La
Poesía Visual y los españoles José
Miguel Ullán y Fernando Millán
Introducción:
Este
trabajo pretende conectar algunos poemas analógico-digitales
de dos de los representantes de la generación
española que, siguiendo a José María
Castellet, ha sido denominada de los "Novísimos"
con la "tradición" de la poesía
visual. Para ello dedicaremos un capítulo a dar
una breve reseña histórica de la escritura
en su relación con lo pictórico, otro
a las más importantes experiencias que en este
ámbito ha desarrollado la literatura, y finalmente
un pequeño comentario de algunos textos de José
Miguel Ullán y Fernando Millán.
Antes
de comenzar nuestro trabajo es necesario advertir sobre
la lexicología empleada para designar los conceptos
de "analógico" y "digital",
que hemos tomado de la Escuela de Comunicación
de Palo Alto. Para lo primero se ha usado términos
como icónico, pictórico, gráfico.
En tanto, para la designación de lo digital se
pueden encontrar términos como simbólico,
escrito (o verbal), lingüístico.
Por
analógico entendemos todo aquello que se expresa
por una analogía, un parecido, como una fotografía
o una pintura. Por digital, al contrario, comprendemos
lo que se expresa por medio de una convención,
como estas mismas letras; lo digital no significa aquí
lo relativo a la computación. Para entender mejor
la diferencia baste pensar en los relojes: los digitales
señalan el momento presente del día mediante
el uso de números que corresponden a horas, minutos,
segundos... En cambio, los analógicos simulan
en una circunferencia la porción del día
en la que uno se encuentra, cosa que a su vez puede
traducirse a signos digitales.
Otra
forma de comprenderlo es tomando en cuenta la tripartición
semiótica de Peirce (índices, íconos
y símbolos). Según Ch. S. Peirce, los
signos visuales se pueden dividir en relación
"consigo mismo", en relación con los
"objetos" que representan y en relación
con el "interpretante" (que en nuestro caso
podemos reducir a lector-observador). En relación
consigo mismo, los signos pueden referirse tanto a sensaciones
o tonos (calidad del objeto representado) como a eventos
de la vida real o a objetos de la naturaleza o de la
cultura. En relación con el objeto que representan,
los signos pueden ser "íconos", esto
es, imágenes que representan por relaciones de
semejanza y por analogía a dicho objeto. En relación
con el interpretante, los signos pueden ser una proposición,
y tienen que ver con los problemas de contigüidad
y las relaciones lógicas entre las partes y el
todo, lo abstracto y lo concreto, etc.
Esta
última clasificación corresponde al signo
como "índice", es decir, cuando representan
una relación física entre el objeto y
el signo: una flecha, el índice de la mano, una
señal de tráfico, etc.; éstos tienen
una función deíctica del tipo proposicional
y sirven para designar un objeto o bien como expresión
imperativa (en el caso de la luz roja del semáforo,
por ejemplo, donde se designa la prohibición
de "no pasar"). En el presente trabajo, y
pensando en la clasificación de Palo Alto, hemos
incluido en una categoría única -lo analógico-
este carácter deíctico o indicial y el
icónico.
Como
hemos dicho, también los signos pueden tener
carácter de "símbolos", es decir,
cuando representan algo por una convención y
una acción abstracta comúnmente aceptada
por la sociedad. Como el término "símbolo"
se presta a confusión por admitir definiciones
muy variadas, aquí lo usamos en el sentido de
"digital", que es el mismo que propone Peirce
como signo fundado sobre una convención altamente
socializada más allá de su carácter
analógico.
Asimismo,
desde la posición de los lingüistas se podría
objetar a priori el uso restringido que aquí
se ha hecho para la palabra "lingüístico",
refiriéndonos exclusivamente a él para
el lenguaje digital -escrito o hablado- o convencional.
Puesta sobre el tapete esta salvedad, consideramos innecesaria
una mayor discusión, especialmente si en algún
párrafo aparece el concepto de "sintaxis"
o el de "texto" aplicado al ámbito
analógico.
Capítulo
Primero.- DEL JEROGLÍFICO AL POEMA-OBJETO
Breve historia de la escritura en su relación
con lo pictórico:
El
hito que se señala como el inicio de la historia
es la aparición de la escritura, es decir, una
comunicación visual tan digital como el habla.
En este capítulo reseñaremos sucintamente
la línea que viene desde ese hito hasta la actualidad.
El
origen pictográfico de la escritura también
será desarrollado, para dar una mejor idea de
las bases analógicas de la escritura propiamente
tal, como la jeroglífica. Como señala
Ignace J. Gelb en su Historia de la Escritura, la pintura
se desarrolló en dos direcciones: el arte pictórico
y la escritura. El desarrollo de este capítulo
se cerrará con el reencuentro entre estas dos
vertientes, en el poema-objeto.
Para
comenzar, diremos que los precedentes de la escritura
pueden situarse en las pinturas rupestres, una expresión
completamente figurativa. Aparentemente sucede lo mismo
con el pictograma, si bien en él ya existe cierta
digitalización, pues el dibujo se simplifica
hasta lo esencial para ser reconocible, seguramente
en función de una facilidad para la elaboración
manual, aunque no de "lectura".
Por
esta razón ya es posible reconocer en los pictogramas
algunos rudimentos de convencionalización, pero
sin olvidar que el objeto representado sigue manteniendo
su significado en sí mismo, sin que el dibujo
de una mano -por poner un ejemplo- signifique otra cosa
que la mano.
El
gran salto se produce cuando el dibujo del sol ya no
sólo significa el sol, sino que se asocia a luz,
calor, día, etc. Es en ese momento en que nace
el ideograma. Las asociaciones mentales que requiere
para ser comprendido comienzan a agruparse en un código.
En el Egipto antiguo, las contribuciones de los campesinos
se pagaban con parte de la cosecha. El recaudador elaboraba
un recibo en las paredes del contribuyente, trazando
la imagen de un canasto y al lado tantas rayas por medida
del pago. El canasto es un pictograma, pero unido a
las rayas se convierte en ideograma.
Las
abstracciones continúan su evolución.
El ideograma fue adquiriendo el valor de sílabas
y pasó a ser un signo de representación
fonética, dejando de representar cosas para fijar
sonidos que, combinados, forman palabras y frases. Aquí,
en el fonograma, la digitalización se completa;
comienzan a aparecer los alfabetos y puede hablarse
de una identidad virtual entre la escritura y el lenguaje.
Deteniéndonos
un poco en este cambio, advertiremos que la escritura
se vuelve hacia el habla y se aleja, ya significativamente,
de su carácter pictórico. Ocupa signos
visuales, pero ahora éstos son convencionales.
La
escritura egipcia llegó a ocupar tres formas:
los jeroglíficos, los caracteres hieráticos
(cursiva abreviada, derivada de los jeroglíficos
y usada por la casta sacerdotal) y la escritura demótica
(de demotikos, popular en griego, y que surgió
para satisfacer necesidades más cotidianas, diferenciándose
todavía más de los jeroglíficos
que le sirvieron de base).
Paralelamente
a los jeroglíficos, en Babilonia y Asiria se
desarrolló la escritura cuneiforme, pero no reviste
trascendencia alguna en la actual grafía, lo
mismo que los sistemas representativo-descriptivos de
los bellos manuscritos e inscripciones en piedra de
mayas y aztecas. Sin embargo, del mismo modo que las
actuales escrituras china, japonesa y árabe,
cabe tenerlas en cuenta en este trabajo por el esmero
de su ejecución caligráfica; es decir,
su relación con el ámbito pictórico.
Entre
los chinos se ha estimado siempre mucho el arte de la
caligrafía, más, incluso, que el de la
pintura de paisajes. También en la cultura musulmana,
donde la prohibición religiosa de la representación
figurativa ha contribuido a desarrollar, por un lado,
las formas geométricas para la decoración,
y bellas formas caligráficas por otro, como la
cúfica o la nashki, por mencionar dos.
Cabe
acotar que no obstante la belleza y expresividad de
escrituras como la china o la egipcia, resultan inaccesibles
para la mayoría de la población (en China
la tasa de analfabetismo alcanza el 90%).
Claro
que por otra parte, la escritura china tiene un gran
empleo de signos léxicos, lo que hace que sirva
de "escritura universal" en un país
dividido en múltiples dialectos mutuamente incomprensibles.
Un ejemplo más cercano de imágenes asociadas
a palabras -no a fonemas- es el caso de los números,
que se leen diferente según el idioma pero se
entiende lo mismo.
Un
caso similar lo presenta la semasiografía, que
expresa significados -no palabras ni sonidos- sugeridos
por los signos. Por ejemplo en los tebeos, el dibujo
de una ampolleta quiere decir que al personaje se le
ha ocurrido una idea. En antiguos sistemas escritos
como el egipcio, estos signos se llaman determinativos
y luego variaron hacia clasificadores (para diferenciar
un lugar y un dios que compartían el mismo nombre,
se agregaba un signo que especificaba su categoría,
es decir, cómo debía ser entendida la
palabra). En Alaska "la Y tallada que sirve de
ornamento entre los esquimales ha sido convertida en
una cola de ballena, ensanchando su base y brazos, o
en una flor mediante la adición de pequeños
círculos en las puntas de los brazos."
En
general la historia de la escritura demuestra la gradual
separación del signo de su significado semántico,
para acercarse a su correspondencia fonética,
sin embargo, en China mantuvieron el carácter
de determinativos.
Es
interesante ahondar en otro aspecto de la escritura
china, que dice relación con el principio de
posición. Por ejemplo, existe el signo "hombre";
puesto dentro del signo "casa", quiere decir
"cautivo".
La
multiplicidad de aspectos que relacionan a la escritura
con lo pictórico es grande. También podríamos
mencionar el caso del color en los quipus incas y los
manuscritos de mayas y aztecas. En los quipus (cuerdas
de colores en las que se hacían nudos para llevar
estadísticas) el sentido del color generalmente
se adjudica al recurso mnemónico-identificador,
o sea signos para el auxilio de la memoria.
Este
recurso se ha usado además para recordar un proverbio,
una canción, un hecho, cantidad de ganado, o
bien para identificar una res, una tribu o familia,
etc.
Y
aquí permítasenos un paréntesis.
En algunas tribus africanas, los signos de este tipo
son comprensibles tan sólo para la persona que
los trazó, o a lo sumo, por algunos de sus amigos
más íntimos conocedores del sentido de
los signos. En cambio otros africanos, los Cunas de
Panamá, los Aymarás del Altiplano sudamericano,
y las tribus norteamericanas, entre otros, han convencionalizado
totalmente este tipo de signos, pudiendo entenderse
entre diferentes lenguas tal como sucede con la escritura
china.
Pero
volvamos sobre nuestro tema. Esta relación de
la escritura con lo analógico nunca es secundaria,
incluso en nuestra escritura. Un niño que aprende
a leer conecta primero la imagen de la letra con el
sonido correspondiente. En la mente de la persona que
lee de continuo, se asocia la imagen de una palabra
con su concepto. Y podemos ir aún más
lejos; su misma tipografía transporta significados:
una letra gruesa evoca algo distinto que una delgada,
etc. El dibujo de la letra, su vigor o delicadeza y
el ritmo de sus líneas tienen efecto sobre el
lector. Si esto coincide con lo que refleja el contenido
del texto, se ayuda a la percepción.
Un
signo abstracto, como una letra, también posee
un ámbito estético. "Aun empleando
los mismos tipos y textos idénticos, un impreso
puede ser feo o atrayente. La diferencia será
todavía más notable si empleamos tipos
diferentes", señala Mauricio Amster en Técnica
Gráfica del Periodismo, y añade que la
correcta relación entre lo negro y lo blanco
en una página es esencial. Más adelante
volveremos sobre estos aspectos; antes cabe referirse
al fenómeno de la taquigrafía, que es
una escritura de tipo silábica; un sistema abandonado
en aras del progreso hace milenios por nuestra cultura
y que retornó por idéntica razón.
Es más: por las mismas consideraciones de rapidez,
comodidad y ahorro de espacio, hemos vuelto a usar signos
más remotos todavía -como los ideogramas-
en mapas, diccionarios y señales camineras.
A
los sistemas semasiográficos actuales se les
llama pasigrafía, y entre ellos se incluyen las
señas de los sordomudos y los isotipos. Estos
buscan ser autoexplicativos -gracias a su carácter
analógico-, y podríamos citar como ejemplo
su uso en la redacción de instructivos para usar
un teléfono público, donde se ofrecen
dibujos en lugar de largas instrucciones escritas que
serían entendidas solamente por aquellas personas
que conociesen el idioma local.
"Entre
los primitivos el fin estético se combina con
el simbólico, mientras en la vida moderna el
motivo estético es o bien independiente por completo
o bien asociado a ideas utilitarias. El arte simbólico
moderno parece ineficaz porque en nuestra cultura no
poseemos un estilo de simbolismo generalmente reconocido,
y un simbolismo individual resulta ininteligible para
todos con excepción de su creador."
El
"poema-objeto", que analizaremos a continuación,
constituye el reencuentro más acabado de la escritura
-como forma de expresión de conceptos- con su
origen pictórico.
Capítulo
Segundo.- EXPERIENCIAS ANALÓGICO-DIGITALES EN
LITERATURA
El caligrama y el poema-objeto:
Ya
fuera del ámbito histórico nos referiremos
a expresiones artísticas como los caligramas
y los poemas-objeto, toda vez que se han considerado
de interés para hacernos una idea de las posibilidades
analógicas de la palabra escrita los primeros,
y de las posibilidades digitales de lo pictórico
los segundos. Comienzan a fundar un nuevo énfasis
en las formas de comunicación, un "lenguaje"
nuevo, si hacemos el paralelo con el "lenguaje
audiovisual" del cine o la televisión.
Dentro
de las múltiples corrientes vanguardistas que
poblaron el nacimiento de este siglo, destacaremos aquí
parte de la obra de Guillaume de Apollinaire (Wilhelm
Apollinaris de Kostrowitzky, 1880-1918) y de André
Breton.
En
el año de la muerte de Apollinaire se publicaron
los Calligrames, donde se resucitan las experiencias
alejandrina y medieval del poema-dibujo. El autor diría
de esta obra: "los artificios tipográficos
llevados muy lejos con gran audacia tienen la ventaja
de hacer nacer un lirismo visual que era casi desconocido
antes de nuestra época. Estos artificios pueden
ir todavía mucho más allá y consumar
la síntesis de las artes, de la música,
de la pintura y de la literatura."
En
efecto, esta correlación entre pintura y poesía
es muy antigua, pero no es sino hasta este siglo en
que comienza a ponerse en evidencia. Como hemos visto
en el capítulo referente a la historia de la
escritura, los primeros intentos del hombre por plasmar
indefinidamente sus inquietudes se llevan a cabo mediante
las pinturas rupestres. Al aparecer la escritura propiamente
tal, aún conserva su ligazón con lo pictórico;
y aunque en nuestra cultura occidental la va perdiendo
gradualmente, la poesía se ha encargado, a lo
largo de la historia, de rescatarla en parte.
Seguramente
el primer intento en este sentido se encuentra en la
literatura alejandrina o helenística, entre los
siglos IV y I a.C. Por citar a dos autores que experimentaron
en esta conjunción de texto y forma, mencionaremos
a Licofrón y a Simios de Rodas. El primero construye
su poema Alejandra con una calculada simetría,
en la que sus diversas partes se equilibran casi matemáticamente
en un premeditado esfuerzo de ordenación formal.
Más significativo para el tema que tratamos resulta,
sin embargo, Simios de Rodas, quien elabora "poemas
figurados"; estas composiciones están construidas
a base de metros y letras que, a la vista, ofrecen la
esquemática figura de un objeto, que es, a su
vez, el tema del poema: un hacha, un instrumento musical,
un altar, las alas de Eros,...
Normalmente
las ideas expresadas en este tipo de poemas vienen forzadas
por su singular estructura. Sin embargo, no será
hasta el futurista Filippo Tommaso Marinetti (1876-1944),
y más tarde la poesía concreta de Eugen
Gomringer, que experimentaron en su "poesía
letrista" dejando lo que llamaron "palabras
en libertad"; en pocas palabras, lo que hacen estos
autores es ir desintegrando las palabras en onomatopeyas
expresionistas hasta que éstas adquieren mayor
evocación por su estructura visual que por su
significado, aunque sin representar ningún objeto
determinado.
Este
factor de abstraerse hasta abandonar el significado
será el cambio más radical de los poemas
concretos. La palabra deja de ser soporte de significado
para transformarse esencialmente en el elemento material
de una composición, acercándose así
más al arte pictórico desde donde se tomó
el concepto : como "concreto" no se calificaba
"lo que un cuadro reproduce de fenómenos
concretos, sino aquello que constituye las leyes propias
específicas del cuadro..., los principios de
distribución geométrica de la superficie
del cuadro y los valores de relación de los colores
fundamentales aplicados." De esta manera, en el
poema concreto la carga semántica está
en sí mismo : el texto concreto no describe,
sino muestra. Uno de los ejemplos más extremos
de este movimiento aparecido en la Alemania de mediados
de siglo lo constituye la "Hoja con signos de puntuación"
de Josua Reichert ; allí, tal como dice su título,
se ordenan signos de puntuación, y no palabras.
Entendida
como una crítica al pensamiento discursivo y
por ende a la civilización, la poesía
concreta continuó en Brasil hasta los setenta,
con algún interés mayor por la dimensión
sonora. En ese período también se abrió
un espacio para otras modalidades de poesía visual
que incluyen elementos no verbales como diseños,
fotos, grafismos, y que en esta era multimedial ha trascendido
los conceptos de "arte total" de los modernistas
y de "integración" de los constructivistas
para incluir experiencias, hechas en computador, con
sonidos y movimiento.
En
otro ámbito se ubican los poemas figurados, que
llamaremos caligramas -por seguir el uso de Apollinaire
y de Vicente Huidobro- y los poemas-objeto.
De
los caligramas no diremos más que su concepción
se basa presumiblemente en intentar formas más
interesantes de la composición del texto, encontrándose
en ellos un precursor inmediato en la obra de Stéphane
Mallarmé (1842-1898) Un golpe de dados nunca
abolirá el azar, publicada un año antes
de su muerte. Este poema experimental está impreso
a todo lo ancho de cada dos páginas consecutivas,
con variaciones tipográficas de precisa intención.
Sin embargo, cabe hacer notar que lo que diferencia
las composiciones de Mallarmé de los caligramas,
es que éstos tratan un tema (objeto) determinado
tanto desde las palabras como desde el dibujo, en una
sola estructura que los conjuga. En otras palabras,
dibujan un objeto con palabras que hablan sobre ese
mismo objeto.
André
Breton (1896-1966) define el poema-objeto como "una
composición que tiende a combinar los recursos
de la poesía y de la plástica especulando
sobre su poder de exaltación recíproca."
Como
hemos visto anteriormente, la mezcla de signos gráficos
e imágenes visuales es antigua y universal. En
Oriente la escritura ha tenido siempre una dimensión
plástica y muchos grandes poetas chinos y japoneses
fueron también consumados calígrafos.
Sin embargo, la verdadera afinidad del poema-objeto
no debemos buscarla en la caligrafía china, árabe
o persa, sino en los sistemas pictográficos como
el maya. En éste se usa la combinación
de signos gráficos y pictogramas, en lo que puede
considerarse un gran relato histórico-astrológico
grabada en la piedra, pero también como un monumental
poema-objeto (claro que con un carácter ya no
histórico-ritual, sino poético). "El
poema-objeto es una criatura anfibia, que vive entre
dos elementos: el signo y la imagen, el arte visual
y el arte verbal. Un poema-objeto se contempla y, al
mismo tiempo, se lee."
Octavio
Paz (quien experimentó con sus "Topoemas"
y sus "Discos Visuales") destaca las semejanzas
de los poemas-objeto con los emblemas e imprese ("empresa"
en castellano) de los siglos XVI y XVII, aunque la creación
de Breton no se origina de esas fuentes, sino del collage
y del lugar central que tiene en la poética del
francés la imagen como puente entre dos realidades
dispares. No obstante, la íntima relación
del experimento bretoniano con los emblemas del arte
manierista y barroco resulta sorprendente.
Las
divisas y blasones de los caballeros de los ejércitos
franceses de Carlos VII y de Luis XII que invadieron
a Italia impresionaron a los literatos y a los artistas
de ese país, que los transformaron en un género
pictórico-poético: la impresa, una mezcla
de epigrama poético con imagen plástica.
Cada grabado es la traducción visual del lema;
ambos, entrelazados, forman un diálogo entre
la poesía y la pintura. Por un lado, sus frases
y breves poemas vienen de los epigramas griegos y las
divisas caballerescas; y por otro, las imágenes
análogas, corresponden en cierto modo a los pictogramas.
Algunos
tratadistas -explica Paz- percibieron la economía
de la composición de los emblemas e imprese,
y no fueron insensibles ante su sintética expresividad:
decir lo más con el mínimo de medios y
de tiempo. Cita al padre Le Moine, uno de estos tratadistas:
"es una poesía, pero una poesía que
no canta, pues está compuesta por una figura
muda y una palabra que habla a la vista de ella. Lo
maravilloso es que esta poesía sin música
hace en un instante, con esa figura y esa palabra, lo
que otra poesía no podría hacer sino con
mucho tiempo, y grandes preparativos de armonía,
ficciones y máquinas."
Lo
que maravillaba a Le Moine de esa "poesía
muda" en los emblemas -y que sirve lo mismo para
los poemas-objeto-, y que lo llevaba a calificarla como
más elocuente que la meramente dicha, cantada
o escrita, es la simultaneidad. En efecto, en estas
experiencias se logra una presentación simultánea
de distintas realidades o distintos aspectos del mismo
objeto, factor del que carece la simple escritura, cuyo
lenguaje es temporal y sucesivo.
Paz
dice, a propósito de esta supresión del
desarrollo, tradicionalmente el cuerpo del poema y de
la escritura en general, que "los poderes de fascinación
del emblema y del poema-objeto residen en su carácter
sintético y en la presentación simultánea
de la imagen y la palabra."
Volviendo
al tema de este capítulo, atendamos a lo que
Paz denomina un "doble impulso contradictorio"
y que poseen tanto el caligrama como el poema-objeto:
los signos gráficos tienden a convertirse en
imágenes y las imágenes en signos. En
los caligramas las letras se ponen al servicio de la
figura, aspiran fundir la letra en la imagen, transformando
el acto de leer en el acto de mirar. Por el contrario,
en los poemas-objeto el signo domina la imagen. Paz
explica este triunfo de la palabra diciendo que el objeto
representado se vuelve, en cierto modo, una rima del
texto; el conjunto palabra-imagen que constituye el
poema-objeto "se ofrece a la vista como enigma
visual: descifrarlos exige leerlos, es decir, convertir
la imagen en signo."
Cabe
acotar que, salvo por la inclusión de algún
trazo, los "Topoemas" de Paz no se diferencian
mucho estructuralmente de los caligramas. Distinto es
el caso de sus "Discos Visuales", verdaderos
poemas objeto (porque su soporte no podría ser
una página) que el "lector" puede (debe)
manipular para comprenderlos.
Capítulo
Tercero.- EJEMPLOS DE POESÍA VISUAL EN ESPAÑA
En
la "generación" española que
la crítica ha situado desde la publicación,
en 1963, de "El mensaje del Tetrarca" de Gimferrer,
se produjo un acercamiento hacia estas formas visuales
de poesía. Estos poetas "son el fruto de
los 60, de la década de la revuelta, del entusiasmo
por las libertades individuales y civiles, del ascenso
revolucionario en el tercer mundo y en occidente, de
la aparición de la llamada nueva izquierda -y
la inimaginable posibilidad de existencia de la nueva
derecha...-, de los años dorados de Praga y de
California, en fin, de ese proceso que culmina en Mayo
68, para abrir la puerta a otra década, la de
los 70sin duda más sórdida, seguramente
más triste."
Caracterizados
por pretender una ruptura con los del cincuenta, la
poesía social y el intimismo, retoman las búsquedas
de los del veintisiete (especialmente Cernuda y Aleixandre)
y los vanguardismos, especialmente el surrealismo :
se entregan "a la práctica renovada del
caligrama y a la factura de la poesía concreta
y de los poemas de acción. Julio Campal, muerto
por propia voluntad tempranamente, fue el animador de
estos grupos, estudiados en su excelente antología
La escritura en libertad, por Jesús García
Sánchez y Fernando Millán. Según
ellos, la poesía experimental, que renace en
todo el mundo en los últimos años cincuenta,
se consagra públicamente en 1970, contradiciendo
las conocidas tesis funerales de Guillermo de Torre.
Los propios antólogos, a la vez que presentan
los movimientos experimentalistas europeos y norteamericanos,
practican este tipo de formas expresivas, y en su antología
incluyen poemas de Juan Brossa, de Cirlot y del propio
Campal entre otros."
"Desde
mediados de los 60 asoló Europa una discusión
técnica entre lingüistas y semiólogos.
En realidad, asoló Francia, una de esas modas
de estación que los franceses saben lanzar como
nadie porque tienen una especial sensibilidad para detectar
por donde van los problemas del momento. Se trataba
de las posibilidades de reducción de unos lenguajes
a otros y, concretamente, de la posibilidad de reducción
-era la palabra técnica- de las lenguas mixtas,
lenguajes complejos, difícilmente codificables
y apenas estudiados entonces, pero que empezaban justamente
a ser motivo de atención -ahí andan la
moda y el diseño, el lenguaje del cine y del
cómix, y, por qué no, los posters y graffitis-
a la lengua escrita. Pues bien, desde muchos puntos,
desde muchas artes y lenguas se asumió esta problemática,
y los poetas novísimos, de manera más
o menos consciente, también lo hicieron. Mostraron
los novísimos, efectivamente, algunas formas
de esta reducción, si bien al medio al que iban
a parar todos aquellos lenguajes, todos aquellos mensajes
mixtos, tenía en común con los más
difíciles el carácter de artístico,
precisamente ese resquicio de misterio, de especificidad
que separa las lenguas de la creación de la otra,
la del uso común o del lenguaje puramente cognoscitivo."
Aunque
hay otros exponentes de esta generación que podrían
ser incluidos aquí, hemos restringido el presente
capítulo a algunos poemas visuales de José
Miguel Ullán (Nacido en Villarino de los Aires,
Salamanca, el 30 de octubre de 1944) y de Fernando Millán.
En
ambos encontramos casos de distintas interacciones entre
lo analógico y lo digital. Desde la simple variación
en la disposición gráfica del texto o
de poemas en que las palabras dibujan el mismo objeto
designado (caligrama) hasta otros donde, a la manera
de la poesía concreta, la primacía de
lo gráfico excluye totalmente el aspecto digital.
Ejemplo
de lo primero, casi meramente mallarmeano, es el texto
de "Cierra los ojos y abre la boca", de Ullán,
que sustituye la sintaxis por una ordenación
cuadrada que corta las palabras sin respetar sílabas.
Por otra parte está su poema "(URGENCIA)",
donde la descomposición de la palabra "caja"
dibuja este objeto ; la única diferencia respecto
de un caligrama tradicional la constituye el título
del poema (que no se llama "caja"), que adquiere
sentido por el sello "Express".
En
Millán encontramos el siguiente nivel de abstracción
en el poema que ocupa el nombre del Che Guevara para
dibujar un objeto que no es el aludido personaje. Y
luego en otro donde se dibuja una mano, pero adaptando
la forma de las letras ; incluso con palabras dentro
de algunas de esas letras.
Posteriormente
podemos situar "(UTOPÍA)" de Ullán
: el texto de la declaración de los derechos
de la mujer aparece tachado, excepto por dos fragmentos
que se destacan ("utopía" y "diferencia
de sexo"). Casi en el mismo nivel está su
poema "(IV,7)", que se diferencia del anterior
porque el texto tachado aparece recortado en forma particular
(leyéndose sólo la palabra "contacto").
Finalmente,
en el área donde desaparece el significado (entendido
como digital) encontramos un collage de hojas, de Millán,
y "(FRASE)", de Ullán. En aquel sólo
se pueden ver fragmentos de distintos textos, cuya superposición
impide la "lectura". Mientras, el otro muestra
unas líneas de escritura china, incomprensible
en nuestro contexto. En estos dos lo que prima es la
presentación gráfica.
© Extraído de http://webs.demasiado.com/earthshaker2000/poevisual.html
(Noviembre de 1999)