El
saúz
Tierno saúz,
casi oro, casi ámbar,
casi luz
El
mono
El pequeño mono me mira
¡Quisiera decirme
algo que se le olvida!
Sandía
Del verano, roja y fría
carcajada,
rebanada
de sandía.
Hongo
Parece la sombrilla
este hongo policromo
de un sapo japonista.
Hojas
secas
El jardín está lleno de hojas secas;
nunca vi tantas hojas en sus árboles
verdes, en primavera.
Mariposa
nocturna
Devuelve a la desnuda rama,
nocturna mariposa,
las hojas secas de tus alas.
La
araña
Recorriendo su tela
esta luna clarísima
tiene a la araña en vela.
SONETO
WATTEAU
Manón,
la erbúrnea frente,
la de cabello empolvado
y vestidura crujiente,
¡tus ojos me han cautivado!
Eco
de mi amor ardiente,
el
clavicordio ha cantado
la serenata doliente
y el rondel enamorado...
¡Ven!
el amor que aletea
lanza
su flecha dorada
y en el mara que azul ondea,
surge
ya la empavesada
galera
flordelisada
¡que conduce a la Citerea!
JAPÓN
¡Áureo
espejismo, sueño de opio,
fuente de todos mis ideales!
¡Jardín que un raro kaleidoscopio
borda en mi mente con sus cristales!
Tus
teogonías me han exaltado
y
amo ferviente tus glorias todas;
¡yo soy el siervo de tu Mikado!
¡Yo soy el bonzo de tos pagodas!
Por
ti mi dicha renace ahora
y
en mi alma escéptica se derrama
como los rayos de un sol de aurora
sobre la nieve del Fusiyama.
Tú
eres el opio que narcotiza,
y
al ver que aduermes todas mis penas
mi sangre --roja sacerdotisa--
tus alabanzas canta en mis venas.
¡Canta!
En sus causes corre y se estrella
mi
tumultuosa sangre de Oriente,
y ése es el canto de tu epopeya,
mágico Imperio del Sol Naciente.
En
tu arte mágico --raro edificio--
viven
los monstruos, surgen las flores
es el poema del Artificio
en la Obertura de los colores.
¡Rían
los blancos con risa vana!
Que
al fin contemplas indiferente
desde los cielos de tu Nirvana
a las Naciones de Occidente.
Distingue
mi alma cuando en ti sueña
--cuando
sombrío y aterrador--
la inmóvil sombra de la cigüeña
sobre un sepulcro de emperador.
Templos
grandiosos y seculares
y
en su pesado silencio ignoto,
Budhas que duermen en los altares
entre las áureas flores de loto.
De
tus princesas y tus señores
pasa
el cortejo dorado y rico,
y en ese canto de mil colores
es una estrofa cada abanico.
Se
van abriendo si reverbera
el
sol y lanza sus tibias olas
los parasoles, cual Primavera
de crisantemas y de amapolas.
Amo
tus ríos y tus lagunas,
tus
ciervos blancos y tus faisanes
y el ampo triste con que tus lunas
bañan la cumbre de tus volcanes.
Amo
tu extraña mitología,
los
raros monstruos, las claras flores
que hay en tus biombos de seda umbría
y en el esmalte de tus tibores.
¡Japón!
Tus ritos me han exaltado
y
amo ferviente tus glorias todas;
¡yo soy el ciervo de tu Mikado!
¡Yo soy el bonzo de tus pagodas!
Y
así quisiera mi ser que te ama,
mi
loco espíritu que te adora,
se ese astro de viva llama
que tierno besa y ardiente dora
¡la blanca nieve del Fusiyama!
El florilegio, 1898
ÓNIX
Torvo
fraile del templo solitario
que al fulgor de nocturno lampadario
o a la pálida luz de las auroras
desgranas de tus culpas el rosario...
--¡Yo quisiera llorar como tu lloras!
Porque
la fe en mi pecho solitario
se
extinguió como el turbio lampadario
entre la luz roja de las auroras,
y mi vida es un fúnebre rosario
más triste que las lágrimas que lloras.
Casto
amador de pálida hermosura
o
torpe amante de sensual impura
que vas --novio feliz o amante ciego--
llena el alma de amor o de amargura...
--¡Yo quisiera abrazarte con tu fuego!
Porque no me seduce la hermosura,
ni
el casto amor, ni la pasión impura;
porque en mi corazón dormido y ciego,
ha caído un gran soplo de amargura,
que también pudo ser lluvia de fuego.
¡Oh
Guerrero de lírica memoria!
que,
al asir el laurel de la victoria,
caíste herido con el pecho abierto
para vivir la vida de la Gloria
--¡Yo
quisiera morir como tú has muerto!
Porque
al templo sin luz de la memoria,
sus escudos triunfales la memoria
no ha llegado a colgar, porque no ha abierto
el relámpago de oro de la Gloria
mi
corazón obscurecido y muerto.
Fraile, amante, guerrero, yo quisiera
saber
que obscuro advenimiento espera
el amor infinito de mi alma,
si de mi vida en la tediosa calma
no hay un Dios, ni un amor, ni una bandera.
EL
SAÚZ
Tierno
saúz
casi oro, casi ámbar,
casi luz...
LOS
GANSOS
Por
nada los gansos
tocan alarma
en sus trompetas de barro.
EL
PAVORREAL
Pavorreal,
largo fulgor,
por el gallinero demócrata
pasas como procesión.
LA
TORTUGA
Aunque
jamás se muda,
a tumbos, como carro de mudanzas,
va por la senda la tortuga.
HOJAS
SECAS
El
jardín esta lleno de hojas secas;
nunca vi tantas hojas en su árboles
verdes, en primavera.
LOS
SAPOS
Trozos
de barro,
por la senda en penumbra,
saltan los sapos.
EL
MURCIÉLAGO
¿Los
vuelos de la golondrina
ensaya en la sombra el murciélago
para luego volar de día...?
MARIPOSA
NOCTURNA
Devuelve
a la desnuda rama,
mariposa nocturna,
las hojas secas de tus alas.
LUCIÉRNAGAS
Luciérnagas
en un árbol...
¿Navidad en verano?
EL
RUISEÑOR
Bajo
el celeste pavor
delira por la única estrella
el cántico del ruiseñor.
LA
LUNA
Es
mar la noche negra;
la nube es una concha;
la luna es una perla...
Un día... Poemas sintéticos, 1919
HONGO
Parece
la sombrilla
este hongo policromo
de un sapo japonista
LA
GUACHARACA
¿Asierran
un bambú en el gradual?
¿Canta la guacharaca?
Rac... Rac... Rac...
LIBÉLULA
Porfía
la libélula
por emprender su cruz transparente
en la rama desnuda y trémula
EN
LILIPUT
Hormigas
sobre un
grillo, inerte. Recuerdo
de Guliver en Liliput...
VUELOS
Juntos,
en la tarde tranquila
vuelan notas de Angelus,
murciélagos y golondrinas.
EL
BURRITO
Mientras
lo cargan
sueña de burrito amosquilado
en paraísos de esmeralda...
UN
MONO
El
pequeño mono me mira...
¡Quisiera decirme
algo que se le olvida!
PANORAMA
Bajo
de mi ventana, la luna en los tejados
y las sombras chinescas
y la música china de los gatos.
TONINAS
Entre
las ondas azules y blancas
rueda la natación de las toninas
arabescos de olas y de anclas.
PECES
VOLADORES
Al
golpe del oro solar
estalla en astillas el vidrio del mar.
12
P.M.
Parece
roer el reló
la medianoche y ser su eco
el minutero del ratón...
PALMA
REAL
Erigió
una columna
la palma arquitectónica y sus hojas
proyectan ya la cúpula.
SANDÍA
¡Del
verano, roja y fría
carcajada,
rebanada
de sandía!
LA
CARTA
Busco
en vano en la carta
de adiós irremediable,
la huella de una lágrima...
IDENTIDAD
Lágrimas
que vertía
la prostituta negra,
blancas..., ¡como las mías...!
El jarro de flores, 1922
LAS
PROSTITUTAS...
Las
prostitutas
Ángeles de la Guarda
de las tímidas vírgenes;
ellas detienen la embestida
de los demonios y sobre el burdel
se levantan las casas de cristal
donde sueñan las niñas...
Intersecciones, 1924
EL
GALLO HABANERO
En
el matinal gallinero
con el rendimiento caballero,
en torno a su hembra enreda
el arabesco de su rueda
sin cesar el gallo habanero;
cual
blanco albornoz el plumón
envuelve
su fiero ademán;
¡por su cresta-fez bermellón
y el alfanje de su espolón,
el gallo es un breve sultán!
Junto
a la gallina coqueta,
de
pronto su blanca silueta
fija en soberbia rigidez,
como el gallo de la veleta
o el caballo del ajedrez...
Echando atrás el cuello empina;
¡y
en enfático frenesí,
rasga la matinal neblina,
sobre el jardín que ilumina
con su agudo kikirikí!