Las Calles del Centro de Huelva

Ubicación: recorrido que parte de la Plaza Quintero Báez y termina en la Avenida de Italia, pasando por las más emblemáticas calles onubenses

Líneas de autobuses urbanos: v3, 4, 7, 9. Nos dejan en la parada de Plaza de las Monjas. Además, la línea 2 nos deja en la calle Puerto.  A pie: Desde Plaza de las Monjas, llegar a Méndez Núñez (esquina Plaza Arqueológica). Desde Plaza del Punto, seguir por Avda. Martín Alonso Pinzón, Plaza de las Monjas y Méndez Núñez. Desde Plaza de la Merced, seguir por Vázquez Limón, Ginés Martín, Ciudad de Aracena y Rafael López (Plaza Arqueológica). Desde Avenida de Andalucía, bajar por calles San Sebastián, Pablo Rada y Puerto, hasta la Plaza Arqueológica

Cronología: algunas calles, así como parte de sus edificaciones, se remontan al siglo XIX

Horarios de visitas: son accesibles a cualquier hora del día, si bien la tarde es la mejor franja para disfrutar de un delicioso paseo

Galería de imágenes de las calles y edificios del centro de Huelva

Partiremos de la céntrica Plaza Quintero Báez , popularmente conocida como La Palmera. Fue construida en 1.906, aprovechando la demolición de una casa colindante. Antes se la llamó Plaza Saltés, aunque para la gente mayor de Huelva siempre será recordada como Paseo del Bacalao, llamado así por su peculiar forma, aunque hay otra tradición que cuenta que recibió tal nombre en agradecimiento al entonces alcalde de Huelva, Juan Quintero Báez, por dotar a la ciudad de abastecimiento completo de agua. Actualmente, dista mucho de su aspecto original, debido al cambio urbanístico experimentado por la ciudad a mediados del siglo XX. Sin embargo, sigue conservando su alta palmera, responsable del sobrenombre que recibe esta plaza sobre todo entre la gente joven, al ser lugar de reunión y cita de amigos durante los fines de semana.

Siguiendo por la Calle La Fuente, antiguamente llamada Capitán Cortés, en dirección a la Plaza de San Pedro, todavía es posible encontrarnos con algún caserón típico. Sin embargo, los más célebres han desaparecido. Uno de los más destacados era la conocida como Casa de los Garrocho, en el número 8, muy cerca de donde se ubica la emisora de TVE. La familia montañesa Garrocho, vinculada a Gibraleón y Huelva desde comienzos del S. XVI, labró esta casa-palacio en la segunda mitad del XVIII, siendo uno de los pocos ejemplos preindustriales de arquitectura civil onubense. Conservó escudo y guardapolvo de pizarra en la fachada original dieciochesca y algún azulejo en el interior. Sin embargo, de excepcional belleza eran sus jardines y patios, de los mejores de la Huelva de antaño. Lo único que se conserva de la familia Garrocho es su lápida funeraria, que tras la demolición del Convento de San Francisco pasaría a instalarse en el patio del Santuario de La Cinta. Por lo que respecta a la casa, pasaría más tarde a convertirse en depósito de intendencia del ejército. La fiebre edificadora de finales de los 60 en Huelva acabaría con ella. Aunque quizás, en un intento por recuperarla de la memoria, la ciudad rotularía la calle que hace esquina con La Fuente con el nombre de Almirante Garrocho. Don Andrés de Vega y Garrocho fue almirante de la escuadra que salió de Andalucía con destino a Inglaterra. Cuenta la tradición popular que su hijo Juan, también marine, fue cautivo al llegar a la playa de Arenas Gordas por el corsario Paparali en 1.581, siendo rescatado por su padre en 1.585 junto con otros cristianos. Al llegar a la villa de Huelva, depositarían las banderas triunfantes en el Convento de San Francisco.

Algo más abajo, en el número 5 de la antigua calle, se levantaba el Centro Español de Nuevas Profesiones, edificio más afortunado en cuanto a proporciones y tratamiento. De dos plantas, lo más destacado de él eran sin duda las rejas de la planta baja, de exóticas formas. Este edificio correría igual suerte que el anterior.

Ya en la luminosa Plaza de San Pedro, también algo remodelada y distinta de la original, podemos observar el busto conmemorativo que la ciudad de Huelva hizo a Don Manuel González García, arcipreste de la ciudad y Obispo de Málaga y Palencia, en mayo de 1.961. Este arcipreste fue el creador de la Pía Unión de los Sagrarios Calvarios en la Parroquia de San Pedro.

Junto con el  inicio de las obras del muro de contención en el antiguo Cabezo del Molino de Viento, también se realizarían una serie de mejoras en la Plaza de San Pedro, que por aquella época no era más que un gran terraplén. Las obras quedarían acabadas a primeros de 1.889. Las escaleras que se construyeron en el siglo XIX frente a la plaza se vieron modificadas en marzo de 1.936, y en los años 1.956 y 1.968 se realizarían nuevas obras de mejoras. Además, en la Plaza de San Pedro se ubicó la primera Casa Consistorial de Huelva, hasta que en 1.840 se traslada a la Calle Puerto. Hoy se asientan en ella algunas Delegaciones de la Junta de Andalucía

Bajando por el Paseo de Santa Fe llegamos a la calle Méndez Núñez y haremos un paseo por algunas de las calles más antiguas y renombradas de la ciudad. En la denominada Plaza Arqueológica, triángulo delimitado por las calles Puerto y Rafael López, se halla ubicada desde diciembre de 2.004 el Monumento a la Inmaculada Concepción, bella columna erigida gracias a las aportaciones populares, y coronada en lo alto por la imagen de la Virgen Inmaculada. Bajo esta plaza existen numerosos vestigios de la Huelva romana, de ahí el sobrenombre del lugar. Ante el peligro de edificación suscitado en esta zona de la ciudad, decidió crearse un pequeño espacio abierto, tal y como hoy se aprecia.

Bajando por Méndez Núñez, a la altura de la iglesia de la Concepción, la segunda parroquia en antigüedad de la ciudad, nos encontramos con la calle Mora Claros, conocida popularmente como Calle de la Botica, en atención a una antigua farmacia existente al final de la misma. En esta calle nació el poeta onubense Rogelio Buendía el año 1.891, y por ese motivo hace 8 años el pueblo de Huelva le honró con una placa en el mismo lugar donde vino al mundo. Esta calle, al igual que sus vecinas Concepción, Palacios y Berdigón, participa del intenso tráfico humano diario que se dirige al centro a realizar sus compras, puesto que en ellas se asientan la mayoría de comercios de renombre de la ciudad. Al final de esta calle se levanta el Palacio de Mora Claros.

Bajando aún más, en la calle Plus Ultra, casi a la altura del actual edificio Torre Colón, se hallaba el precioso Hotel Granada, por desgracia desaparecido. Con una composición de fachada neomudéjar, con detalles similares a la estación de Sevilla, se construyó en la primera década del siglo XX. Toda su decoración interior era de estilo neonazarí, en las primeras crujías, y neorrenacentista en el resto. Otro aspecto a destacar era el precioso jardín del interior, de los más famosos de la ciudad. El Hotel Granada sería derribado en el año 1.988.

En la confluencia de calles conocida como La Placeta, hasta donde, antiguamente, llegaba el flujo de las mareas, se encuentra el Edificio de la Unión y el Fénix, una interesante edificación que pertenece a una corriente neomodernista de mediados de siglo. Destaca por elementos arquitectónicos de interés, como la cúpula que remata el edificio sobre la que se asienta un ave fénix. En los años 90 fue rehabilitado para acoger a la Gerencia Municipal de Urbanismo, salvándose así de una segura desaparición.

La Placeta fue durante mucho tiempo el núcleo de la población. De aquí salían antiguamente las diligencias, el tren expreso del siglo XVIII y, más lejano en el tiempo, era el lugar de amarre de las embarcaciones pesqueras. En su centro había una cruz de hierro forjada, que actualmente se ubica en la explanada del Santuario de la Cinta.

Siguiendo el recorrido por la calle Jesús Nazareno, aparece el edificio del antiguo Centro de Instrucción Comercial. Se halla justo antes de desembocar dicha calle en la céntrica Plus Ultra. El edificio fue fundado con el nombre de Círculo Comercial e Industrial en 1.902, cambiando su denominación por el de Centro de Instrucción Comercial al trasladarse allí los talleres del diario Odiel en 1.911. Sin embargo, se desconoce su autor (no se descarta al arquitecto Pérez Carasa), aunque sí que está inspirado en las alas del pabellón mudéjar de la Plaza de América de Sevilla, cuyo autor fue Aníbal González, que lo concluyó en 1.916.

En el antiguo Comercial fue expuesto al público, día y noche, el cadáver embalsamado del torero onubense Manuel Báez Litri, hermano del actual torero Miguel. Era Carnaval, pero Huelva entera renunció a la fiesta por propia voluntad. Este edificio fue rehabilitado recientemente, y posee interiores de gran calidad bien conservados. En sus salones se gestó la idea de erigir el monumento a la Fe Descubridora en la Punta del Sebo, con ayuda del gobierno norteamericano; también fue la sede de los principales actos organizados en 1.929 en honor de la escultora G. V. Whitney. Al caer la tarde no hay que perderse el coqueto alumbrado interior del edificio.

Al comienzo de la calle Marina (llamada durante la dictadura General Franco) y haciendo esquina con la calle Portugal, se levantaban los desaparecidos Almacenes el Barato, muy populares en toda Huelva. Este edificio de ladrillo visto era atribuido al arquitecto Monís, y databa de principios del siglo XX. En el lugar que ocupaba, se levanta hoy una esbelta edificación que data de 1.930. Siguiendo por la Calle Portugal, y haciendo esquina con las calles Carmen y Barcelona, se levanta el antiguo Mercado del Carmen, construido en 1.876, y remodelado en los años 50. Durante este tiempo, ha sido referencia obligada para toda la ciudad por la calidad de sus productos, en especial los de la costa onubense, de merecida fama. Actualmente, se construye un nuevo mercado en la zona de Pescadería, debido a la escasez de espacio y a las malas condiciones de conservación del actual edificio.

En la esquina de las calles Duque de la Victoria y José Mª Amo, se levanta una antigua edificación que lleva en la portada la fecha de 1.888, típica de fines del siglo XIX, con esquinas redondeadas. Si bien salen fuera de lo normal el uso de arcos, el gran balcón corrido y la ruptura de ejes, que supone la supresión de un arco en la planta alta.

La calle Tendaleras debe su nombre a la tradición que señala este lugar como aquel donde los antiguos marineros tendían sus redes tras la dura faena diaria en la mar. No en vano, hasta el siglo XVIII el influjo de las mareas llegaba hasta esta parte de la ciudad, haciendo de frontera entre tierra y agua un largo muro que, partiendo de la actual Plaza XII de Octubre, discurría por la hoy llamada Avenida de Italia. Junto a la mencionada plaza se levantan edificios tan insignes como el de la Aduana Nacional, bello edificio labrado en granito y ladrillo visto; o el de la Jefatura Provincial de Sanidad, ambos en la calle Sanlúcar de Barrameda. El edificio de Sanidad pertenece a la transición del estilo regionalista al racionalismo, siendo obra de Pérez Carasa alrededor del año 1.936. La mezcla de estilos presentes en el mismo no hace perder, sin embargo, la coherencia al conjunto.

Al final de la calle se ubica la Comandancia de Marina de Huelva, hermoso edificio donde, todos los años, los marineros de la tierra realizan una ofrenda floral a la Hermandad del Rocío de Huelva a su paso por la misma. En su explanada (Plaza de la Marina) se halla una placa conmemorativa de todos los marines de la nación que dejaron su vida en el océano.

En la Avenida de la Real Sociedad Colombina Onubense, importante institución que ha contribuido a lo largo de su historia a mantener viva la hazaña del almirante Colón, se halla el Monumento a Don Manuel Vázquez López, ilustre presidente de la Junta de Obras del Puerto de Huelva durante 1.930. Volviendo a la Avenida de Italia, y haciendo esquina con la Avenida Tomás Domínguez Ortiz, se ubica el Edificio de Correos que, actualmente, es el de mayor historia del antiguo y reciente a la vez barrio de Pescadería, verdadero mirador de Huelva hacia la ría. Es junto enfrente de Correos donde se levantará el futuro mercado de abastos de la capital, viniendo así a sustituir al antiguo mercado del Carmen. En la esquina con la calle Sánchez Barcaiztegui se halla la Jefatura Provincial de Obras Públicas, edificio que representa el agotamiento de temas arquitectónicos. En una fachada cuya composición llega a soluciones de esquina propias del siglo XIX, se insertan detalles modernistas y neorrenacentistas.