Regresar

Historia
La Provincia
Procedencia de los Cáhitas
La Lengua Cáhita
Distribución Demográfica

  

Historia:

La configuración del pueblo de Sinaloa, surgió por la precisa mezcla de razas que a finales de siglo pasado se produjo entre los grupos indígenas y mestizos, a raíz de la conquista española y con la llegada de extranjeros que arribaron a estas tierras motivados por el afán de encontrar un lugar apropiado para vivir de manera próspera.

Los diversos núcleos indígenas que habitaron hasta la llegada de los españoles en lo que hoy es el territorio sinaloense vivieron en un estado social bastante primitivo. Estas culturas sobrevivían de la caza, la pesca y la recolección de frutos. De ahí que su presencia quedó manifestada en los innumerables vestigios que nos dejan sus más fieles testimonios grabados en la piedra, los llamados "petroglifos": que son figuras hechas en las rocas, cinceladas o perforadas con piedras más pequeñas.

Aunque Sinaloa no se encuentra en el centro donde se establecieron los principales asentamientos prehispánicos, su territorio estuvo incluido en el área precolombina de México y desempeñó un importante papel en la historia y desarrollo del país.

A principios del siglo XVI la región donde se localiza Sinaloa estaba asentada por pequeños grupos de Totoremes, Achires, Xiximenes, Sinaloas, Tegüecos, Zuaques, Ahomes, Mocoritos, Huasaves, Cahítas; todos pertenecientes al grupo Náhuatl o Azteca. Estos grupos construyeron importantes centros ceremoniales, especialmente en la zona sur de el Estado, complementados con altares y canchas para los juegos prehispánicos "El Patolli" y la "Ulama", mismos que se siguen jugando en distintos lugares del Estado preservando una tradición muy nuestra.

Los antiguos pobladores de esta región desarrollaron sofisticadas técnicas en sus trabajos de cerámica y costura que aún son aplicadas con gran habilidad por artesanos, estas culturas fueron creadas por los españoles que llegaron bajo las ordenes del conquistador Nuño Beltrán de Guzmán.

Tenían una religión de tipo naturalista sin llegar a divinizar a sus dioses, creían que los animales tenían poder sobrenatural, como pescados y serpientes. Adoraban ídolos de piedra y de palo. En quien más creían era en su curandero o hechicero.

El conquistador Nuño Beltrán de Guzmán llega al territorio sinaloense en el año de 1531 y funda al margen del Río San Lorenzo la capital del Estado, Culiacán, a la que en ese tiempo de le nombró Villa de San Miguel.

La colonización por parte de Nuño Beltrán de Guzmán y sus acompañantes fue cruel y violenta, sobre todo cuándo se dieron cuenta que las ciudades de Civola y Quivira supuestamente ricas en metales preciosos eran sólo fantasía . Agotados los minerales descubiertos en el estado, usaron el recurso humano como factor de enriquecimiento, y fueron utilizados para aprovechas su fuerza de trabajo en la producción agrícola y ganadera, así como también en la construcción de sus viviendas. Es por ello que su presencia en nuestras tierras se ve manifestada a través de los pueblos coloniales como El Fuerte, Cosalá, Concordia, Copala, Pánuco, Chametla, El Rosario y Mazatlán, lugares donde se conservan intactas construcciones: fachadas con cornisas, tejas, herrería, faroles, que forman parte del patrimonio histórico de la entidad.

En el siglo XVII, la agricultura, ganadería y pesca se convirtieron en las principales actividades; al mismo tiempo, el establecimiento de las primeras misiones jesuitas lograron pacificar a los distintos grupos indígenas y bajo este sistema de enseñanza en las labores cotidianas lograron el surgimiento de comunidades más productivas y mejor organizadas, en condiciones de progresar.

Sometidos los núcleos indígenas al mando de los españoles, a finales del siglo XVIII y principios del XIX surgieron inconformidades en todo el país y se llegó el momento de la guerra de independencia, época de duros enfrentamientos entre los blancos y mestizos, al tratar estos últimos de conservar su ancestral patrimonio.

Consumada la guerra de independencia, surge Sinaloa como Estado Libre y Soberano por decreto del Congreso Federal el 13 de Octubre de 1830.

Regresar

  

La Provincia:

Desde remotos tiempos, que antedatan al arribo de los conquistadores españoles a las tierras noroccidentales de México, la región del río del Fuerte, que actualmente pertenece al estado de Sinaloa, se hallaba poblada por núcleos de gentes pertenecientes a la familia indígena de los cáhitas. El área territorial poblada por los cáhitas, situada en la vertiente del Golfo de California, se extendía desde la región del río Mocorito hasta la región del río Yaqui; así que su localización queda reducida a la entidad que, desde el principio y hasta casi los últimos años del periodo colonial, se llamó provincia de Sinaloa.

La antigua provincia de Sinaloa se hallaba enmarcada dentro de los límites geográficos o naturales, como eran: por el sureste, la demarcación del río Mocorito; por el Noroeste el río Yaqui y las altas sierras de Topia, antiguo nombre con el que los Españoles designaban a la parte de la Sierra Madre Occidental perteneciente a las provincias de Culiacán y Sinaloa; por el suroeste, el Mar de Cortés o Golfo de California. Por consiguiente eran parte de esta provincia, la parte norte del estado de Sinaloa y la sur de el estado de Sonora.

Rumbo al sureste de la Provincia y a partir de la región de el río Mocorito (primitivamente llamado de Sebastián de Evora, que fue el nombre de un portugués quien tuvo bajo encomienda aquella región) se extendía, hasta el río Piaxtla, la entidad que tuvo por nombre provincia de Culiacán, habitada por indios tahues, y más allá de la cual rumbo al sur, seguía la provincia de Chametla o Chiametla, poblada por los totorames. Hacia el norte del río Yaqui tenían su señorío los pimas y los ópatas, siendo así vecinos de los cáhitas. En tanto que por el lado de las sierras de Topia y en colindancia con la provincia de Sinaloa se hallaban distintas comarcas, habitadas por tarahumaras, chínipas y otros diversos grupos.

Regresar

  

Procedencia de los Cáhitas:

No se cuenta con datos positivos que conduzcan a determinar exactamente de dónde y cuándo llegaron los cáhitas a poblar la tierra de la provincia de Sinaloa. Sin embargo, vagamente se sabe que procedían del septentrión.

Desde Mocorito hasta el Yaqui todavía hay llaman "yori" al español, al criollo y al mestizo de español e indio; o sea el castellano. En cuánto a sí mismo el indio se da el nombre de "yoreme", palabra que significa: individuo o persona. Y por su parte, los blancos, o sea los "yoris", acostumbran llamarles "yoremes" a los yaquis, mayos y demás.

Regresar

  

Distribución Demográfica:

Región del Río Mocorito:
Residían en ella los mocoritos, los orbatos y los bacapas, en sus correspondientes localidades de Mocorito, Orbato y Bacapa.

Región del Río Sinaloa:
Se hallaba ocupada por los tamazulas y los nures, en sus respectivas congregaciones de Tamazula y Nure; los guasaves, los sisimicaris y los níos, en sus pueblos o jurisdicciones de Guasave, Sisimicaris y Nío viejo; los baburías, en Baburía; los chicoratos, los ohureas, los bacubiritos y los chicuris, en sus vecindarios de Chicorato, Ohuera, Bacubirito y Chicuri.; y por por último los bamoas, en el pueblo de su mismo nombre, pero éstos no eran cáhitas sino pimas que llegaron al río Sinaloa con Alvar Núñez Cabeza de Vaca. Y en las riberas del arroyo de Ocoroni, elfuente del río de Sinaloa, se hallaban asentados los ocoronis, los yecoratos, los cacalotanes, los cahuametos, los sunupas y los bacayopas, en sus respectivas localidades del viejo Ocoroni, Yecoraro, Cacalotán, Cahuameto, Sunupa y Bacayopa.

Región del Río del Fuerte:
La poblaban, formando diversas parcialidades: los ahomes y los bacoreguis y comoporis; los zuaques en sus pueblos de Mochicahui, Charay y Cigüini; los tegüecos, cuyos vecindarios eran Tegueco, Macori y Sivirijoa; los sinaloas en sus cuatro principales poblados: Cinaloa, Toro, Baca y Baimena; los tzoes, diseminados por la comarca de Chiox y posteriormente reducidos al pueblo de este nombre; los huites o huitis, montañeses cuya reducción es el pueblo de Huites.

Región del Río Mayo:
Moraban en aquel territorio los etchojoas, los masiacas, los navojoas, los tesios, los camoas, los conicaris, los macoyaguis y los tapagüis, cuyos gentilicios conciernen a sus reducciones de Etchojoa, Masiaca, Navojoa, Tesia, Camoa, Conicari; Macoyagüi y Tepagüi.

Región del Río Yaqui:
A esta región pertenecían las comunidades indígenas de Huíviris, Ráhum, Pótam, Vícam, Tórim, Bácum y Cócorit, que constituyen los siete pueblos primitivos de la tribu yaqui.

Regresar

  

La Lengua Cáhita:

El vocablo cáhita es aplicado a los indígenas de la provincia de Sinaloa y a la lengua o dialecto hablado por ellos, esta lengua tiene nexos dialectales con el Náhuatl, se considera la idea de que la población civilizada cómo la de los nahoas, ejerció su influencia, a través de sus contactos sobre las tribus salvajes del noroeste. En la actualidad el cáhita tiene solamente dos expresiones o manifestaciones regionales, de carácter dialéctico, que mantienen entre sí una afinidad muy estrecha que forman una misma. Esos dialectos o modalidades del cáhita son el mayo y el yaqui, que en realidad no tienen mucha diferencia entre sí. Las diferencias que se advierten entre el mayo y el yaqui, por lo general se reducen a ciertos términos o vocablos de su léxico, giros o modismos gramaticales, ciertas variantes de su sintaxis, al estilo y a la entonación.

El término "cáhita" o "cáita" es una expresión verbal que significa "no hay", su antónimo es "amaica" y significa "si hay".

El lenguaje de los cáhitas es de un léxico copioso, es un idioma suave, florido, prosódico y gramatical o perceptivo, en cuya virtud no es de tenérseles como un arte primitivo o bárbaro, sino como un arte que posiblemente evolucionó en su estructura a partir de su estado primitivo gracias a la infiltración del náhuatl.

Los cáhitas carecen en su vocabulario de las letras d, f, g, ll, ñ y x. Su idioma es oral y por lo tanto no tienen alfabeto gráfico y ni siquiera signos o elementos ideográficos de expresión, debido a lo cual los petroglifos regionales no se les pueden atribuir a estos indios.

Regresar


Regresar