JEAN ARISTEGUIETA

 

Las letras venezolanas contemporáneas cuentan con una importante nómina de poetisas: Enriqueta Arvelo Larriva, Luisa del Valle Silva, Ana Mercedes Pérez, Luz Machado de Arnao, Pálmenes Yarza, Ana Enriqueta Terán, Morita Carrillo, Ida Gramcko, Lucila Velásquez, etc. Jean Aristeguieta es, sin duda, la más conocida entre nosotros y la que ha desarrollado una obra más abundante.

Nació en Guasiputi, región de Guayana, al sur de Venezuela (1925). Vivió en Ciudad Bolívar sus años de infancia y adolescencia, fiando luego su residencia en Caracas. A partir de 1949, dirigió, con C. Lobell, la revista Lírica Hispana, colaborando asimismo en la prensa caraqueña (Revista Nacional de Cultura, Índice Literario de El Universal, etc.) y en diversas revistas españolas (Poesía Española, Agora, Caracola...). Viajera incansable por los más diversos países americanos y europeos, ha visitado España repetidas veces: en Madrid realizó estudios de Estilística y Literatura Antigua y Moderna.

Es, por otra parte, miembro de la Asociación de Escritores de Venezuela, de la Real Academia Hispanoamericana de Cádiz, de la Academia Benemérita del Centro Cultural, Literario y Artístico de "O Jornal de Felgueiras" (Portugal) y de la Uniao Brasileira de Trovadores (Río de Janeiro).

En 1966, junto con Vicente Gerbasi, representó a su país en el VII Salón de Poesía de Grenoble. Un año después, y en Madrid, fundó Árbol de fuego, revista de poesía y crítica que, a partir del número 4, se edita en Caracas.

Su obra poética, iniciada cuando apenas contaba 17 años, abarca más de treinta títulos, y sus poemas han sido traducidos al griego, francés, hebreo, inglés, italiano, ruso, portugués, etc.

 

SELECCIÓN DE POEMAS

 

7

Amaba las pequeñas flores del monte
amaba los insectos anónimos las raíces olvidadas
amaba el agua generosa de los jagüeyes
amaba la miel de las colmenas la brisa del mediodía
y comprendía la vasta sabiduría del bosque
su intemperie ávida de dulzura
su dádiva jubilosa de tesoros elementales.

10

En el intrincado país de las luciérnagas
tengo el paraíso de mi infancia
Allí construyo torres de perfumes flamígeros
sueño que poseo talismán
que me libra de las sombras
(Creo en mi horizonte maravillado
en lo más hondo y lento que la selva
lejos del odio de las maquinaciones del mundo)

14

Mansa desembocadura a una región de fábula
entre latidos sonámbulos
la guarura del viento le anunciaba si habría tormenta
mientras su corazón se incendiaba junto a los reflejos
Flotaba un fuego arcano de nostalgia
una veracidad anhelante
lo inasible era materia cotidiana
y podía creerse ramaje de la veloz llovizna


NOCTURNO DE LA PIEDRA DEL RECUERDO

En el agua que bebo está tu llanto
padre libertador que me conmueves
asombro y duelo de adorar la patria
En la luz que me alumbra están tus ojos
padre libertador por quien padezco
llave y delirio del fervor profundo
En el papel que escribo está tu verbo
padre libertador incontenible
clarín y ensueño de la patria viva
En la noche sedienta que me azota
padre libertador está tu signo
de visionaria cruz sobre la patria

En el agua en la luz en el papel
en la oración la noche lo inviolable
está tu resplandor siempre Bolívar


CON EL OTOÑO

Empezará el otoño allá en Castilla
con la heredad del oro
más siento que un sueño.

Los álamos -insomnes- iniciarán
el éxodo hacia el término del nunca
bajo un cielo que a veces
tendrá algo de evidencia velazqueña.

Veloces y profundos los vencejos
se insertarán al aire
-que allá en Castilla es leve
inefable argumento-.

La tierra convertida en plenitud
con morada nostalgia conmovida
dará el pálido ardor del amarillo.

Lejana persistencia del recuerdo
con el rubí heridor
y la llama secreta de los malvas.


MUJER EN EL ATLÁNTICO

Aparece un ático sonámbulo
sin protocolo alguno -¿para qué?-
un perfil femenino que escribiendo
pasa las horas en fidelidad
de conciencia amorosa concentrada
Tiene en las manos algo que parece
rayo y jazmín bolígrafo que traza
en escueta materia
lo que piensa
admiración ternura rebeldía
El Atlántico ha abierto para ella
una ventana con jardín de olas
mientras la frente activa se consume
en visiones afluentes del destino


UN JARDÍN PARA LA MUERTE

Homenaje a Teresa de la Parra


Del tallo solitario del olvido
se desnudó la flor de su recuerdo
semejante a la niebla prisionera
en aire de cristal inaccesible

Tocaba su sueño de melancolía
la rosa con su claustro desvivido
de nieve errante sin hallar destino
en amarillo frío de renuncia

De su antigua esperanza terrenal
el encendido amor se derrumbó
como ángel de ceniza laberinto
sellado por las aguas del adiós

Muerte que tiene máscara y diamante
para cubrir la sangre y sus perfiles
muerte que diste desolada trama
a una imagen devuelta a las tinieblas.


1

En el ámbito de su origen
ella encontró
la atracción de sus formas volantes
Las contemplaba
encima de las orquídeas
donde triunfa el morado carmín
el topacio libre
la blanca intensidad
Entonces experimentaba
presentimientos de geometrías
que fulguraban hieráticamente
argumento que realizaba
semejante al arco-iris
o a las fugaces nieblas del crepúsculo

5

Las mariposas emergen
delgadas febriles ilesas
en la sensibilidad que las ama
en la identificación con lo recóndito
También han regalado dulzura
a quien necesitada de Dios
siempre está
Brasas volantes fanales del ensueño
tentativas que conducen
a laberintos en llama
y algo invencible para la poeta
la concentración de la armonía
lo que nunca se convierte en amenaza
en engaño en tiniebla despiadada


PARAJES DE LA NOCHE Y DE LA LLUVIA

Fascinada por la inverosímil quietud
de una noche insondable
con la lluvia que alucina
transparencia emanación avidez
con el imán de la poesía
acunada por los rumores de esta hora
tenue y altísima como árbol azul
Oh lluvia entre los flecos de la noche
oh noche acariciada
por toda la delicia de la lluvia
Mi corazón recibe esta abundancia
de la lluvia la noche la vigilia.


UN TEXTO PARA MI ALDEA

Ninguna rosa blanca igual a su perfil
ninguna melodía con la tierna espesura
de su ritmo interior como una mandolina
En su follaje triunfan morados y celajes
las ixoras las nubes y los gallos en lacre
los bucares en honda fabulación desnuda
Ninguna transparencia como la de su fondo
primitiva hermosura en tregua de diamelas
aldea como un trasunto de cristales insomnes
Ninguna como ella mi aldea consumida
por la fiebre del bosque y de la soledad
Guasiputi región donde todos los verdes
alumbran en un fuego de imán de maravilla
Grabada en la frontera de árboles y conjuros
de regias mariposas claveles amarillos.

 

Haz Click en los Banners y ayudarás a MundoPoesía

Índice de Poetas
    Por Nombre
Artículos/Estudios
    Por Título
Colaboraciones
   Mándanos tu Obra
   Recomienda el Sitio
Servicios
    Búsqueda
    Foro y Peticiones
    Chat de Poesía
    Libro de Visitas
    Lista de Correo
Vuelva a la
Información
Publica: MundoPoesía
Autor: Ismael Ríos
© 2001 MundoPoesía

INFORMACIÓN:


Si dispone de material apto para esta sección y está dispuesto a compartirlo con nuestra comunidad; no se lo piense y mándenoslo hoy mismo a nuestro correo electrónico de contacto.


Si por el contrario opina que parte del material aquí publicado infringe sus intereses o es ofensivo, póngase en contacto con nosotros para solucionar el problema.