La Casa Colón

Ubicación: Avda. Martín Alonso Pinzón-Alameda Sundheim

Líneas de autobuses urbanos: v1, 3, 5, 6. Nos dejan en la parada del Punto, y la línea 3 en la de Parque América.  A pie: Desde Plaza de las Monjas: seguir por la Avda. Martín Alonso Pinzón. Desde Plaza de la Merced: calles Vázquez Limón, Ginés Martín, Ciudad de Aracena, Rafael López, Méndez Núñez, Plaza de las Monjas y Avda. Martín Alonso Pinzón. Desde Plaza XII de Octubre, seguir por la Avda. de Italia hasta llegar a Plaza del Punto. Desde Avda. de Andalucía, seguir por Pío XII, Federico Molina y Alameda Sundheim

Tipología: Monumento Histórico-Artístico Nacional

 

Cronología: S. XIX

 

Horarios de visitas: en horas de oficina o por concierto con el Ayto. de Huelva (tlfs.:959-210-101/11)

Galería de imágenes de la Casa Colón

La actual Casa Colón, denominada en otro tiempo Hotel Colón, es otra de las construcciones de Huelva relacionadas con la primera etapa de la empresa inglesa RTC. En 1.881, un consorcio de propietarios, la Huelva Hotel Company, a la vista del auge de la ciudad de Huelva, decidió construir en ella un hotel que en aquellos tiempos podría pasar por el mejor de Europa. Los promotores principales fueron Matheson, Doetsch y Sundheim y la propia RTC, y estaban animados por la idea de que Huelva llegaría a ser el principal puerto español, además de convertir a la misma en balneario real. Las obras comenzaron alrededor de 1.886, consistiendo el proyecto en cuatro edificios independientes, alimentados por gas y separados por hermosos jardines. El edificio principal poseía trece suites principescas, los edificios laterales eran residencia con habitaciones simples y dobles, y el último alojaba las cocinas, restaurante, sala de billar y biblioteca. Se inauguró en 1.892 con un banquete para conmemorar el 400 aniversario del Descubrimiento de América, y se le llamó Hotel Colón. Su presupuesto ascendió a 70.000 libras (£) (la empresa RTC invirtió 312.500 pesetas), y según algunos cronistas sólo se llenó el día de su inauguración, por lo que pronto los propietarios empezaron a sufrir las adversidades de la fortuna. Así, la compañía, a la vista de los acontecimientos compró a sus socios la parte correspondiente por un importe de 20.000 libras (£), pasando a ser la dueña del edificio. El hotel, de grandes proporciones y pintado de blanco, era conocido por los ingleses como White Elephant, y fue objeto de transformaciones por la compañía para adaptarlo a oficinas generales, residencia de directivos y visitantes, museo, salón de conferencias, etc. En 1.896, la compañía empezó a acondicionar el hotel a sus necesidades para trasladar sus oficinas allí, y cambió el nombre al edificio, que pasó a llamarse Casa Colón. Ya en 1.898 se utilizaba como club, y en 1.903 residía allí todo el staff del departamento de Huelva.

El estilo general de los edificios no es de clara inspiración británica. Son edificios de muros de carga, con fajeados a cota de forzado, zócalos pronunciados, molduras de pilastras y cornisas poderosas a veces con un intento de arquitrabe o friso simulado. Se coronan con teja plana, recogiéndose las aguas pluviales por medio de canalones vistos. Las ventanas son estrechas y largas, moduladas y están defendidas con persianas de librillo, de cuatro hojas. Las puertas exteriores son macizas abajo, poseen un largo paño vertical de vidrio y otro pequeño. Como las ventanas, su dintel es curvo y están rodeadas de una moldura que en las impostas del arquillo de dintel arroja dos ménsulas y en la clave de este arco presenta un motivo floral simétrico. Los remates de las numerosas chimeneas están formados por delgados y altos cañones de fundición que asoman al exterior como tubos esbeltos. Las entradas a los edificios se producen siempre a cota de entreplanta, pues existe un semisótano en todos ellos; por esta causa, las entradas desde el exterior provocan unas gradas de acceso que se defienden con barandillas de celosía de cemento, coronadas con albardillas de este material. La entrada principal, por el Edificio Sur, es una escalinata de mármol, y se accede al complejo por tres grandes arcos centrales que limitan un espacioso peristilo. Delante de las puertas se crean, a cota de planta, unos porches formados por pilarillos de fundición pareados muy bonitos que soportan grandes vigas de madera. Las ventanas de plantas altas se transforman en cones en las fachadas principales. Tanto estos balcones como las ventanas en general están defendidos por barandillas de hierro forjado, de volutas en espiral, en motivo muy divulgado en la época. A veces las ventanas se sitúan pareadas, con lo que el tratamiento de pilastras y molduras varía ligeramente.

El edificio Sur (conocido como la Casa Grande), por donde se accede a la Casa Colón, posee una planta en H, con tres accesos exteriores, cada uno a una fachada. Cada ala de este edificio tiene dos crujías resueltas con muros de carga y forjados de madera. Posee dos plantas regulares y una menor con ventanas más cortas rematadas en dintel de arquillo. En el ángulo de la fachada principal, a la altura del ala derecha, se eleva un sotabanco con otro piso encima, formando ambos una elegante torre con mirador. Las solerías son de mármol, los paramentos enfoscados y las puertas y carpintería de madera de diseño foráneo.

Posee unas chimeneas muy bonitas, principalmente una de la planta primera (Salón de Chimeneas), de cerámica vidriada color verde, con figuras humanas en relieve en las pilastras. Dicho Salón es el lugar de las recepciones oficiales del Ayuntamiento, acogiendo además diversos actos en el Festival de Cine Iberoamericano. La distribución del edificio es la característica de un hotel, con habitaciones tipo suite, con chimeneas en todas ellas.

Los Edificios Este (también conocido como de Levante) y Oeste (de Poniente) son simétricos de planta rectangular, situados a ambos lados del espacio central ajardinado. Tiene dos crujías y dos plantas con semisótano. Se accede desde el exterior por medio de unas graderías de mármol y desde una planta a otra por medio de una escalera de doble ida lateral y vuelta única central. La estructura es igual que la ya descrita. Constaban de habitaciones dobles y alguna suite, existiendo un pasillo central y habitaciones a ambos lados, las cuales poseían cuartos de baño generales.

El edificio Norte, hoy desaparecido y lugar donde se levanta el actual Palacio de Exposiciones y Congresos “Casa Colón”, cerraba el cuarto lado de los jardines. Era de planta rectangular con pequeñas adiciones posteriores, con accesos desde dos cuerpos en forma de arco a ambos lados y desde un graderío central. Existía un primer cuerpo acristalado a mediodía, delante de un salón principal, centro de reuniones y actividades sociales (como el Salón del Baile). Se albergaban además en este edificio salas de lectura, billar, zonas de servicio, cocina, etc. Sobre el solar del antiguo Salón del Baile se erige el Palacio de Congresos, construido para las celebraciones del V Centenario del Descubrimiento de América, bajo la dirección de Francisco Vallejo. Este moderno centro de congresos se adosa al complejo de la Casa Colón, manteniendo en su vanguardismo la sobriedad de las líneas rectas y el arquitrabe. Tiene un salón principal con capacidad para 822 personas, y está dotado de los servicios propios de este tipo de centros: cine, traducción simultánea, etc.

Los tratamientos exteriores se resolvían a base de enfoscado y pintura. Antes de su importante restauración en los años noventa, los edificios del complejo eran blancos, con molduras en amarillo, pero a partir de esa fecha adquirieron una llamativa y hermosa tonalidad salmón, que ha perdurado hasta nuestros días. El hecho que actualmente la Casa Colón se halle emplazada en pleno centro de la ciudad se debe a las obras de ensanche acometidas en la ciudad en 1.940, si bien sesenta años antes el conjunto se levantaba como un espacio excéntrico y alejado de la vida de los nativos, y protegido por un elevado muro que se construyó en 1.897 (afortunadamente, hoy demolido, para mayor deleite de los onubenses que desean contemplar esta joya monumental en su tránsito diario por la Plaza del Punto). Pasados los años, el histórico edificio fue deteriorándose, y muchos ciudadanos pensaron en una probable desaparición del mismo ante la enorme presión de la especulación urbanística que experimentaba Huelva en los años de la llegada del Polo Químico. Afortunadamente, el 13 de mayo de 1.983 se declaró Monumento Histórico-Artístico Nacional, y tres años más tarde, el 6 de marzo de 1.986, la empresa ERT cedió el edificio al Ayuntamiento de Huelva, actual propietaria del mismo.

En la actualidad, la Casa Colón se encuentra totalmente remozada, consiguiendo Huelva integrar este espacio urbano que, antes de los noventa, se hallaba prácticamente olvidado. Además de ser cita obligada en el Festival de Cine Iberoamericano, se celebran en la misma cursos, conferencias, encuentros y recepciones de personalidades durante todo el año, y parte de sus instalaciones se destinan como Archivo Municipal.

En la Plaza del Punto, justo enfrente del edificio, existía un coqueto jardincillo con varios bancos de hierro, construido en 1.918 por el alcalde Félix Vázquez de Zafra, y que hoy ha cambiado totalmente de fisonomía. Cerca de él, al construirse la Gran Vía, la RTC cedió una esquina de la Casa Colón, retranqueándose el muro-tapia, y quedando una zona donde el alcalde Ramiro de Ruedas instaló unos bonitos jardines que contaban con el único drago que existió en Huelva, más tarde derribado, y donde el popular cantaor de fandangos Francisco Barrera, conocido artísticamente como Paco Isidro, montó un quiosco de bebidas. Dicho quiosco fue inaugurado el 14 de junio de 1.944, cerrándose en 1.956. Su parte principal hacía esquina con la calle Berdigón, y en la explanada que se abría ante la Casa Colón tocaba la Banda Municipal en algunas ocasiones. Hoy, una placa conmemorativa recuerda el desaparecido quiosco, además de la figura de este cantaor excepcional.