
Mediodía.
El sol está en su apogeo
y su luz y calor reinan en este nuevo día.
Época de madurez, de
cosecha de abundancia y celebración.
Y es aqui,
donde brilla la luz de tu corazón...


En la fiesta del solsticio
de verano, las hogueras iluminan la noche mas corta del año.
La luz y el calor han
triunfado.. tu corazón despierta a un nuevo renacer...

Llegó
el momento de disfrutar de los frutos del tiempo
y el esfuerzo..
Todo
en la creación ha madurado, y nosotros también.
El premio de la cosecha ha llegado, y hay que
agradecer los dones de la vida, y celebrar con
los demás generosamente la abundancia estival.
Como la cigarra, que canta optimista y
despreocupada, pues la vida es fácil, sin frío,
con todo lo que necesita rodeándole. Ya
volverá el declinar del sol, y la preocupación
por sobrevivir. Estás vivo, y ningún
esfuerzo has de hacer para ello. ¡Es un regalo!
Lo más precioso ya lo tienes, Todos
compartimos el mismo don: somos seres vivos, y
allá donde posas tu corazón encuentras un ser
como tu, hijo de la misma creación.

El
Sol está en su apogeo, y nuestro sol interior,
la fuente de calor, luz y comprensión
es
el corazón.
Dejemos
que la atención se pose en él, y sintamos lo
que nos rodea desde ahí. Que el presente se tiña
de amor, que lo que vivas se filtre con amor. Así
desaparecerá el juicio, la intolerancia, el
creerse diferentes y separados del otro.
Empezando por tí mismo; has de aceptarte y
quererte, por encima de tus errores y defectos,
pues eres una mezcla de sombra y luz, como
todos. Para cambiar debemos conocernos, y ello sólo
es posible si nos miramos de frente, sin
complejos ni rechazo.

El
amor se enciende con el contacto, así que encuéntrate
con los demás: ábrete sin barreras, derrochando
alegría y espontaneidad. Exprésate.
El
verano es el sí a la vida: abre los brazos y
descubre todo lo que abarcas como humano. Un
cuenco sólo puede contener cuando está vacío,
abierto a colmarse. El no es cerrar la puerta a lo
nuevo. La estrecha comodidad de lo conocido.
Manejable pero limitada. Sin sorpresas no hay
intensidad. Sin riesgo no hay aventura... Así que
deja lugar en tu vida para la confianza y la
celebración.
Se
generoso. Celebra una
fiesta en la que todo sea abundante;
Disfruta
de tus sentidos: disfruta de lo placentero
que ofrece la naturaleza,
disfruta
del presente y de la capacidad de gozar de las
simples cosas cotidianas.

La
atención puesta en el corazón, hace que
descubras toda la maravilla que te rodea,
porque todo lo vives y todo lo descubres con los
ojos de tu corazón....
Alli
donde tu corazón se posa, Dios abre sus amorosos
brazos en son de amor por ti....

Época
de madurar todo lo que has vivido,
Época
de cosechar la siembra de tu alma en este
mundo
para
volver a nutrirte en tu interior... cosecharas tu
siembra de amor.....
y
el suave canto de un pájaro te despierta en este
amanecer tan bello
y
te da la bienvenida
al solsticio de amor de tu verano interior...
Mónica
Leffler, 2003.

Adaptación
personal del texto " El verano interior"
de Jesús Mier.
Te
invito a recorrer tu próxima estación




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