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Arrasaste
con mi vida.
De
la nada te surgiste
a
barrer como hojas muertas
mi
pasado y mi presente,
transformando
a hachazos el paisaje
como
golpes a escultura de un cincel.
Y
te miro azorada
a
la vez que no me asombra,
Tú
eres como mi sombra
que
me persigue la ausencia.
Me
dejaste sin armas, me rindo:
a
tus pies, tu señora y tu esclava.

Me
rindo: sueño en las noches contigo
y
no deseo otra cosa
que
morderte la boca,
abrazarme
a tus brazos,
sentirte
en todo mi cuerpo.
Haz
lo que quieras. Devórame.

Funda
otro pueblo en mi alma
Ya
vaciada de todo.
Los
vendavales arrecian aún.
Tus
vientos cálidos
iluminan
el desierto.
Nada
existió antes. Sólo tú.

©
Laura S. Schapira

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