I
Buscando
la salida
del laberinto urbano,
donde el pavimento
no da cabida al barro
mas que donde pisan los infelices,
he aprendido a nadar entre las lluvias
de este Marzo, que presto enseña
el sol entre las nubes
-sin dejarme ver el arco iris-
en el eterno lunes,
ya sin resaca,
ya sin sabor
del último domingo vivido
del que sólo queda
una tremenda zozobra.
IV
Un
amable inscripción en la solapa
muestra humanidad en el centro comercial
la Srta. Yolanda me atiende
y amablemente me ayuda a embolsar
la fabada y demás comidas preparadas
de buena calidad, a juzgar
por los anuncios en televisión.
¿Qué
tiene la ciudad
si la virginidad de la nieve
se pierde solo con pisarla
y los que la moramos
empujamos un carro repleto de felicidad?
al
final del periplo comercial
dejaremos educadamente el carro
(con asiento para niño)
en su ubicación inicial,
para liberar la moneda que nos surte
de tan urbana educación.
¡ABUELA!
¡ESTO ESTÁ TREMENDO!
Pues
si probaras las torrijas.
VI
con matemática precisión de un engranaje
se instalan los silencios y los muros
con cielos de tormenta abovedada
-duele la distancia-
bailamos
con vestido de domingo
buscando las verdades en los libros
que ingratos con sus pastas amarillas
enmudecen el estante del olvido
la
verdad no quiere dar la cara
se finge entre las puertas del otoño
medias tintas de sabor a mandarina
repite de nuevo
repite de nuevo y cansa
la
multitud se atasca
en minúsculos paseos por el puente
y el frío se acantona en las miradas
funciona
de nuevo la ciudad
con arrítmicos empujes sobre el tráfico
vibra Madrid urgente
y el telex agudiza su campana
que ahogándose en el hueco de la línea
pide
confirmación
así
en horario de oficina
releo de nuevo mi pasaje:
BILLETE
SENCILLO
Fecha: 01-09-98
Hora: 07:55
Consérvese a disposición
de los empleados que lo soliciten.
en
mi viaje a ninguna parte
apuro los cafés
-me duele
la distancia-
espero con paciencia al revisor
IX
me reconcilio con el tiempo
que no encuentro en los álbumes de fotos
me propone jugar al escondite
cuento treinta
y le veo
sabe
esconderse entre el vinilo
encogerme la boca del estómago
al oír viejas canciones
pero
él no es culpable de la histeria
de que fume cigarrillos
a medias con mi sombra
de que espere demasiado
de quien nada ha prometido
cuento treinta y no hago trampas
no te veo
no has venido
nadie hace tratos en silencio
XII
Hay
tardes,
que el viento y la ventana
se la juegan al pasado,
oigo tu nombre que pasa con sigilo
por el borde la cama,
junto
al sol
apagando el horizonte
aún cantan Bordón 4 por la calle,
aún llega el aroma de esas tardes,
con paseos que cruzan junto al río,
ilusiones tras los escaparates,
besos
con espuma de cerveza,
mil historias
repetidas que contarte,
sin saber que la vida deparaba
el destino separados,
RECORDARTE
velada por el paso de la vida,
como un libro leído y olvidado
abierto por las páginas centrales
después de soplar
para quitar el polvo.
XIII
Del brocal
al fondo
no hay tanto
como del fondo
al brocal.
XVII
Que
raro es todo esto
he visto niños asesinados por la guerra
bien tapados con su manta de hojas secas
no recuerdo dónde era
fuera quizás Sarajevo
o Zagreb
no sé, no puedo
recordar dónde,
salió en televisión
eso es todo
niños muertos en televisión
al lado de sus muertas madres
manchada de rojo la cara,
seguro que era sangre,
porque sí, era roja tirando a marrón
igual que esa sangre seca de cuando
me hago una herida
igual
mi televisor es en color
para eso, para ver
la sangre roja de los niños muertos
con sus madres ya
no recuerdo dónde.
XXVIII
Si yo tuviera las palabras
que devuelvan tu sonrisa,
-si las tuviera-
aquí las pondría, no una
sino mil veces, las pondría
todas juntas
en una caja de cartón
con gusanitos de seda
que a las preguntas se vuelvan
mariposa,
aquí las pondría,
si supiera dónde queda la morera
amiga de los niños
en sus ramas, esa
que da sombra al carro
y recoge rocío,
con palabras repetidas,
repetidas,
aquí lo pondría
así,
espero ser niño
que ingenuo agita vocabulario y aprende
a unir en el papel
la eme con la a,
sincero pregunta y canjea
palabras por sonrisa
errante.
XXX
No sé cuándo fue, cuando
deje de ser niño,
si es que algún día dejé de serlo,
no sé cómo se sabe,
ni quiero saberlo.
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