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TODO CULTURAL
Página N° 17 "Altaluz"
De " El Llanquihue" día 5 de marzo 1999 , Sección " Mi Columna "
OBRA PLASTICA DEL CREADOR
Alejandro Gutierrez Barría
A la lumbre del sol y de la quietud y transparenciade los hermosos meses veraniegos que , excepcionalmente , tuvimos en la zona , resplandeciendo belleza de nuestra ciudad - puerto enclavada en la sin par cuenca del Reloncaví .
Bajando desde las terrazas altas , los espléndidos días estivales mostraron al verdadero Puerto Montt que tenemos en suerte habitar , luciendo cual policolor pintura viviente brotada del talento infinito del Creador .
Los imponentes volcanes Calbuco y Osorno , junto a la imperturbable silueta cordillerana , enmarcados sobre el azul transparente del horizonte - cielo , configuran , junto al verdor de las islas aledañas , un cuadro plástico imponente unido a la panorámica que brinda la rada y la mansedumbre de su mar tan terso como una alfombra de suave tejido azul .
Estamos profundamente inmersos en tan único paisaje , que quienes habitamos entre estas cuatro colinas que recuerdan al melipulli de antaño , sólo reparamos en tan maravilloso entorno cuando el sol - habitualmente egoísta pero generosísimo el verano que pasó - le saca lustre con sus cálido rayos . Es que la lluvia , gris y monótona , de nuestros interminables inviernos es una cortina que habitualmente lo cubre todo , ocultando a nuestros propios ojos ese excepcional paisaje compañero .
Mientras se desciende desde el alto puertomontino , uno no puede más que admirar tan soberbia naturaleza inserta en la ciudad que se moderniza y elevar una oración de gratitud al señor por tan preciadísimo regalo a la vista y compañía de cada día .
Y damos gracias a Dios también porque continuamos liberados de la contaminación del ambiente , pudiendo respirar un aire diáfano y puro ; porque cada día disfrutamos de una convivencia tranquila y en paz ; por tener el privilegio de vivir en una ciudad - puerto cuyo paisaje es tan bello como el espíritu de sus gentes .
Los días de sol , como los del verano en retirada - con su calidez y brillo - reconfortaron nuestro espíritu y reavivaron nuestro amor al terruño , al comprobar el tesoro que tenemos por sagrado suelo de existencia y que , por tanto , debemos proteger y desarrollar mcon esmeropensando en las futuras generaciones que habrán de relevarnos en nuestra lucha cotidiana por transformar en realidad tantos sueños acariciados por amor a Puerto Montt .
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