La Iglesia de San Pedro

Ubicación: Plaza de San Pedro, junto al cabezo del mismo nombre

Líneas de autobuses urbanos: v2, 4, 7. La primera nos deja en la Parada de Plaza Quintero Báez, y las otras dos en la de Pablo Rada, a unos cinco minutos del monumento. A pie: Desde Plaza de la Merced, seguir por las calles Vázquez Limón, Ginés Martín y Daoiz, hasta llegar a la plaza de San Pedro. Desde Plaza de las Monjas, seguir por Méndez Núñez, Puerto, Paseo de Santa Fe, Daoiz y Plaza de San Pedro. Desde Plaza del Punto, cruzar la Avenida Martín Alonso Pinzón, Plaza de las Monjas, Tres de Agosto, Plaza Quintero Báez, La Fuente y Plaza de San Pedro. Desde Plaza XII de Octubre, seguir por calles Marina, Plus Ultra, Méndez Núñez, Puerto, Paseo de Santa Fe, Daoiz y Plaza de San Pedro. Desde Avda. de Andalucía, seguir por calles San Sebastián, Jesús de la Pasión y Plaza de San Pedro.

Tipología: Bien de Interés Cultural (1.999) de la ciudad de Huelva

Cronología: Siglos XV-XX

Horario de visitas: en horas de culto (Horarios invierno: Laborables, a las 19:30; Festivos, a las 10:30, 11:30, 12:30, 19:30 y 20:00; Vísperas a las 19:30; Horarios verano -desde 24 junio hasta 23 septiembre-: Laborables, a las 20:00; Festivos, a las 10:00 y las 20:00; Vísperas a las 20:00. Tlf.: 959 240 547

Galería de imágenes de la Iglesia de San Pedro

Se localiza junto al solar del antiguo castillo de la villa medieval y es el más antiguo de los templos parroquiales que se conservan en la ciudad. Está constituida por una agrupación de edificaciones, alrededor de la Plaza de San Pedro, que disimulan su primitivo origen mudéjar. La disposición que presenta, de oriente a poniente, la naturaleza de los muros que señalan sus naves y la forma rectangular de su planta hacen pensar a algunos autores que dicha edificación fue en un tiempo una de las mezquitas con que contó Huelva a finales de la dominación musulmana. Posteriormente, se mantendrá durante todo el siglo XV como la única parroquia de la localidad, conservando su representación y advocación hasta nuestros días, constituyendo la obra más señalada de la población junto con el castillo que dominaba la misma desde uno de los cerros, una magnífica construcción de planta cuadrangular con recios cubos flanqueando tres de sus esquinas y un octógono en la cuarta, y que sería residencia temporal de los señores de la casa de Medinasidonia. Tras el terremoto de 1.755, el duque de Medinasidonia otorgaría licencia para emplear la cantería del abandonado castillo en las obras de cimentación de la torre que se había proyectado para San Pedro.

El buque de la iglesia fue construido entre finales del siglo XV y principios del XVI, junto con el ábside de 1.500, aunque hay elementos anteriores como la primitiva portada de los pies (este antiguo acceso fue cegado en 1.927) y el muro de la epístola, que pueden ser de la primera mitad del siglo XIV. El trazado y disposición originales fueron considerablemente alterados por continuas obras de reforma e, incluso, por la ampliación de la estructura conformante mediante la anexión de nuevos elementos arquitectónicos, lo que determina en cierta medida el carácter ecléctico del conjunto desde el punto de vista estilístico. Las estructuras más antiguas que el templo conserva son las naves, alzadas en el estilo mudéjar propio de la región; el ábside, que posee bóvedas de crucería en el presbiterio y esquifadas en las cabeceras de los laterales, y que puede datarse en las postrimerías del siglo XV o comienzos del XVI, al igual que el resto de las dependencias de su lado meridional.

En el siglo XVIII la iglesia se verá gravemente afectada por los desastres naturales que asolarán repetidamente la ciudad: el 11 de febrero de 1.703 una sacudida sísmica daña el campanario y la capilla mayor del templo. El 26 de octubre de 1.722 pasaría por Huelva un vendaval que asoló y destruyó cuanto encontró a su paso, derribando el campanario de la iglesia que poseía tres campanas muy grandes, una de las cuales golpeó en su caída la bóveda de la capilla mayor, que sin embargo se mantuvo indemne. El 1 de noviembre de 1.755 sobrevino el terremoto de Lisboa, cayendo de nuevo a tierra el campanario de San Pedro, pero la bóveda quedó ilesa. En octubre de 1.758 se conmovería por tercera vez el campanario a causa de otro huracán muy violento. Esta vez la bóveda no pudo resistir y el testero de la capilla mayor se desplomó.

Consta la iglesia de tres naves, separadas por dos arquerías y ábside poligonal. Cada arquería se compone de cinco arcos apuntados, que apoyan sobre pilares característicos del mudéjar onubense. La iglesia se ilumina por cuatro ventanas, abiertas en los muros laterales y repartidas a lo largo de los macizos en los tramos primero y cuarto. Las saeteras son de la década de 1920. La nave central, más ancha y alta, se cubre mediante una armadura mudéjar con tirantes decorados. Las naves laterales llevaban techumbre de colgadizo de madera, pero fueron sustituidas, desde el seísmo de 1.969, por planchas y vigas de hormigón que imitan a la anteriores. Esta nave central enlaza con la capilla mayor por medio de un arco toral apuntado que apea sobre columnas, cuyos capiteles, decorados con cardina gótica, se unen a través de una imposta corrida. El ábside presenta un tramo rectangular y otro poligonal. Se cubre con sendas bóvedas sexpartitas de crucería gótica, con un nervio central, que une las claves resaltadas con rosetones de madera decorada. Las naves laterales terminan en sendas capillas. La capilla de la Cinta, en el lado izquierdo, ostenta una bóveda esquifada de dieciséis paños de ladrillo, sobre trompas de aristas. En el lado opuesto se encuentra la capilla sacramental, que se cubre con falsa bóveda ochavada sobre cuatro trompas de aristas.

En esta nave, junto a la entrada, se encuentra la capilla sepulcral, levantada en 1.585 por Ginés Martín, administrador del antiguo castillo de Huelva, bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Concepción. Se cubre con bóveda ochavada sobre trompa de aristas y está iluminada por un óculo lateral. A la cabecera se adosa en el lado sur la antesacristía: cubierta con bóveda vaída, de ladrillo visto, dentro de la tradición hispano-musulmana. Se ilumina por medio de un estrecho vano o saetera, que, al exterior, se ve enmarcado por un arco mudéjar de cortina. Al exterior presenta un antepecho decorado con arquillos de medio punto entrelazados.

Las dos portadas laterales fueron labradas por Antonio de Figueroa entre 1.771 y 1.772. Ambas son de composición similar. La tercera portada, la llamada Puerta del Sol fue cegada al construirse el coro.

La torre, emplazada en el lado noroeste, se compone de dos cuerpos superpuestos y el chapitel, con la nota colorista de los azulejos trianeros. El cuerpo de campanadas muestra a cada lado un arco rebajado entre pilastras pareadas. Un cornisón superior soporta un antepecho decorado con jarrones de cerámica. Finalmente, un banco octogonal sostiene el chapitel alicatado con azulejos blancos y azules.

En la ladera occidental de la iglesia y orientado en sentido este-oeste, existe un muro de sillares colocados a soga y tizón sin ningún tipo de argamasa con el fin de proteger la zona habitada de los frecuentes desprendimientos. Este muro de fábrica oriental se presenta como primer exponente conocido de la labor constructiva que el mundo fenicio llevó a cabo en la península y en todo el occidente europeo. En el año 1.981 se incluyó el cabezo de San Pedro entre los espacios de interés paisajístico y entre las zonas de alto interés arqueológico.

En cuanto a la riqueza patrimonial de la iglesia podemos destacar: la imagen de Santa Ana con la Virgen niña (anónimo sevillano del XVII), el retablo mayor (obra anónima del XVI) en cuya hornacina central (siglo XVI) se halla la imagen de San Pedro (también del siglo XVI), el retablo neomudéjar de la Virgen de la Cinta, la Virgen de los Reyes (anónimo del siglo XVI); la Virgen de la Resignación en sus Dolores (1952), la Virgen del Rocío, de Gómez del Castillo (1940), la Virgen Conductora (anónimo del XVI), la Virgen de los Ángeles, de Antonio León Ortega (1949), el grupo escultórico del Descendimiento (1953), la Virgen del Carmen, de Hierro Sousa (1937); Nuestro Padre Jesús de la Pasión (Antonio Infantes Reina, 1938) y por último la Virgen del Refugio (José Rivera, 1941)

En 1.999 la iglesia de San Pedro fue declarada Bien de Interés Cultural, y en 2003 comenzó la restauración de la misma, que culminó en 2004. En Marzo de 2.005, coincidiendo con la Semana Santa Onubense, se ha inaugurado el alumbrado de todo el perímetro de la iglesia, dando aún más realce a la primera parroquia de la ciudad.