


Amanezco hoy
por la fuerza del cielo, la luz del sol,
el resplandor de la luna,
el esplendor del fuego,
la velocidad del rayo,
la rapidez del viento,
la profundidad del mar,
la estabilidad de la tierra,
la firmeza de la roca...
Amanezco hoy
por
la fuerza secreta de Dios que me guía.

Anam
Cara.



Agoniza
abril en el sur.
Descubro
la transparencia ocre del entretiempo.
Entonces
el bosque, espesura de lengas, abre sus gajos de
sol, fuego, sangre...
Convierte
laberintos, un tiempo atrás enchidos de verde, en
lábiles senderos rojizos. El espíritu de
la floresta se vuelve manzo. Es néctar y
miel el sabor del paisaje.
En
el hogar los leños crujen... hay un aire de
liturgia en los quehaceres de la casa... el alma
acuna su estado más íntimo.
Es
el otoño fueguino. La retina se inunda del
duende que habita la nueva geografía... un duende
opalino... ámbar... casi fosforescente... con un
lenguaje quebradizo en sus alas.
Mayo
empuja sus días... es otoño en el sur...

©
Carlos M. Ratier
Gracias
desde el alma por dejarme compartir toda tu
sensibilidad!


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ESPECIAL....