Se
llamaba Guevara
Se llamaba Guevara, e hizo un arte
del juego que llamamos agonía;
nació para luchar, y todavía
la tierra no ha enlautado su estandarte.
Si
la razón estuvo de su parte,
yo no lo sé; mas sé que él
lo creía,
y eso me basta, y tengo de la mía
que digo lo que siento y donde encarte.
Su
sangre era de esta que gastamos
los españoles para hervir lo poco
que queda de aquel guiso que guisamos.
Despiértanos
al fin, vena de loco,
a ver si salta el sol y mañanamos.
O a ver si viene de una vez el coco.