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Sí,
claro
que te quiero con el alma,
pero también te quiero
con el cuerpo.
Te
quiero toda
y
quiero que me quieras
con toda la piel,
con
las uñas y con los dedos.
¿Ves
mis dedos?
Aquí,
donde
termino y donde empiezo.
No
sé por qué nos dicen que en los
dedos
no pueden florecer los
sentimientos.
¿Ves
tus dedos,
allí donde terminas y donde
empiezas?
Déjame
que te quiera con mis dedos,
pulsándote apenitas...
apenitas,
rozando tus caderas en un
largo descenso
por
colinas infinitas.
Que
mis dedos te besen el ombligo,
que mis dedos se curven en
tus senos,
que mis dedos te abran
como un cofre
lleno de flores perfumadas, lleno.
Quiéreme
con las puntas de tus dedos,
paseando por mi vientre,
por
mi pecho,
tomando mis costillas una
a una,
haciéndome cosquillas en
el cuello.
Explórame
despacio...
soy
un mundo
por vos todos los días
descubierto.
Estoy
abierto a toda la ternura
escondida
en la punta de tus dedos.
Sí,
claro
que te quiero con el alma,
pero también te quiero
con el cuerpo...
Te
quiero toda
y
quiero que me quieras
con la piel,
con
las uñas,
con
los dedos.
Eduardo Gudiño Kieffer



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