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Solo
el amor puede despertar la divinidad en ti...


"Gentiana"
© Amadej Trncockzy 2004.


Mi
madre, en su lecho de muerte, me retó por estar
llorando.
A
qué te estás aferrando?- Me preguntó.
En
ese momento estaba demasiado aturdido y triste como
para que la sabiduría de sus
palabras
llegar a mi mente.
Sin
embargo, más tarde, logré entender que ella me pedía
que continuara con mi vida.
Su
tiempo ya había pasado mientras que la mayor parte
del mío aún me estaba esperando.
Desde
ese momento aprendí a dejar atrás las cosas y me
resultó mucho más fácil.
Hace
poco me mudé de la casa donde había vivido desde hacía
más de cuarenta años.
Recuerdos
llenos de alegría, dolor, belleza, sueños,
personas
y aventuras invadían cada ropero y cajón de las
habitaciones.
Creí
que nunca iba a ser capaz de abandonarla y dejarla a
extraños.
Pero
recordé la pregunta de mamá y sencillamente cerré
la puerta y me alejé .
Me
di cuenta de que los recuerdos y los sueños que tanto
valoraba no quedaban escondidos
en
roperos y cajones sino que estaban dentro de mí y que
podía levarlos a donde quería.
Es
humano aferrarnos a lo que tenemos, pero al hacerlo,
destruimos el flujo natural de la vida.
También
existe un movimiento natural del amor.
No
comienza y termina ni tampoco se encuentra fijo en un
punto de nuestras vidas.
Es
continuo y expansible, se expresa en experiencias
nuevas
y
al mismo tiempo vive para siempre en los cálidos
recuerdos.

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ESPECIAL....
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