CESARE PAVESE

 

Cesare Pavese, nacido en el pueblo piamontés de Santo Stefano Belbo (Italia) en 1908, se suicidó en 1950, y desde entonces la dimensión de su obra poética no ha dejado de incrementarse.

 

SELECCIÓN DE POEMAS


LA TIERRA Y LA MUERTE (1945-1946)


Tierra roja, tierra negra,

tú vienes del mar,
del verde requemado
donde hay palabras
antiguas y rojiza fatiga
y geranios entre las piedras -
no sabes cuánto mar,
cuántas palabras y fatiga llevas,
tú, rica como un recuerdo,
como la campiña yerma,
tú, dura y dulcísmia
palabra, antigua por sangre
que los ojos recogieron;
joven, como un fruto
que es recuerdo y estación -
tu aliento reposa
bajo el cielo de agosto,
las aceitunas de tu mirada
endulzan el mar
y tú vives, revives
sin sorprender, segura
como la tierra, oscura
como la tierra, almazara
de estaciones y de sueños,
que se revela antiquísima
a la luna, como
las manos de tu madre,
la cuenca del brasero.

Eres como una tierra
que nadie ha pronunciado.
Tú no esperas nada
salvo la palabra
que brotará del fondo
como un fruto entre las ramas.
Hay un viento que te alcanza.
Cosas secas y exánimes
te impiden el paso y van en el viento.
Miembros y palabras antiguas.
Tiemblas en el verano.

También tú eres colina
y sendero de piedras
y juego en los cañizales,
y conoces la viña
que calla de noche.
No dices palabras.

Hay una tierra que calla
y no es tierra tuya.
Hay un silencio que dura
sobre plantas y cerros.
Hay aguas y campiñas.
Eres un silencio cerrado
que no cede, eres labios
y ojos oscuros. Eres la viña.

Es una tierra que espera
y no dice nada.
Han pasado días
bajo cielos ardientes.
Jugaste en las nubes.
Es una mala tierra-
tu frente lo sabe.
También eso es la viña.

Volverás a encontrar las nubes
y el cañizal, y las voces
como una sombra de luna.
Volverás a encontrar palabras
allende la vida breve
y nocturna de los juegos,
allende la infancia encendida.
Será dulce callar.
Eres la tierra y la viña.
Un silencio encendido
quemará la campiña
como hogueras nocturnas.

Tienes rostro de piedra esculpida,
sangre de tierra dura,
viniste del mar.
Todo lo acoges y escudriñas
y rechazas
como el mar. En el corazón
tienes silencio, tenes palabras
engullidas. Eres oscura.
Para ti el alaba es silencio.

Y eres como las voces
de la tierra -el choque
del cubo en el gozo,
la canción del fuego,
la caída de una manzana;
las palabras resignadas
y tenebrosas sobre los umbrales,
el grito del niño - las cosas
que nunca pasan.
Tú no cambias. Eres oscura.

Eres la bodega cerrada
con la tierra removida,
donde el niño entró
una vez, escalzo,
y que siempre recuerda.
Eres la habitación oscura
en la que se vuelve a pensar siempre,
como en el patio antiguo
donde nacía el alba.

Tú no conoces las colinas
donde se derramó la sangre.
Todos huimos,
todos arrojamos
el arma y el nombre. Una mujer
nos miraba al huir.
Sólo uno de nosotros
se paró con el puño cerrado,
vio el cielo vacío,
inclinó la cabeza y murió
bajo el muro, callando.
Ahora no es más que un guiñapo de sangre
y su nombre. Una mujer
nos espera en las colinas.

De salobre y de tierra
es tu mirada. Un día
destilaste del mar.
Ha habido plantas,
calientes, a tu flanco,
aún saben a ti.
La agave y la adelfa.
Lo encierras todo en los ojos.
De salobre y de tierra
tienes las venas, el hálito.

Ligera brisa cálida,
sombras de canícula-
lo encierras todo en ti.
Eres la voz ronca
del campo, el grito
de la coalla esondida,
la tibieza del guijarro.
El campo es fatiga,
el campo es dolor.
El gesto del campesino
calla con la noche.
Eres la gran fatiga
y la noche que sacia.

Como la roca y la hierba,
como tierra, estás cerrada;
te agitas como el mar.
No hay palabra
que te pueda poseer
o parar. Recolectas,
como la tierra, los golpes
y haces de ellos vida, aliento
que acaricia, silencio.
Estás requemada como el mar,
como un fruto de escollo,
y no dices palabras
y nadie te habla.

Vienes siempre del mar
y tienes su voz ronca,
tienes siempre ojos secretos
de agua viva entre las zarzas,
y frente baja, como
cielo bajo de nubes.
Revives cada vez
como una cosa antigua
y salvaje, que el corazón
ya sabía y se oculta.

Cada vez es un desgarrón,
cada vez es la muerte.
Nosotros combatimos siempre.
Quien toma partido por el choque
ha catado la muerte
y la lleva en la sangre.
Como buenos enemigos
que ya no se odian
tenemos una idéntica
voz, una idéntica pena
y vivimos encarados
bajo un pobre cielo.
Entre nosotros no hay insidias,
no hay inútiles cosas-
combatiermos siempre.
Combatiremos todavía,
combatiremos siempre,
porque buscamos el sueño
de la muerte amparados,
y tenemos voz ronca,
frente baja y salvaje
y un idéntico cielo.
Nos crearon para esto.
Si cedemos al choque,
sigue una larga noche
que no es paz o tregua,
que no es muerte verdadera.
Ya no estás. Los brazos
se agitan en vano.

Hasta que el corazón os tiembla.
Han dicho un nombre tuyo.
Recomienza la muerte.
Del mar renaciste
cosa ignota y salvaje.

Y entonces nosotros, cobardes,
que amábamos la tarde susurrante,
las casas,
los senderos sobre el río,
las luces rojas y sucias
de aquellos parajes, el dolor
endulzado y callado-
arrancamos las manos
de la viva cadena
y callamos, pero el corazón
se nos sobresaltó sangriento,
y ya no hubo dulzura,
ya no hubo abandono
en el sendero del río-
ya nunca más siervos, supimos
que estamos vivos y solos.

Eres la tierra y la muerte.
Tu estación es la oscuridad
y el silencio. No vive
cosa más lejana
que tú del alba.

Cuando pareces reanimarte
eres sólo dolor,
lo tienes en los ojos y en la sangre
pero no sientes. Vives
como vive una piedra,
como la tierra dura.
Y te visten sueños,
movimientos, sollozos
que ignoras. El dolor,
como el agua de un lago,
tiembla y te circunda.
Hay círculos en el agua.
Dejas que se disipen.
Eres la tierra y la muerte.


DOS POESÍAS DEL 1946

Dos poemas a T.

Las palabras del lago
te vieron una mañana.
Las piedras, las cabras, el sudor,
están fuera de los días,
como el agua del lago.
El dolor y el bullicio de los días
no rasguñan el lago.
Pasarán las mañanas,
pasarán las angustias,
otras piedras y sudor
te moverán la sangre
- no será así siempre.
Volverás a encontrar algo.
Retornará una mañana
en que, más allá del bullicio,
estarás sola sobre el lago.

También tú eres el amor.
Eres de tierra y de sangre
como los demás. Caminas
como quien no se aleja
de la puerta de casa.
Miras como quien espera
y no ve. Eres tierra
que sufre y que calla.
Tienes sobresaltos y cansancios,
tienes palabras -caminas
esperando. El amor
es tu sangre- no otra cosa.


VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS

To C. from C. (a Constance de Cesare)

Tú,
sonrisa moteada
sobre nieves heladas-
viento de marzo,
taller de ramas
combadas sobre la nieve,
gimiendo y encendiendo
tus pequeños "¡oh!"-
gamo de blancos miembros,
gentil,
podría saber
todavía
la gracia deslizante
de todos tus días,
la blonda espumosa
de todos tus caminos-
se ha helado el mañana
abajo en la llanura-
tú, sonrisa moteada,
tú, risa enendida.

In the morning you always come back

(Por la mañana, tú regresas siempre)

La lumbrera del alba
respira con tu boca
en el fondo de las calles vacías.
Tus ojos, luz gris,
dulces gotas del alba
sobre oscuras colinas.
Tu paso y tu aliento
sumergen las casas
como viento del alba.
La ciudad se estremece,
exhalan las piedras-
eres vida, dspertar.

Estrella perdida
en la luz del alba,
crujido de la brisa,
tibieza, respiración-
la noche ha concluido.

Eres la luz y la mañana.

Tienes sangre, respiración.
También tú estás hecha de carne,
de cabellos, de miradas.
Tierra y plantas,
cielo de marzo, luz
vibran y se te asemejan-
tu risa y tu paso
como aguas que sobresaltan-
tu arruga entre los ojos
como nubes reunidas-
tu cuerpo tierno,
un pedazo de tierra al sol.

Tienes sangre, respiración.
Vives sobre esta tierra.
Conoces sus sabores,
estaciones, florecimientos,
jugaste al sol,
hablaste con nosotros.
Agua clara, vástago
primaveral, tierra,
silencio que germina,
de niña jugaste
bajo un cielo distinto,
tienes su silencio en los ojos,
una nube, que brota
cual manantial profundo.
Ríes ahora y te sobresaltas
sobre este silencio.

Dulce fruto que vives
bajo el cielo claro,
que respiras y vives
esta estación nuestra,
en tu silencio cerrado
reside tu fuerza.
Como hierba viva en el aire
te estremeces y ríes,
pero tú, tú eres tierra.
Eres raíz feroz,
la tierra que espera.

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos-
esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo. Tus ojos
serán una palabra vana,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando te inclinas sola ante el espejo.
¡Oh querida esperanza,
también nosotros aquel día
sabremos que eres la vida y la nada!

La muerte tiene una mirada para todos.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como ver que emerge de nuevo
un rostro muerto en el espejo,
como escuchar un labio cerrado.
Descenderemos al remolino, mudos.

You, wind of march (Tú, viento de marzo)

Eres la vida y la muerte.
Viniste de marzo
sobre la desnuda tierra-
tu estremecimiento dura.
Sangre de primavera
-anémona o nube-
tu paso ligero
ha violado la tierra.
Recomienza el dolor.

Tu paso ligero
ha vuelto a abrir el dolor.
La tiera estaba fría
bajo un cielo pobre,
inmóvil y sumida
en torpe sueño,
como quien ya no sufre.
También el hielo era dulce
en el corazón profundo.
Entre la vida y la muerte
la esperanza callaba.

Ahora todo lo que vive
tiene voz y sangre.
Ahora tierra y cielo
son un estremecimiento fuerte,
la esperanza los tuerce,
los trastorna la mañana,
los sumerge tu paso,
tu aliento de aurora.
Sangre de primavera,
tiembla toda la tierra
con un emblor antiguo.

Has vuelto a abrir el dolor.
Eres la vida y la muerte.
Sobre la desnuda tierra
has pasado ligera,
cual nube o golondrina,
y el torrente del corazón
se ha reanimado e irrumpe
y se espeja en el cielo
y refleja las cosas-
y las cosas, en el cielo y en el corazón,
sufren y se retuercen
en tu espera.
Es la mañana, es la aurora,
sangre de primavera,
has violado la tierra.

La esperanza se tuerce
y te espera, te llama.
Eres la vida y la muerte.
Es ligero tu paso.

Pasaré por Piazza Di Spagna

Será un cielo claro.
Se abrirán las calles
sobre el cerro de pinos y piedra.
El tumulto de las calles
no cambiará aquel aire firme.
Las flores rociadas
de colores, en las fuentes,
mirarán de hurtadillas
como mujeres divertidas. Escaleras,
terrazas, golondrinas,
cantarán al sol.
Se abrirá aquella calle,
cantanrán las piedras,
estremeciéndose palpitará el corazón
como el agua en las fuentes-
será ésta la voz
que subirá tus escaleras.
Conocerán las ventanas
el olor de la piedra y del aire
matutino. Se abrirá una puerta.
El tumulto de las calles
será el tumulto del corazón
en la luz extraviada.

Serás tú -firme y clara.

Las mañanas pasan claras
y desiertas. De igual modo tus ojos
se abrían hace tiempo. La mañana
transcurría lenta, era un remolino
de luz inmóvil. Callaba.
Tú callabas, viva; las cosas
vivían bajo tus ojos
(ni pena, ni fiebre, ni sombra)
como un mar matinal, claro.
Dónde tú estás, luz, está la mañana.
Eras la vida y las cosas.
En ti respirábamos, despiertos
bajo el cielo que aún hay en nosotros.
Ni pena, ni fiebre, entonces,
ni esta sombra pesada del día
lleno de gente y distinto.
¡Oh luz, claridad lejana,
respiración cansada, dirige hacia nosotros
los ojos inmóviles y claros!
Es oscura la mañana que pasa
sin la luz de tus ojos.

The night you slept (La noche que dormiste)

También la noche se te asemeja,
la noche remota que llora,
muda, en el corazón profundo,
y las estrellas pasan cansadas.
Una mejilla toca una mejilla-
es un estremecimiento frío, alguien
se debate y te implora, solo,
perdido en ti, en tu fiebre.

La noche sufre y anhela el alba,
pobre corazón sobresaltado.
¡Oh rostro tapado, oscura angustia,
fiebre que entristece las estrellas,
hay quien, como tú, espera el alba
escudriñando tu rostro en silencio!
Estás tendida bajo la noche
como un cerrado horizonte muerto.
Pobre corazón sobresaltado,
en un tiempo lejano eras el alba.

The cats will know (Los gatos lo sabrán)

Caerá otra vez la lluvia
sobre tus embaldosados dulces,
una lluvia ligera
como un hálito o un paso.
Otra vez la brisa y el alba
florecerán ligeras,
como bajo tu paso,
cuando regresarás.
Entre flores y alféizares,
los gatos lo sabrán.

Habrá otros días,
habrá otras voces.
Sonreirás a solas.
Los gatos lo sabrán.
Oirás palabras antiguas,
palabras cansadas y vanas
como trajes desechados
de fiestas del pasado.
También tú harás gestos.
Responderás palabras-
rostro de primavera,
también tú harás gestos.
Los gatos lo sabrán
rostro de primavera;
y la lluvia ligera,
el alaba de color jacinto,
que laceran el corazón
de quien ya no te espera,
son la triste sonrisa
que sonríes a solas,
habrá otros días,
otras voces y despertares.
Sufriremos al alba,
rostro de primavera.

Last blues, to be read some day

(Último blues, para ser leído algún día)

Era sólo un galanteo,
seguramente lo sabías-
alguien fue herido
hace mucho tiempo.

Todo está igual,
el tiempo ha pasado-
un día llegaste,
un días morirás.

Alguien murió
hace mucho tiempo-
alguien que intentó
pero que no supo.

 

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Publica: MundoPoesía
Autor: Ismael Ríos
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