ALFREDO CARDONA PEÑA

Nació en San José (1917). En esta capital realizó los estudios primarios y en El Salvador los secundarios. En 1938 se estableció en México, ejerciendo como profesor de literatura y participando en distintas actividades editoriales. Ha obtenido, entre otros, el Premio Centroamericano de poesía (1948), el Premio Continental, a raíz del tricentenario de Sor Juana (1951) y el Nacional de Poesía (1963).

Ya desde El mundo que tú eres, su primer poemario, la obra de Cardona Peña fue acogida con encendidos elogios. Cuando éste apareció, en 1944, José María González de Mendoza escribía: "La poesía de Cardona Peña es elevada y fina, muy depurada. Pasma, en obra de tan joven escritor, la gravedad del acento, el desdén por los temas fáciles, el propósito sostenido de castigar la forma hasta acercarse a la inasequible perfección" (Revista de Revistas). Por su parte, Rafael del Río apuntaba: "Sus temas giran alrededor de los temas eternos y universales, alrededor del común mundo poético de las formas y de las cosas; pero su sensibilidad, su modo de recoger el motivo y transformarlo en substancia poética, adquiere aquí un perfil, una silueta propia y decidida" (Letras de México).

Si éstas fueron, en su momento, palabras fervientes de salutación para alguien que iniciaba su camino poético, hoy, años después, Cardona Peña es considerado como uno de los mejores poetas de habla española y como un perfecto conocedor de todo lo que es y rodea a la poesía. Así lo atestigua la acogida que sus publicaciones han merecido a Pablo Neruda, L. Cardoza y Aragón, C. Pellicer, E. González Martínez, F. Giner de los Ríos, Concha Zardoya... y todas aquellas personas que se han acercado a su poesía.

Poeta, periodista, narrador, crítico y ensayista, su obra es amplísima.
Reseñamos, entre sus libros en verso:
EL mundo que tú eres, Valle de México, Poemas numerales, Los jardines amantes, Primer paraíso, Poema nuevo, Poesía de pie, Oración futura, Mínimo estar, Poema a la juventud, Poema del retorno, Cosecha Mayor ( antología 1944-64), confín de llamas, Asamblea plenaria, etcétera.

 

SELECCIÓN DE POEMAS

 

PAISAJES Y LEJANÍAS


IV

Bajo la piel comienza la noche de mi ser,
lo que fui en infinito gozo de danzante.
Bajo la piel, despierto, respirando
como el mar en la sal de su secreto,
el río de la sangre, su origen solitario
y la callada cifra de mi muerte.
Bajo la piel, en sombra, en sólo nada,
lento cauce de nombres ya perdidos,
yo mismo y lo que ocurre a lenguas de mi voz:
extraña intimidad que sabe a muro,
a horizonte cerrado -sin olivo-
donde brota el deseo
y el incendio sexual se verifica.
Todo inmóvil, profundo como un bosque
o la presencia muda de la tarde;
todo causando búsquedas, hallazgos
que debemos abrir con palabras de frío.
Aquí está el cuerpo recorrido hace siglos,
la corona del tiempo,
la zona donde habitan nuestros sueños.
Aquí están los ojos evidentes
con la bondad del agua en sus anillos,
y la frente del vino que nos mira
con ella, y su precioso mundo de canciones.
Aquí están, como piernas o monedas,
las llamas en que el tacto se devora.
Ya podéis continuar. No oiréis la cita
de la bestia y el ángel, ni el ruido
de su remota lucha fascinante.


TEMAS DEL ALBA

A Salomón de la Selva


I

¡El alba! Es mi hora.
Ella es la madre infinita;
el regreso del árbol; la lengua del mar,
candorosa y antigua.
¡El alba! ¿Pero qué ocurre entonces
sobre el hundido párpado del mundo?
¿Qué asombro? ¿Qué musical inundación?
Hiende los aires un festejo alado,
en los aros del buey tiembla el rocío,
y universo, mujer y bestezuela se tienden
a bendecir su origen. No hay bandera
de amor más contemplada.

IV

Es luego el mar. El alba es como un ángel.
Se insinúa a los lejos, riza el viento,
toca el abismo y los monstruos sollozan.
Es luego el mar. El alba es como un barco.
Sale del fondo, no hace ruido, lleva cargamentos
de almas hacia el día.
Y como el Espíritu es el alba del mar
sobre la haz de las aguas,
moviendo y hechizando
las antiguas moradas de los hombres.


CONFESIONES


II

Porque los días están llenos de ansiedad,
rencores, acontecimientos imprevistos;
porque recuerdo la guerra con sus héroes,
porque no he muerto por el pueblo
y leo su muerte diaria en los periódicos;
porque las madres, en la oscuridad,
oyen llorar el frío más pequeño;
porque han sucedido tantas cosas
en las que no he participado,
tantos sacrificios y glorias,
tantas muertes y resurrecciones,
tantas canciones verdaderamente hermosas
de jóvenes guerreros que jamás regresaron;
porque voy al cine y me emociono asombrosamente;
porque la puesta de sol, el año nuevo,
las cartas que recibimos con trineos y campanas,
las despedidas en las estaciones,
todos los desastres afectivos,
todas las lunas que no terminan de morir
me hieren un poco más,
me incomodan nerviosamente;
porque a veces me entrego a labores absurdas,
a mañanas perdidas a cambio de monedas,
y me siento humillado
como el hombre sin brazos que mira que lo miran;
porque me veo escribir haciendo largas pausas,
porque mi voz es como la lluvia,
que no sabe adónde cae ni quién la esperará;
porque hay tantos ruidos que casi no se oye
y la infancia ha escapado como el cervato herido;
porque vivo en la ciudad recordando los mares,
aquella alegría imperial de los árboles,
el campo nutricio y saludable;
porque soy tranquilo, lleno de sueño
y me gustaría trabajar en las fábricas;
porque amo las fuerzas de la tierra y el sexo;
porque flores oscuras y embriagadoras
rondan la noche y traen los deseos;
porque las hermosas y tranquilas flores
(las llevadoras de perdón, las obreras de vida)
tienden a mí sus brazos suplicantes.
Por todo eso y por más que no recuerdo
siento que soy poeta y sufro
en la canción que canto todavía.


-I-

Están derribando los álamos.
están abriendo una ancha calzada
y están derribando los álamos.
Tienden la línea, erigen el alambre,
alfombran de electricidad el camino
y están derribando los álamos.
Toda la noche han pasado los hombres
martirizando a los gigantes puros.
¿Por qué no vadearon el trino?
¿Por qué no entendieron su envío?
Voces muertas quedaron las ramas.
La mañana sin pájaros vino
a tocar las cabezas hendidas,
y una verde tristeza golpeaba
como un hacha aquel día violento.
Se hizo la calle, se alzó la anchurosa avenida,
mas cayeron heridos los álamos.
Mala ruta del hombre sin sombra,
sin frescor, sin albricias, sin álamos.


VIAJE AL CORAZÓN DE PABLO NERUDA


CXVI

En tu viaje me embarco y arribo a los muertos fragantes,
trasminado de sales oscuras y Españas difuntas:
veo allí a don Francisco Quevedo, su escándalo puro,
y otros grandes rectores que tu alma acaricia en la lluvia,
porque tú los llamaste con roncas campanas del cielo,
proclamando en sus bocas de polvo la cítara humana.
gritan paz don Antonio Machado tatuado de encinas,
Federico dejando en las balas su andante rocío,
y el pastor de Orihuela, Miguel de las cabras paridas,
todos ellos por plan de tiranos, hundidos, vejados.
Y te miro disuelto en los yodos de la profecía,
junto a hermanos en pozo doliente, debajo del mundo,
capitán de las lenguas del fuego, pleamar enterrada,
rompiendo con puños de abismo las tierras de Chile.


A una dama muy bella vestida de luto


Su luto era la alfombra de una llama,
un nardo entre la noche su sonrisa.
Oh mágica visión, oh Mona Lisa
hecha de luz y doncellez en rama.

La vi como quien ángeles exclama,
como quien suelta alondras a la brisa;
bella, gentil, recóndita y sumisa,
tenía algo de luna y de retama.

La admiración, rindiéndole homenaje,
sin que la oyera murmuraba un rezo.
Y destacaban, en aquel paisaje

o antiguo medallón tácito al beso,
su blanca tez, lo negro de su traje,
y amor, amor entre los ojos preso.

Haz Click en los Banners y ayudarás a MundoPoesía

Índice de Poetas
    Por Nombre
Artículos/Estudios
    Por Título
Colaboraciones
   Mándanos tu Obra
   Recomienda el Sitio
Servicios
    Búsqueda
    Foro y Peticiones
    Chat de Poesía
    Libro de Visitas
    Lista de Correo
Vuelva a la
Información
Publica: MundoPoesía
Autor: Ismael Ríos
© 2001 MundoPoesía

INFORMACIÓN:


Si dispone de material apto para esta sección y está dispuesto a compartirlo con nuestra comunidad; no se lo piense y mándenoslo hoy mismo a nuestro correo electrónico de contacto.


Si por el contrario opina que parte del material aquí publicado infringe sus intereses o es ofensivo, póngase en contacto con nosotros para solucionar el problema.