"Y
los
sonidos del silencio
pronunciaron con amor
Tu
Nombre..."





Tu
nombre resuena en los más arcanos
laberintos de mi alma,
de
mi mente, de mi cuerpo.
Tu
nombre resuena con resonancias
nunca oídas.
Tu
nombre no es cualquiera.
Como
un estigma en mi camino quedó
grabado por los tiempos.
Tu
nombre me lleva a alegrías
desconocidas.
Tu
nombre en mi camino me inunda la
sangre de cosas nuevas,
me
arde en el alma y en besos me
quema.
Construímos
algo juntos. Con un poco de ti, un
poco de mí,
un
poco de amapolas, jazmines y
estrellas...
y
también un poco de acero para que
perdure en los tiempos.

Tu
nombre construyó en mi morada
jardines perpetuos.
Por
eso te quiero.
Por
eso me despiertas una inmensa
ternura si te pienso.
Cuando
tu mirada tocó el lugar más
hondo de mi alma,
tu
alma se anidó entre mis venas.
Y
en el templo nacarado de mis
calientes entrañas
alcanzó
mis deseos tu mano de seda.
Como
una virgen en llamas. Así, para
ti:
tierra
vírgen, cielo vírgen, donde
construíste conmigo,
sueña
que sueña, una casa de soles
redondos
y
amarillos bordeados de fresias.
Y
tú que conoces de otros jardines,
nunca
habías sembrado de flores montañas,
más cerca del Cielo.
Que
mis jardines no son de llanuras
mansas.
Son
de quebradas bravías y rocas
guerreras.
A
mis jardines... no llega
cualquiera.

Estás
aquí. Tu nombre de fuego me quema
la ausencia.
Tu
nombre resuena en mis montañas y
puebla de verde mis laderas.

©
Laura S. Schapira, 2003.


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