A
continuación, y por cortesía del autor,
un adelanto de su nuevo libro de poemas:
Las caídas y otros vuelos.
Libro de próxima aparición en una coedición
uruguaya-mexicana. El libro presenta 35 poemas prologados
por el pintor Manuel Espínola Gómez, el
escritor Ignasio Suarez y palabras preliminares de la
periodista española Marta Caravantes y dibujos
del plástico Darío Vairoletti.
1.
una
tarde de verano
caí de una siesta
en la azotea del hotel
donde de chico sufría
la cercanía del cielo
caí y no estaban
quienes
debieran
(no importa la historia
de "se contaban con los dedos
las horas de playa-
estabas tan dormido
que parecías muerto")
caí con mi fino esqueleto
desvestido
soportando la sábana
en la fragilidad
de mi cuerpo
caí delgado como un tajo
volado como un apóstrofe
caí y no estaban
quienes
debieran
(no importa la historia
de "se iba la tarde y vos nada-
estabas tan despierto
que parecías muerto")
2.
yo
que siempre
he querido sostenerme
creído y convencido
de las artimañas del viento
yo que siempre he dibujado
firuletes
en los bordes peligrosos
de los desiertos y los arroyos
hoy quiero caerme
caerme en un hijo
desmoronarme del pedestal
de sigilosos recuerdos
convencerme que no hay futuro
desde mi propio cuerpo
que no bastan mis cien quilos
que la fama es puro cuento
3.
sabido
es que la poesía
es el arte de lo imposible
y que no le caben entonces
estrategias de enaguas
discursos de sombrillas voladoras
sabido es que la poesía
reivindica y salva
lo inútil
la palabra de segunda mano
la oferta en la feria
del corazón disperso
sabido es que la poesía
es el arte de la derrota
y a ese mérito obedece
su primitivo asco
al macramé de los consensos
su reiterada ausencia
en los debates de espuma
sabido es que la poesía
es el arte de lo mínimo
y es así que se comprende
su furia porcentual
su más-menos locura
su empecinado margen de error
sabido es que la poesía
es el arte de la violencia
la reiterada gota
en la desamparada cabeza
y es ese acto de amor que justifica
su disgusto a bailar con diez encajes
abrazando reiterados cadáveres
frutos caídos
de un árbol que fue un sueño
entonces
si a pesar de tantas advertencias
vieras un poema
una estrofa
un verso disidente
treparse al plazo fijo de los estrados
rimarse las tristes medialunas
en un alfiler de corbata
enfatizar su perfil
de aspirante a santo
disimular las cicatrices
de una adolescencia guerrillera
dispárale
dispárale
dispárale
un fuego cruzado de memoria
y adoquines
un gemido de vacas en el matadero
un flash de mariposas crucificadas
una huella de negros descalzos
un perfume de éter desatado
sabido
es que la poesía
es todo
menos el arte de lo estúpido
y lo hermoso
4.
a
alejandra lópez
nusrat
fateh ali khan
nacía tardíamente
para
mí
plantaba desde una tienda de méxico
mi bandera de ignorancia
en su enardecido pakistán
escuchaba sus textos amorosos
sus canciones devotas
las alabanzas al dios alá
el profeta mohamed
el amigo alí
y los otros santos
los seis siglos familiares
en el arte de kawwalí
mis treintayocho años
tirando lazos en la brevedad
de estar apenas
plantaba mi bandera de hacia dónde
buscando un aire
que atara lo disperso
y nusrat fateh ali khan
reunía
en
la ceremonia de su voz
lo mucho que me falta
y lo que abunda
la dirección del tiempo
en que no estuve
hoy
dicen que dijo
la mtv
que ha caído hacia la muerte
que la causa declarada dice ser
insuficiencia cardiaca
y pretenden que crea
que faltó corazón para mover
ese
cuerpo
si movía otros cuerpos a distancia
abría la boca y una mano en inglaterra
se agitaba en un saludo enamorado
quejaba sus matices
y mi pecho
en
uruguay
se multiplicaba en un reparto
religioso