Amarte en esta guerra que nos va gestando
y enriqueciendo.
Amarte sin pensar en el minuto que se escurre
y que acerca el adiós al tiempo de los besos.
Amarte con el miedo colgado a la garganta.
Amarte sin saber el día del adiós o del encuentro.

Amarte...
porque hoy salió el sol entre nuestros cuerpos apretados
y tuvimos una sonrisa soñolienta en la mañana.
Amarte porque pude oír tu voz
y ahora espero verte aparecer saliendo de la noche.

Amarte con toda esta incertidumbre,
sintiendo que este amor es un regalo,
una tregua entre tanto dolor y tanta bala,
un momento inserto en la batalla,
para recordar como necesita la piel de la caricia
en este quererte, amor,
encerrada en un triángulo de tierra.
Gioconda Belli
