Fanfics

Aunque yo nunca he escrito un fanfic de cualquier anime, desde hace mucho tiempo Luis Eduardo me envió un pequeño fic de Nube que de hecho lo usó para una tarea escolar. Es bastante interesante, me recuerda a uno de los capítulos del manga.

Nightmare of illusions

Por Luis Eduardo Perez

- ¿Asi que la iglesia católica planeo todo esto?
- Asi es, nosotros debíamos de impedir la resurrección del amo de las tinieblas, y esta vez para siempre, tú no comprendes todo lo que esta en juego- Decía el cura en un tono nervioso, sosteniendo a Yukime con ambos brazos - Pero para ello ¿Tú sacrificarías una vida inocente? - Replicaba Julius
- ¿Inocente?, ja, ja, ella no es humana, es un demonio de la nieve, esta creada por la fuerza de la maldad, ella es el sacrificio perfecto.- Se notaba un odio increíble en el rostro de Meisuke, tanto que los poderes de su mano de demonio empezaran a aumentar, destruyendo la habitación en la que se encontraban, de pronto interrumpe el cura. - Sellare para siempre este castillo, ¡Dios padre!, acepta esta ofrenda y destruye este lugar.
- ¿Maestro?-, murmuraba Yukime despertando de aquel largo letargo inducido por la exposición al castillo, pero era demasiado tarde, el sujeto arrojo a Yukime al altar, la cual desapareció en una lluvia de cristales de hielo.
- ¡Noooooooo!- gritaba Meisuke al ver como el cuerpo de su amada se desvanecía, mientras que el cura, tomando un arma que tenia escondida bajo su sotana, amenazaba a Julius diciendo:
- Solo algo mas, necesito tu látigo, Belmont, este será el final de la maldad, cuando el ritual este completado, todos ustedes, junto con el castillo desaparecerá..., maldición ¿Qué me esta pasando?
- Es la fuerza del castillo- decía Meisuke- ya que solo se llevara con el, las almas de los pecadores, quizá hayas obtenido la llave para destruir este lugar, ¡pero tus pecados hicieron que fueras atrapado por su poder!
- No, no puede ser arggggg...

Una gran energía fue despedida de aquel lugar, todo se empezaba a elevar a las inmensidades de un cielo obscurecido por el tormentoso pasado de aquellas almas que fueron esclavizadas por el amo y señor de los vampiros. Al instante Julius y Meisuke fueron transportados a las afueras de aquel lugar, donde reinaba un extraño sentimiento de tristeza, pero todo había acabado para siempre.

- ¿Que paso? ¿Fuimos transportados afuera del castillo?- decía Meizuke, aturdido por lo acontecido.
- Asi es...
- Y Yukime, ¿Qué pasó con ella?
- Su alma fue atrapada en el castillo con las de muchas otras personas que no debían de haber muerto en este lugar, lo lamento mucho, ya no podremos hacer nada por ella, solo esperar a ver si su espíritu pueda liberarse de esa maldición, lo lamento tanto.

La oscuridad ha retomado sus fuerzas, y en un caos de desesperación y sufrimiento, el único consuelo es que su alma ahora esta siendo protegida por los dioses.

Una parte de mi clama por ser libre, pero a su vez, una fuerza invisible trata de apartarme de lo que alguna vez significo algo para mí, aquellas tiernas palabras que fueron dirigidas hacia un espíritu de frialdad absoluta, ahora son tristes recuerdos de un pasado tormentoso.
Aun así debo de seguir con mi misión, regresar a mis orígenes y cumplir con mi destino.

Al fin Meisuke ha regresado a Dohmori, su amada ciudad, está tal y como el la recuerda, solo que el frío esta haciendo que los recuerdos de Yukime regresen a su mente, tanto así que empieza a derramar lagrimas de tristeza, una de ellas cae a los pies de Kyoko, la hermosa pelirroja alumna suya, que le da la bienvenida y lo guía de regreso a la escuela en la que el imparte clases.

En ese lugar estaban todas las personas que para el fueron muy importantes, los cuales con gritos y muestras de cariño le demostraron que el nunca estaría solo en su situación.
Lo que más le sorprendió fue la llegada de la maestra Ritsuko, ella estaba hermosa, su largo cabello negro reflejaba los haces de luz que se filtraban entre los árboles de cerezo, sus grandes ojos negros resaltaban la belleza de su delicada cara, lanzando una mirada llena de cariño y ternura pero ¿Por qué?, Si ella siempre había sido muy fría con él. Solo bastó una palabra para que el se sintiera de nuevo atraído por ella, un simple hola que le hizo recordar muchas cosas.
Ritsuko se le acerco lentamente y lo abrazó.

- Maestro Nueno, está bien, gracias a dios que no le pasó nada - dándole un beso en la mejilla que lo dejo sin habla.

Para él, el tiempo que había pasado en ése castillo infernal fue una eternidad, pero fue una enorme sorpresa al ver que solo habían pasado tres días fuera de este, era comprensible al saber que el castillo fue creado por el mal, y que éste toma muchas formas.
Ya en el salón de clases, los alumnos le pidieron que les hablara sobre lo que el había vivido, ellos ya estaban acostumbrados a verlo destruir a fantasmas y demonios, pero a su mente le regresó el recuerdo de aquellas muertes de personas inocentes y el fallecimiento de su preciosa Yukime, todos guardaron silencio, no sabían por que su maestro se sentía tan mal, decidieron dejarlo así; Un silencio espectral hizo que los gritos de Ritsuko resonaran en las paredes del edificio. Nube se levanto rápidamente de su asiento, tomó su libro de oraciones y salió a la ayuda de la maestra.

Corrió rápidamente al salón de maestros, donde estaba Ritsuko, muy alterada comenzó a señalar el lugar donde estaba un fantasma de un niño. Meisuke, sin necesidad de usar su poderosa mano de demonio, mandó al espíritu al cielo con una simple oración, mientras Ritsuko, con una mirada sexy, le dijo que lo recompensaría por ello, pero Nube solo guardó silencio, mientras Kyoko y Hiroshi, otro de sus alumnos, se sonrojaron, pensando en lo que pasaría con ellos dos, ya que a ambos les tocaba hacer guardia en la escuela.

Asi pasaron las horas, el reloj marcaba las nueve, y Nube estaba en el salón de maestros cumpliendo con su labor, pero a su vez pensando, mirando el cielo, como todo había cambiado desde su regresó, los niños, incluso Ritsuko, todos estaban actuando de una manera muy extraña, cuando de pronto se abre la puerta del salón, era ella.

- Maestro Nueno, estoy muy contenta de que estés aquí, te extrañe demasiado, no podía vivir sin ti, al fin estamos juntos, y solos... - Ritsuko comenzó a desabrocharse su saco lentamente, despojándose de sus prendas, era realmente hermosa, su cuerpo perfecto, solo cubierto por su minifalda, lo llamaba a que cumpliera con sus mas obscuros deseos, pero el se negó a verla...

- ¿Qué sucede, que está mal, acaso no era éste tu sueño?
- Si Ritsuko - respondió en un tono nervioso - pero tú no eras así, siempre fuiste muy fría conmigo, pero ahora, todo es muy extraño.
- Quizá esto te haga recapacitar - dijo la maestra mientras se abalanzaba hacia Meisuke, y comienza a besarlo, pero algo dentro de ella lo impide y grita.
- NOOOOOO!, yo no puedo hacer esto, no es posible que yo, me haya enamorado de, de un humano...
- Humano? Se preguntaba Nube - Tú no eres Ritsuko, ¡Eres un maldito monstruo, muéstrame tu verdadera forma!

De pronto todo el salón se vio envuelto en una oscuridad acuosa, todo se empezó a desvanecer, nada de lo que él había vivido era real, una presencia demoníaca llenaba el ambiente, lo que parecía ser Ritsuko, no era mas que un demonio femenino llamado Succubus.

- Por favor, mátame, acaba con mi dolor, mi sangre está maldita te lo ruego...
- No puedo hacerlo, aunque debería, tu hiciste que sufriera por algo que tal vez no pasó en realidad.
- Si, todo fue una ilusión, menos el amor que te tengo, tú eres diferente a todos los humanos que he conocido, ya que parece que tu vida no te importa, solo proteger a las demás personas, no te quiero dejar en este mundo de sueños, y es por este amor que te tengo, que quiero que me destruyas, para que puedas ser libre de esta pesadilla, por favor.

Con lágrimas en los ojos, Nube se quitó el guante negro que cubría su mano de demonio, la elevó al cielo y con ella atravesó el cuerpo de Succubus, aquella solo mantuvo una cara de felicidad y con sus últimas fuerzas le dió un apasionado beso a Nube y dijo:

- Gracias por librarme de esta maldición, mi alma y mi corazón son tuyos, siempre te protegeré, pero ahora despierta, vive tu vida, cumple con tu destino, te estaré esperando para que los dos podamos ser felices, recuerda que yo te amo...

Todo el lugar se empezó a iluminar, ya todo era más claro, había regresado muy grave de su aventura, ya hacia en la cama de un hospital, con Yukime a los pies de su cama, limpiando unas flores que le habían traído sus alumnos.

- Es un milagro - decía Yukime con lágrimas en sus ojos - Al fin despertaste, te extrañé muchísimo, al fin estás conmigo otra vez, ya nunca te dejaré, te lo prometo.
- No Yukime, yo fui el que te abandonó cuando más me necesitabas, aún conservo algo de oscuridad dentro de mí, pero ésta es buena. Si alguna vez trato de fallarte recuérdame que mi alma lleva consigo un triste recuerdo, y si, yo también te extrañe muchísimo, nunca te volveré a exponer a un peligro como el pasado. Y también a ti Succubus, gracias por demostrarme que debo de tomar en cuenta más a las personas que significan algo para mí.
- ¿Succubus? Le pregunta Yukime algo enojada.
- No, nada, es que llevo más de tres días soñando, dijo Nube.

Succubus