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Soñamos
que vivimos un amor eterno y un día nos
despertamos frente a una realidad:
Ya
no nos aman...¿Porqué?
Amar
también implica correr ese riesgo,
y
cuando se ama en verdad se sufre y como nos
cuesta soltar aquello que amamos...
Dejar
ir, soltar...esa es la clave y no es fácil
porque duele...

Seguir
llorando aquello que no tengo me impide
disfrutar esto que tengo ahora.
Aprender
a enfrentarse con el tema de la pérdida es
aceptar vivir el duelo, saber que aquello que
era es aquello que era y que ya no es más o por
lo menos que ya no es lo mismo que era.
De
hecho nunca es lo mismo.
Cuando
yo me doy cuenta de que algo ha muerto, de que
algo está terminado, ese es un buen momento para
soltar.
Cuando
ya no sirve, cuando ya no cumple, cuando ya no es,
es tiempo de soltar.
Lo
que seguro no voy a hacer, si te amo de verdad, es
querer retenerte. Lo que seguro no voy a hacer es
tratar de engancharte, si es verdad que te amo.
¿Te amo a vos, o amo la comodidad de que estés
al lado mío? ¿estoy relacionado con vos,
individuo, persona? , o ¿estoy relacionado con mi
idea de que ya te encontré y no quiero salir a
buscar más a nadie?.
No te atrapo, no te agarro, no te aferro, no te
aprisiono.
Y no te dejo ir porque no me
importes,
"te dejo ir porque me importas."

Sí,
hay miles de parejas que antes de encontrarse
debieron separarse, y otras que se separaron y
nunca se volvieron a encontrar y hay miles más
que no se separaron nunca y vivieron estropeándose
la vida para siempre, y hay toda la serie de
variaciones que se te ocurran.
Basta que uno de los dos sienta que se terminó,
que ya no quiere más, que no tiene emoción, que
se acabó el deseo, basta que uno sostenga que
agotó todos los recursos pero no le pasa nada,
basta eso para saber que no hay mucho para
rescatar.
Si
hay deseo, si se quieren, si se aman, si les
importa cada uno del otro, si creen que hay algo
que se pueda hacer, aunque no sepan qué, los
problemas se pueden resolver, mejor dicho se
pueden intentar.
Pero
si para alguno de los dos verdadera y
definitivamente se terminó, se terminó para
ambos y ya no hay nada más para hacer. Por lo
menos en esta vuelta de la calesita.
Quizás en la próxima te saques la sortija
montada en el mismo pony porque en esta vuelta no
hay más premios para repartir.
Y
entonces habrá que decirle al que ama: "Tengo
malas noticias para vos. Lo siento, se terminó..."
¿Y
ahora? No lo sé. Seguramente duela.
Pero
te puedo garantizar que no te vas a morir. Si no
te aferrás no te vas a morir. Si no pretendes
retener no te vas a morir.
Salvo, que vos creas que te vas a morir."

"
A mi me parece que la vivencia normal de una pérdida
tiene que ver justamente con animarse a vivir los
duelos, con permitirse padecer el dolor como parte
del camino.
Y
digo dolor y no el sufrimiento, porque sufrir es
resignarse a quedarse amorosamente apegado a la
pena.
Quiero poder abrir la mano y soltar lo que hoy ya
no está, lo que hoy ya no sirve, lo que hoy no es
para mí, lo que hoy no me pertenece. No quiero
retenerte, no quiero que te quedes conmigo porque
yo no te dejo ir.
No
quiero que hagas nada para quedarte más allá de
lo que quieras. Mientras yo deje la puerta abierta
voy a saber que estás acá porque te queres
quedar, porque si te quisieras ir ya te habrías
ido..."
Del
libro "El camino de las lágrimas" de
Jorge Bucay.



"Si
no aprendemos a soltar, si no dejamos ir, si el
apego puede más que nosotros y nos quedamos ahí
atados, pegados a esos sueños, a esas fantasías,
a esas ilusiones, el dolor crecerá sin parar y día
a día nuestra tristeza, y nuestro sufrimiento serán
los compañeros de ruta, de una ruta hacia la
depresión, la falta de incentivo, la falta de
vida.
Cuesta soltar aquello que amamos, duele sentir que
ya no somos amados pero en ese dolor estamos
creciendo y madurando y si aprendemos a soltar
estamos dejando atrás una parte de nuestra
historia y empezamos a abrirnos a lo diferente, a
lo desconocido...

"Dejar
ir esa es la clave, no es fácil, no es simple:
Duele...
"


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