|
MARGARITO
CUELLAR
|
|
|
Mexicano.
Poeta, narrador, periodista. Estudió periodismo en
la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Premio Nacional de Poesía (Zacatecas, México,
1985), Premio Nacional de Poesía (Calkiní, Campeche,
México, 1993) y Premio Nacional de Cuento (Campeche,
México, 1997).
Ha sido beneficiario del Programa de Apoyos y Coinversiones
del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México
y becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de
Nuevo León en el área de poesía.
Beneficiario del Programa de Intercambio de Residencias Artísticas
México-Colombia.
Es editor de la revista Ciencia UANL. Sus libros más
recientes son Cuaderno para celebrar (Universidad Autónoma
de Sinaloa/ FONCA, 2000) y Plegaria de los ciegos caminantes
(Universidad Nacional de Colombia, 2000).
Ha traducido textos de Manuel Bandeira, Carlos Drummond de
Andrade, Murilo Mendes, Cecilia Meireles, Vinicius de Moraes.
Para
contactar con el autor, escriban a: magocuellar@hotmail.com
|
|
SELECCIÓN
DE POEMAS
|
|
-
De:
Cuadeno para celebrar
Universidad Autónoma de Sinaloa/
Fondo nacional para la Cultura y las Artes,
Culiacán Sinaloa, México, 2000.
CARDUMEN
Celebremos
ahora que el día pierde su camisa de luces
y una estela amarilla de gaviotas
es el signo vital de su presencia.
Es tiempo de extraviarse
en la selva de los nombres:
marísima, babel, limantia, sulamita.
Celebrar del verano la llama y sus muchachas
sus hermosas muchachas
a la medida de nuestro corazón.
A sumergirnos en el río del amor,
si alguien sale vivo que lo cante.
El que canta celebra
El que celebra sana las heridas del mundo con astillas
de luz.
(Planeador)
Mientras
te eleves como en busca de dios, avión miniatura,
come gusanos, mientras desconozcamos tu nombre verdadero
gaviota te diremos.
(Paraguas)
De
pie es un oscuro personaje de circo. Mientras dormita,
su ala de murciélago sueña cubrir la cabeza
de Lautréamont. Huidobro habría volado
en sus alambres platinados. Corona en el sepelio de
John Keats, rosa amarilla sembrada por Bretón.
La indiferencia del paraguas al grito del relámpago
es el mejor homenaje que se le puede hacer a una tormenta.
(El globo de la muerte)
No
hay suficiente oxígeno para dar de comer a tanto
muerto de aire. Huyen los que gobiernan, cómodamente
pasa el tiempo en la isla de las ratas. ¿Dónde
está el paraíso, la divisa del que invirtió
en la casa de bolsa de los sueños? Los débiles
se alzan, las jaulas están llenas de pájaros
de cuenta. Vende el doctor calmantes en la esquina;
periódicos comercia el ingeniero; se enriquece
de pronto el domador y ejerce la justicia quien antes
fue payaso. Yo mejor ya me voy con mi circo a otra parte.
AMA EL SUICIDA
El
más bello regalo de la vida
es la libertad que nos permite abandonarla a nuestra
hora...
Andrè Breton
Hermanos míos, yo celebro el disparo porque es
la condición de volver a la tierra
como pájaro al que se le termina el horizonte.
¡Cuánta tristeza ondula
la soga sobre el cuello del ahorcado!
Que le importa al suicida despedirse;
no le acerquen pluma y papel ni la voz de una lámpara:
ama el suicida la hoja de afeitar en el paso civil de
las venas cortadas;
ha elegido el abismo para su salvación,
su faro es altamar y la imagen del muerto,
su barca es impulsada por diez guerreros mancos.
Suicidarse
es practicar el rito más hermoso del mundo:
adiós vena astillada, cabellera en reposo,
frasco de pastillas, adiós, adiós. Primera
plana del diario de la tarde,
jauría de curiosos en los apartamentos,
antiguas ganas de bailar sin otra compañía
que el roce de la noche, adiós, adiós.
CUMPLEAÑOS
Mas yo celebro, celebro y danzo al son
de las flautas oscuras que apagan el oro del otoño.
Juan Bañuelos
Hay
noches en que nazco del sueño y la vigilia como
bestia expulsada del paraíso,
días en que la historia de mi niñez adquiere
la forma del hielo en su estado más puro
y la hoja en blanco de la memoria suscribe mi secreto
corazón.
Dios me da estos ojos para oír el sonido de la
hermosa en su estrella ideal, en su caballo verde, en
su herradura de blandos sustantivos.
Hoy mi espíritu se mantiene vigente, a la orden
del día, de la noche y el fuego;
al servicio de las cuatro estaciones y la semana del
amor.
-
De:
Plegaria de los ciegos caminantes,
Universidad Nacional de Colombia,
Bogotá, Colombia, 2000
NOCHE DE BOGOTA
El
universo de esta noche tiene la vastedad
del olvido y la precisión de la fiebre.
Jorge Luis Borges
La
lluvia nos inyecta su letargo de oscura residencia
edificios y autos ponen punto final a la ciudad.
¿Dónde mora la luz del día que
duerme?
La torre de la iglesia me recuerda
una conversación con Dios.
Edificios vigilan en sus ojos de teja.
El lucerío como mil ojos parlantes.
La radio transmite una canción de Agustín
Lara.
Sólo el frío no duerme:
nochitud en silencio, pies de gato.
VENDEDORA DE FLORES
Las
flores ríen
pero la niña no.
DIA EN LA VIDA DE ANTONIN ARTAUD
Para
Juan Pablo Roa y Roberta
Un tiempo frecuenté las tabernas con ansia inmoladora
de dioses y demonios, me arrodillé ante el río
turbio del alcohol y asumí con ansia cuaresmal
los territorios de la nada. Horas enfebrecidas y en
los brazos de híkuri, Rey-Cacto tarahumara, abuelo
montañés. Días de terrible desprecio
hacia lo que tuviera la intención de verdecer,
dar flores y frutos.
Atenté contra mis venas y mi cabeza pero las
balas, así fueran de plata, no encontraron su
blanco y las navajas perdieron el afilado vuelo de sus
horas. Los manicomios me rechazaron y fui arrojado a
los pies de un árbol viejo: piedra despreciada
por la corriente de los ríos y fueron las mujeres
princesas extraídas de un cromo, los días
me hicieron prisionero en una celda sin rejas.
El gusano del mezcal me ató a sus extremos y
fui esclavo por las calles del mundo. Los parques me
hicieron parte de su respiración artificial.
Mi alma se despobló de pájaros, el cielo
no tuvo fin. Trepara una montaña o un volcán,
al más alto edificio o a las cumbres del pensamiento
me cercaban las aguas pantanosas de la nada.
Frágil y libre de toda hambre hacia parte ninguna.
Imploro a los poetas, un canto capaz de amortiguar el
vuelo, veo caligrafías que no descifro, idiomas
irreconciliables en su abandono. Llamo a los constructores
del mundo y caen los techos como templos de sal o ciudades
de arena. ¿Dónde están los hacedores
de luz? ¿Dónde los mantenedores del día
y de los sueños incapaces de alzar la omnipotencia
de sus rostros para oírme?
Dijo mi madre, en una geografía que las llamas
devoran lentamente: "cuando bajes a los abismos
sigue cayendo. Caída y vértigo son tu
salvación." Debí soñarlo porque
mi madre me arrojó al río antes de nacer
y mi padre es la historia de una película en
la que dos balas cortan la vida del personaje principal.
Algún hongo maligno estropeó mis sentidos
y tomó mi pulso hasta escribir la historia de
los espejos. La imagen aparece y se borra como el monitor
de vuelos en los aeropuertos.
|
| Haz
Click en los Banners y ayudarás a MundoPoesía |
|
|
|
|
|
|