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Revista "Altaluz" Nº 19  Editado en Marzo 2001

 

 

 

FIN DE SIGLO

 

PorFrancisco Javier Villegas

 

Tras una pequeña ventana de la casa del bosque la mirada del poeta sigue los tibios rayos de un sol cansado que se despide llevándose el cielo , diminutas embartcaciones , islas brumosas para sumergirse en el horizonte azul del mar  . Son los atardecers de los breves días de estío en Puerto Montt .

Una ciudad donde los otros días , los más , son habitados por el viento y la lluvia que serán lo verdaderamente perdurable en los venideros años del nuevo milenio . Porque mientras tanto el destino humano pierde su propia sombra por las calles del consumo , abandonados a la dominante publicidad de los anuncios sintiendo que si por casualidad alqguien piensa en silencio , sufrirá el padecimiento de su propia angustia . Un justificado motivo para creer que el niño de Belén en este fin de milenio nacería muy lejos de la ciudad , del ruido y su gente . Pero lo que el siglo no señala es que en plena efervescencia de la libertad prefabricada aún existen problemas crónicos que van desde la triplicación de la pobreza , la contaminación del planeta hasta la enorme desigualdad social .

Situación cotidiana : los que disfrutan de su realización individual la defienden en medio del rápido espectáculo a cambio de poseer un pedacito de aquel progreso y avance material..  Los multiplicados al desamparo , los que no tienen siquiera vida propia son hijos de la única prolongación visible : la pobreza repartida en nuestras ciudades como un  designio divino .

El hombre de hoy está reducido a la locura urbana preocupado más de lo inmediato que en comprender lo que ocurre en nuestra realidad , idolatrando el presente en demasía , viajando entre los conceptos de globalización y los consejos ecológicos como verdaderas expresiones mesiánicas . Ahora , de esta vastedad infinita con que sueñan los poetas del bosque escribo al término de una jornada como parte del testimonio de nuestro tiempo .

Afuera los buenos días pasan veloces , pronto lloverá , el resplandor de los televisores encendidos alumbra tenuemente la noche que rauda ha corrido a refugiarse al lar . Este parece ser momento propicio para leer algunas páginas de Onetti y convencernos definitivamente que la lluvia y el viento serán lo único cierto en los próximos años del nuevo milenio y que de esto tan telúrico podremos rescatar lo que en algún instante  "encenderá el fuego " en la esperanza por la propia existencia .