El Colegio de Arquitectos, el Palacio de Mora Claros y la Casa de Antonio Checa

Ubicación: Calle Puerto y Pasaje de Mora Claros (La Botica). 

Líneas de autobuses urbanos: v2. Nos deja al lado de ambos edificios, si bien la cercanía de la estación central de autobuses y la Plaza de las Monjas permite que podamos desplazarnos a la calle Puerto desde cualquier línea.  A pie: Desde Plaza de las Monjas, Méndez Núñez, Rafael López y Calle Puerto. Desde Plaza del Punto: seguir por Avenida Martín Alonso Pinzón, Plaza de las Monjas, Méndez Núñez, Rafael López y Calle Puerto. Desde Plaza de la Merced, seguir por Paseo de la Independencia, Calles San José y Calle Puerto. Desde Plaza XII de Octubre, seguir por la Avenida de Alemania, y subir la calle Puerto. Desde Avda. de Andalucía, seguir por calle San Sebastián, Pablo Rada, Plaza Quintero Báez y Calle Puerto.

Tipología: edificios declarados de Interés Histórico Artístico de la ciudad de Huelva

Cronología: principios del siglo XX

Horarios de visita: durante las mañanas y tardes. El Palacio de Mora Claros permanece abierto toda la semana, excepto la tarde de los domingos

Galería de imágenes del Colegio de Arquitectos, el Palacio de Mora Claros y la calle Puerto

El actual edificio del Colegio de Arquitectos es producto de la fiebre edificadora de principios del siglo XX en la capital. El edificio domina todo un espacio de una de las calles más importantes de la ciudad. Esta suntuosa casa la diseñaron los arquitectos Gonzalo Aguado y José María Pérez Carasa en 1.916 para su propietario, el entonces alcalde Juan Quintero Báez, como vivienda familiar. Se trata de una de las viviendas burguesas que más sobresale por el espacio en el que se levanta, en una isleta que hace que domine toda la vía, dándole un perfil renovado a la calle Puerto a principios del siglo XX, en una época de prosperidad para la ciudad. La casa de Quintero Báez pronto será conocida en Huelva como "la Casa del Millón", porque según las crónicas populares fue el precio que costó en aquella época la nueva vivienda. 

Habría que adentrarse en la casa, aunque fuera con la diferencia de los años que nos separan con ese tiempo, para conocer cómo se proyectaba ese tipo de casas en la ciudad, y que de alguna forma también venía a remarcar el status social de la familia propietaria. La casa tenía tres plantas de manera bien jerarquizada: la zona baja era la que se destinaba a recepción y relación social, la segunda planta era la destinada a dormitorios, y por supuesto los de mayor sabor eran los de las esquinas, en los que aparecían unas grandes balconadas con cierres. La escalera central es la que iba dando acceso a estas plantas hasta llegar a la tercera, que era la destinada al servicio doméstico. No hay que olvidar la elegante azotea con sus dos torreones simétricos. El edificio no solo sorprendía en sus dependencias interiores, sino muy especialmente en su diseño exterior, que aprovecha todas sus posibilidades visuales, al encontrarse exenta, lo que la reafirma más en la intersección de las dos calles. Para algunos es el mejor ejemplo de arquitectura ecléctica de la ciudad. Aunque su decoración es modernista, mantiene la composición tridimensional de pabellones y cubierta de mansarda que, durante el siglo XIX, se había puesto de moda en Francia bajo la etiqueta de Segundo Imperio.

La cantidad que pagaría el Colegio de Arquitectos en 1.977 sería de cinco millones y medio de pesetas. Sobre el edificio pesaba el peligro de su posible demolición, en 1.973, tras cesar su uso como Audiencia Provincial, pero fue salvado por sus actuales propietarios, y se le sometió a una profunda reforma realizada entre 1.977 y 1.983 por José Ramón Moreno y Serafín Ortega, si bien el ganador del concurso fue Ricardo Sierra (por discrepancias con el Colegio finalmente no realizó el proyecto). Sería la primera rehabilitación de importancia en el pequeño pero nada despreciable patrimonio arquitectónico de la ciudad, aunque su restauración no fue la más ejemplar, al acabar con sus tres plantas originales (pasaron a ser cinco), lo que llevó a instalar la estructura metálica que asoma por las cubiertas, que sin duda le ha marcado desde entonces. El edificio se vació por dentro para adaptarlo a las nuevas necesidades del colegio. Así, muestra en su exterior tres plantas, pero cuenta con cinco en su interior, quedando una nueva estructura entre los dos castilletes, que corresponde a la nueva planta superior construida tras la restauración. Hoy, en su planta baja, se celebran con regularidad exposiciones culturales de temática variada, aunque primando las de temas arquitectónicos.

Justo enfrente del Edificio se levanta la escultura homenaje al Alcalde Antonio de Mora Claros, uno de los primeros del siglo XX en la ciudad, erigida en 1.925, si bien en el lugar que hoy ocupa existió antes una fuente.

En cuanto al Palacio de Mora Claros, se trata de un palacio de principios del siglo XX diseñado por el arquitecto Moisés Serrano y Mora en 1.912, siendo reformado en 1.919 por Pérez Carasa, quien le daría la belleza de palacio que hoy ofrece, aunque algunos aspectos definidos en el proyecto no se realizaran, como es la existencia de un torreón, en vez de los dos diseñados. El Palacio nació como consecuencia de la aparición de una burguesía acomodada por el desarrollo de la minería, y junto al actual Colegio de Arquitectos, la casa de Antonio Checa (actual sede de la UGT) y el desaparecido ayuntamiento, conformaría el gran espacio urbano de la Huelva de principios del siglo XX.

Exteriormente, el palacio es más sobrio y moderado, pero dentro de su discreción destaca el torreón de estilo francés que remata la fachada (el seísmo de 1.968 acabó con él, pero se reconstruyó en 1.997 tras la restauración efectuada en el edificio por el arquitecto Carlos Barranco Fernández de la Maza), así como los cierres de hierro forjado y los balcones del Palacio

El Palacio actual resulta de la unión de tres casas: en un principio fue lo que más o menos se puede considerar la esquina del edificio que hoy conocemos, y con el tiempo se añadió la casa colindante de la antigua calle Botica y la de la calle Puerto. Su propietario, Antonio de Mora Claros, compró también la casa sobre la que se sitúa la isleta donde hoy se alza su monumento. La intención era la de obtener un lugar que le sirviera de cochera y garaje. Pero poco más tarde decidió vendérsela al Ayuntamiento para poder hacer un ensanche en ese cruce de calles que entonces era un paso angosto y estrecho.

El interior, con las barandillas de hierro con flores en cobre, las cristaleras y vidrieras (algunas de ellas evocadoras del pasado glorioso onubense), los pilares, los techos adornados y los tradicionales azulejos son de extraordinaria belleza. La antigua casa se dividía en una zona noble, que era la vivienda de los condes, otra de servicio donde se ubica la actual galería y el patio y el garaje. Sobre esta última parte es donde más han cambiado las cosas últimamente. El arquitecto Carlos Barranco atendió a la necesidad de más espacio para el futuro Centro de Mayores que albergaría el edificio y la decisión fue hacer una parte nueva unida a la antigua, sobre lo que fue el patio, convertido ahora en sala polivalente. Como se ha comentado, durante los años 20 perteneció a Antonio de Mora Claros, quien llegaría a ser nombrado alcalde de la ciudad. En los bajos de la casa-palacio de Mora Claros radicaba la Biblioteca Provincial, dirigida por Don Antonio Palma Chaguaceda, director del instituto La Rábida.

La actual Sede de UGT en Huelva fue antiguamente la Clínica 18 de Julio, y más atrás en el tiempo, vivienda particular de Don Antonio Checa y Núñez; ubicándose en el número 36 de la calle Puerto. Obra del arquitecto Francisco Monís, se levantaría entre medianeras, colindando con el desaparecido edificio del Ayuntamiento. El proyecto fue aprobado por el cabildo el 31 de agosto de 1.904. Se trata de un bello edificio de dos plantas que se proyecta con una acertada composición simétrica enmarcada por dos cuerpos laterales, que en principio no se proyectaron rematados, pero que al final se completarían con sendos cuerpos abuhardillados que le conferirán desde entonces un toque de elegancia, jugando con los castilletes de Mora Claros y la "Casa del Millón". En ella se mezclan elementos modernistas con algún recuerdo neogótico sobre una composición de pabellones laterales a la manera del Estilo Segundo Imperio. Estos elementos de inspiración neogótica se aprecian en los huecos de las barandas de los ventanales inferiores, así como en los dos cuerpos de los ventanales superiores.

 

La casa destaca en su planta baja por el espacioso patio sobre el que se distribuiría la antigua vivienda particular. Una primera parte en su jerarquización sería destinada a despacho y sala de estar, que son las habitaciones que dan a la calle, después de un amplio vestíbulo que da acceso al patio. En esta planta inferior estaría la zona de servicio, la cocina y el comedor, así como un tocador. Mientras que en la planta primera se ubicarían los dormitorios.

A partir de la Guerra Civil, el edificio pasaría a ser propiedad del Estado albergando la Clínica 18 de Julio. Sus habitaciones serían ahora consultorios y dependencias para atender a los enfermos. En 1.983, se encargó su proyecto de restauración al arquitecto José Álvarez Checa en vista de su deterioro externo. Su nueva tarea (y hasta el momento definitiva) será convertirse en sede de la Casa del Pueblo de la Unión General de Trabajadores. El 17 de julio de 1.986 sería inaugurada por el secretario general de la UGT, Nicolás Redondo, quien descubriría una placa diseñada por el artista José Manuel Seisdedos. Recientemente, las necesidades de mayor espacio llevaron al sindicato a efectuar una ampliación en la parte trasera, con un nuevo edificio que se une al Pasaje Antonio Machado.

 

La emblemática calle Puerto, importante zona arqueológica de la ciudad, era primero el camino hacia el puerto de la ciudad (de ahí su nombre), y comunicaba la zona baja de la población con la zona alta del castillo de los Condes de Medina Sidonia. A partir del siglo XIX se convertiría en la arteria más importante de la vida pública de la ciudad con el traslado del Ayuntamiento de Huelva, en el lugar que hoy ocupa el pasaje Manuel Machado. Esto va a permitir que la zona venga a tener un gran atractivo para promover ciertos palacetes de gente que, en aquella época, se lo podía permitir. Así se levantarían las casonas detalladas líneas arriba. La del Ayuntamiento era una bella edificación que desempeñaría sus funciones hasta mediados de los años 40, cuando se trasladaría a la recién construída Gran Vía, ensanche onubense que conectaría la Plaza de las Monjas con la Casa Colón y el Barrio Reina Victoria.

Más arriba, en el número 25 de la calle Puerto (frente al colegio Santo Ángel) se ubicaba la casa de los Trianes, una de las familias más importantes de la Huelva del XVIII. Esta casa fue posiblemente el más antiguo de los edificios civiles de Huelva. Fue construido por la familia Trianes hacia 1.760, según la fecha de un trabajo de forja que existió en el patio, y fue demolida en el siglo XX.