ALVARO CUNQUEIRO

 

Escritor español que escribió en lengua gallega y en castellano. Fue poeta, novelista, autor teatral, traductor y periodista. Entre sus obras narrativas en gallego destacan: Merlin e familia (1958), Las crónicas del Sochantre (1959), Escola de menciñeiros (1960), Si o vello Simbad volvesa ás illas (Si el viejo Simbad volviese a las islas, 1962) y Xente de aquí e de acolá (Gente de aquí y de allá, 1964). En castellano escribió las novelas: Un hombre que se parecía a Orestes (1969), Premio Nadal, y Vida y fugas de Fanto Fantini (1972). Sin embargo, su obra literaria la inició como poeta con libros en gallego como: Mar ao Norde (Mar al norte, 1932), Poemas do sí e non (Poemas de sí y de no, 1933), Dona do corpo delgado (Muchacha de cuerpo delicado, 1950), Cantiga nova que se chama Ribeira (Cantiga nueva que se llama Ribeira, 1933) y Herba aquí ou acolá (Hierba aquí o allá, 1980). En castellano publicó Elegías y canciones (1940). Tres fueron sus obras teatrales en gallego: O incerto señor don Hamlet, príncipe de Dinamarca (El dubitativo, 1958), A noite vai coma un río (La noche va como un río, 1960) y Palabras de víspera. Su ingente obra periodística ha sido recogida en varios volúmenes por César Antonio Molina. La obra de Cunqueiro es una de las más ricas, no sólo de la literatura gallega, sino de toda la literatura española de este siglo: fresca, culta, imaginativa, estilísticamente impecable y con un dominio de ambas lenguas inigualable.

 

SELECCIÓN DE POEMAS


Al otro lado de las montañas

Alguien dijo que había ciudades para soñar al otro lado de las montañas. No dijo si estaban suspendidas en el aire, sumergidas en las lagunas, o perdidas en el corazón del bosque. Los que allá fueron nada encontraron, ni altas torres ni jardines ni mujeres hilando en el atrio, ni un muchacho aprendiendo a tocar la gaita. Solo yo traje algo para seguir soñando algo visto y no visto en la niebla de la mañana, algo que era una flor o un mirlo de oro o un pie descalzo de mujer, un sueño de otro que se ponía a dormir en mi, echado en mis ojos, pidiéndome que lo soñase mas allá de las montañas, donde no hay ciudades para soñar. Y ahora mi oficio es soñar, y no se si soy yo quien sueño, o es que por mi sueñan campos, miradas azules, palomas que juegan con un niño, o una mano pequeña y fría que me acaricia el corazón.


Al otro lado

Al otro lado me dijeron los viejos se van convirtiendo en arboles viejos también sin hojas en el lado del sol aguardando sin saber que, mudos. Pero súbitamente un árbol cualquiera siente subir dentro de el la savia de un sueño al borde de la muerte ya, pero todavía tibio como la leche de la madre. El sueño va subiendo por las venas del árbol una vida entera que pasa hasta hacerse pájaro en una rama un pájaro que recuerda, canta y se marcha poco antes de que todos los arboles mueran. Si yo me hago árbol viejo al otro lado del río y me toca ser el árbol que recuerda y sueña puedes estar bien segura que soñare contigo con tus ojos grises como el alba y con tu sonrisa con la cual se vistieron los labios de los rosales en los días más felices.
 
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Publica: MundoPoesía
Autor: Ismael Ríos
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