Hay una corneta
A Susi
Hay
una corneta
que flota en el cielo,
muy lejos del suelo
ligera y coqueta.
Hay
una corneta
que imita a una nube:
ya baja, ya sube,
jamás se está quieta.
Hay
una corneta
de vivos reflejos:
parecen espejos
buscando una meta.
Hay
una corneta,
serpiente de espuma,
que deja a la bruma
de sueños repleta.
En un trozo de papel
En un trozo de papel
con un simple lapicero
yo tracé una escalerita,
tachonada de luceros.
Hermosas
estrellas de oro.
De plata no había ninguna.
Yo quería una escalera
para subir a la Luna.
Par
a subir a la Luna
y secarle sus ojitos,
no me valen los luceros,
como humildes peldañitos.
¿Será
porque son dorados
en un cielo azul añil?
Sólo sé que no me sirven
para llegar hasta allí.
Estrellitas
y luceros,
pintados con mucho amor,
¡quiero subir a la Luna
y llenarla de color!
Yo quiero reir
Yo quiero reir.
No quiero llorar.
Yo quiero sentir
el verde del mar.
El
verde del mar
y el azul del cielo.
Yo quiero, yo quiero
tal vez navegar.
Sí,
sí, navegar
arriba, en el cielo.
Tratar de volar
de espaldas al suelo.
Un
pájaro, un pez,
yo quisiera ser
y poder cruzar
las nubes y el mar.
De ola en ola
De ola en ola,
de rama en rama,
el viento silba
cada mañana.
De
sol a sol,
de luna a luna,
la madre mece,
mece la cuna.
Esté
en la playa
o esté en el puerto,
la barca mía
la lleva el viento.
En
medio del puerto
En medio del puerto,
con velas y flores,
navega un velero
de muchos colores.
Diviso
a una niña
sentada en la popa:
su cara es de lino,
de fresa, su boca.
Por
más que la miro,
y sigo mirando,
no sé si sus ojos
son verdes o pardos.
En
medio del puerto,
con velas y flores,
se aleja un velero
de muchos colores.
Tenía
una guitarra
Tenía una guitarra
cansada, ya sin cuerdas.
Decía sus canciones
con la ronca madera.
Yo le pedía flores
azules que me diera.
Ella, resquebrajado
su sueño de madera,
con lágrimas mojaba
mis manos ¡tan pequeñas!
Alrededor volaban
palomas de madera.