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Revista " ALTALUZ"
Página N°
EXTRAIDO DEL DIARIO "EL LLANQUIHUE DE PUERTTO MONTT
Mejor Columna Setiembre 99
( A juicio de " Altaluz" )
Francisco Javier Villegas
Historias de fin de siglo
( Publicado el Miércoles 15 de Septiembre de 1999)
La lluvia y el viento no hacen más que confirmar que serán lo único inmediatamente perdurable de este mundo del sur en los próximos años del nuevo milenio . Mientras tanto el destino humano pierde su propia sombra , sin más alternativa que caminar al borde del abismo en medio de unas catedrales de vidrio y concreto buscando en esos espacios una luminosa condenación de libertad .
Es que el presente nos contradice ; ya que no hay otra pasión que los días yéndose como una penitencia , en una irremediable perdición por las calles del consumo , abandonados a la dominante publicidad de los anuncios sintiendo que si por casualidad alguien piensa en silencio sufrirá el padecimiento de su propia angustia . Un justificado motivo para creer que el becerro de oro de este fin de milenio es el templo de plástico y el consumo desaforado . Pero lo que el siglo no señala es que en plena efervescencia de la libertad prefabricada aún existen problemas crónicos que van desde la triplicación de la pobreza , la contaminación del planeta hasta la enorme desigualdad social .
Situación cotidiana : los que disfrutan de su realización individual la defienden en medio del rápido espectáculo a cambio de poseer un pedacito de aquella proñongación de progreso y avance material . Los multiplicados al desamparo , los que no tienen siquiera vida propia son hijos de la única prolongación visible : la pobreza repartida en nuestras ciudades como un designio divino .
El hombre de hoy está reducido a la locura de la gran ciudad preucupado más de lo inmediato que en comprender lo que ocurre en nuestra realidad , idolatrando el presente en demasía , viajando entre los conceptos de globalización y los consejos ecológicos como verdaderas expresiones mesiánicas . Ahora con esta vastedad infinita que sueñan los poetas del bosque escribo al término del día lo que ocurre , como parte del testimonio de nuestro tiempo .
Llueve , afuera las horas diurnas y su bullicio duermen . El resplandor de los televisores encendidos alumbra tenuementela noche que se cobija tras las ventanas ; el oscuro " norte " recorre solitario las calles . este parece ser el momento propicio para leer algunas páginas de Onetti y convencernos definitivamente que la lluvia y el viento serán lo único cierto en los venideros años del nuevo milenio y que de ésto tan telúrico podremos rescatar lo que en algún instante " encenderá el fuego " en la esperanza por la propia existencia .