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Cuando
ella cierre los ojos hombre,
pon
una sonrisa en su cara
una
palabra en su boca
un
toque de tu piel en sus lágrimas.
Abrázala
con tu aire
sé
un árbol verde para su sombra,
el
viento cantando donde su alma danza.
Quédate
con ella un segundo profundo
para
que el mundo cambie su color.
Déjale
un espacio hombre,
para
que te muestre lo que una mujer puede hacer con
el misterio.
Graciela
Wencelblat



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