LETICIA
VA DEL LABERINTO AL TREINTA 1977
Hombres más guapos que yo
encontrarás a millares,
pero más borrachos no,
eso tú misma lo sabes
no es por alabarme yo
Oído por ahí
***
Olían a dulce mezcla
de goma de borrar,
lapiceros y nido.
Coleccionaban
chapas de botellas,
bolindres, rodamientos,
alfileres, hechizos
y toda la quincalla repetible,
en efímeras modas.
Profesaban
un raro respeto a la palabra
dada y a los pactos,
que expresaban en máximas
con santos de por medio.
(Santa María, San Julián, Santa Rita...)
Tenía
terror de Dios los más asustadizos,
pero todos
de extraños y malvados personajes
como el Tío del Sebo,
o el Tío de la Pipa Rota, San Juan de la Bellota.
Y
prejuicios sociales:
el último que llegue
es hijo de la Pelli.
Las
tardes eran largas
y las mañanas anchas.
Por eso los días les quedaban siempre grandes
y caídos de hombros.
***
En
donde acaba el bosque y comienza
la laguna de hierba,
anuncia la fatiga
al roble soberano
y ponen peros paredes al intruso:
un muro ajedrezado con ausencias
de piedra en donde anidan
las chovas y los abejarucos.
(Embajadora,
cotovía no se atreve
a abandonar la ruta, sigue siempre
la huella del arado
firme y precisa en su noble tarea
de espigar caracoles y lombrices.)
Ay
de aquél que se vuelve,
de aquél que, atónito, no acepta
la despejada protección de la llanura:
todas
las venganzas le vejan,
todos,
los castigos le afligen,
cernícalos le sacan
los ojos de las cuencas,
le muerden víboras, y silba
el bosque contra él
las más terribles maldiciones.
***
El
sacrificio de una vaca no provoca
llanto, ni se cubre
el matarife el rostro. No le tiembla
la mano cuando mira
los ojos apacibles y redondos
pocos segundos antes
de descargar un golpe
sobre el testuz. No mueve
a conmiseración
la venerable cornamenta,
ni la orfandad del choto,
ni el pesebre vacío de sus babas.
El
sacrificio de una vaca, desde luego,
es cosa baladí.
***
A
veces, buscando cosas blancas
--sin mucho empeño, ciertamente--,
encuentro sólo niñas
y copas de ginebra.
Niñas
que, a punto de salir, se dignan
mirarme un poco
así de medio lao
comiéndose un helao
y dan luego cuatro o cinco pasitos ecuánimes
y blancos
para acabar de irse.
También --depende del efecto
más o menos funesto de mi imagen
en su tierna retina--
para esconderse
tras un parterre
de la terraza, ralo, o una silla,
o su papá menudo
que no se explica nada,
o un camarero atosigado de peticiones
que recuerda vagamente a Paganini
y está lento, indeciso, florido de patillas,
haciéndose la cuenta.
Cuando
se encuentra la ginebra, el blanco
que se busca es una confusión
escolar en materia de colores:
como decir azul del aire.
***
Contadme
cosas nuevas, mentiras inclusive,
sospechas en espera
de verse confirmadas.
Contadme,
por ejemplo,
que ayer, en Filipinas,
sorprendieron a Hitler y a Carlitos
Gardel jugando la partida,
ya viejos y contentos, que cantaban
Adiós, muchachos, don Adolfo
con un horrible acento de Bohemia.
Contadme
que el fumar
evita los catarros
o que el monstruo
del lago Ness no existe.
Lo
que queráis contadme, que no pienso
creerlo mientras Dios me dé salud.
***
Bajo
los tilos bala
la oveja de no se sabe con certeza quién.
Bala sin prisa, sola,
verticalmente bala.
Solidaridad
ribonucleica,
ignorante y matadera
con ella siento, y, acaso,
debierais imitarme.
***
Hay
que entornar prudentemente
las ventanas, las puertas,
clausurar la gatera con cartones,
en verano, ahora, que
no penetre la flama de la siesta,
y conservar
una penumbra amena
en que dormirse oyendo
la intermitente y lenta
agonía de las moscas que conviene
tratar un rato antes
con flix a grandes dosis. Hay.
Y
sobre todo hay,
en beneficio de futuros veranos,
que no salir a la calina, no,
y callar de calor o morir de despiste ante
el cigarramen que se desgañita.
***
Todo
parece igual, perfectamente cíclico, y sin embargo
hay algo irreversible,
una espiral, una entropía, una pérdida
mínima.
Quizá como si el lunes
pensamos que ha de llegar domingo
irremediablemente. Retozamos
la semanita entera,
si bien hay miedo el viernes
y es sábado completa
locura de inminencias.
***
Entre
el cantar süave y no aprendido
de filomelas y luganos, las especies
poco canoras, como los gorriones,
que apenas pían, o los tordos,
de medio luto minucioso o pardos,
alborotan la fronda
con fingidas querellas, cuando
ya desafina el contrabajo torpe
la rana junto al río
y el grillo ha sucedido a la cigarra.
Los
pintados martines
pescadores, los vigorosos ánades,
bajo la noche y en silencio arriban.
No
admite moraleja esta armonía
sino constancia y rúbrica.
***
Ciertos
detalles: las bermudas,
ahora inservibles, del setenta y uno,
lapsus horrendos,
como escribir Adelfo por Adolfo,
me devuelven
--hora ya era, muchas gracias--
al lugar del que nunca
debiera haber salido.
Quiérese
decir, que uno
--"me arrincono pa llorarte"--
anda ya fuera
de la circulación, o fuera
de concurso,
o fuera.
***
Vienen
de lejos estas calmas,
este --a pesar de grises-- blanco y verde
real betis balompié que se hace tarde,
tal vez por una extraña
conexión de neuronas,
o una claudicación total de la cabeza.
Huele
a mimosas en el hall de mi casa.
***
El
abuelo trajo
una linda pitorra herida.
Anduvimos
ajenos a la bulla
de la merienda patriarcal aquel domingo.
La
pajarita, aterrada, iba dejando
un rojo rastro en las baldosas.
***
El
secreto placer de la derrota;
pero
derrota al fin
(hacer ofrenda
del culo al adversario
se tiene entre las tribus de las Gilbert
como señal de rendición),
el tanto presentar
al enemigo ileso
la mejilla indemne ha provocado
en mí un incontestable
deseo de revancha, y he querido,
quedito pero intensamente,
pudriros a pedradas y agostaros
esa densa sonrisa con un muerto.
***
Por
razones de higiene
se prohibe escupir
sobre esta espasmódica alegría mía
de esta mañana en que hace
un sí es no es de sol y nubes,
y nada se desploma, de momento. Se prohibe
derramar mi cerveza o recordarme
lo duro de la vida, el infinito
número de virus que pulula en el aire.
***
Cuentan
que fue la piba de arrabal
pero mentían.
No
fue a la piba de arrabal a la que amaba
un payador y le crecían
tomillos en el desayuno.
(Voy
a tomarme despacio el cubalibre,
a emborracharme pizzicato, digo.
Hacer, hago muy ál.)
No
fue la piba de arrabal, que, intoxicada
por tanto matutino yerbazal,
murió, no fue
la piba de arrabal.
***
Ah,
esta terca permanencia de las cosas,
esta inercia inexorable prometiendo:
no nos moverán, mal que no tenga
otra cosa en común conmigo mismo
que la memoria, ah.
***
Si
a un chinchinpún de vals se añaden
aroma de porritas
fritas, y el grave desencanto
de no ser tanto
como esperado el gozo,
la tómbola de los cubos, premiando,
un cubo
dos cubos
oiga, tres cubos,
el arenal florido
de caballitos y casetas,
la madre casi niña
y aquel inabarcable trasero de Rafita,
habremos obtenido
dos cosas, a saber,
echar la tarde a perros y ponerme
guarro de anís, emborracharme.
(Pronúnciese
la che casi con rabia.)
***
Andan
ya por agosto.
¿Y cómo no tropiezan de puro apresurados?
Andan
ya por agosto y yo no he sido
capaz de completar un marzo presentable.
***
Esto
de la vida real,
a ojos de viajeros
asiduos de otros reinos,
resulta
de un horror amagado,
como un eructo que sabe a arroz con liebre en plena
veda.
***
Han
dicho muchas veces cosas, nada.
Han navegado, surf, sobre la cresta
del virus o la vida --todo es uno--
en pirueta circense y confiada.
Y
les envidio, mucho. Cambiaría
la lucidez --qué digo: la cabellera, un brazo,
mi irreprochable, ya menos, dentadura--
por un presagio de pacífica sentada
al calor de la Warner
Bros. o similares.
***
La
contemplación de las estrellas en agosto
--alegría insensata y ¡mira, ¡mira!,
¡allí!, de meteorito--, Paganini,
oporto meio seco,
la hijoputez de los amigos, César
Vallejo, el de los huérfanos almuerzos,
todos (y más) van a quedarse
completamente quietos.
Aduciré
razones:
la extirpación del verbo en el discurso --pero
en la vida-- lleva
a la carrefilera y retahíla como reinas
de una nómina tonta y resignada
a la estancia infinita, a la presencia
al menos semieterna.
***
Después
de mí, el Catálogo.
Sean,
y sin proceso, iguales nuestras grietas
dolientes cuando superpuestas
coincidan,
pero sean.
***
No
han sido comprobadas,
al parecer, razones
que justifiquen este
estado torturoso en que me hallo.
Sesenta linfocitos por milímetro
cúbico, pasando
de monocitos y basófilos,
se reputan normales.
El equilibrio no recuperado,
los derrotes,
distimias y llantinas
irrestañables, cierta
fatiga insuperable de vivir
y un moderado
aumento del retén
del bromo a los tres cuartos
de hora han pretendido
hacer aparecer como correctos.
Una
confabulación explicaría
la situación, o una
ignorancia total sobre mi cuerpo
el escaso preocupe de los médicos.
***
¡No
va a ser esto amor! Si va dejando
tequieros a mi paso por la casa
con clara letra igual de niña buena,
si no se sienten
sus pisadas si duermo.
¡No va a ser esto amor! Más graves
argumentos aduzcan aguafiestas
que ironías generales o jorobas
kierkegaardianas. Prueben
con tan exiguas armas
forzar la fortaleza.
***
En
el reino mineral, la monarquía
no es grave como en otros. El diamante,
su rey, resulta domable y frívolo.
Los
cortesanos, esmeraldas y rosas
de Francia, consienten
en momentos de tedio
una comparación no demasiado
desventajosa con el yeso
o la mica, o la simple
tierra de labor,
marrón y colindante
ya con la vida.
Vistas
así las cosas, es posible,
voluntariosos y encizañados
por la migraña y el aburrimiento,
que los niños se arrojen
en sus batallas gemas, y las damas
lleven al cuello con orgullo
pedazos de granito.
***
Así,
como queda la mesa tras una comilona,
o, precisando, como queda
tras el café y comienza
la desbandada de los comensales,
un poco defraudados,
quizá un poco
culpables del mal tajo
del pan o los derrames
del vino en los manteles.
***
Nigro
lapillo fechas en la agenda
--estuvimos tomando unas cervezas--
señalar es preciso, llueve afuera.
***
Le
digan, si se va,
que se lo lleve todo,
no me deje
ni merry melodies
ni calles que le vieran
pasar ni papelitos.
***
Comprar
periódicos facundos,
churros, y dejarme
llevar de amanecidas y humaredas
reconfortantes de café;
en la primera insinuación del frío o de
la lluvia,
creer, para envolverme
en prematuros chubasqueros y gabanes;
dejar la herida en casa,
para volver temprano con apósitos, sereno
de toda serenidad;
pasar en pocos días de cigarra
a hormiga, en dolorosa
pero aplaudida
metamorfosis, juro.
***
Cuando
dicen: tortilla,
abejas, barrio, río,
enciclopedia álvarez, macetas,
o incluso cochamedro,
algunas notas fusas el claro clavicordio
entona por ahí dentro.
Cuando
dicen: España,
sólo un furor pequeño,
que puede confundirse con el hipo, asoma,
o vagas remisiones a los libros de historia,
o asociaciones algo locas con palabras afines:
espadaña, Camoens, salus infirmorum.
Y
eso que uno presume
--o se duele, más bien--
de tener el corazón eréctil como un pito.
***
En
el pensil estorba
el no frecuente paso
la fila de macetas.
A
media tarde riegan. No otra cosa
florece por aquellos pagos.
***
Ah,
corazones duros,
¿cómo no distéis rica
papa de frutas a mi niño?
Si
yo tuviera garfios
en lugar de pestañas
y una garra portátil
o una ira...
Ah,
duros corazones,
si yo fuera más alto y menos noble,
íbale pronto a contárselo todo.
***
Exigua
la facundia de este lunes
profundo.
Exigua
o nula, porque está temprana
la rebelión del bronquio, y la naranja
supo a raíz esta mañana.
Uno
se desayuna sanamente
y ayuna malo todo el santo día.
Uno
tuvo sus cosas y ahora dicen:
¡cuarenta!, y uno atiende
y rellena un impreso
y asume su estatura meridiana
y una nobleza como de pez. Qué cosas.
***
¡Tomás!
¿Tienes gusanos de seda?
***
LOS
SERES Y LAS FUERZAS 1979
Para Ada
Otras dedicatorias:
Al
poquísimo cadáver de la cabrita que
un espurio gañán transporta exactamente
en su motocicleta con aire de episodio y blanca
sonrisa de carbonero en marcha
ante el opíparo vigía y la presencia indiferencia
Dices
que dejas
para después la risa.
Y sobre su cabeza se cierne una amenaza de laurel y
acanto,
larga, rizada, y espinosa y falsa
1.PEQUEÑA GEOGRAFÍA
CONTEMPLACIÓN DE UN FRISO IMAGINARIO
Nominal
desparpajo,
gesto efectivo con
el que Flavio Carisio empina el codo.
De
la ruin manecita con que gobierna pende
un goloso racimo.
Bien
que el arbóreo esbozo lo desmienta
en una discutible lejanía, se adivina
cierta pericia en el tratamiento de los pliegues
que la toga dibuja en torno a la barriga, llena
de maldades. Nubio, un vientre palpa con la misma
mano que sujeta la copa.
En
un segundo plano, las opimas
banastas, que denuesta,
con el gravoso diezmo
y la inicua primicia se disponen.
Signo
de la caída y su elemento mismo,
patrón de la provincia y su ilustrada
molicie, rota
la edad, y las generaciones
del ganado espaciándose, deduzco
de su gozo culpable dulcificado en piedra esta enseñanza:
practica el vicio, no temas sus efectos.
DE CIERTO FESTEJO Y LANCE CON REVOLANDERAS
Escaso
cauce que la heredad permite:
ese armado tropel enarbola una jarcia,
y una plegada rosa
de papel que ha latido en su giro imposible, donde
una mano frecuente erigió la muralla
que juncales acatan en ciega procedencia.
¡Junco!,
planta tonta entre todas,
no tan cercana extiendas tu frontera frágil,
crece
más allá del derrumbado muro,
que las florales hélices se agiten
y al fin giren.
GEOGRAFÍA OFERENTE
Teso
tras
el que un ojo (no tan) aventurero espera
hallar una laguna
o un mar doméstico.
Conozco tu curvado ofrecimiento. Me dijeron
de tu mentida luz marítima, tu comba
fingida de bahía
y tu cielo poblado de falsas gaviotas.
¡Y
quién emboca ahora a un corazón tomado
por la felicidad y la topografía!
Deja,
más acá de las inciertas dunas,
a los pies en sus patentes cáligas,
a quien reclama el agua trazada de la acequia.
FIUME CONTRO MALINCONIA
Recomendable
contra
la melancolía, discurre la corriente
al pie de un horadado
talud, frente a las dulas.
Mientras
no eclampe el astro, sino que se sucede
de su torpe emergencia,
y hay una red de imágenes que ríe
en las sonoras copas de los sauces,
diez hombres tristes escrutan las lentas orillas.
ZOCO ANTIGUO
Cofre
de la memoria
congénita, sobre la
vertical de un tórax asolado
--quien a su vez oprime
a un corazón desierto--
que es mejor extinguir
encomendando al fuego
su similor.
Ardan
los prolongados alimentos
de esta lengua tan inclinada al llanto.
EL PRÍNCIPE DE GALES VA DE CAZA
Para
mal de la garza madrugué.
Pero no eleva en vano su decencia de ave
ni articula un intento de vuelo desvalido sin mi daño.
"Desde cuándo fulminas jovenetos",
plumas, aire.
PARÁBOLA DEL PÁJARO
El
jilguero sin hueso no sabe de colores:
en el verano acérrimo su pluma llamativa
inmiscuye con cardos y perales
y anida en horcas de melocotones.
Banderita de un pueblo hortera o africano
golpeamos su mínima cabeza
y le aturdimos con el reverbero
hasta que enmiende su torcido gusto.
LOCUS AMOENUS
Interpretar
aquí
la ausencia de una lágrima,
donde los educandos
no componen endechas:
¡qué peregrino celo!
Es
bajo la minuciosa
caricia de una lluvia benigna
donde indaga tu ceño la causa de la dicha.
EN EL MISMO LUGAR
Levantemos
tres tiendas
o, mejor, sólo una,
como señal de posesión
al pie de estos arbustos admirables
donde las nunca laboriosas
y silvestres abejas edifican.
Y bajo la vecina
custodia de los pájaros hablemos.
Tiempo y lugar en donde todo gozo habita.
PEQUEÑO VEHÍCULO
El
húmero desnudo que imagino
--la imaginación es radiográfica--
y la botella tomada por su cuello
con un gesto aprendido, pero nuevo,
hermoso, hermoso, hermoso,
por las amplias estancias soy alfanje,
terror y estrella para los beocios.
De
mi derecho al trono nadie dude.
Un pueblo numeroso como granos de polen,
por la Flaminia, hacia Juturna, vitorea.
ADVENIMIENTO DIURNO
Ha
de venir un Ares,
un fiero niño grímpola, rebosando noticias,
una venera joven a borrar con su paso
las minúsculas aspas con que florece el mapa.
Que se desciña roble de su mínimo acoso
de su apremio de lejos, donde
las blancas casitas sonríen
y asume el blanco cielo al blanco humo,
y en la blanca fachada dice: casa,
y en la blanca pradera dice: hierba.
EL DESAYUNO PSICODÉLICO DE ALLAN
Sobre
la mesa el búcaro a propósito,
erecto de occidente llamarada,
de la consumación imperceptible, por elegante,
de la planta
de hortensias, arrebatada a su abundancia tras un baño
buenísimo y su risa, participa,
con su muerte fragante de mi desayuno.
CÁRCEL MAMERTINA
Mirad
cómo camina hacia su casa Plinio
el Joven.
Aprendió de sus padres a temer las tinieblas,
tanto
como al fulgor del cénit.
Se retira a las doce,
cuando los de su edad acechan brillos.
Posando sus sandalias indistintas
sobre los minuciosos
mosaicos, se ejercita.
Y
PARA QUE PUEDA DEMOSTRAR EN TODO TIEMPO
SU APLICACIÓN Y APROVECHAMIENTO,
EXPIDO A SU FAVOR EL PRESENTE DIPLOMA
CON EL SELLO DEL CENTRO
Es
que ahora apaciento el inquietante liquen
que le nace a la vida en su borde terrible sin grito,
es que dispongo la mínima quincalla
en pequeños estantes --cigarrillos, siluetas--,
con el fingido empeño con que se desayuna
el condenado a muerte.
2.LOS SERES Y LAS FUERZAS
Consultados los astros, como un juego,
se decidió la guerra. Más tarde se ha
sabido
que el aderezo de las bestias condujo a la derrota
(y la rara costumbre de pelear de noche).
Pero el botín fue magro para un pueblo guerrero:
cintas, aljófares, quincalla.
***
Curriculum:
ejerzo
cada mañana la poliglosia con éxito mediano:
la lengua de mi madre no es mi idioma materno.
***
Reconstrucción
que la memoria dicta, una incisión
sobre el mapa celeste, donde un secreto guiño
oscurece a Pegaso, o una línea ondulada recorre
la distancia
entre Peces y Peces.
Pero ved más abajo, fuera de toda ruta, la Máquina
Pneumática,
bajo cuyo dominio me tuviste por alto, noble y rubio.
***
Donde
un hermoso anciano con su bastón sugiere
una salida para el pequeño cauce.
***
¡Ven!,
me dices,
a la caroca de la tarde con un tesón que cede,
mientras susurras dulces garatusas.
***
Resulta
sorprendente hallar
una hermosísima agrupación de estrellas
que la literatura al uso denomina
Taller Tipográfico, quince grados
bajo el ecuador y sobre Brújula.
El aspecto que la constelación ofrece en noches
claras
es el de un hexágono irregular constituido
por astros débiles y titilantes de cuya variación
en cuanto al brillo u otra
cualquiera circunstancia
tendremos mucho gusto en dar cumplida cuenta.
***
Suelo,
de noche, contemplar el Rizo
de Berenice, bajo Mayo,
donde la línea ondulada se aproxima a la síntota.
***
Donde
los hombres justos,
que lejos de toda vanidad escrutan
el aspecto del cielo y sin embargo aplican
una falaz nomenclatura a los astros o las zonas, dicen:
Sextante, Flecha, Triángulo, Ballena.
***
Como
un engarce demasiado precioso
o un preciso instrumento que la herrumbre no apaga,
o el excesivo uso
perfecciona, abrillanta,
hallé lo que conoces bajo el rigor de enero.
***
Se
constituye dentro
del corazón una laringe
que suele pronunciar --es excesivo--
la palabra desiste.
Otros autores afirman que se escucha
con toda nitidez la exclamación ¡existe!.
Y un tercer grupo, ecléctico,
sostiene que lo dicho por tan peculiar dispositivo es
persiste,
con tono desolado.
***
EQUIDISTANCIA 1983
Con instigadores:
Abomino del adversario, la cita, ese racimo
de palabras inermes, dos veces extranjeras,
fruto de una ablación aviesa.
Vedlas como signo de la incongruencia
y la asechanza:
Pues
toda esa miseria transitoria
hace afirmar el paso a los atlantes
cargados con el orbe de su gloria.
Rubén
Darío
Jetais
dans une de ces forêts oú le soleil na
pas accès mais oú, la nuit, les étoiles
pénètrent. Ce lieu navait pas le
permis dexister.
Versión
de René Char
Y
por la noche me volvía hacia las luces de Bally,
las miraba brillar cada vez más ardientes para
apagarse luego todas al mismo tiempo, sucias lucecitas
de hombres aterrorizados que me hacían guiños.
Samuel
Beckett y Pere Gimferrer
1 MATERIAL DE ACARREO
los elementos
serenidad en la mandorla inscriben
por artificio el vano la cuidada
selección de los vidrios
el instante preciso de la afluencia
un esplendor dorado en las soberbias sienes
no
moneda estridente ni sucesivas rapiña o donación
al nimbo mueve a cambio
***
alegar
como excusa el cristalino
enrojecido la reciente ingesta
de guijarros y llanto o el ocaso
por
la visión de un hombre genuflexo
que trata de ahuyentar a un pájaro sombrío
***
equivalencia
bruta del azar
que un miedo sin orillas vistió de saltimbanqui
el
acólito reduce a mar la carencia de límites
el
olvido los nombres de las cosas pequeñas
***
saña
del irascible la tormenta
el
envés de las hojas
entre la curvatura y las distantes
estrellas
***
así
como la dieta
del cansado viajero evoluciona hacia la fruta y carga
en el lugar de antiguas
salazones cerezas
ya no goza en la vieja
facundia cereal de la campiña idéntica
tiene
un afán esférico
que los años agravan y la oferta de un brillo
de un vago sur o un ultramar sobre la frente
***
este
es el niño que perdió su moneda
siéndole
insoportable la justa reprimenda
simuló un asalto y su temprana astucia etc.
***
de
mi mano no temas y la rarefacción
del aire la muestra de toda sutileza
***
hallados
los contrarios
un juego de tablero
la lluvia
pero
sufrió la enemistad de todos
y cegaba a los peces aún vivos con afiladas ramas
***
con
estos ojos
como orificios entender los astros
fácil no es fácil no es
que
una mano extendiera entre nosotros y la luz ese lienzo
raído
para ser luego pasto de toda reverencia
en lugar de amputada por delito de incuria
pensaba
y
proclamó
el sol sea una roca incandescente
***
mi
corazón no alberga piedad por ese niño
decía y señalaba la redonda cabecita
todos
comprendimos sus sentimientos
y dejamos al niño a merced de las fieras
***
enemigo
de la ociosa especulación el perro
sin aspaviento muere
y
por extraño asediará al ciclista en quien
excede
la jocundia del rojo solideo
***
2
EQUIDISTANCIA
a la velocidad con que precede una cabeza lánguida
y hermosa
de noble auriga lo que supone un precio
la cabellera derramada en rizos
el venoso meandro del esfuerzo la excelencia del ojo
fijo en la desolación de la meta
a
la perfecta cavidad torácica
que deja ver el cuidadoso
olvido de la prenda
sobre la palpitación de la musculatura
es
prudente
la columna el obstáculo que nos aparta de la
visión de la bestia
sin cuyo complemento esta figura sufre
en evidente proporción de ruina
por la torpeza de la decoloración o por la rienda
ya batida del empeño de nadie donde
tras un error de traducción un argumento
del sosiego fracasa
y un coro le encomienda entre bendiciones y saludos
astros
inmutables el eco de las voces
decoradas vasijas que no vierten en refulgentes copas
equilibrio en que limen y umbral se contemplan con tedio
pero
tristemente se engaña el que imagina
un torso suspendido sobre las huellas de la derrota
inclemencia
es la nalga desnuda como tensión de un arco un
rostro
sin expresión o más exactamente con alguna
que sin ser suya en ella
de cierto modo participa
invita a concebir una segunda
no con otra función que capitel o plinto
como sustento o base de las esbeltas piernas
culpables
un
ángulo medido logra eludir la descripción
del sexo
no tanto el bálano
oculto en su rugosa funda
como el escroto o la pilosidad
culpables
y
más acá de los terrenos pies de los pies
encomiables
como el poeta
que tras retrato elogio o monumento o canto
perfectos con su saliva escribe
sobre la superficie de la copa toda esperanza es vana
y mis palabras pedos
ese
hálito podrido procede acaso del interior
de la dilatación que custodiaba dulces leche
y miel
y cuya inexplicable desposesión lloramos
oh
desatino de quien etc.
pues
de la culpa nacen el arrepentimiento y los actos
y las murallas hijas de una culpa terrible
y de los actos y de la riqueza
y del arrepentimiento
del que nada diré
es
oblicua imagen cicatriz reliquia
vestigio donde la monotonía de la vegetación
engendra
la torva mirada y ensortija el cabello
admirad
la figura la oquedad la curva
el falso balaustre tendido sobre el vértigo llantas
ejes
la madera preciosa la festiva composición es
fácil
atribuir a la inclemencia del verano etc.
roca
ondulación flora memoria en suma dimensiones
pues este mismo soplo irrespirable soportaron aquéllos
y se manifestaba semejante la estación florida
heredamos
el eco de unos nombres hermosos
el
color de la piedra reconstruye sus actos valerosos o
ruines
la intemperancia la desdicha donde
recordar unos versos equivale
a conservar la vida
averiguar
en el crisol el ingrediente la llave
la ausencia de la aldaba que convoca a la dicha
suma o desproporción que determinan
un resultado miserable
***
el
lujo es un camino bordeado de espliego
voces
indiferentes a la lujuria de su propagación nos
invitan
siembra y recolección en el término agreste
de su canción estólida
que brotó sin embargo de una belleza irresistible
desangrada en el filo de su lengua corrupta
rumor del interior de la ciudad sitiada
una humareda anuncia la derrota
del aliado signos
oscuros crecen sobre los cerros de nombres delicados
porque
la sombra acosa a la luz de nuestras teas
y su rayo expugnable a los ojos no alcanza
somos ciegas presencias que la noche acorrala
dicen
que naves no círculos torpes
como pupilas trazan
y el párpado cerrado conoce el horizonte
y la oreja dormida identifica el paso
no
dejaréis crecer el muro de los días
***
el
resultado de cuidadosa poda
el elegido por su poder
fue blanco de órdenes absurdas
en
el borde preciso de las altivas matas
alto tallo yaciente
que manando savia siete veces
las estigias aguas vadeaba
una
sombra horrorosa un sueño
quien furtivo arrebata contra la extensa noche
***
quedémonos
aquí
junto a los restos dulces del minucioso desayuno
mecidos indolentes en las ondas hertzianas
bajo
la irreflexiva preponderancia de la fruta levantemos
un precario arquitrabe
***
examinar
el exterior el apagado estrépito
todos lo elementos prescindibles risas bocinas
de cuya escucha es imposible deducir cosa alguna
fuera
sencillo
la conocida imagen
hija de un fuerte sabor
erigida en la cima de una suave ondulación
con salud inexacta de elevación de copa
almenas
que dominan la espléndida llanura
el fragor del trabajo
la invitación al canto
si
todo lo nefando habitara en las sombras
***
encontraréis
a un príncipe junto a la noria uncido
del
labio delicado un accidente aciago
dulce licor extrajo
de
los ojos diáfanos la suerte
de dimensión que el paisaje precisa para el torpe
sustento
de
la rotunda excepcional cabeza
la medida del mundo
por la que nos parece
auténtico
al alcance
y
del cuello robusto
la fortaleza la columna
a cuyo pie juegan los niños de sienes azuladas
donde sirve el calibre de soporte al azar
de las vulgares inscripciones
y
del torso el enigma de la numeración
idéntica en márgenes idénticos
donde
la identidad es la palabra
y
del talle los colgantes racimos
circunscritos a la gracia y la ira
del
vientre la inocente
turgencia donde acontece un vuelo
del
conjunto del sexo a cuya descripción se entrega
con arrobo una virgen ardiente la caricia
bajo
la superficie
de los elegantes miembros late el músculo
***
el
orfebre trabaja contra la precisión del utillaje
no el que tañe quien sufre por la dureza de su
propio pecho
pero maldito siempre el que se sirve etc.
***
asoman
y se extinguen con lentitud
retiene la imperfecta retina unos instantes
la pérdida reciente mientras se desvanece
hace
ya varias horas que el silencio ha eclipsado
el brillo de las voces
y en el ocaso expira un eco de volúmenes fuerzas
es
inútil
atribuir otro efecto al infame bullicio
evaluar el alcance del estrago
calcular la cifra
determinar un resultado miserable
preferencia
es la ruina a su reconstrucción
derribéis tantas veces ese trivial ornato
el ruido de los astros
donde
muro existió se erigirá muralla
***
efímeras
viñetas
breves rasgos expresan voces huecas
exaltar
esa muestra de la consumación
aplaudir un proceso en que la flor deviene en fruto
>por cuanto requeridos con urgencia de ojos para
graves asuntos
oh
miserable revelación
mejor
hicieras preceptor protervo
en atar a tu cuello del molino la muela
y en el abismo etc.
qué
hacías cuando derramadas todas las mieles sobre
la tierra
y libre todo aroma
cuando también las alimañas
o la sucia criatura que medra en el crepúsculo
a la quieta delectación se abandonan
***
de
tal forma fuentes flores
el fruto contemplado cual libérrima ofrenda
ajena a toda expensa
de toda trampa exento
configurado como exceso en las infrutescencias
y por lujo tenido delimitando el arco
de
la benignidad tendido a tubérculos jugosos
galardón
y corona
que hermana a las orillas en un licor idéntico
pero espontáneo en su violenta generación
y
las flores distintas
por amorosos labios hechas flores
hijas
de la adherencia y la viscosidad
si de las jaras hijas
y licuescentes cuando
del ácoro nacidas
el
nombre de la fuente que propende
a revelar su faz rupestre
donde palabras como sed perecen antes de alojarse en
los labios
el
oropel a lomos de los potros estrictos
aérea la hopalanda que custodia los secretos
hirsutos
franquear
ese mínimo obstáculo
a través de la gala y la convexidad
el adorno a los flancos y de la secesión
***
imaginadme
a bordo de la fingida falúa
escoltado por altas nubes rojas
desnudo
y solo esquivo los bajíos
en
la ribera juncos la proporción delatan
del agua dulce exacta
sobre
brumas palustres sobre oculto cimborrio
se condensa el delirio la imposible linterna
pues
amenaza noche y el ancho sur se extiende
y la barbarie acecha de un cálido país
formas
rudimentarias en el origen de su atuendo
son las sombras que instauran la sustracción
del rostro
y
si el inmundo alega la hermosura de los astros
su propia negación defiende puesto que luz alega
actos
sombríos bajo la secuela
de la envidia y el crimen
***
contempladle
es hermoso
y están llenas de gracia sus manos en el signo
que dibuja la ruta sobre un confuso mapa
huye
del sur y del exceso y del viento salobre
y
reina la cansada
cabeza sobre la dilución y el agua
ama
la luz que esplende pero no la que ciega
semejante a la noche
expectante
le aguarda una corte boreal y lacustre
que las tinieblas puebla de frágiles hogueras
entre
tanto se alaban
de su insidia a babor de su mirada zurda y blanden
el alma federada que un resplandor diluye
***
NOMBRES
O CIFRAS 1985
AVISO
Recobrada
--tal vez para mal-- una cierta coherencia, evito en
la obertura cualquier vaho elegante, todo fingido diálogo
de bestias.
Quiero, no obstante, justificar la discriminación,
por lo demás gratuita, de los poemas en dos grupos,
partes o agregados. Contiene el primero, señalado
con la cifra romana "II", aquellos versos
de índole circense, ricos en guiños, en
los que el mecanismo del gusto es identificable. (Y
consiste no pocas veces en la vulgar comunión
de las almas, que en nuestro caso no por raras son menos
comulgantes. Uso y procedimiento que es común
a coplas de varia calaña, ya que llora Vicente
cuando llora su gente.) Pretende amparar el segundo,
distinguido con la cifra romana "I", otros
poemas en los que el mecanismo del gusto permanece oculto
¾ valga o no la imagen del juguete ya roto, ya
irrompible¾ e inmune ante cualquier especulación.
También aquéllos que citan o explican
situación o sentimiento que no he visto antes
citados ni explicados.
La necesaria --si que bienvenida-- brevedad de esta
esquela me ahorra la defensa de los numerosos matices
que sin duda reclaman las precedentes incongruencias.
***
I
veo
la orografía del centímetro cúbico
el
sarmiento que linda
las fuerzas
nada
hay sino este
reciente plegamiento y la luz
***
ni
siquiera la cifra daría sentido al vuelo
el
cielo indiferente su impureza rescata
un
fragor que se aleja
***
he
aquí la prueba de la desposesión:
esas bayas esféricas que yacen
--hablo de lo primero que me vino a los ojos--
la
simetría mantiene una ilusión de orden
***
abril
es el mes más cruel y la lluvia mezquina
se aquieta contra pequeños diques:
la no deliberada marca de unos pies desnudos
la moneda perdida la piedra insignificante
el
silencio el olvido
como fina película se ciernen sobre las repletas
cisternas y se precipitan
bajo favorables condiciones hasta desaparecer
surgen
entonces la memoria y el ruido
de las aguas, de dónde mejor
rojiza
es por la ablución de aquélla que menstrúa
no por amenaza o vértigo tal vez
***
hombre
del río:
un cuervo en vuelo grazna y así salva su vida
no
enhebro agujas
o rechazo la ofrenda del despreciable cartonaje
***
extraños
como bronces entre los almiares
sacian ésta o aquélla sed junto a la pérgola
defendida de máscaras a oriente
no
fulge pero asusta
pava real sobre el pino
aquí
fraguó el forzado silla para el sedente
hoc
signo vinces no, dijo la nube
***
repudio
el fuero de recibir al pájaro
cese entre mis potencias tal dominio, clámides
caigan
pacta
el salvaje, tocado de penacho, el breve título
de la apariencia, finge
un sol de plata mientras propone vuelos
***
vara
de nardos izo sobre las tumbas, convocando
no
naves en las copas ni becerro de oro han pervivido
voy
del cabo que alude al que fuera aludido
desde el confín que explica al que fuera explicado,
muestro
al borracho su precario equilibrio: trazo
una línea perfecta
en
la frente estrellada
afrentas equiparo incomparables
***
tomada
como alarma la vigencia
de lo transitorio, guiado del olvido
ingiero tierras raras
amor
mío, no rechaces mi beso
no rechaces mis labios
aun llenos de palabras de alabanza a las fresas
***
invocación,
la sombra, los exordios estériles
quien cautivo se entrega a singulares cultos
aquél
de la insolente familiaridad
se reclamaba objeto de algún mandato extraño
que
te despierten pájaros
***
envidia
por el apto
--no con palabras, labios
a la sombra de arbusto pena infligen--
sombreada
de bozo, la sucesión de puntos
cardinales sorprende
dos
labios delimitan, bajo forma de cifra,
el montante del nombre
sea
un exceso de lenguaje
denominar guarida a su escondite
***