ANGEL GARCIA

 

Poeta español contemporáneo, nacido en Rota, Cádiz en 1935.
Su extensa obra contempla los más diversos géneros y se caracteriza por una bella forma clásica y ortodoxa. Muchos de sus poemas han sido traducidos a más de seis idiomas y han obtenido numerosos premios, entre los que se destacan:

"Adonais" 1969
"Nacional de Literatura" 1973
"Nacional de la Crítica" 1978
"Hispanoamericano Juan Ramón Jiménez" 1988
"Francisco de Quevedo" 1995
"Ciudad de Salamanca" 1998
"Generación del 27" 1999

 

SELECCIÓN DE POEMAS



DE CUANDO NO SABIA LAS LETRAS DE TU NOMBRE..

Porque tu nombre estaba todavía
sin estrenar los labios, porque era
un acertijo más, una pulsera,
un trino de gorrión que no sabía.

Porque tu nombre estaba como un día
sin pájaros, oasis sin palmera,
fuente que le faltaba torrentera,
risa que no encontraba la alegría.

Por esto, por tu nombre; porque estaba
sin decir, sin hacer, como un anillo
que no encontraba el cauce de su dedo,

yo te llamaba Espera; te llamaba
Hermosa, Emilia, Amor; lo más sencillo,
lo más desenredado del enredo.

EL POETA RECUERDA UN 23 DE ABRIL

Si no fueses así, tan miniatura,
tan proyecto de madre o tan semilla,
si fueses ya mujer y no chiquilla,
cimientos de lejana arquitectura...

Si no fueses así, si tu cintura
fuese ya como un pozo, y tu mejilla,
hoy tan niña y sin polen, tan sencilla,
tuviese más aroma que frescura...

Si no fueses tan breve, tan pequeña,
hasta tus brazos fuera mi navío
buscándole a tu cuerpo el abordaje.

Buscándole a tus ojos esa enseña
con el más puro amor, donde el rocío
juega a sentirse hoguera bajo el traje.

DE CUANDO NOS NEVABA Y TE REIAS

Llueve la nieve y llueve en tu mirada.
La nieve nieva y llueve tan deshora,
que a tus ojos, tan negros, los decora
de una pequeña ruta de nevada.

Está nevando nieve enamorada.
La nieve por tus ojos se enamora
nevando tu mirar, que nieva y llora
la aurora del nevero deshojada.

Te ha nevado la voz, y, de repente,
tu risa abre a la tarde la alegría
saltando de tu boca como un copo.

Me has lanzado una bola hacia la frente.
Y ha vuelto a sonreir tu niñería
mientras beso tu risa y te la arropo.

PENSAMIENTO EN SEPTIEMBRE PARA TI

Tú eres un vino, amor, dulce y espeso
que en cepa viva bebo enamorado.
Tú eres mi vino, mosto soleado
siempre recién pisado, siempre ileso.

Tú eres un vino, amor, que deja peso,
poso en el alma herida sin cuidado.
Tú mi oloroso o fino, amontillado
en el lagar azul de nuestro beso.

Borracho yo de ti, de tan beberte,
de tan sentirte en mí, de tan tenerte
midiéndome la sangre como un vino.

Vino del sur, jerez de mi bodega.
Y aquí mi corazón, juega que juega,
adivinando rectas al camino.

CUANDO TOCO TU MANO

Cuando toco tu mano siento el río
de las madres, el agua y sus veneros,
la siembra por hacer y los aperos
de mi labranza muerta en calorfrío.

Cuando toco tu piel, todo el rocío,
la madre tierra, campa por sus fueros,
y en mi sangre los altos aguaceros
domeñan sus furores al estío.

Porque al tocar los surcos de tu mano
siento una voz que llama a la faena
desde la tierra virgen del cortijo.

De hacer feraz la tierra de secano
talando por el tallo la azucena
que adornará la cuna de mi hijo.

NO ES ESA BOCA....

No es esa boca. Otra boca. Otros lugares
fueran del beso trampolín, batalla.
No es esa buril que besa y que te talla
la carne con vestigios circulares.

Sitio no de la tierra. Militares
defensas, torreones de muralla.
Rocas contra el impulso de la playa.
Freno pon a las olas de los mares.

Prohibido el paso. Se termine. Cese
la gracia de tu polen. Nadie bese
sino el aire de tu boca. Nadie dueño

del pozo de Jacob. Labios cerrados
a canto y cal. Oh, pobres maltratados.
Oh, labios niños, a mitad del sueño.

LLUEVE JANINE....

Llueve Janine. La azul cristalería
del agua se estremece en el tejado.
En la calle, el invierno. Aquí, a tu lado,
calienta el sol, la carne se confía.

Fuera, llueve. La triste melodía
de la lluvia de enero te ha llenado
de una música nueva. Se ha dorado
contigo el pastizal de la alegría.

El reloj de la torre da las nueve.
Traza una curva azul el agua. Llueve
sobre el tambor de piedra de la acera.

Dentro, contigo, el corazón se sabe
reconfortado y puro. Sol suave.
Gozoso mayo, mientras llueve fuera.

MIRARME HOY...

( Poema escrito el 24 de Noviembre de 1.978, durante la estadía del poeta en el hospital, aquejado de una grave enfermedad de la que luego saliera airoso. )

Mirarme hoy es ponerse más triste que una calle
a la que el viento hubiese dejado sin visillos.
Es ser como una alcoba sin camas habitables,
como un tejado roto que asustara los nidos.

Me miras y te afliges y quieres acercarle
la memoria a mis ojos de nuestro tiempo vivo.
Hoy tengo la esperanza color de algunos árboles,
de aquellos que en otoño se mueren de amarillo.

No sé dónde ponerme los huesos en la carne,
cómo esconderle al pecho su largo pasadizo.
Mirarme hoy es ponerse más triste que una clase
sin tiza y sin pupitres, donde no hubiese niños.

Confieso que te quiero más que nunca esta tarde,
hoy que tiemblas de miedo junto a mi maleficio.
Tus ojos se me entregan como el rostro de un parque
donde, nuevos, los sauces emigraran de sitio.

Me miras y sostienes un pájaro en el aire,
el cielo respirable que me ha sido prohibido.
Tus manos me consuelan con su fruta abundante,
van sanándome dentro más despacio que un siglo.

Miras como ofreciendo tus ojos inyectables,
tus ojos enfermeros frescos como un racimo.
Mirarme hoy es ponerse más triste que un paisaje
donde nunca las ramas despertaran de mirlos.

Y yo, porque te amo, me oculto en este traje
de sábanas que lavan su muerte los domingos.
Me asomo a tus dos ojos como a dos ventanales.
Confieso que te quiero como nadie te quiso.

Porque tú, que me miras, ya no encuentras a nadie.
Nadie que me conozca puede decir que existo.
Acuden a mis ojos tus ojos a llorarme.
LLegas a despedirte. Te has mentido, amor mío.

RECONSTRUCCION DEL TANGO NO BAILADO CON NADIE

La tarde todavía se escribe con tu nombre,
con una luz de plata sobre un bandoneón.

Se escribe en un cuaderno con hojas amarillas,
grabando cada letra tu nombre en un renglón.

Recuerdo que tenías dos ojos que cantaban
y una tienda con flores en la respiración.

La tarde se dolía de un beso en la garganta,
de un tango que temblaba dormido en el sillón.

Desde una voz con lluvia cruzaban colegialas
sonando en sus carteras la última lección.

Pasaban con la risa colgando de los brazos
y el verbo amar en tiempo de desconjugación.

Recuerdo en esa calle dos piernas me miraron
y dejaron su firma sobre mi corazón.

Gozarlas fue dolerse la mitad de otro siglo,
metiéndole de ausencia su fierro este malón.

Aún oigo cuando hablaban llegando a la cintura,
su lumbre de allá arriba bajando hasta el tacón.

No existe ya nostalgia como no oler su cuerpo
ni andarle a sus caderas la joven tentación.

Después de que pasaran mis manos se murieron,
se me han difunto un hijo y un verso en un jarrón.

El mundo tiene bromas que dan miedo
y no debés buscarle más argumentación.

Recuerdo que tenías yuchanes en los ojos
y un sabor a semillas y a panificación.

Si dicen que te olvido, reíte, sabés cómo
el sueño me ha enfermado tu boca bermellón.

Sabés que sos mi luto que nunca se termina,
que vos sos quien me arrima mi desesperación.

Recuerdo que tenías dos ceibos en los ojos
y un perfume de fruta casi en germinación.

Recuerdo que tenías la música por dentro,
sonando a lo incurable de mi desolación.

NO LO PODRAS CREER...

No lo podrás creer, pero los días
--hondón de soledad, arte cisoria--
se me pasan llorando en la memoria
y contemplando tus fotografías.

No saber nunca que me morirías,
lejana luz, herida transitoria,
y otra vez regresara a aquella historia
y a desbesar tus manos de las mías.

Y a mendigarte lo que amé: tus ojos
--oceánicos pájaros, ficciones
donde el cóndor y el vuelo ultramamarino--

y el predio dulce de tus labios rojos
--ay, muro eterno de lamentaciones--
y el mar de nieve de tu cuerpo andino.

LO MALO ES QUE SE OLVIDA....

Lo malo es que se olvida y un puñado
de tiempo se nos marcha hacia la nada.
Lo peor del olvido es el que en cada
cosa que fue vivimos de prestado.

¿Alguna vez leeremos del pasado
su página feliz como borrada?
¿Nuestra memoria ya desmemoriada,
sólo andará sobre lo desandado?

Lo peor del olvido es lo que olvida.
Que tanto ayer, eterno y de por vida,
se marche por la calle en que ha venido.

Porque será....Más tarde o más temprano
se nos irá el recuerdo de la mano
a deshacer su rostro en el olvido.

PALABRAS AL OIDO DE QUIEN NO PUDO OIRTE

Cuando nos veamos
¿nos conoceremos?
¿Seré el mismo por fuera,
tú la misma por dentro?

Cuando nos veamos
--si alguna vez nos vemos--,
¿seremos los que somos
los que fuimos seremos?

Cuando nos veamos,
cansados ya de vernos,
seremos estos mismos
que han dejado de serlo?

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Publica: MundoPoesía
Autor: Ismael Ríos
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