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El Barrio Reina Victoria

Ubicación: entre las Avenidas de Federico Molina y Guatemala, y la calle Roque Barcia
Líneas de autobuses urbanos: v3, 5, 6, 9. Además la línea 8 nos deja en las cercanas paradas de Gasolinera y el Árbol. A pie: Desde Plaza del Punto, seguir por Alameda Sundheim y Plaza de España. Desde Plaza de las Monjas, seguir por Avda. Martín Alonso Pinzón, Plaza del Punto, Alameda Sundheim y Plaza de España. Desde Plaza de la Merced, seguir por Vázquez Limón, Ginés Martín, Ciudad de Aracena, Rafael López, Méndez Núñez, Plaza de las Monjas, Martín Alonso Pinzón, Alameda Sundheim y Plaza de España. Desde Plaza XII de Octubre, seguir por Avda. de Italia, Alameda Sundheim y Plaza de España. Desde Avda. de Andalucía, seguir por Pío XII y Roque Barcia
Tipología: espacio urbano catalogado de Conjunto de Interés Histórico Artístico (1.980)
Cronología: 1.922-1.929
Horario de visitas: totalmente público y libre, las viviendas son particulares (tlf. de la Asociación de Vecinos: 959-227-667)
Galería de imágenes del Barrio Reina Victoria
La población laboral de la compañía inglesa en Huelva había crecido considerablemente a principios del siglo XX, y pronto las reivindicaciones en materia de viviendas empezaron a ser preocupantes para la empresa minera, que además era la propietaria de un enorme cinturón de terreno al norte y este del casco urbano. Cuando en 1.916 la RTC se decidió a proyectar y construir una barriada para sus obreros en Huelva, no contaba con ningún arquitecto español ni inglés en esa época, por lo que se dirigió a los arquitectos municipales Aguado y Pérez Carasa.
La compañía puso a disposición de los arquitectos un terreno de su propiedad colindante con la antigua Cuesta de San Cristóbal, de aproximadamente 8 has. y con fachada a la antigua carretera de Sevilla. En la actualidad, es un espacio rodeado por las avenidas Federico Molina y Guatemala, y por la calle Roque Barcia, situado en un pequeño cabezo de la ciudad, lo que le da perspectiva y realce.
Los arquitectos municipales plantearon una barriada tipo ciudad-jardín, con un paseo perimetral de circunvalación, nueve calles paralelas y dos ortogonales a ellas. En los cruces de las calles, se creaban unas isletas con jardines y en un extremo se dejaba una gran plaza. La entrada peatonal desde el exterior se realizaba por medio de unas puertas practicadas en el cerramiento exterior, cerradas con cancelas y que accedían a unas graderías que, en descansillos intermedios, conectaban con rampas laterales. La dimensión del paseo de circunvalación permitía el acceso rodado, quedando las restantes calles de dominio peatonal (en la actualidad sí es posible el tráfico dentro del complejo)
En el proyecto primitivo de Pérez Carasa y Aguado, de diciembre de 1.916, se planteaba un conjunto de 71 edificios iguales e independientes de planta en forma de T. Estos edificios, de una sola altura, estaban formados por tres viviendas cada uno, dos de ellas iguales y simétricas, y una tercera menor. Aquéllas albergaban cocina-comedor, retrete y tres dormitorios y ésta última contaba con cocina-comedor, retrete y dos dormitorios. Las cubiertas se solucionaban a dos aguas en cada una de las alas del edificio, con cerchas de madera y falsos techos de cañizo y yeso sobre ademas de madera. Los alzados eran iguales también para los 71 edificios, tratados con enfoscados y cal, cubierta de teja plana y tres frontones, uno al extremo de cada una de las alas, rematados por albardillas poderosas. En cada uno de los hastiales quedaban dos ventanas pareadas rematadas por un dintel curvo en relieve. En el proyecto de Carasa y Aguado, se recogían las tres chimeneas en un solo cañón en el centro geométrico de la planta. Cada uno de los edificios se ubicaban en una parcela en forma de T en la que se definían los accesos peatonales de cada una de las viviendas (una por una calle y las otras dos por la calle opuesta, alternándose la posición de los edificios correlativos). El resto de cada parcela se destinaba a zona verde de cada una de las viviendas, cercándose además los recintos respectivos para individualizar las propiedades.

Pero la realidad del tratamiento estético difería bastante de lo que en Inglaterra se hacía en aquella época. Los edificios proyectados por Aguado y Pérez Carasa pretendían encerrar en su diseño el carácter inglés de sus promotores pero en realidad no se consiguió más que un intento de “extranjerizar” su interior, sin aproximarse siquiera siquiera a la arquitectura que predominaba en aquella época entre los británicos. Sin embargo, el principal artífice de que el Barrio Reina Victoria presente en la actualidad el extraño y variado aspecto estético que en él se puede observar es el arquitecto británico R. H. Morgan, que llegó a Huelva a mediados de 1.917. Su primer trabajo consistió en reformar ligeramente la planta de los edificios para dejar las tres viviendas iguales, es decir, con cocina-comedor, tres dormitorios y retrete. Entre 1.918 y 1.919 desarrolló Morgan el estudio individual de veinte alzados distintos para estas viviendas. Posteriormente, en 1.928 diseñaría otros prototipos de alzados a los que numeraría desde el 21 al 30 para nuevos edificios pequeños que se construyeron hasta completar la barriada. Se dibujaron aquí extraños prototipos de alzados de los que, afortunadamente, eligió para los edificios los más discretos, ya que otros presentaban arcos de herradura, paramentos de tracería mudéjar, etc.
En 1.920 diseñó el británico la vivienda de los guardas de la urbanización, ya cercada-a pesar de la oposición del Ayuntamiento-y colocadas unas cancelas de entrada. Morgan se encargó de diseñar en 1.923 la portada principal de la barriada, con pilastras coronadas por esferas de piedra, rejas de forja y un arco triunfal, igualmente de hierro, con el rótulo de Barrio Reina Victoria. Solamente faltaba realizar la plaza interior, con largos trozos de césped y macizos de jardinería que albergaran fuentecillas y bancos. Además, se planteaban, entre otros edificios, una piscina con vestuarios y un casino, que no llegaron a construirse nunca. En 1.928 se dio por concluido el barrio inicial, consiguiendo alojar a 213 familias, aunque harían falta más de un centenar para el total de trabajadores de la compañía. Por ello, se firmaron en los años 1.922 y 1.926 nuevos proyectos de urbanizaciones que irían emplazadas en los parajes denominados Huerta Mena y Huerta de la Esperanza, que también eran propiedad de la RTC (estos conjuntos finalmente no se construyeron)
En 1.923 la RTC contó de nuevo con los servicios de Pérez Carasa y Aguado. Éstos proyectaron tres edificios de cuatro viviendas duplex y dos edificios de dos viviendas duplex, lo que suponía un total de dieciséis viviendas. Estos edificios se alejaban aún más del prototipo de alojamientos que en Gran Bretaña se construían en aquella época. De enorme altura y con proporciones cúbicas, se aproximaban más a concepciones alemanas, austríacas o alpinas, introduciendo pérgolas ligeras al estilo de los bungalows de Riotinto o, en definitiva, al estilo colonial. Sin embargo, este estilo híbrido se ha considerado siempre en Huelva como “arquitectura inglesa”, pensamiento que aún hoy perdura entre los onubenses. El último proyecto de edificio de dos alturas fue proyectado por Morgan en 1.926, sin intervención ya de los arquitectos municipales. Sus características eran las mismas que las ya comentadas líneas arriba, aunque Morgan estudió diversas soluciones y detalles para diferenciar a cada edificio del vecino.
Pasados los años, comenzó el mal estado de conservación del barrio, ya integrado plenamente en una ciudad que crecía desorbitadamente por sus costados. Ocupado aún por empleados, jubilados y parientes de trabajadores de la RTC que pagaban una simbólica mensualidad hasta hace pocos años, la compañía solamente se limitaba a arreglar los pequeños desperfectos surgidos, hasta que la renta de las viviendas era tan baja que ni siquiera cubría tales reparaciones. Por fortuna, con la declaración del Barrio Reina Victoria como Conjunto de interés Histórico-Artístico en el año 1.980, comenzó su lenta restauración y adecentamiento de calles y jardines. La más destacada fue la efectuada en la plaza de España, colindante con la Avenida de Guatemala y puerta principal de acceso, en el año 1.999. Recientemente, en 2.004 se inauguró un punto de información turística junto al barrio, en la Avenida Federico Molina, que asesora a los visitantes no solo de este exótico enclave sino de la ciudad de Huelva y sus alrededores en general.
Siguiendo una de las escalinatas situadas en la Avenida de Guatemala, nos dirigimos al antiguo Matadero Municipal, en la Avenida Miss Withney, y que hoy alberga a la Escuela de Arte León Ortega de la capital. La Avenida Guatemala se configuró como una de las vías expansivas de la ciudad de Huelva a mediados del siglo XX. Hoy es uno de los barrios de la ciudad más tranquilos y acogedores. En ella se ubica el Colegio de las MM. Teresianas, una de las instituciones educativas y religiosas más importantes de Huelva, así como una pequeña capilla colindante con el Barrio Reina Vctoria. Al final de la misma se levantaba una curiosa torre que, por desgracia, ha desaparecido.
La expansión de la ciudad por las zonas bajas, en las últimas décadas del siglo XIX y principios del XX, demandó el traslado de algunos edificios públicos, sobre todo por razones higiénicas. El Matadero, como los demás de la serie, es neomudéjar y, probablemente, sea obra del arquitecto municipal Trinidad Gallego. Es de destacar el hermoso patio interior y la fuente, original de aquella época. Desde 1.989 es sede de la Escuela de Arte de Huelva.