertidos.

Claro que hay una diferencia muy grande entre una historieta en la que el autor puede dibujar lo que se le ocurra y una película donde hay que pagar el vestuario, la escenografía, el sueldo de actores y técnicos y todo el equipo necesario. Donde mejor se aprecia esta pequeña gran diferencia es en el monstruo extraterrestre, que consiste en una lona con unos señores adentro (con todo y hoyitos para respirar y ver pa´fuera) y que en teoría es una criatura aterradora. En la práctica a las víctimas les cuesta trabajo aguantarse la risa cuando la ven.

El argumento, como es de esperarse en una cinta de luchadores, es ilógico, incoherente y avanza a empujones. Los guionistas ponen al Santo en varias situaciones peligrosas, enfrentando gladiadores, guaruras y al susodicho extraterrestre y luego hacen que se salve de pura chiripa. También para que la trama se mueva los personajes se ven obligados a cometer estupideces , por ejemplo: cuando la galana de Licur libera al monstruo sin motivo aparente o cuando el Enmascarado de Plata se deja atropellar para que Malkosh lo capture.

En el género luchístico abundan los números musicales que están ahí sólo para hacer tiempo, los personajes cómicos que no hacen reír a nadie y las heroínas que sirven para dos cosas: para estorbar y para dejarse secuestrar y así darle al Santo o a Blue Demon un pretexto para ponerle una arrastrada a los villanos.

Como era de esperarse también aquí hay personajes que salen sobrando, como el científico Bernstein (Carlos Suárez) y su hija (Sasha Montenegro). Se supone que al científico lo secuestra Licur para que sacarle el secreto que le permitirá controlar al monstruo, con tan mala fortuna que el tal sabio no tiene ni pinche idea de cómo hacer lo que le pide el maloso.

Un buen tema para una tesis de licenciatura sería averiguar si existía una ley que exigía que en todas las películas de luchadores tenía que salir Carlos Suárez. De otra manera no me explico que este actor saliera en tantas cintas de costalazos, y menos en películas como ésta, donde su personaje era totalmente desechable.

Uno de los aspectos de las películas de luchadores que más agradan a los conocedores son los diálogos. Comparados con los guionistas del género, los los autores de las obras maestras del teatro surrealista, como Beckett y Ionescu, son un par de tarugos. En Asesinos de Otros Mundos hay varios ejemplos de esto y es que, con todo respeto para el veteranísimo guionista Ramón Obón, he visto mejores diálogos en el Libro Vaquero.

Para muestra un botón: cuando el Santo se mete sin permiso en la casa de Bernstein, le suelta a la hija del científico un discurso mariguano sobre extraterrestres, genios del mal y fórmulas secretas y se da la siguiente discusión:
Sasha Montenegro: "No entiendo nada de lo que está diciendo."
El Enmascarado de Plata: "Eso no importa."
¿Cómo que no importa? Entonces, ¿para qué se lo dice?

Otra cosa que me llama la atención sobre los diálogos de esta película son los errores de gramática en que incurren los personajes. Normalmente, en las películas, incluso las que presumen de realistas, los personajes nunca se equivocan al hablar, aunque en la vida real esto es algo que nos pasa a todos.

Es raro ver, como sucede en Asesinos de Otros Mundos, que el inspector O´Connor (nada menos que Viruta) diga que se han "perpetuado" unos horrendos crímenes (que yo sepa los crímenes se perpetran). Normalmente los mismos actores se encargan de corregir estos detalles durante las filmaciones, por lo que errores como el ya mencionado son un indicio de que la cinta fue hecha a las carreras.

Curiosamente en esta ocasión no hay funciones de lucha libre, y aunque el Santo no puede demostrar su maestría para el pancracio, sí le da tiempo de enseñarnos que tiene conocimientos de medicina, ciencia y que sabe hasta pilotear un avión. Donde sí le falla al buen Enmascarado es en astronomía: hay una escena donde dice que la Luna está "en otra galaxia". Además el Santo demuestra la extraña habilidad de pelearse contra un grupo de maleantes sin tropezarse con la capa, que al parecer no se quita ni para dormir.

En cuanto al resto del elenco, lo más notable sin duda es la presencia de la que sería una de las grandes luminarias del cine de ficheras. La verdad es que en Asesinos de Otros Mundos Sasha Montenegro hace lo que se exigía de todas las actrices que le hacían segunda al Santo: gritar, correr y torcerse un tobillo para que el monstruo extraterrestre, que es más lento que el Periférico a las nueve de la mañana, tenga posibilidades de atraparla.

No es la mejor aventura del Santo, sobre todo por el económico monstruo, pero es preferible a casi cualquier producto del nuevo cine mexicano.

-Marco González Ambriz

¿No te latió? ¡Miéntamela! ludvig_prinn@hotmail.com

Imagen cortesía de The Films of El Santo, página dedicada a este luchador.

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D.R. @ 2001 Marco González Ambriz. Para reproducir cualquiera de los textos aquí incluidos pedir permiso a ludvig_prinn@hotmail.com