ANTONIO MARTINEZ SARRION

 

Antonio Martínez Sarrión nació en Albacete el 1 de febrero de 1939. Cursó el bachillerato en su ciudad natal y se licenció en Derecho por la Universidad de Murcia en 1961. A partir de 1963 reside en Madrid donde trabajó en diversos puestos de la Administración Pública hasta 1992, fecha desde la que se dedica por entero a tareas literarias. Entre 1974 y 1976 dirigió en Madrid los doce números aparecidos de la revista "La Ilustración Poética Española e Iberoamericana".
Todas sus aficiones, que no son pocas ni decrecientes, alguna nada digan de recomendación, en este tramo de su vida, palidecen ante la pasión sentida, mayor cada día, desmesurada incluos, por el silencio.
Ha traducido a Baudelaire, Genet, V. Hugo, Musset, etc. y escrito catálogos para diversos pintores. Asimismo ha prologado a poetas como G.A. Carriedo, Luis Eduardo Aute, etc.

 

SELECCIÓN DE POEMAS


EL CINE DE LOS SÁBADOS

maravillas del cine galerías
de luz parpadeante entre silbidos
niños con sus mamás que iban abajo
entre panteras un indio se esfuerza
por alcanzar los frutos más dorados
ivonne de carlo baila en sherezade
no sé si danza musulmana o tango
amor de mis quince años marilyn
ríos de la memoria tan amargos
luego la cena desabrida y fría
y los ojos ardiendo como faros.


LA CHICA QUE CONOCÍ EN UNA BODA

fue la prima que entonces se casó
luego hubo baile
piano y batería mucho vino
yo diría que gentes más bien pobres
con los trajes de muerto de las fiestas
nevaba muchos viejos
que ecahban la colilla en un barreño
y sacudían la mota
mucha música
la pizpireta que se está
bajando las bragas
se pone de puntillas
mira a la galería
con aquellos ojazos virgen santa
y aquel reír el vino
estuvo luego haciendo lo restante
hasta que ya no pude contenerme y se lo dije
no a ella
a mis amigos
y estuve enamorado como un mes


Oh los tremendos
viejos surrealistas
tocados son sombreros increíbles
lanzando guantes verdes
a las alcantarillas
sonoras de parís
de qué sitio inquietante
por qué escala encantada
vendrán los surrealistas
para incendiar el trombón
y tirarnos a la cara antifaces venecianos
o caretas antigás?
habrá torneo en maxim´s
duelos en la sombra
niños
con encajes bucles muertos
envenenando parís


DE LA INUTILIDAD DE CONSPIRAR

Afrontar el desastre con los sueños
Halcones remachados a los guantes volatería
de los cuadros de género alas en las vitrinas
emplomadas
............(Campo interior Alondras recordadas en el alba
.............bajando de luchar del Guadarrama)
Patetismo
de las momias rezando en los estantes
la sorda letanía de la guerra
del impudor de unos y las ganas
de morir o matar de las milicias
Aún están rodeando al viejo pulcro
al librero de viejo
ante los anaqueles abrasados de polvo
acariciando con manos temblorosas los libros de botánica
las mostrencas teorías de Kirotkin
bajo la sucia luz de una bombilla
...................................................Historia
ya tapiada viejo tiempo maldito
con interrogatorios a las sombras
Dado caído inexorablemente
pese al Gobierno de Negrín los tanques recienhechos en Jarkov
los consulados del alcohol en el Hotel Florida
el imbatido amor a la verdad
............................................y de este modo
el invisible mago de los libros
el hombre de las trenzas conservadas en talco
recibe cada tarde las visitas sonámbulas de los viejos repúblicos
de las muchachas de las sindicales
mansamente vestidas ahora de marrón Y se intenta
remover la vergüenza Se convocan en sueños
las cohortes brutales de los senegaleses
en las pocilgas de Argèles
el culo al viento los torrentes
de lágrimas inútiles
mientras la historia de los hombres sigue
ante sus ojos congelados.


CRÓNICA FABULOSA DE FERNANDO PESSOA

murió el oficinista tenía
una hinchazón horrible paperas
de diagnóstico turbio un diván
gayo papeles esparcidos
por todos los alvéolos de su historia
un jijo de cartón grifos corriendo
que erizaban el vello de los brazos
murió fumando erraba ciertas noches
por claveles de tinta por finos mecanismos
guarnecidos de piel por sellos antigripe
acompañados de un certificado inusitadas
pirámides de polvo hallaron
un orinal debajo de su mesa
postales pornográficas de indescriptible alcance
un libro muy oscuro sobre el maestro eckhart
una alcancía llena de coñac

según los más veraces testimonios
solía mirar al alba los enormes delfines
las joyas y los cuernos que trajeron de goa
una rodela del gran navegante botes de humo
mazmorras para herejes los despuntes
del día le cogían en éxtasis se llevaban
su abrigo de mezclilla a su aterrador paraguas
su personalidad que vaya usted a saber
y otra vez -sol muy tibio gaviotas-
lo devolvían a su inútil despacho
mientras doblaban quejumbrosamente
las verdes anclas del almirantazgo.


AHORA ES EL MOMENTO

en aquellos inicios de la vida discente
el amor: serpentinas
próceres de latón en las altas columnas
por cierto trasnochábamos tila a veces
para el borracho de la tuna rondábamos
amores poco claros
...............................de putas
sí de putas buena idea patios
mojados por el rocío palmeras
azuladas del alba bandurrias o laúdes?
que más daba despierta
niña despierta se distinguía el dorado de los ojos
desde las verjas amazonas
en camisón florido ante la música
y el aroma la melodía salvaje la salvaje
primavera del sur
por las acequias perros aulladores
almendros y naranjos florecidos
diez noches sin dormir seguía la fiesta
la ronda inacablable de las copas
la voz ronca el desmayo al desnudarse
ahora
las lentas tardes las gastadas palabras
los gastados abrazos unas frases cogidas
al vuelo sin nadie ya sin nada
mantas raídas gestos esquivos ya ves

subierton el descuento y el banco no aceptó
traición de la memoria barcos
de papel escorados en el limo

perdidos


NOWS THE TIME

........................nada
más
........................nada
más que las sienes ardiendo
balcón hacia la noche navegantes
sin aguja imantada
rojas constelaciones con nombres de guerreros
la insufrible presión de max roach
conciso duro enérgico porque sí
porque hay niebla porque riegan y el dueño
ha de cerrrar el club y todos muertos.


OCHO ELEGÍAS CON PIE EN VERSOS ANTIGUOS

I

setembrio trae varas, sacude las nogueras,
apretava las cubas, podava las vimbreras,
vendimiaba las viñas con fuertes podaderas:
no dexava los pássaros llegar a las figueras.

Libro de Aleixandre


A estas alturas, muestras vida mía,
sólo se trata ya de corecciones:
Tálamo oscuro: Mudas ventanas: Violines enfumados. Sólo ya
de correcciones: Minucias: Dos centímetros más y el dobladillo
puede servir de cuerda estrangulante. Autumn
Wind. Anochece. Brutalmente
anochece (el alcohol de septiembre viene muy rebajado).
Nunca tendré la fruta apetecida. No prendió
el vástago. El injerto
fue devorado por las hienas y el sucio podador estalló en carcajadas.
Ajustan / Desajustan (Minucias: Correcciones). Cortan despacio
el bosque. Talan ya en el vacío. Así, sin un sonido,
acabaran con los días incendiados
con las radiantes mañanas de nuestra juventud sin lugar para el tigre.
Allí quedó el retrato arqueado por las llamas. Estas son
unas ramas de abeto ya dispuestas
para "the late late show*".

*The late late show es el más madrugador programa de variedades que la televisión U.S.A emite antes de la odiosa gimnasia matinal.


EULA VARNER / ORNELLA MUTTI

Acércate. No temas: irradia horror
pero siempre el horror
hizo crecerse a los mortales. Hinca
tu hocico, hoza perfumes inabarcables, roces
de hembra-delfín. Gasta tu tiempo: el vendaval
es su propio elemento. Aspira: aquí está la entregada.
No temas al volcán
de mantillo podrido y perfumado. Acércate: la gasa
se comba sobre el seno palpitante. No escuece su zarpazo: es visitable,
casi es acogedora desde que pisa el ruedo.
Acércate, su trono -es un efecto óptico-
sólo a primera vista se orna de sangre y médula. Estofada
de anchas volutas de ogandí, irradia horror -te han dicho-
transpira opacidad y calentura. Teme -te han dicho-
los nupciales asaltos de la Reina: Eres
sólo el pulgón, sólo la larva zángana. Ya ves ahora que no:
A veces opalina cual medusa,
a veces material y reptante como un atroz ciempiés
arrastra su dulzura hasta tus labios, besa
tus párpados, coge tus manos y las funde
a su espalda arqueada por espasmos. Abre su trompa
-grácilmente retráctil- y la embriaguez te anega.
Succiona, ahora entregada, caen sus toscos vestidos
olorosos a tampax y a colegio de monjas. Apenas púber
ofrécele tu polen, hazte con la Gorgona
un puñado de lava incandescente. Ya sois indiscernibles
como el agua y las náyades. Ya la espuma rugiente de los acantilados
se acerca a vuestras ascuas. Ya reventáis erguidos y magníficos.
Ahora: Forma, Piedras
profundísimas huellas del deseo en terrazas basálticas, aluviones
de afirmación ante el silencio hosco de los astros. Una vez más
el orujo apiñado en los hondos lagares
conmemora que un día fuisteis dioses.


DRENAJE

Cuando es barrido el fondo de la snaves
y se encuentra de nuevo la veteada madera
y se acecha más hondo la sutura, el encaje craneal
que anuncia que el tablón un día asegurado
a martillazo y canto marineros
muestra carcomas, pliegues, borborigmos,
invisilbes aumentos capilares
y de un momento a otro cederá el entramado
y el plausible artilugio resulta vivo, loco,
y una tromba mortal para los balleneros
estalla y surgen mundos, submarinos, totales...


HOMENAJE AL POSTISMO

Hube de subvenir a unos zapatos,
perdón, quise decir a unos zapatos
que, si se portan bien, yo no los atos-
igo con mis lanzadas. A los patos
he echado mis zapatos garabatos
desmigándolos bien. O sea, en los tratos
con los tenderos pido unos zapatos
que no sean caros y no sean baratos.

No me entienden. Me lanzan los ingratos
pares de saldo, letras impagadas,
miradas de lujuria... Mas, los ratos

que así pierdo, se vuelven sosegadas
horas acariciando a mis dos gatos
cuando vuelvo a la clínica a patadas.


DRAGÓN

Abrid del todo las sordas compuertas
y que salga. Abridle, y que la nieve
regale mansamente. Y que los claros ríos
con todos sus cristales destellen como soles
y se comben los juncos de la orilla
ante la acometida, que al principio fuese
caudal de lava desde la fiereza
del alto promontorio de las fauces
y, al fin, diera en regato, en agua mansa,
en fuga elemental, en aire, en puro gozo.


RIQUEZAS

Unos sostienen sus huertos oreados,
sus panales, sus eras y sus viñas,
mas no conocen las fases del mosto.
Yo no te tengo más que a ti.

Otros tienen sus flotas y arsenales
y capean temporales en la Bolsa
durmiendo entre unos brazos mercenarios
Yo no te tengo más que a ti.

Los demás tienen prisas y negocios
y tratan de llegar pronto a una cita
para que esta demencia continúe.
Yo no te tengo más que a ti.


SAULO Y LOS PÁJAROS

¿Dónde pernoctarían el largo y frio invierno,
en qué nido de musgo o en qué resto de brasas
para exultar así, serenos, diamantinos,
en las aún desnudas enramadas de marzo
al despuntar el alba en la ciudad?

¿De qué astro de cólera y sonido
me arrancó ese llamado sigiloso,
qué densas capas de miseria y pánico
de homo y de salsa loca del Caribe
hube de atravesar como un Lázaro ebrio
para escuchar al fin, con sentidos ya castos,
porque lavados en vuestros arpegios,
el hondo diapasón de la tierra, el aliento
de la vida sin nombres, ni memorias, ni tiempos?

Lo cierto es que una rabia confusa y un espasmo
de dolor agudísimo se fue haciendo sollozo
por nuestra vida mala, por nuestra suerte atroz.
Y que sólo tus braxos
abriéndome los negros precipicios del sueño
pudieron suturar la fulminante herida
o aplicar el beleño que alivia sin sanar.


DERECHO DE CONDUCTA

Con qué empeño la luz
quiere arropar, velada, la paz de la mañana
de manso mar y silenciosas calles
y de ese modo levantar el solio
que te encierra y engasta cual zafiro
cuando, al fin, sonriente y despeinada,
pasas revista a la enemiga tropa
y la encuentras conforme a tus designios
en batallones de plumón tan tibio,
en falanges de aljaba tan vacía
que proclamas, sin lucha, la victoria
y el raigón derrotado de mi ejército
cargados de grilletes tras tu carro se arrastra
traidor a su bandera, a su patria, a su dios.


SPINT FINAL

Has descendido hasta los pabellones
que acompasan el tiempo, que lo lijan,
que encauzan su terror en lentas vías
acolchadas de crines, protegidas
como cascos de bestias sigilosas
que invadieran den oche una ciudad.

Todo fue inútil: dan la voz de alerta
los sonámbulos guardias de las torees
antes de sucumbir al mar de flechas
y el tropel de minutos infamantes
lanza en pos tuyo sus perros de llamas
hasta que el alba aventa las hogueras.


CENTRO DE PEREGRINACIÓN

Los repetidos días, la rebaba
que es preciso borrar a golpes de polea
con la seguridad de que cede la soga
y ya cubo, agua turbia y rudo brazo
pegan en las paredes del aljibe,
suben burbujas a la superficie
y es preciso llamar a los poceros
junto a otros inodoros personajes
a fin de señalar el lugar inequívoco
en que alzar, con los años,
la capilla de un culto.


MIL NOVECIENTOS CUARENTA Y CUATRO

Homenaje a Patrick Modiano

En la sucia paleta del verano
se desleía el azul raspado de septiembre
y un régimen de lluvias imprevistas
al cabo circundó de sombras a las sombras,
hizo volas flexibles, sorpendió de un recodo
a los arteramente rezagados
con sus conminaciones imperiosas.
Ni una hoja gastada por los parques,
ni un mínimo balance de los años
de delaciones y mercado negro
les fue dado salvar en las guardas de un libro
ya atacado con saña por las aguas fecales.
Alguien tarareó,
arrojando después con rabia la colilla,
tres compases de Django
antes de padecer sevicias resistentes
que adelantaban la depuración.
La lejanía perlada de la avenida Kléber
desembocaba chaquetones caqui.
Inéditos arreglos del be-bop
ascendían como globos de los carros de guerra
y el desitno, cual gárgola soldada a los pináculos,
reclutaba testigos, prometía venganzas sumarísimas,
con toda la fanfarria de un final de milenio.


DERIVA

Paraísos que nunca se perdieron,
se hallaban emboscados simplemente
en las encrucijadas del futuro
adoptando las formas más disímiles:
azulados caballos que dibujan
los escapes del gas, arborescencias
en bucle del asfalto derretido, palomas
que vuelven al sombrero del prestímano
abatidas por la cohetería
que clausura entre palamas un siglo tan feliz.

Entre estos intervalos de esplendor
se deslizaba el tiempo como un buque
con las luces cegadas, el gobernalle roto
y una leve modorra en el pasaje
que en vano interrogaba a la marinería
por el dudoso muelle del atraque final.


QUESIA

Era mansa, algo necia y se aovillaba
casi reciennacida en la caja de dulces
con un retal de fieltro a guisa de colchón.
Luego exploró la casa miedo a miedo
hasta imponer su ley a las butacas.
Acabó en trapecista y más de dos estores
hubo que desechar. Su estilo dio en precioso
y el reiterado tufo de tanta deyección
sólo era condonado al recortarse, regia,
contra el cegante murallón de junio.
Entonces me miraba, lamiéndose una pata
y botaban dos chispas cinabrio por sus ojos
con las que suponía zanjado el incidente.
Pero no pudo ser. Y nadie me lo dijo.
De modo que una tarde, al volver del trabajo,
hambriento y blasfemando como siempre,
rastreé cual apache por suelos y guaridas.
Pero no podía ser, ya me habían advertido.
Y me senté en mi silla y me perdí en lo alto
y allí, tal vez me admitan -no sin pagar el diezmo-
al limbo estornudante de los gatos.


PERVERSIONES DE POSGUERRA ENTRE GENTES DE ORDEN

Reputaciones muy bien cimentadas
se venían abajo entre susurros
que evitaban el apso de los niños.
¿Cómo supimos que aquella señora
tras morir el doctor, su augusto conyuge,
mantenía un fogoso romance con la cabra
que, al cabo, le llevó a la perdición?

A la luna de agosto, en aquel huerto
con el aire surcado de luciérnagas
requebraba la vieja con voz ronca
y una lujuria tal que secaba las parras:
"¡Paquita! ¡Ven, Paquita! ¡Ven, mi amor!"
Por fin atemperaba tal desorden
el pavoroso tío de la arena,
el cual, al otro lado de la tapia
donde imperaba, malva, la glicina
avanzaba renqueante y con traje de preso
arrojando con saña sus puñados
-"¡Arena y greda baratas!"-
hasta que el sueño nos cubrió de adelfas.


MARES QUE NO APARECEN LOS ATLAS

Mares que no tosen, mares que se tiñen
como la cortesana más procaz.
Mares de hoja de lata que se creen lañadores,
mares en carromatos quemados de gitano.
Mares que huelen mal, mares que asolan
el más derecho surco con sus posos de grasa
sin permitir que brote ni siquiera una espiga.
Mares de canapés de caviar, empleados
en engordar el gato del cocinero chino
que hace enfermar de envidia a las visitas.
Mares con profusión de esporas que se abren
a una proliferante tormenta de residuos
sólo desactivables con una solución
que del todo rescribe el sublimado en vaso.
Mares de esa edad triste del poblado entrecejo
de la que nos libró -tras el turbio semiótico-
la triaca oportuna del pensamiento "débole".
Mares de aburrimiento leyendo mala prosa
y versos aún más hueros bajo el sol del verano.
Mares como un centollo chorreante y vaciado
cuyos dentros se asan a los ojos del público
para que se percate de que no hay engafiña,
de que quien habla fuerte es que gasta pistola
y que puede emplearla y que piensa emplearla.


MEDITACIÓN ANTE LA FOTOGRAFÍA DE UN ÁNGULO DEL ESTUDIO DE PAUL CÉZANNE EN AIX-EN PROVENCE TOMADA MUCHOS AÑOS DESPUÉS DE LA MUERTE DEL ARTISTA

Casi un cuarto de siglo aguantó como pudo,
que fue bastante mal. Aun así, allí lucían
-iconos patinados por el teimpo y las lámparas-
como en el frío octubre del novecientos seis,
es decir, con las trazas descoyuntadas, puras
de las prendas gastadas (o abrasadas más bien)
esos gabanes y sombreros pardos
o grises o de tono imprecisable,
que velan y protegen de miradas sacrílegas
a cargo de rufianes y brokers y banqueros,
el fulgor de quien dentro de ellos late
como el plumón de un pájaro aterido
que no es sino la vasta respiración del mundo.

Allí también, sobre blancas repisas,
los utensilios que constituyeran
todo el soporte, la inversión completa
que el dudoso negocio requería:
botellas negras con un aspa blanca,
tazones, vagas copas desparejas,
una alcuza de peltre, dos embudos,
algo entre bastidor y bandeja, el vaciado
en yeso de una mano, una huevera...
Tiradas por el suelo, deslumbrantes por sucias,
botas de pescador fluvial o de pocero
con todo el barro seco de Provenza
pues que la lluvia suele anegar los caminos.
Y un macuto muy bueno con orillo de cuero,
no para liebres, sí para las brochas,
los pinceles y trapos, el bárbaro aguarrás.
Si bien se mira, ni se olvida del auto,
allí no falta nada. Entra la luz a cubos,
a través de la puerta pasa un sol mañanero.
Entra la luz, ahora tan abundante y clara.
En sus días faltó, que atesoraba
mucha aquel capita´n silencioso y huraño,
mucha tras el arrope de sus ojos de niño,
mucha en su corazón, que forjó la pureza.


A TI, CASI INNOMBRABLE

Tierra que vas a los mares
de sola tu luz vestida

Dámaso Alonso

Te llevo en los hondones de mi alma
aunque en raros momentos te asomes a los labios
que, de niño, me hicieron amar tu simulacro.
Todos mis sueños llevan tus colores
y, resonantes, vibran en mis oídos siempre
tus acordadas - suaves o bullangueras - notas.
Cada orza de adobo, cada soga de cáñamo,
cada jarro de vino me regalan tu aroma.
Creo estar sentenciado a aquietarme en tu entraña,
creo que allí, todavía, disuelto en tus terrones,
madre mía siempre agónica, repasaré tus letras,
las seis letras que cifran tu siempre por hacer,
tu mal rehecho o del todo imposible camino.
Más frotaré ese oro tras pasarle mi vaho,
tras limpiarle, de paso, el rastro de mis huellas,
para que su fulgor algún trecho aún alumbre.

 

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Publica: MundoPoesía
Autor: Ismael Ríos
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