BLUES
PARA BILLIE
(In memorian B. Holliday)
Vivir era llorar, y le gustaba,
aspirar era pasar la aspiradora
Viajaba
por embudos solamente,
sentada entre paredes y por túneles
Su
pecho era el rencor -no lo sabía.
Su pecho era la almohada del silencio.
Su pecho eran dos senos sin la barba
de quien pinchó y rozó
y alguna tarde
se marchó para siempre de su
vida
Pudo
llamarse Billie, pudo ser
la sombra de un encuentro entre nostalgias,
la ausencia desteñida por el
blues
en la garganta hollada por el ron
Pudo
llamarse Billie, pudo ser
entre añicos de amor cuando
la tarde
abría su bostezo interminable
y algún teléfono sonaba
umbilical
Entre
aquel humo verde que crecía
de quién sabe qué abrazo
de maría
Pudo
ser cualquier tarde cuando Billie
rompió a cantar
o quiso el blues peinarla dulcemente
de
lucidez:
"good morning, Miss Tristeza:
hermana, siéntate".
LOS
HUÉRFANOS HABLAN
-Tanto nos odiábamos que copulamos
los fines de semana.
Unicamente así yacía
nuestro padre
y le hacía cosquillas
al pensamiento disyuntivo. Usted no
entiende
qué oculto, si las palabras
no son ruido
¿qué oculto? Le confieso
que a veces
ignoro a qué se refieren, como
todos,
y las enchufo así, contracorriente
Irresponsable
soy, muchacha loca.
Fueron años de ternura: él
encaneció a mi lado en un instante.
El lenguaje
¿comprende usted? fue mi padre:
no sabía
dónde estaba ni cuántos
rostros era: sospechaba
que podría perderle a pesar
de todo: Y eso mismo me sostiene a
su lado:
ese amor
ignorante cuando estábamos
solos
en la ignorancia de nuestras almas
sin destino la vida
sin propósito: Huérfanos.
PADRENUESTRO
Padre , que no eres nuestro
ni estás en los cielos,
adulado sea Tu nombre;
roguemos para que no se haga Tu voluntad
ni en la tierra
ni en los cielos;
El
pan nuestro de cada día no
lo darás
gratis, Padre,
y habremos de buscarlo
y habremos de buscarnos la vida
diariamente,
pero a pesar de eso
Te perdonamos,
sin creer en tus pecados ni en los
nuestros,
Padre,
(Mas
no me pidas el perdón de los
deudores:
no aceleres mi ruina)
En
la tentación juramos caer una
y otra vez
Y
del Mal no nos libres, porque somos
libres.
Amén
PEDIDO
TRES: VENDERSE EL ALMA
Quisiera un alma tan grande como la
ventana que de niña me recibía
los
ojos sin sospechar desdenes ni fracasos
ni melancolías ni desmayos
del
espíritu ella sin sospechar
siquiera que no habría tesoros
que el mundo
adulto no envidiase sin ferocidad
y en especial el suyo:
-
El mayor tesoro es la infancia.
(...pero
en realidad solamente cómodos,
holgazanes, aprendiendo a llevar a
cuestas la duración que debía
de ser ese sentido de durar y de no
perdurar, y sintiendo lo menos posible
¿porqué
quererlo, entonces , hacerse mayor?
¿Ascender desde primero
hasta segundo? ¿Y desde tercero
hasta cuarto y etc. como en una escala
de
Jacob de la tierra al cielo improbable?
Donde al despertarse el calcetín
sabía a beso de un pie, y el
pelo en el peine
jamás podría ser el
de aquel malvado hombre de la bolsa).
¿Venderse
el alma?
¿Y tu alma vendida, rengueante,
humillada, quién te la compraría?
PODRÍAN OCULTARSE EN OTRA
NIEVE LOS PESCADOS
(Soliloquio de camionero y su madre)
No, no es gracioso,
no me hace risa llevarme estos pescados
fríos en sus diamantes de hielo
toneladas de cadáver incorrupto
para sus tiernos dientes
- el paladar de gente como tú
y como yo, madre mía
No
me hace gracia, no me da risa,
podrían ofertarme diamantes
de otra cosa,
podrían ocultarse en otra nieve
los pescados
que traigo cada día por tersa
carretera
desde el norte hasta el sur, voy recorriéndome
-porque la ruta acaba sabiéndose
de memoria- los caminos internos
del conocimiento, madre mía,
y preguntándome
mientras conduzco este camión
gigante
variando las respuestas de la moralidad
kilómetro a kilómetro
combinando las situaciones de la suerte
kilómetro a kilómetro
esa diosa que en su mano izquierda
levanta un cuchillo
de pescadera
y en la derecha la balanza
madre mía
voy recorriéndome por dentro
y en lontananza desechando
tus enseñanzas
Porque
fuimos honestos, madre mía,
limpios como los dientes tras cepillarse
las espinas del pescado o del pecado
No
me hace gracia, no, no me da risa
y a los pescados tampoco,
pienso en gánsters
y en bandas de mafiosos, que conozco,
y
me veo pequeño, yo también
exquisito
cadáver en la mesa
donde Fortuna tiende servilletas
por debajo cosquilléandome
con su pie desnudo, madre mía,
y
tiemblo...
PRINCEPS
TENEBRARUM
Lamerán sus tobillos las sombras
de la noche
cuando termine el baile, e hipnótico
se apoye
en el talle de alguna, y pose su mirada
en aquel lienzo en blanco
que lo atrae,
le pide que lo rasgue con la carne
de un beso,
con solo aquel aliento y anhelará
tu cuerpo, tu cuerpo que no está....
Centauro
ciñéndose a tu vientre
como serpiente al tronco,
a sus colmillos cierra
el paso con la lengua
aterida y reptil,
mientras tú te despiertas del
trance más profundo
y desearás morirte, brillantes
las pupilas,
pasajera en su jungla, en su abrazo
mortal...
Y
lucharás a muerte contra la
muerte lenta
que quiere emponzoñarte y era
sólo el desliz
el deslizarse lento de su lengua en
tu boca,
el arrastrarse sabio de la marea alta,
desangrándose en semen, tiempo,
y poco más...
LOS GATOS
Dedicado a Jasón
Sabios emperadores de Bizancio
que plantean enigmas,
bandoleros nocturnos, furias disfrazadas
de sigilo,
guardianes de los límites,
monjes de los recónditos
santuarios del tiempo, estatuaria
viva que dibuja en el aire
el instinto de una garra tendida a
una paloma,
a la velocidad de la luz
y la revolución del sonido,
cuando acompasan al ritmo de su respiración
los susurros del mundo
sultanes sin harén, salteadores
de tejados,
burladores
de dueños, escaladores natos
trapecistas de lo imposible, cuando
caen
desde algún rascacielos
al hondo abismo de los triángulos
y a la fosa común de los relámpagos,
saltimbanquis de circos,
exploradores de madejas de lana
y laberintos de sueños donde
el gato de Cheshire les sonríe
fantasma de su dios en tejado de zinc
por toda la soledad atardecida
de su salvaje corazón cazado.
ENCUENTROS I
El espacio bivalvo de tu almeja
que se entreabre con florido asombro
al procaz deterioro de mi lengua,
enhebrándose en labios como
pétalos
y puertas submarinas
mientras
lame mi lengua tu liguero
allí donde el encaje se compenetra
en carne,
y rezumas todo su sabor a alga,
molusco bivalvo entreabierto,
como un túnel sombrío
a la otra parte...
almejas
recogidas en la playa del mundo,
glotonas de ser devoradas,
espantosamente vivas....
que degusto con pasión de gourmet
de este alimento
poroso, de paredes que se abren
para cerrarme en un instante
también ellas ávidas,
como yo,
Y
a este cuerpo que se entreabre y que
se ofrece
transmutado
responde el mío
clavándome la aguja del deseo
allí donde más duele,
tornándome veleta
ciega, animal que busca
huecos, poros, guaridas donde refugiarse,
sin refugio posible,
enfrentándose a estas arenas
movedizas de tus muslos
que sólo sieten hambre, cada
vez más hambre
de
mi lengua, de mis dedos,
del restregar furioso de sus senos,
mientras yo embisto ciego por acabar
de una vez
con esto que me anega, con tu sexo
que sube,
con la marea negra de tu alma
buscándome