Mario
Quintana, de la pereza como método de trabajo
"Todo
poema es, para mí, una interjección ampliada,
algo instintivo y cargado de emoción".
Estas palabras de Mario Quintana ilustran su manera
de concebir la poesía, intensa y vital, y también
explican su predilección por la sentencia o el
aforismo, confundiéndose en bastantes ocasiones
ambas facetas, reescribiendo en verso un aforismo o
a la inversa.
Quintana nace en Alegrete (Rio Grande do Sul), en 1906,
y muere en Porto Alegre en 1994. De joven colabora con
su padre, farmacéutico, y según él
mismo declara, de esas prácticas procede el cuidado
por la medida exacta, la forma de sus poemas. Por otra
parte su educación y afición tremendamente
galófila parten del clima conspiratorio que se
respiraba en su casa en torno a la revolución
del 27, clima que empujaba a toda la familia a comunicarse
en francés para evitar ser entendidos por la
servidumbre. Su primer trabajo parece ser una premonición
de su futuro: encargado de la sección de literatura
extranjera de la Librería Globo. Pronto comienzan
sus colaboraciones periodísticas, primero en
O Estado do Rio Grande y después con el Correio
do Povo y con la Revista do Globo, entre otros. Edita
muy tardíamente su primer libro de poemas, A
Rua dos Cataventos, en 1940, colección de 35
sonetos que provocarán la sorpresa en el entorno
cultural brasileño del momento. Según
el unánime parecer de la crítica, es éste,
junto con los tres libros siguientes, Sapato Florido
(1948), O Aprendiz de Feiticeiro (1950) y Espelho Mágico
(1951), lo mejor de su producción, entre la cotidianidad
intimista, el estoicismo y el deslumbramiento surrealista.
Otras obras suyas son Apontamentos de História
Sobrenatural (1976), Esconderijos do Tempo (1980), Baú
de Espantos (1986), Preparativos de Viagem (1987), A
Cor do Invisível (1989) y Velório sem
Defunto (1990). Algunos críticos han querido
ver en él tres fases, una simbolista, otra realista
y una tercera surrealista, pero en realidad se trata
más bien de tres formas de desarrollar su trabajo
que él consigue aunar y compaginar sin que tales
contradicciones, que no parecen preocuparle, rebajen
el valor de su obra. Así, rechaza tanto la poesía
excesivamente combativa de la generación del
45 como los experimentalismos absurdos del concretismo,
mostrándose más próximo a los modernistas
Manuel Bandeira o Cecilia Meireles, y del novelista
Érico Veríssimo. Otros autores que han
dejado honda huella en su obra han sido Guillaume Apollinaire,
Jules Renan y António Nobre.
Partiendo
de un hábil cultivo de los metros tradicionales,
evoluciona hacia el versolibrismo, cayendo en ocasiones
en trivialidades y meras "ocurrencias" que
no obstante no llegan a oscurecer lo extraordinario
de su producción. Tales fallas se deben más
bien a su carácter y personalidad, un tanto desorganizada
y poco preocupada con las ediciones, bastante malas,
confusas y repetitivas, así como a ciertos avatares
vitales. Como curiosidad baste decir que no poseía
casa ni familia próxima, salvo su sobrina Elena,
viviendo siempre en hoteles, el mítico Majestic,
cerrado por amenazar ruina y reconvertido en Casa de
Cultura Mario Quintana cuando el autor aún vivía,
y el Hotel Royal, donde el atleta Falcão lo acoge
durante sus últimos años.
La
opinión que tal autor merece a la crítica
es bastante desigual, desde el fervor de sus conciudadanos
gauchos hasta la indiferencia y desprecio que sus aspiraciones
malogradas a la Academia de las Letras provocó
en otros. Ha trabajado también como traductor,
ocupándose de la obra de, entre otros, Papini,
Emil Ludwig, Lin Yutang, Guy de Maupassant, André
Gide, Beaumarchais, Virginia Woolf, Marcel Proust, Aldous
Huxley, Somerset Maugham, Joseph Conrad, etc.
En
cuanto a su producción aforística, Manuel
Bandeira llegó a definir tales sentencias como
quintanares, por considerar que no respondían
totalmente a lo que debería ser ni un proverbio,
ni una máxima, ni un aforismo, próximos
en ocasiones de la greguería y en otras del pensamiento
ilustrado francés, como demuestra en Caderno
H, A Vaca e o hipogrifo y en Da preguiça como
método de trabalho.
ARTE DE FUMAR
Desconfía de los que no fuman: no tienen vida
interior, no tienen sentimientos. El cigarrillo es una
manera disfrazada de suspirar...
DE
LO INÉDITO
Y cuando, muerto de aburrimiento, te asalte la nostalgia
de climas y costumbres exóticas, de periódicos
impresos en misteriosos caracteres, de curiosos bebedizos,
de ropas de extraño corte y colorido, acuérdate
de que para alguien nosotros somos los antípodas:
un remoto, increíble pueblo al otro lado del
mundo, casi al otro lado de la vida; personas a las
que quedarse mirando, mirando, asombrados... Nosotros,
los antípodas, somos así.
MI
COMPOSICIÓN PREDILECTA
Lo que más me conmueve, en música, son
esas notas sueltas, pobres notas únicas, que
del teclado arranca el afinador de pianos...
LA
COMPAÑERA
La luna parte con quien se fue, y acompaña a
quien se queda. Y, pacientemente, consoladoramente,
aguarda a los suicidas en el fondo del pozo.
EL
PARAÍSO PERDIDO
Nací en Shangri-La. Pues, ¿quién
no ha nacido en Shangri-La?
DEL
TIEMPO
Nunca se debe consultar el reloj cerca de un difunto.
Es una falta de tacto, querido señor mío...
una crueldad... una imperdonable falta de respeto...
MENTIRAS
Lilí vive en el mundo de Imagínate-que...
Imagínate que esto es un avión. Zzzzuuu...
Después aterriza en picado y se convierte en
un tren. Tuc tuc tuc tuc... Entra en el túnel,
chispeando. Pero debajo de la mesa hay bandidos. ¡Pum!,
¡pum!, ¡pum! El tren descarrila. ¿Y
el chico? ¿Dónde está el chico?
¡Dios mío! ¡¿Dónde
está el chico?! En el auge de la confusión,
se llevaron a Lilí a la cama, a la fuerza. Y
el tren se quedó triste, derribado en el suelo,
imaginándose que era realmente una lata de sardinas.
¿MENTIRA?
La mentira es una verdad que se olvidó de ocurrir.
LOS
FALSOS RECUERDOS
Si pudiésemos escoger la infancia que habríamos
vivido, con qué enternecimiento no recordaría
yo ahora aquel viejo tío de la pata de palo que
nunca existió en nuestra familia, y aquel arroyo
que nunca corrió por nuestra finca, y a donde
íbamos a pescar y sestear en las tardes de verano,
bajo el zumbido inquietante de las chicharras...
EL
POETA Y LOS EXÉGETAS
Hace años que vengo buscando esta rareza bibliográfica:
una edición de la Divina Comedia sin comentarios.
¿Rareza? Me temo que no existe una maravilla
así...
SUPER-SHERLOCKISMO
¿El psicoanálisis? Una de las más
fascinantes modalidades del género policiaco,
en la que el detective intenta desvelar un crimen que
el propio criminal ignora.
TODAVÍA
LA IGUALDAD
¿Todos tenemos las mismas oportunidades? No creo.
Todavía me acuerdo de que, en la década
de los veinte, yo soñaba vivir en París...
y había gente que incluso ya había nacido
allí.
DE
LA PEREZA
La pereza es la madre del progreso. Si el hombre no
hubiese tenido pereza de caminar, no habría inventado
la rueda.
NEBLINA
No sé por qué me parece que, en los días
de neblina, los fantasmas aprovechan para pasear de
incógnito por las calles.
TIC
TAC
Ese tic-tac de los relojes es la máquina de coser
del Tiempo fabricando mortajas.
FE
Una de las cosas que no consigo en absoluto comprender
son los que se convierten a otras religiones. ¿Para
qué cambiar de dudas?
AH,
VIDA.. .
La vida está llena de interferencias indebidas,
de acasos estúpidos, de personajes equivocados
que traban con nosotros desencontrados diálogos
de sordos, la vida está aturullada de detalles
inútiles, la vida parece una novela mal hecha.
GALERÍA
Los cuadros son ventanas abiertas al otro mundo de este
mundo.
ASOMBROS
Lo más asombroso en los viejos es su falta de
prisa, como si ellos dispusiesen de todo el tiempo que
tendrían los jóvenes, si no tuviesen tanta
prisa.
PAUSA
A veces, en los días tranquilos, apenas se nota
una leve ondulación en la hierba: son los caballos
del viento que están pastando.
CASO
CLÍNICO
El Destino es el azar atacado de delirios de grandeza.
AVISO
PARA TURISTAS
Viajar es cambiar el escenario de nuestra soledad.
EL
CRIMEN NO COMPENSA
Herodes ordenó la matanza de los inocentes y
sin embargo el único culpable escapó.
REVELACIÓN
Durante las bellas noches de tempestad los relámpagos
sacan radiografías del paisaje.
PALABRA
ESCRITA
En ocasiones, cuando estoy escribiendo estos cuadernos,
tengo un miedo idiota de que salgan póstumos.
Pero, ¿habrá cosa escrita que no sea póstuma?
Todo lo que sale impreso es epitafio.
DEGRADACIÓN
Siento una enorme lástima de los hombres famosos,
que por eso mismo han perdido su vida íntima
y son como esos animales del Zoológico, que hacen
todo a la vista del público.
LA
DIVINA CACERÍA
Parece ser que fue Gagarin, glorioso héroe del
espacio, quien dijo que no vio a Dios en las alturas
(él, que bien debería saber que no existe
ni un "allí encima" ni un "allí
debajo"), supuesta morada de Dios y del Diablo.
Cuando somos pequeños, entonces sí, Dios
está allí mismo, detrás de las
estrellas, todas ellas muy cerca también. Después
nos asalta, con la sabiduría adulta, esa infinita
distancia... Pero en realidad los niños están
más cerca de la verdad. Pues, ¿no será
Dios la búsqueda de Dios? ¿Aquello precisamente
que, dentro de nosotros, lo busca? Tanto es así
que el mismo "hereje" Renan, al preguntarle
alguien si Dios existía, respondió simplemente:
Todavía no.
¡CUIDADO!
Hay dos indicios de envejecimiento. El primero es despreciar
a los jóvenes. El otro, cuando comenzamos a adularlos.
UN
PIE DESPUÉS DE OTRO
Hay personas a las que les gusta escalar el Everest,
una paranoia como otra cualquiera. Pero no soy quién
para criticar, teniendo en cuenta la modestia de mi
propia manía, la cual consiste en descubrir callejuelas
desconocidas. Como se ve, una manía bastante
elemental. Sérgio de Gouvêa y yo éramos
peritos en el asunto. Descendíamos en el final
de una línea y, cuando nos sonreía la
perspectiva, enveredábamos por cualquier calle
transversal. Nunca nos importó el nombre de la
calle, porque estábamos haciendo descubrimientos
y no turismo y, además, no constaba entre nuestras
intenciones colonizar aquellas tierras incógnitas
ni volver allí jamás. Éramos unos
Colones completamente desinteresados. En aquel tiempo
las personas solían reparar unas en las otras
y los aborígenes nos observaban con una mirada
de quien indaga: "¿Quiénes serán
esos?". Bien, saciados los ojos en los paisajes
suburbanos, a veces llegábamos a descubrir también
un bar, generalmente de esquina, donde saciábamos
la sed. Sólo no saciábamos los asuntos,
sobre todo metafísicos, lo que debe dejar asombrados
a los pragmáticos de hoy en día. Después
volvíamos andando por el trayecto del tranvía,
hasta cansarnos, momento en el que tomábamos
dicho tranvía, y a veces llegábamos a
caminar hasta el centro, en los días de mejor
forma. Por esas andanzas domingueras nos juzgábamos
peripatéticos ¡De qué! Sólo
éramos precursores del método Cooper.
Aunque en cámara lenta.
ADOLESCENCIA
Edad en la que uno lee sin estar pensando en otras cosas.
DIÁLOGO
Dos monólogos intercalados.
INDULGENCIA
La indulgencia es la manera más refinada de despreciar
a alguien.
COBARDÍA
Es una cobardía hablar mal de los enemigos: sólo
se debe hablar mal de los amigos.
EL
INMORTAL AMOR
Dante exageró: Paolo y Francesca no podían
sufrir tanto, pues incluso en el Infierno continuaban
juntos. ¿O quién sabe si no sería
exactamente ese el castigo? ¡Eternamente juntos!
CONFESIONES
Toda confesión no depurada por el arte es una
indecencia.
ETERNIDAD
La eternidad es un reloj sin manecillas.
OPULENCIA
Esos que aprecian en un escritor la opulencia del lenguaje
deben ser los mismos que se baban de éxtasis
ante las señoras bien fornidas.
MELANCOLÍA
Manera romántica de estar triste.
CARACTERÍSTICAS
Producción continuada y absoluta falta de autocrítica,
he ahí la característica de los genios;
pero, en compensación, lo que siempre caracteriza
a los cretinos es la absoluta falta de autocrítica
y la producción continuada.
LA
MÚLTIPLE VERDAD
Lo bueno de escribir teatro es que se pueden decir,
con toda sinceridad, las cosas más opuestas,
sin ser acusado de contradicción.
ES
ASÍ, EXACTAMENTE
Quien nunca se contradice debe estar mintiendo.
EL
VISITANTE NOCTURNO
Se ha posado ahora mismo, precisamente sobre la vieja
pluma que yo había erguido un momento en busca
de un adjetivo, un pequeño insecto verde que
tiene la forma exacta de un escudo. Vino de la noche,
atraído por la luz de mi ventana. Su gentil visita
me compensa no sé de qué. Me pongo a examinarlo
en silencio: nada puedo ni sé decirle. Y así
nos quedamos por un breve instante, alterados, incomunicados
y juntos... ¡Dos universos dentro del mismo mundo!
ELLOS
Nada más natural que ellos hagan propaganda de
un arte colectivo, de una poesía colectiva: los
rebaños desconocen la primera persona del singular.
EL
FORASTERO
Nada más agobiante que el que nos quieran mostrar
un paisaje. ¿Cuándo comprenderán
que los vemos sin darnos cuenta? Es como si fuesen ellos
los que estuviesen mirándonos. De la misma manera
que el sol matinal nos entra en casa por la ventana
y se queda aguardando nuestro despertar. Pero mirar
detenidamente un paisaje que se empeñan en meternos
por los ojos es como oír un discurso de luces
y colores. Nadie oye un discurso por mucho tiempo: comienza
a pensar en otras cosas... Es preciso que haya paulatinamente
una ósmosis entre nosotros y el paisaje. Un paisaje
es siempre demasiado grande: salvo cuando se le reduce
a tarjeta postal, que además uno envía
a los demás... Cuando se llega a una ciudad,
nos obligan al momento a ver las bellezas naturales
de la tierra, que están generalmente lejos: una
pesadez. Soy un tipo urbano. Me gusta, de hecho, quedarme
en el centro, revolviendo cafés y librerías;
a veces hasta encuentro un libro mío, por descuido
de los distribuidores. Pero todavía puede ser
peor, como cuando ciertos aborígenes nos llevan
a visitar monumentos.
© De la Revista Clarín
Clarín
Año III- Nº 14
Marzo-Abril 1998