Por Juan Carlos Rodríguez

 

«Nos unió la lucha contra el franquismo»

José Manuel Caballero Bonald, Ángel González y Francisco Brines relatan los orígenes del grupo poético de los 50


¿Generación o grupo? ¿Están todos o no? ¿Es el grupo de los 50 una imagen de marca o existió realmente? ¿Les une la poesía o el antifranquismo? Ángel González, Francisco Brines y José Manuel Caballero Bonald, tres de los supervivientes de la «mal llamada» Generación de los 50, responden a las preguntas que, aún hoy, suscita la prolífica y extraordinaria pléyade de poetas deslumbrantes que José María Castellet reunió en su histórica antología bajo el liderazgo de Jaime Gil de Biedma y Carlos Barral. El debate alrededor de cómo nació, qué significó y por qué emergió aquella decena de poetas a finales de los años 50 y que, cuarenta años después, gozan del privilegio de la popularidad y la lectura sigue vigente.


«Es un grupo, que quede claro. no una generación, por eso no falta nadie. No teníamos por qué incluir a nadie más. Es un grupo dentro de una generación», aclara desde Jerez un convaleciente José Manuel Caballero Bonald, tres veces premio de la Crítica, la primera en 1959 por «Las horas muertas». «Sí, es un grupo, no se puede hablar de generación de los 50, que es un término mucho más extenso. Fuimos un grupo que nos unimos en parte de forma espontánea, en parte de forma voluntaria, imagino como le sucede a todos los grupos», explica Ángel González desde su casa de Madrid. «El debate está en la crítica y en los lectores, pero no entre nosotros. Evidentemente hay un grupo y no una generación, que son cosas muy distintas», confirma Francisco Brines desde su Oliva natal.
«Eramos un grupo de personas, más que de poetas -describe Caballero Bonald-, unidos por la amistad, por actitudes estéticas comunes, por la universidasd y por la lucha clandestina contra el franquismo. Esto fue lo que más nos unió, sin duda». Ángel González refuerza las palabras de Caballero Bonald: «Con nosotros se cruzó la lucha antifranquista clandestina, sí, eso creo que fue lo que más nos unió. Teníamos, además, afinidades, amistad y admiración mutua entre nosotros».


Autogestación

«Debió pasar como con la llamada Generación del 27, que era otro grupo y no una generación -describe Ángel González, antólogo del 27 también-. Fueron ellos los que organizaron el grupo, los que se unieron y los que hablaban unos de otros. Esa autogestación obedeció a actitudes naturales. Lo mismo ocurrió con nosotros». «Yo llegué un poco tarde al grupo -recuerda Brines, autor de «Las brasas», premio Adonais en 1959-, porque cuando Castellet editó su antología aún no había yo publicado mi primer libro. Fue un año después. Pero sí, la lucha contra la dictadura fue lo que más unió al grupo». Pese a este nexo antifranquista, dice el poeta valenciano, «los poemas de lucha contra la dictadura son muy concretos y breves. Hemos tocado muchos temas fundamentales para el ser humano. Realmente nuestra poesía fue muy distinta, muy diferente. No hubo ni hay una uniformidad. Ángel González no tiene nada que ver con Claudio Rodríguez».
Ángel González asienta en aquella poesía crítica de finales de la dictadura parte de la popularidad de los poetas del grupo de los 50, incluido José Ángel Valente, José Agustín Goytisolo, Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma y Carlos Barral, los cinco que ya han fallecido. «El fenómeno como grupo surge en los años 50 y 60, durante la lucha contra la dictadura nosotros decíamos cosas que la gente quería oír. Hacíamos una poesía comunicativa, que llegaba a mucha gente por lo que decía y evidentemente lo decía bien, porque si algo caracteriza la poesía del grupo como tal es la rigurosidad con la que se emplea la palabra, no es en absoluto una poesía desaliñada».


Independencia

«Literariamente hablando -certifica Caballero Bonald- no teníamos demasiadas afinidades, cada uno iba por su lado». Y, como añade, «cada uno ha dejado escuela, no como pertenecientes a un grupo, si no porque todos eran poetas de mucho relieve y grandes críticos de la cultura, como el caso concreto de Gil de Biedma. Con el grupo de los 50 se puede afirmar que se conforma la poesía española de todo un medio siglo». Y, como dice, Ángel González:«Cada uno ha sido un poeta único dentro de la generación y del grupo. Ha habido y hay sobre todo grandísimos poetas».
«Valor, calidad y estética». Estos tres adjetivos describen, según Francisco Brines, la gran aportación del grupo de los 50, que también lo compara con el 27. «Le ocurrió lo mismo que a los poetas de la generación del 27 -explica-, que la notoriedad no se la dio su pertenencia al grupop, sino la admiración de los lectores. Y todos los poetas del 50 hemos tenido muchos lectores. Nuestras obras están vivas, interesan y siguen leyéndose cada vez más, porque con el tiempo hemos ganado lectores».
«¿Que todavía somos noticia? Sí, pero también porque es un grupo muy marcado desgraciadamente por la tragedia y la muerte», manifiesta Brines, recordando la reciente desaparición de José Ángel Valente.



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Publicado por el diario La Razón Digit@l
Miércoles 6 de septiembre de 2000

 

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Publica: MundoPoesía
Autor: Ismael Ríos
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