La Gota de Leche y la Plaza de Toros de la Merced

Ubicación: Paseo de la Independencia, 47 (La Gota de Leche) y Avda. de Cristóbal Colón, 2 (Plaza de Toros)

Líneas Urbanas de Autobuses: v1, 8. Nos dejan en la parada de Plaza de la Merced. A pie: Desde Plaza de la Merced, seguir por el Paseo de la Independencia. Desde Plaza de las Monjas, seguir por calles Méndez Núñez, Rafael López, Ciudad de Aracena, Ginés Martín, Vázquez Limón, Plaza de la Merced y Paseo de la Independencia. Desde Plaza del Punto, seguir por Avda. Martín Alonso Pinzón, Plaza de las Monjas, Méndez Núñez, Rafael López, Ciudad de Aracena, Ginés Martín, Vázquez Limón, Plaza de la Merced y Paseo de la Independencia. Desde Plaza XII de Octubre, seguir por Avda. de Alemania, Ruiz de Alda y Paseo de la Independencia. Desde la Avenida de Andalucía, seguir por calles San Sebastián, Jesús de la Pasión, San Andrés, Ramón Menéndez Pidal, Plaza de la Merced y Paseo de la Independencia

Tipología: ambos edificios están catalogados como bienes de Interés Cultural de Huelva

Cronología: ambos, de comienzos del siglo XX (fachada original) y fines S. XX (resto)

Horario de visitas: desde 10 de la mañana hasta 21 de la noche (La Gota de Leche). El coso de la Merced es visitable en las jornadas de festejos. Teléfonos: 959 210 527 (Gota de Leche) y 959 281 500 (Coso taurino)

Galería de imágenes de la Gota de Leche

El Hospital de la Caridad, donde se había incorporado el antiguo de San Andrés, va a ser la única institución sanitaria importante en la ciudad, hasta que se abra el Hospital Provincial, sin contar con el Hospital Militar y el de los Ingleses. Por eso, no puede extrañar la total ausencia de nociones de puericultura existente en la ciudad a principios del siglo XX. La existencia de la Gota de Leche en el Paseo de la Independencia es parte importante de la vida de Huelva en su vertiente médico-sanitaria. Un centro que nació en el despertar de una vocación enfocada y dedicada a la protección del niño y que, al mismo tiempo, fue fruto del sueño de un hombre, José Quintero Guerrero, que desde su iniciación profesional quiso para Huelva una institución de Puericultura que fuese modelo de la época en su acción caritativa y profesional.

Las “Gota de Leche” nacieron en España a principios del siglo XX. Por su parte, nació la Gota de Leche en nuestra ciudad en el barrio de la Vega Larga. Por aquel entonces, la Sociedad Protectora de Menores repartía leche a los niños necesitados, pero esta labor era insuficiente, y ya desde 1.914 se intentó crear un movimiento sanitario a favor de los niños de la ciudad de Huelva. La falta de medios económicos constituía, sin lugar a dudas, la principal barrera con la que se encontraron los Doctores Figueroa y Quintero para crear un Instituto Municipal de Puericultura, si bien en 1.912 ya funcionaba en el Hospital Provincial (el antiguo Convento de la Merced) una institución dedicada a proteger al niño, aunque solo 12 mujeres podían recibir ayuda para mantener y cuidar a sus hijos.

En 1.916 se lleva a cabo una acción caritativa para recolectar dinero a favor de una soñada Gota de Leche. En 1.919 la ciudad, al igual que la nación entera, fue afectada de una terrible epidemia de gripe. Este hecho aceleró aún más las gestiones por parte del Ayuntamiento. El 13 de mayo de 1.921, se habla en el Consistorio de la posibilidad de adquirir un edificio para la futura Gota de Leche, aprovechando el testamento de Doña María Francisca Derqui, en la calle Cautelar nº 12. La llegada de Mora Claros a la alcaldía supuso el espaldarazo definitivo para la puesta en marcha de la construcción de la Gota de Leche en el Paseo de la Vega Larga, rotulado desde el 2 de mayo de 1.908 como Paseo de la Independencia. El 9 de junio de 1.922 los planos del futuro edificio se publicaron en la primera página del Diario de Huelva. Su presupuesto fue de 25.704 pesetas con 90 céntimos, y su autor sería el conocido José María Pérez Carasa. El 28 de junio de 1.922 se contratarían las obras al albañil Guillermo Gutiérrez Serra.

Desgraciadamente, antes de que el edificio ejerciera su labor, dejaba la ciudad una de las personas que más apoyaría su construcción para el bien comunitario. El 20 de noviembre de 1.922 fallecía el Alcalde Mora Claros en su casa-palacio. Casi un año después, en octubre de 1.923, la Gota de Leche iniciaría su singular servicio.

En los años de la Guerra Civil, el centro vería condicionada su labor, en medio de epidemias, carestías de alimentos, infecciones, suciedad y falta de medios en todos los sectores. Los años que siguieron a la Guerra fueron los más difíciles para la “Gota”, ya que en aquellos tiempos resultaba muy difícil dotarla de alimentación. En 1.949 el edificio se vería reformado y ampliado en una nueva planta superior. El encargado de hacer el proyecto sería el arquitecto municipal Ricardo Anadón Frutos, decidido a mantener las líneas maestras que en su día trazó Pérez Carasa. Con la reforma, se pretendía dotar a los mismos locales de la amplitud necesaria, así como ampliar los servicios de hospitalización, dándole capacidad para 30 niños. Se instalaría además calefacción central y conducción de agua caliente a los aseos. Sin embargo, la fachada del edificio quedaría intacta.

En los años 50-60, la Gota comenzó una nueva faceta como dispensadora de alimentos y medicinas precisas, actuando además como centro de vacunación. En 1.986, sus funciones se trasladarían a la Barriada Alcalde Diego Sayago, popularmente conocida como El Torrejón, concretamente a la Avenida Diego Morón, número 5. Comenzaría un breve periodo de declive del edificio, temiéndose por su supervivencia. Dicho letargo acabaría en 1.993, cuando el Consistorio decidió que la antigua Gota de Leche se dedicaría a otros menesteres, restaurándose la fachada. En 1.995, con el cambio de gobierno municipal, se restaura y amplía el edificio, dotándolo de dos plantas más, todo ello sin afectar a la fachada original de 1.922. Desgraciadamente, es lo único que queda de la Gota de Leche original, al ser completamente nuevas sus dependencias interiores.

Hoy es sede de la Concejalía de Servicios Sociales y Juventud del Ayuntamiento de Huelva, celebrándose en él gran cantidad de actos relacionados con la juventud (conciertos, reuniones, salas de estudio e informática, exposiciones, etc.)

En cuanto al popular coso de la Merced, decir que la antigua Plaza de Huelva tenía el mismo emplazamiento que la actual, es decir, la antigua carretera que conducía a Gibraleón. Constaba de dos pisos, con capacidad para seis mil espectadores; medía su redondel unos 45 metros y las dependencias eran suficientes para aquella época. A finales del siglo XIX, la aparición del matador de toros onubense Miguel Báez Quintero "Litri", elevó sobre manera la afición a los toros y, en febrero de 1.902 se empezaría la construcción del nuevo coso, que se inauguraría un 5 de septiembre del mismo año, con una corrida de toros del marqués de Saltillo, que estoquearon "Litri" y "Machaquito". Su cabida era aproximadamente la misma que la anterior. El tiempo hizo presa y llegó el momento en que solo quedaron en pié su estructura, permaneciendo durante largo espacio de tiempo en total abandono.

Pero la Vega Larga de la Merced, seguía sintiendo nostalgia de ese sabor típicamente onubense de tantas tardes de glorias. Fue entonces cuando, conservando su primitiva estructura centenaria, se volvió a reconstruir de la mano del hasta hace solo unos años su empresario José Luis Pereda, que hizo volver el esplendor de tantas tardes. Con fecha 29 de Julio de 1.984, se procedió a la reinauguración de la Plaza de La Merced, con el cartel formado por los espadas Miguel Báez Espuny "Litri", que reaparecía esporádicamente para esa ocasión, Curro Romero y Pepe Luis Vázquez. Los toros lidiados en tal oportunidad estaban marcados con el hierro de Jandilla.

La Plaza de Toros de la Merced, ha sido testigo de una auténtica gloria en la fiesta de los toros, y por las que han desfilado las figuras de todas las épocas. Formando parte de una vieja historia del sentir de un pueblo que ha dado a la fiesta grandes figuras conocidas por todos los aficionados. Desde ese año 1.984, la Vega Larga de la Merced, ha vuelto a vestirse de luz y color en las tardes de toros onubenses. Esta antigua y nueva Plaza de Toros, en el pasar de los años, siempre ha tenido un espectador perenne, el Cabezo del Conquero, tan identificado en una ciudad abierta a todos sus visitantes, como ese mar que abrió al Mundo un nuevo Continente. El popular coso tiene un aforo de 7.000 espectadores, es uno de los más grandes de España y está catalogado de segunda categoría