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Lia
Van Den Bosch, 2006.

Porque
amarte es así de dulce y
hondo
como esta fiel serenidad del
agua
que corre por la acequia
derramando
su amorosa ternura sobre el
campo.
Te
amo en este sitio de campanas
y árboles,
en esta brisa, en estos
jazmines y estas dalias.
La vida y su belleza me llegan
claramente
cuando pienso en tus ojos bajo
este cielo pálido.
Sobre
la yerba limpia y húmeda mis
pisadas
no se oyen, no interrumpen el
canto de los pájaros.
Ya la niebla desciende con la
luz de la tarde
y en tu ausencia y mi angustia
más que nunca te amo.
Maruja
Vieira

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