ALGÚN
DÍA...
Algún
día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.
Hallaré
una palabra
que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndotre al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía
y no se detendrá ni cuando mueras.
VOY
A ALARGAR CAMINOS DE CARICIA...
Voy
a alargar caminos de caricia,
con algo de dulzura entre los dientes
y un garabato tibio en los cabellos,
para que el poco sueño que aún nos queda
no se nos caiga.
Voy
a alumbrar tu rostro mientras duerme
y mirarlo al revés, donde no duerme.
Voy
a juntar raíces por el aire,
catálogos de nieves que no caen
y sitios para párpados.
Voy
a tomar al hombre por el centro
y tirarlo a rodar, a ver si llega.
Voy
a tomarme a mí, ya me he tomado,
para enlazar de nuevo los cristales
con un redondo material sin tiempo.
Voy
a cortar las puntas de la vida
como unas uñas demasiado largas.
PORQUE
ESTA NOCHE DUERMES LEJOS...
Porque
esta noche duermes lejos
y en una cama con demasiado sueño,
yo estoy aquí despierto,
con una mano mía y otra tuya.
Tú
seguirás allí
desnuda como tú
y yo seguiré aquí
desnudo como yo.
Mi
boca es ya muy larga y piensa mucho
y tu cabello es corto y tiene sueño.
Ya
no hay tiempo para estar
desnudos como uno
los dos.
EL
CORAZÓN EMPIEZA BAJO TIERRA..
El
corazón empieza bajo tierra,
pero acaba en tus labios y en los míos.
La muerte entonces duda en las cornisas
y una convalecencia de ojos largos
desprende las arrugas del temblor.
No
hay que negar que eso nos salva,
pero entre tantas cosas tan perdidas
no es posible aceptar la salvación.
Y
las manos, sin darse cuenta aprenden
el gesto incorregible
de volver a enterrar el corazón.
ESTOY
CONTIGO
Estoy
contigo.
Pero por encima de tu hombro
me dice adiós tu mano que se aleja.
Entonces
yo contengo mi mano
para que no nos traicione ella también.
E
insisto:
estoy contigo.
Los innegables títulos del adiós
abandonan entonces provisoriamente sus derechos.
Y
nuestras manos se aquietan
en las equidistancias de estar jutos.
ME
VISITÓ UNA NUBE...
Me
visitó una nube.
y me dejó al marcharse
su contorno de viento.
Me
visitó una sombra.
Y me dejó al marcharse
el peso de otro cuerpo.
Me
visitó una ráfaga de imágenes.
Y me dejó al marcharse
la irreligión del sueño.
Me
visitó una ausencia.
Y me dejó al marcharse
mi imagen en el tiempo.
Yo
visito la vida.
Le dejaré al marcharme
la gracia de estos restos.
EL
AMOR EMPIEZA...
El
amor empieza cuando se rompen
los dedos
y se dan vuelta las solapas del traje,
cuando ya no hace falta pero tampoco
sobra
la vejez de mirarse,
cuando la torre de los recuerdos, baja o
alta,
se agacha hasta la sangre.
El
amor empieza cuando Dios termina
Y cuando el hombre cae,
mientras las cosas, demasiado eternas,
comienzan a gastarse,
y los signos, las bocas y los signos,
se muerden mutuamente en cualquier
parte.
El
amor empieza
cuando la luz se agrieta como un
muerto disfrazado
sobre la soledad irremediable.
Porque
el amor es simplemente eso:
la forma del comienzo
tercamente escondida
detrás de los finales.
SI
HAS PERDIDO...
Si
has perdido tu nombre,
recobraremos la puntada de las calles
más solas
para llamarte sin nombrarte.
Si
has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la
cárcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus
muros.
Si
has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas
desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.
Si
has perdido tus límites,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.
Si
has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los orígenes.
Solamente
si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.
HEMOS
AMADO JUNTOS TANTAS COSAS...
Hemos
amado juntos tantas cosas
que es difícil amarlas separados.
Parece que se hubieran alejado de pronto
o que el amor fuera una hormiga
escalando los declives del cielo.
Hemos
vivido juntos tanto abismo
que sin ti todo parece superficie,
órbita de simulacros que resbalan,
tensión sin extensiones,
vigilancia de cuerpos sin presencia.
Hemos
perdido juntos tanta nada
que el hábito persiste y se da vuelta
y ahora todo es ganancia de la nada.
El tiempo se convierte en antitiempo
porque ya no lo piensas.
Hemos
callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones,
dos sustancias sin justificación,
dos sustitutos.
Lo
hemos buscado todo,
lo hemos hallado todo,
lo hemos dejado todo.
Unicamente
no nos dieron tiempo
para encontrar el ojo de tu muerte,
aunque fuera también para dejarlo.
UN
AMOR MAS ALLÁ DEL AMOR...
Un
amor más allá del amor,
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y de la compañía.
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido
a los fogonazos de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.
Un amor para estar juntos
o para no estarlo
pero también para todas las posiciones
intermedias.
Un amor como abrir los ojos.
Y quizá también como cerrarlos.