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Tu
mágica voz cobró
especial vida
y
pareció que la novela
la
vivía desde adentro.
Un
bosque y la bruma cubría
hasta
entonces cada verso.
Tú
no naciste aquí.
Te
guardaste en el cajón
de mis sueños
y
del polvo resurges.
Sea
éste el momento.
Tu
voz no proviene de ti.
Tu
voz viene de mucho más
lejos,
donde
los tiempos no urgen
y
la poesía es el centro.
Conozco
tus manos.
Espero
sin apremio
tu
caricia ligera,
por
momentos de fuego.
Vienes
desde más allá de ti,
de
un sitio más hondo e
inmenso,
de
un cielo sin nubes
y
un corazón apasionado y
entero.
Te
conozco.
Podría
dibujarte si quiero.
Vienes
de la misma región de
hadas
donde
perdí alguna vez el
sendero.
Que
tu voz me devuelve
de
la magia lo eterno.
Que
tus ojos me llaman
para
decirme: “te
quiero”.
Que
vengo de un lugar que
conoces
aunque
no te sea recuerdo.
Y
has venido para hacer de
la noche infinita
amaneceres
sin tiempo.

©
Laura
S. Schapira.2003
Todos
los derechos
reservados.

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