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El barrio de la Isla Chica

Ubicación: se extiende desde el Barrio Reina Victoria hasta la calle Galaroza, aproximadamente
Líneas de autobuses urbanos: 3, 5, 8. Nos dejan en las paradas de El Porvenir, El Árbol, Las Delicias e Isla Chica. A pie: Desde la Plaza de la Merced, subir por Ramón Menéndez Pidal, Fray Junípero Serra, Magallanes, Pío XII y comenzar en el cruce con Federico Molina. Desde la Plaza de las Monjas, seguir por Avda. Martín Alonso Pinzón, Alameda Sundheim, y Federico Molina. Desde Plaza del Punto, seguir por Alameda Sundheim, y Federico Molina. Desde Plaza XII de Octubre, seguir por la Avda. de Italia, Alameda Sundheim y Federico Molina. Desde Avda. de Andalucía, seguir por Pío XII y comenzar en Federico Molina
Tipología: populoso barrio urbano, el de mayor densidad poblacional
Cronología: mediados del siglo XX

Galería de imágenes de la Isla Chica y Federico Molina
La Avenida rotulada en honor al alcalde Federico Molina Orta se inicia en uno de los costados del Barrio Reina Victoria, y finaliza en el Barrio de Los Rosales, siguiendo el trazado de la antigua carretera de Sevilla. Supuso una de las vías de ensanche de la ciudad allá por los años 40, estando en la actualidad totalmente integrada en el casco urbano.
Una de las primeras barriadas en atravesar es la conocida como Barriada del Caudillo, levantada en años que sucedieron a la Guerra Civil española. Ésta se compone de calles amplias, bordeadas de árboles, con amplias aceras. El barrio se completó con el Mercado de Abastos de San Sebastián y, enfrente del mismo, el Colegio Hermanos Pinzón, actualmente llamado San Fernando, uno de los más antiguos de la capital. La Avenida de Pío XII se convierte en verdadera columna vertebral de la barriada, partiendo de la antigua carretera de Sevilla y finalizando en lo que fue antiguo convento de las Adoratrices, hoy Avenida de Andalucía.
Siguiendo por Federico Molina, se levanta a la derecha la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en el populoso barrio onubense del Polvorín. Por sus libros parroquiales, se deduce que el templo se inauguró en 1.929. Su estilo neorrenacentista conecta con la obra de Aníbal González, aunque tampoco puede descartarse alguna intervención del arquitecto Pérez Carasa. Es de destacar la portada, la fachada de ladrillo visto y los dos azulejos que representan las diversas imágenes que el templo alberga, muy veneradas en la Semana Santa onubense, en especial la de la Virgen de la Victoria, llamada aquí la Reina del Polvorín.
Un poco más adelante, se abre la hermosa Plaza del Estadio Colombino y, al fondo, el viejo Estadio que tanto arraigo posee en el Barrio de la Isla Chica (se ha convertido en uno de sus símbolos). Sin embargo, este lugar no fue el primero donde se comenzó a jugar a ese extraño deporte introducido por los empleados de la RTC llamado football; lo fue el Velódromo, en la Alameda Sundheim, inaugurado en 1.892. Pero tras 60 años, el Velódromo tuvo que cambiar de ubicación, dada la imposibilidad material de disponer dentro del centro urbano de una amplia zona de terreno para un estadio. Tendría que buscarse un lugar inmediato, de fácil acceso para la población. Este inconveniente quedaría salvado al cederle el Ayuntamiento al Instituto Nacional de la Vivienda un solar segregado de la centenaria huerta perteneciente en el siglo XVI a Joseph de Mena, de quién tomo el sobrenombre de Huerta Mena, para abonarle en 40 años los 6 millones de pesetas que costaría. Ya contaba el Ayuntamiento con un amplio espacio, en aquellas fechas casi en pleno espacio, pero todavía le sería necesario adquirir una parcela con el fin de añadirla a su posesión y limitrofear el futuro Estadio con una espaciosa calle, la antigua Gavia de Balbueno. Inmediatamente, se pondría el Cabildo en contacto con su propietario, Don Pedro Pérez de Guzmán, que le vendió al ayuntamiento cuatro parcelas. En total, el Ayuntamiento adquiriría 3.924 m2 por un total de 69.000 pesetas.
El 21 de febrero de 1.955 comenzaron las obras, siendo el plazo de ejecución de 18 meses, y la inversión de más de 15 millones. El proyecto era del arquitecto onubense Miguel Rodríguez Cordero, a excepción de la visera, realizada por Ricardo Anadón Frutos, mientras que las obras correrían a cargo de los peritos José Hernández Lozano y Luis Sánchez Cáceres. Para las mismas se rebajaron 50.000 m3 de tierra en los 26.000 m2 de superficie a ocupar por las instalaciones. Las obras durarían en realidad dos años y medio.
El 6 de septiembre de 1.957, en su reciente ascenso a Segunda División, el Recreativo y todo el pueblo de Huelva estrenó el estadio, que contaba con 18 puertas que facilitaban una rápida entrada y desalojo, bares, servicios sanitarios, casetas de jugadores y árbitros, túnel de salida subterránea, cabinas para la prensa, etc., pudiéndose acomodar 10.377 personas sentadas y 2.085 de pie. En total, 12.462 localidades. El Decano jugó contra el Atlético de Bilbao ese día, y contra el Real Madrid al siguiente. En un principio se le llamó Estadio Municipal, pero tras su 30º aniversario se aprobó en el Consistorio el cambio de denominación por la de Estadio Colombino, vigente en la actualidad.
El 4 de enero de 1.965 se instalaron las torres de iluminación del estadio, y en junio de 1.969 se construyeron unos servicios higiénicos en la zona de preferencia, y unos vestuarios independientes de los del club decano para los equipos visitantes. A finales de 1.988 se proyectó una remodelación del estadio de cara a las celebraciones del V Centenario del Descubrimiento de América, y del primero del propio Decano, en 1.992, proyecto realizado por el arquitecto Jesús de la Corte. Se pretendía ampliar la capacidad a 25.000 espectadores; sin embargo, el descenso a Segunda División B cercenó las expectativas de ampliación, aunque sí se habilitaron en los bajos del estadio locales comerciales, aprovechando la excesiva densidad poblacional de la zona de Isla Chica.
En los años 1.993 y 1.994 se incorporaron asientos en Tribuna y Preferencia, y el 27 de diciembre de 1.995 se inauguró la secretaría en el propio estadio, tras haber estado ubicada en la calle Padre Andivia. En 1.996 se instaló un nuevo marcador, tras quedar el antiguo totalmente destrozado por el fuerte vendaval que azotó a Huelva ese febrero.
Comenzaría a finales de los 90 el letargo del emblemático Colombino, del que no despertará, sobre todo tras la inauguración en 2.001 del flamante Nuevo Colombino en la Avenida Francisco Montenegro, una ubicación sin duda mucho más idónea ante las perspectivas de crecimiento de la ciudad hacia la ría. Actualmente, se prevé el derribo del viejo Colombino ante la enorme presión inmobiliaria existente en el Barrio de Isla Chica, ya de por sí saturado demográficamente. La creación de la Plataforma Isla Chica en defensa de la instalación de un parque en los antiguos terrenos del estadio parece haber dado pocos resultados, en perjuicio de esta populosa barriada que ya parece no poder crecer más.
