Regreso a ultranza.

 

 

            Cuando David Gahan cantaba los temas de Songs of faith and devotion en el Velódromo de nuestro Estadio Nacional, el 10 de abril de 1994, ya se podía constatar que sus venas habían soportado más sustancias peligrosas que lo recomendable. Además, ese día, según confesaría más tarde, su ánimo estaba aún más turbulento por la fresca noticia de la muerte de Kurt Cobain. La tragedia pilló a la banda en este lejano confín del mundo.

            Pasó algo más de un año cuando quien se quiso suicidar, afortunadamente con menos ímpetu, fue el mismo Gahan. Y, desde entonces, su adicción a la heroína, la cocaína y el alcohol fue un asunto imposible de ocultar. Por todos los diarios del mundo circulaban los ires y venires del vocalista de una de las bandas fundamentales del pop electrónico por los pasillos de los tribunales de Los Angeles, el sitio que eligió para vivir. Sólo a mediados del año pasado, y también con bombos y platillos publicitarios, Gahan logró comenzar en serio un riguroso tratamiento de desintoxicación que, hasta el momento, ha cumplido cabalmente.

            Los meses que siguieron al tour que trajo al grupo a Chile fueron muy duros. Tanto, que uno de sus miembros, Alan Wilder, no quiso más guerra y se separó de sus compañeros musicales. Martin Gore, que es como el cerebro de Depeche Mode (él escribe la letra y música de todas las canciones) pensó que se quedaba sin banda y sacó un disco solista; y Andrew Fletcher, sindicado como el fanático del estudio de grabación y quien se ocupa de las finanzas, se sumió en una horrible depresión.

            Pero, sin duda, el que vivía el peor infierno era Gahan. Además de cortarse las venas con una máquina de afeitar, fue sorprendido con drogas por la policía, tuvo que cargar con los juicios y multas correspondientes, se separó de su mujer y perdió incluso el derecho a visitar a su pequeño hijo Jack.

 

Los años dorados

            Es para no creerlo, pero la primera vez que David Gahan se subió a un escenario, lo hizo como miembro del coro del Ejército de Salvación. Los fundadores de la banda también poseían antecedentes de beatitud. Fletcher, por ejemplo, era un activo miembro de una asociación religiosa escolar llamada "Brigada de Chicos". En ella también participaba Vincent Clarke, uno de los tres miembros originales, quien más tarde formó Yazoo y Erasure, y que fue reemplazado por Alan Wilder, el reciente desertor. Gore era compañero de colegio de Fletcher y vecino de Clarke. Tras algunas incursiones en la Brigada de Chicos, el trío decidió formar una banda con el pomposo nombre de Composition of Sound.

            En esos tiempos, Clarke estaba contento con su hegemónica labor de composición, pero no con la de poner la cara. Entonces decidieron que necesitaban un nuevo vocalista. Y lo encontraron al lado de la sala que usaban para ensayar, en la municipalidad de Basildon. Ahí estaba Gahan, con sus 19 años, cantando "Heroes", de David Bowie. Fue el mismo Clarke quien se acercó a hablarle y, desde ese día, Composition of Sound tuvo un nuevo rostro bastante más despeinado que el del trío fundador. Además, compraron un tercer sintetizador, con lo cual se convirtieron en una banda totalmente electrónica. Y poco después se rebautizaron con el nuevo nombre, que Gahan copió de una revista de moda francesa.

            Desde su primer disco, Speak and Spell, Depeche Mode sorprendió a la crítica. No es que los consideraran las estrellas que con el tiempo han llegado a ser, pero sí llamaba la atención la variante musical que tomaron. En pleno período post punk, el rock inglés se polarizó en lo que se conoce como New Romantics (como Duran Duran) o grupos definitivamente oscuros (como The Cure en sus inicios). La música de Depeche Mode, que ellos gustaban presentar como pop futurista, tenía algunos antecedentes en OMD o Human League, pero sólo por haber puesto los sintetizadores al servicio de música hecha para bailar en cualquier discoteca. En eso se convirtió "Just can't get enough", el mayor éxito del álbum debut.

 

De Basildon a Estados Unidos

            Con la salida de Clarke de la banda, Martin Gore tomó el papel protagónico que ha tenido en estos años. Comenzando por la composición completa del segundo disco, A Broken Frame (1982), según la banda, el peor disco de su carrera. "Cuando lo vuelvo a oír es que me siento avergonzado", declaró David Gahan en 1990.

            Es probable que nunca más le sucediera lo mismo, al menos por las creaciones emanadas de la cabeza de Gore. La banda esperó dos años para un próximo trabajo, Some Great Reward, con el cual dio un giro radical en su postura ideológica. Ahora, olvidándose de sus púberes devociones, arremetiendo contra el cristianismo. "Creo que Dios tiene un sentido del humor bastante negro/ y cuando muera imagino que lo encontraré riendo", dice el estribillo de "Blasphemous rumours".

            Some Great Reward, aparte de desatar polémica en la clase conservadora y en la prensa amarilla británica, fue la puerta de entrada de Depeche Mode a los Estados Unidos, y el puente para su posterior fama mundial. "People are people" llegó al puesto 13 de las listas gringas. Desde ahí, el camino se hizo más llano: el disco Black Celebration, de 1986, entró al top 100 y el siguiente, Music for the masses, fue disco de oro. El álbum 101, es una grabación en vivo del show que el grupo ofreció en el Rose Bowl de California ante 72 mil personas, su primera gran actuación al otro lado del Atlántico y uno de los momentos que la banda recuerda con mayor satisfacción. Para la edición de Violator, en el '90, ya eran estrellas mundiales. Canciones como "Enjoy the silence" fueron las responsables de convertir este disco en un súper ventas, el trabajo más exitoso de la banda de Basildon.

 

Guitarras v/s Máquinas

            Antes del holocausto, hace justo cuatro años, Depeche Mode salió a probar algo nuevo. Songs of faith and devotion, su séptimo álbum en estudio, es casi un experimento para la banda. "Nuestro álbum pseudo rock", según Gore. En él se encuentran con guitarras y baterías reales, con arreglos reproducibles en los shows en vivo, y Gahan demuestra que su voz también puede salir del barítono. Pero el precedente comercial de Violator los perseguía. Y de hecho los pilló, porque Songs..., para la escala de los grandes grupos, fue un virtual fracaso de ventas. Más tarde, se sucederían las desgracias.

            En lo personal, ahora el grupo dice estar en una etapa muy relajada, diferente a la presión exitista de la última vez que entraron al estudio. Musicalmente, Gore ha definido Ultra como un disco electrónico, que tiene más continuidad estética con Violator que con Songs... El compositor declara su admiración por esa mezcla de tecno y hip-hop llamada trip-hop. Y de hecho, el productor del disco es Tim Simenon, quien anteriormente trabajó con Neneh Cherry.

            Ultra, con su carta de presentación "Barrel of a  gun", es una vuelta a los ya tradicionalmente desconocidos caminos de Depeche Mode. La mayoría de los temas son bastante lentos, sin concesiones melódicas más allá de lo necesario y con una temática que, una vez más, remite a la religiosidad. Pero no la del Ejército de Salvación, ni la de la Brigada de Chicos, sino una más espiritual. Después de todo, Martin Gore ya tiene  36 años. Y sus versos los canta un adicto rehabilitado.

 

            Tomado de Revista Rock & Pop, Chile, abril de 1997.

 

 

Prensa DM

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