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Hay
un cielo
enamorado
en tus
ojos
un
cielo
que me
envuelve
con
su magia
y con su
canto.
A
fuerza
de
creerte,
te
creaste
Al
fin
llegaste
a mi.

He
sembrado
el
camino
de
rojos
amantes
y verdes
esperanza,
con
los
brazos
tendidos
yo te
esperaba.
En
una
tarde
sin
tiempo,
el
encuentro,
en
una
noche
sin
horas ni
tarjas.
El
encuentro
perfecto,
la
perfecta
mirada
nada
existió
antes de
ti...

En
tus ojos
de cielo
se
posaron
mis ojos
y
ya no
hubo
más
nada.
Hube
sembrado
el
camino
de rojos
para
que tú
vinieras
a casa.

©Laura
Schapira,
2003.
Todos
los
derechos
reservados.

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