ROMANCE
AL COMUNERO
Nunca
llega tarde el amor
porque el amor lo sentimos,
cuando la luna se asoma
temprano por los caminos,
brota un grito sobre el pecho
y dentro de las entrañas,
igual que sonaba el llanto
luchando las cimitarras.
Moreno
que envidia el viento,
comunero aquí en mi alma,
con qué palabras te digo
que tú me robas la calma.
Prisioneras en comuna
mis lágrimas amarillean,
pareciendo florecillas
cuando el viento las tambalea.
Bebo
en tus campos desnudos
que a veces abrasa el fuego,
mientras con tus manos peinas
el rojo de mis cabellos.
Surgen presagios de noche
que tornan el viento en poemas,
cuando mi sueño y el tuyo
cantan al aire sus penas.
Amante
de verde lima
que mi pasión engalanas,
despertando mil gorriones
en el fondo de mis palmas.
Inútil resulta siempre
callar del alma esos trinos;
nunca llega tarde el amor
porque el amor lo sentimos.
PENSANDO
COMO SEGISMUNDO
(En
recuerdo a Calderón de la Barca)
¡Ay miserable de mí! ¡soy infeliz!
Mirar al cielo pretendo
por si mi amor está allí,
lo quiero, y hoy comprendí,
que aunque yo nací sufriendo,
Pablo me ayudó sabiendo
que el dolor no era fingido,
bastante fue aquél castigo
hasta encontrarme su amor,
bien hallado, y sin rigor
el amor que me ha ofrecido.
Sólo quisiera tener,
para aliviar mis desvelos,
sus ojos que son mi cielo,
mi motivo de querer.
¿qué más le puedo ofrecer,
para así, amarme más?
Pues si los demás amaron,
¡Qué privilegios hallaron
que yo no tuve jamás?.
Ama el pájaro, y sus alas
bien le ayudan a volar,
por el cielo hasta llegar
donde pernoctar sus galas,
noche de bodas en salas,
que yo no pisé jamás.
Hoy, vuela junto a él mi alma
rozando su pecho en calma.
Pablo, te entrego mis ansias,
mis motivos, mis fragancias,
el poder de nuevo amar.
ELEGIA
A LA VIDA
Poco
a poco, como nace la vida,
va llegando todo,
el dolor, las heridas.
Te vas poniendo viejo
y al mirarte al espejo sonríes conmovido,
luciendo una sonrisa
que muestra solamente
lo poco que has vivido.
No
es sólo la vida que pasa insatisfecha,
son los frutos ajados,
marchitos, que dejó su cosecha.
Te quedas cual mendigo
sentado ahí en tu puerta,
esperando una estrella
sin que nadie lo advierta.
Días
que te levantas,
que te sientes vencido,
hablas,
escuchas,
piensas, quizá con un amigo.
Ves deshojar tus sueños
con amargo desdén,
los ves pasar de largo
igual que pasa un tren.
Ese
dolor que sientes, va robando tu carne,
luchas salvajemente sin saber
que tus cartas
pueden llevar un triunfo, y sin embargo
te mueres lentamente
con una sed maldita,
la sed que da a tu boca
esa falta de vida.
Y
quieres todavía, no sé si como ayer,
te vas poniendo triste,
llorando conmovido,
perdiendo o ganando
sin saber si has vivido:
esa esperanza incierta,
ese sueño de amor,
ese olvido al dolor.
Pretendes, reavivar las cenizas
que calienten tu nido.
HABLANDO
Estoy
hablando conmigo
mientras duermo.
Al despertar
siento la boca seca,
me encamino tras la luz
ya tamizada,
donde no encuentro:
ni senderos,
ni veredas.
Y
sigo hablando durante el día
con mi silencio,
y pierdo el alma,
y la llamo,
mas, no vuelve
y miro a la montaña,
y busco rosas
mas, todo es triste,
oscuro,
son quimeras.
Llega
la noche,
aún yo sigo hablando,
nadie me escucha,
ni yo, sé lo que digo;
tranquila una lágrima
se escapa,
me dice:
habla,
duerme,
espera.
MIS
OJOS
Aquí
yacen mis ojos apagados,
mientras se muere aburrida
mi presencia.
Esas ojeras que quieren definir,
como los ojos se crispan
y se cierran.
Parece
que una voz dijera:
cierra los ojos,
la noche está perdida.
Lejos,
mis dedos tiemblan
mirando los cristales,
de las ventanas cerradas
que me acechan.
Luego
mis ojos,
se encienden cuando observan,
los suaves pasos que empujan mi destino,
me desprendo de la niebla de ese mundo,
abro los ojos,
quedo, ...
y suspiro.
MÁS
ALLÁ
Quise
entregarte la vida y los ensueños
mas la soledad me convirtió en ceniza,
no comprendiste que el destino no es el dueño
de aquel alba en que viste mi sonrisa.
Seguirás
cantando, pensando que existes
bajo la lluvia plomiza del recuerdo,
fluyendo alegre en la montaña que naciste
entre mis brazos al sonido de los besos.
Hoy
me molesta el sonido del desierto,
la luz que alumbra y el hombre que respira,
esa ceniza de un tiempo que ya ha muerto
y ese recuerdo que amanece aún en mis días.
Un
lugar muy especial a tu memoria
como un altar en día de difuntos,
un silogismo dando vueltas en la noria
por las razones que no encontramos juntos.
Una
ilusión de amante compañía
que no sabía ni de tiempo ni distancia,
fomentar unidos quizá la teoría
de que en amor aún existe la constancia.
Un
deseo de dos almas enamoradas
que juntas sueñan con el renacimiento,
al entregarse la vida en la mirada
y no sentir de corazón el desaliento.
Y
un olvido, pues siempre todo pasa
mientras el tiempo trata de curar la herida,
de ese dolor que ya todo lo arrasa
mas no sabiendo, si el alma sigue activa.
Más
allá del deseo que te acoge
con ternura y sutil inexperiencia,
está el amor que en alma se recoge
de un corazón que muere sin clemencia.
Más
allá de la timidez y la torpeza
había besos ardientes y sinceros,
hubo algo hermoso entregado con grandeza
atravesando de tu mano los sendero.
Más
allá de lo que dicen que no muere
están los actos que no conocen leyes,
está el quejido por algo que te hiere,
está el silencio, que llega, pasa y vuelve.
Déjame
hacer como un nudo a tu recuerdo
quizá otro día alguien lo desate,
ya se ha parado de momento el tiempo
en el silencio el sueño no me abate.
Crecen
las horas como hiedra mala
que echa raíces rodeando el cuerpo,
el verdor de la vida aún no renovada
brotará en el silencio del recuerdo.
Tú,
que te burlas de risas y de llanto
de los deseos de un amor que era dormido,
echas discursos de frialdad y de quebranto
no volverás al lugar que te he escondido.
Todo
termina, como acaba el vino
embriagando siempre sin llegar a ver,
mientras cerramos los ojos a destino
que algo hermoso nos quiso un día ofrecer.
HAY
AMOR
Quiero
ser para tu muerte
amor,
no sólo una voz lejana.
Hay un grito en ese amor,
hay amor en este abrazo,
hay amor en el regazo
sin ver agonizar el sol.
No tiene límites el gemido
¡ay amor hoy que has venido,
como se esconde el dolor!.
Surge
amor en los paisajes,
en los poros de la piel,
la boca no sabe a hiel;
hay bajamar en la sombra,
hasta parece mentira,
cuando mi voz ya te nombra.
Tantas
horas inventando,
la procesión de un invierno,
arando sobre estaciones sin nombre,
caminando hacia el infierno,
muerto el vientre y la ternura.
Ahora,
preñado está de dulzura
sobre tu lecho de estrellas,
en silencio,
sin tristezas,
salpicando tu cabeza
con leves sueños danzantes.
Quiero
gritar tu nombre ... quiero
ser para tu muerte, amor.
SOY
MUJER
No
responde mí cuerpo dormido
a la magia de algún verso muerto,
me quedo tensa,
perdida,
como lecho de plumas
en cualquier desierto.
Se
van mis manos desbocadas,
buscando el agua de vida,
la lámpara mágica
que alumbre mí día,
el canto de mi hombre,
la mar que me guía.
No
responde mí cuerpo a la entrega,
en lo abstracto,
lo absurdo,
lo necio;
el dolor se me mueve en el alma,
saludando a este blanco papiro,
donde dejo mis llantos,
mis días,
mí calma.
Quisiera
odiar lo insensible y lo seco,
aportar lozanía a los pasos,
me gusta ser cóndor,
mariposa o flor,
conseguir la tibieza del ser;
mas ... me miro al espejo,
lo veo,
todavía
sólo soy mujer.