Página N° 8

La Calle Vicente Pérez Rosales

Francisco Javier Villegas

 

Regrese a la Página PrincipalDe don Vicente Pérez Rosales sólo deben quedar sus cenizas si acaso , empero el aporte testimonial del agente de la colonización alemana en el sur de Chile continúa en pie .

Desde la visión de aquellos vigorosos hombres bajo la reconfortante sombra de alerces y coigues , en la ciudad de la "Cuatro Colinas " ha habido un impresionante crecimiento humano y estructural ; nuevas poblaciones y calles , más edificios y nuevos ruidos . Bien poco queda del pausado ayer de nuestro Génesis y por eso es que bajar hoy por calle Pérez Rosales es caminar hacia otro tiempo .

Día a día de las oscuras ventanas de sus antiguas casas nos observa la nostalgia . Son ojos húmedos y tristes de lluvia que aguardan como nosotros , el azul intenso del verano navegar por lña bahía . Sólo Diciembre reflejará un destello de felicidad en las vetustas miradas que se impregnan del sensorial lenguaje del mar .

La Pérez Rosales cobija casas de alerces ancestrales , pensiones y bohemia de pobre , jubilados huraños , gatos somnolientos , niños aburridos de jugar con su sombra , almacenes repletos de repisas vacías cuyos dubitativos dueños no saben si cerrar o suicidarse , bares en esquinas descoloridas pero todavía generosos como para calmar la sed a cierto famélico poeta caminante .

Un sutil ambiente que da característica a este barrio - avenida , ambiente de fotografía color sepia , y en la que perfectamente podríamos caber .

Sin lugar a dudas sus moradores son enemigos del pomposo bullicio de las calles céntricas . Tranquilidad del alma que es palpable del viejo " Mogambo "

( intersección de Federico Oelckers con Crucero ) hacia arriba . Bien podemos decir que Pérez Rosales tiene dos personalidades , como un personaje de Stevenson , una de las casas grises que aún nos ven pasar y que tras sus cortinas de lino los años arrastran la agonía del siglo y la otra , coloridamente poblada de pequeños comerciantes . Pero al fin y al cabo esta calle es un oasis en una ciudad que copia malñamente a aquellas saturadas de automóviles último modelo . Todavía aquí se puede ir contra la corriente y saludad a hombres de sombrero alón , esto me recuerda la calle Nueva York del gran santiago y su mítico bar " La Unión " . Un lugar donde uno se puede mofar de los pobres triunfos de la modernidad amparados a un refulgente vaso de vino tinto .

Así es , la que fue la entrada sur de Puerto Montt invita a bajarse del Taxi - Colectivo , a sacudirse el apuro de nuestras ropas e ir por sus veredas tomados de la mano del hermano mayor rumbo a la escuela " 10 " , pasar con el abuelo al " Polo " o comprar un " bistec " para la cena en la carnicería " Gallardo " . Sí , allí están respirando sus paredes y algunos apellidos para revitalizar nuestra pertenencia a esta ciudad . Mientras siga viva la calle Pérez Rosales el pasado estará siempre recordándonos al oído : " de tu historia , puertomontino no puedes huir " .