m

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

Abrazado a la penumbra que florece en las páginas abiertas de la noche

empiezo a sudar versos y caricias,

y el silencio estacionado en mi ventana

se sonroja ante el latir desafinado

de las venas de los días que pasaron sin quedarse

ni decirme  ni traerte clausurando larga espera

con valses que encendieran mi hoguera

y cirios que alumbraran mi condena de velar hasta que llegues.

Acostado en los bemoles de la noche que se instala

- artesano de dolores –

lubrifico el caminar del tiempo

que galopa por los ríos de las horas que se quedan

esperando que se vayan los recuerdos

que me atan como a un preso,

que me ahogan como un beso,

que me pesan , que me pesan,

que me pesan como un grito que declama

como un mudo que solloza, como un perro sin su dueño.

 

Rendido ante escribano  y arrodillado de frente

como un hombre decido a desenvainar una muestra de esperanza

y colgando mis deseos en estribos de tranvías

que circulan por los ríos de las venas de mi vida

confieso que te amo sin palabras,

que te quiero sin arreos, que te espero como un puente

y te busco como un ciego,

queriendo ser la esquina en que me encuentres

como una caricia que recite sobre tu piel mis dedos,

como un verso que exija tu cuerpo bajo mis ansias

conjugando el verbo amarte en, yo somos y tú somos,

resucitando el sentido de nuestro amor en prosa y verso

en carne y hueso  en todo o nada.

 

Sí.

 

Todo esto para decirte que te quiero,

que me quieres o me muero o te quedas o me hundo,

no me aceptas y naufrago,

que te quiero o que te quiero.

   

Bruno Kampel

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© "Amores del Alma",2007.
Webmaster, diseño y realización: Mónica Leffler
Todos los derechos reservados.
Buenos Aires, Argentina.